La mansedumbre es unas de las manifestaciones de amor más poderosas, y tiene la capacidad de atraer corazones. Es verdad que en un mundo tan competitivo como el actual, parece que solo funciona el despotismo y la arrogancia frente a algo tan potente, y con tanta capacidad de transformación como pueda ser la mansedumbre.

Hoy quiero compartir lo que para mi significa  “ser mansos” en el mundo de hoy, qué beneficios tiene, y qué barreras hemos de eliminar como lideres para que lideremos en este nuevo futuro del empleo, que tiene mucho de futuro, pero que necesita también referencias del  liderazgo de los grandes de siempre.

Seguramente no nos resulta  “cómodo” hablar de “ser mansos” en un entorno empresarial, pero es tan fácil como cambiarle de nombre y ponerle  alguno que nuestras reglas sociales, validen más, pero no dejemos de quedarnos con lo importante, con la enjundia, con lo que la palabra significa y los comportamientos que ella pueda generar en un entorno como el actual, que necesita de más mansedumbre que  nunca en nuestras relaciones con otros.

¿Cómo definiría  la mansedumbre necesaria en los entornos de hoy?

  1. La mansedumbre, sin irnos muy lejos, es definida como “ la virtud que modera la ira y sus efectos”. Es una forma de templanza que evita todo comportamiento de resentimiento por el comportamiento del otro.” Si lo leemos así, tengamos la fe que tengamos, estoy segura que nos sentimos identificados y representados por esta definición, en pocas o muchas ocasiones, la frecuencia importa poco. Se dice que el resentimiento es un veneno que te tomas tu para matar al otro, y que razón tiene. Es cierto que no somos super hombres, claro que no, ni se espera esto de nosotros, pero si se espera generar entornos donde la virtud de la bondad con el otro, defina nuestras acciones, sea cual sea la persona de mi organización, y sea cual sea el lugar que ocupa en el “escalafón”. Es verdad que el mundo nos demanda cada vez estructuras mas planas, menos jerárquicas, donde el valor de una persona este definido por su contribución a un proyecto específico más que por su ubicación en la jerarquía de la compañía, pero aun así todavía en ocasiones las personas que formamos las organizaciones, nos relacionamos con otros de manera distinta según donde este el otro “ubicado”, cuando el valor,el verdadero valor , es mirar a los demás de igual a igual, de persona a persona, con la misma mirada, esté donde esté.
  2. La mansedumbre es paciencia, si señor,  es asentar  nuestras relaciones, “soportando” también del otro, aquello que más me cuesta soportar. Y en estos casos, la mejor manera para lograrlo, es pensar cuantas veces nosotros mismos, otras personas nos tienen que “soportar”. Es fácil además ver en los demás lo que no me gusta, pero ¿ nos hemos parado a pensar que  aquello que no “soportamos” del otro  es precisamente lo que no vemos o no queremos ver en nosotros mismos y por esto lo proyecto en los demás?. Doloroso recocerlo, pero mi experiencia me ha hecho aprender de esto,  y darme cuenta, que en este mundo cada vez más ágil, también he de poder parar para liderarme a mí mismo, ver lo que soy y lo que quiero llegar a ser como persona y desde ahí, dar los primeros pasos para transformarme y poder así ayudar a otro en esa transformación, esto es también para,  el liderazgo de los nuevos tiempos.
  3. La mansedumbre no es ser “blandengue” o débil, incapaz de tomar decisiones difíciles, No nos confundamos, nada que ver con esto, al revés supone una gran fortaleza interior para resistir a la ira, al enfado, para frenar las malas formas en las reacciones y para tomar decisiones difíciles o tener conversaciones difíciles a pesar de todo .Conversaciones, decisiones, acciones.. todo ello hay que hacerlo, y hay que levantar la voz frente a la injusticia, pero el proceso de reflexión para ponerlo en marcha, la propia comunicación no violenta que vaya ligada a ello, los sentimientos que la situación genere dentro de uno mismo-resentimiento, desaliento…-.todo esto es lo que distingue a una organización que tiene a la mansedumbre como virtud de base o todo lo contrario. Y para esto, aunque parezca mentira, hay que ser valientes para  líderar así en un entorno complejo, pero solo así daremos a las personas la experiencia que se merecen y dejaremos una huella para seguir otros, o todo lo contrario.
  4. La mansedumbre es confianza, es saber que actuar desde la bondad, es siempre beneficio a corto o a largo plazo, pero siempre beneficio para uno mismo y para todos. Esto significa que no es tanto “oponernos” o no a la idea del otro, a una situación determinada, si no oponernos a la violencia que en mi pueda surgir provocada por ello.
  5. La mansedumbre es lo opuesto a la rigidez,  es siempre tener la valentía para  decir lo que pensamos por el bien común, desde esta actitud y esa mirada, pero aceptar con humildad que no siempre nuestra visión será comprendida ni aprobada. En mi camino de liderazgo, he aprendido que la rigidez sale muchas veces, no por falta de flexibilidad, sino precisamente por darle al propio ego un lugar que no le corresponde. En este sentido, no puedo estar más de acuerdo con la reflexión que hace Jacques Philippe del texto de los hermanos Karamazow de Dostoievski. “Ante ciertas dificultades hay que recurrir a la violencia o al amor humilde? Decidid siempre el amor humilde, someteréis al mundo entero. La humildad llena de amor es la fuerza más tremenda de todas, nadie puede oponerse a ella”.
  6. La mansedumbre es tener la confianza plena que todo lo que sucede, siempre ayuda a nuestro crecimiento y al de los demás. Desde ahí, merece siempre la pena, seguir pensando, hablando y actuando desde nuestra mejor versión, y no la del otro. Demostrando esa valentía que nos ayuda a ser nosotros mismos, siempre, sea cual sea la situación. Las organizaciones complacientes, que no reconocen con humildad el camino que les queda por avanzar,  son en definitiva organizaciones cobardes, donde ningún líder ha levantado la mano para exponer con valentía y  mansedumbre, todo lo que desde su propia visión  es necesario cambiar.
  7. Mansedumbre, en nuestros vocablos habituales, significa nada más y nada menos que gestionar nuestra ira. Muchas veces nos escudamos en ella, convencidos de  que defendemos algo absolutamente esencial, pero no nos hemos  dado cuenta, que no siempre las gafas con las que miramos  son las mismas con las que mira el mundo el otro, o que simplemente es nuestro ego el que se defiende de algo que no quiere aceptar,  provocando en mi un impacto emocional negativo, y sin duda en el otro aún más.
  8. La mansedumbre solo es posible aflorarla si somos capaces de reconocer que YO también soy eso que no me gusta del otro y por esa razón proyecto fuera  lo que no quiero ver en mi. En mi vida personal  y profesional, he aprendido y sigo cada día aprendiendo  a parar y darme cuenta cuantas veces no he querido ver en los demás lo que yo misma tenía, pero es cierto que solo cuando te colocas en esta situación, aprendes a mirar al otro de una manera diferente, la mirada amable y mansa surge mas fácilmente a pesar de toda la dificultad que sin duda esto como ser humano esto conlleva.
  9. .La mansedumbre es también  aprender a reconocer y discernir  si somos nosotros los responsables de defender “la injusticia” que  vemos o sentimos, o estamos metiéndonos en responsabilidades ajenas. No pretendo promover silos, ni promover una actitud egoísta , en absoluto, pero mi experiencia también me ha enseñado lo importante de saber estar en nuestro lugar, y no en el del otro. Es verdad que no siempre es fácil estar ahí, o discernir lo que debería o no debería, pero es indispensable para mantener la calma hacia uno mismo y hacia los demás. Cuando aprendemos a distinguir si estamos  en el lugar adecuado, asumiremos la responsabilidad de decidir cual es la manera más sana , menos violenta y más compasiva para gestionar la situación.

 

Nadie nos hizo perfectos, por mucho que la sociedad en la que vivimos pretenda ensalzar las bondades de esto. La perfección es un fantasía, inalcanzable. En nuestras manos solo está reconocer que no lo somos, abrazar nuestras imperfecciones con toda la mansedumbre de la que seamos capaces. Solo cuando nos miremos bien y apreciemos todo lo que vemos dentro de nosotros mismos, podremos ser mansos con los demás. Solo desde esta perspectiva,  la mansedumbre hace milagros, el ser humano es capaz de comprender un poco mas, de calmar su ira interna, de aceptar lo que ve y aprender desde ahí  a proyectar cada vez menos hacia fuera y  transformarse internamente para poder después ayudar humildemente a la transformación de los demás.

Bienvenidos los bienaventurados.