El pasado viernes tuve la delicia de compartir conversaciones con dos grandes lideres ,Jose Antonio Llorente, presidente de LLYC y Laura Gonzalez, presidenta de APD.

Me apasiona mi trabajo, me mueve mi propósito y dejo lo mejor de mi en cada encuentro, pero lo importante no es esto sino la experiencia que los demás dejan en mí. En esta ocasión, el gusto de compartir con estos dos grandes lideres,  la visión de la vida,  la visión de lo que debe ser el legado de un líder, tan sencillo y tan retador al mismo tiempo fue una experiencia inolvidable.

Dos personas, brillantemente humildes  y maravillosamente normales, con una generosidad que les distingue y una naturalidad difícil de encontrar.

Y con ellas hablamos de liderazgo y comunicación para elevar nuestro posicionamiento corporativo, ¡Qué importante ahora.!

Hoy una empresa tiene que ser mas Talent Magnet que nunca, debe ser un  imán del talento para atraer a esos candidatos que acelerarán su recuperación en este periodo, deseando seguramente hacerlo mas rápido  que sus competidores.  Y para esto, igual que los brillantes ponentes que el viernes teníamos,  la empresa ha de ser brillantemente  humilde, si señor. Y, hablando de comunicación,  esto sucede  cuando  ésta refleja  hacia la industria, entre sus colegas y empleados, proveedores y otros stakeholders, comportamientos, actitudes y  decisiones en total sintonía con esta virtud que definimos como humildad.

Desde el punto de vista de la comunicación hacia nuestros stakeholders externos, logramos ser  empresas humildes y atractivas  si decidimos, nos comportamos y comunicamos abiertamente lo que somos y lo que podemos ofrecer hoy como marca, sin tapujos ni circunloquios. Cuando logramos ser empresas centradas en nosotras mismas más que en la imagen que queremos proyectar. Cuando lo que comunicamos lo hacemos desde nuestro propósito de compañía; por que es nuestra razón de ser y nuestra razón para comunicar. Cuando logramos ser compañías que nos centramos  no tanto en los éxitos logrados, sino en lo que queremos conseguir, con humildad y ambición sana al mismo tiempo, gracias al compromiso de los que ya nos siguen.

Si esto lo logramos, no estaremos tan ocupados en compararnos con los demás o con nuestra competencia, sino en aprender de lo bien que estos también puedan hacerlas cosas y en reconocer sus méritos. Creeremos que toda organización es única y legítima, y por eso nuestra comunicación tendrá como base nuestra visión y propósito y no la visión del otro. Seremos organizaciones que nos permitiremos y animaremos a pedir opinión sobre diferentes asuntos, no solo a nuestros stakeholders internos, sino tambiéna stakeholders externos, a clientes y también a proveedores, a freelances y a consumidores, porque reconoceremos abiertamente que en nuestra organización se aprende y desaprende de la mano de todos.

Y seremos compañías que atraeremos el talento, esté donde esté, a través de las nuevas plataformas tecnológicas, desde las cuales nos comunicaremos también teniendo como base esta virtud.  Por ello seremos compañías atractivas.

Esa comunicación y transparencia desde la humildad deberá implicar que en nuestras organizaciones también se sabrá perder, sí, señor, se sabrá perder, aprender de los errores y compartir esos aprendizajes con nuestros equipos. Pero también se sabrá ganar y, además, se podrá y se permitirá soñar y pensar en grande, porque como empresa humilde no nos faltará la ambición, todo lo contrario, sabremos que se pueden alcanzar grandes cumbres, que podemos lograr nuestra reconstrucción y recuperación tras el impacto que la crisis sanitaria ha supuesto en la mayoría de nosotros, porque alcanzar las «grandes cumbres» se consiguen gracias no solo a uno, sino a todo el equipo.

Seremos también organizaciones agradecidas con esos éxitos, y los comunicaremos reconociendo quiénes han contribuido a ellos, de modo que daremos así crédito a los verdaderos autores y no a la jerarquía ni a los galones. Seremos organizaciones humildes porque reconoceremos que tenemos fortalezas y debilidades y que por eso estamos abiertos a complementar nuestro conocimiento incorporando al mejor talento que pueda sumarse a nosotros, aprendiendo así de ellos. Seremos organizaciones en las que en todos sus canales de búsqueda de empleo se mantendrán estos mismos mensajes; sencillos, reales, «maravillosamente normales» y auténticos sean o no mejores o peores que los de sus competidores, porque serán únicos, y eso los hará irresistibles.

Serán organizaciones donde, en definitiva, su comunicación hacia dentro y hacia fuera con todos sus stakeholders y desde el primer nivel de liderazgo en la organización será clara, transparente; organizaciones que contarán lo que son hoy tal vez provocado por el impacto de la crisis y lo que juntos quieren volver a ser, sin compararse con nadie. Y este tipo de comunicación solo será posible si los lideres que la impulsan son ejemplo a seguir como sin duda son Jose Antonio y Laura, líderes inspiradores humildes, humildes sin corona pero con todo su valor,  que  son capaces de conversar con las personas desde la más absoluta humildad, pues creen que no son más por estar más arriba, sino que precisamente están ahí por esta capacidad de aprender de todo y de todos, por generar conversaciones de valor, con verdadera escucha, mirada apreciativa y sin juicio, tal y como tuve la oportunidad de tener en mis conversaciones con ellos. Lideres así suelen  lograr que las marcas que lideran sean verdaderamente atractivas, por que su manera de estar en el mundo la despliegan en sus decisiones y acciones.

Para ser ese tipo de  marca atractiva que impulse el posicionamiento corporativo de nuestras organizaciones, ya no podemos pensar en marcas que estén desconectadas de la realidad o de las comunidades a las que se dirige; es más ,hoy en día, una marca ha de lograr generar una conversación con tod@s . Tras la crisis que estamos viviendo, una de las principales conclusiones que compartíamos también en el pasado encuentro es precisamente la convicción de que esta crisis va a actuar como acelerador de algunas de las tendencias actuales y que las marcas tendrán que aumentar su capacidad de transformación y adaptación, no solo de sus estrategias, sino en ocasiones incluso de sus modelos de negocio, siendo la autenticidad  y transparencia claves de la comunicación para la supervivencia.

Nuestras marcas, la marca de la compañía para la cual trabajamos y también por que no, nuestra propia marca como personas o como líderes de una organización llevan consigo  una  suma de todas y cada una de las sensaciones, percepciones y experiencias que una persona tiene como resultado del contacto con nosotros

Pensemos que la marca, de alguna manera , reside no solo en la mente sino también en el alma de las personas, por  esto es tan importante asegurar el tipo de emociones que provocamos a través de ella. Por este motivo la marca de nuestras organizaciones, la marca que dejamos cada uno de nosotros  hoy en día  ha de promover conversaciones que provoquen una serie de emociones y una promesa de valores que  haga que el que la percibe la sienta como una marca irresistible.

Promover y provocar conversaciones es en sí mismo un signo de humildad; humildad para escuchar a nuestros clientes, proveedores, al candidato que está en un proceso de selección, a aquel con el que iniciamos una colaboración de una u otra manera, para poder así aprender y adaptar nuestras expectativas y las de los demás en este proceso de conocimiento mutuo.

Hoy en día además hemos de tener en cuenta que las conversaciones se dan en distintas plataformas, de una manera más global, de mayor alcance e impacto. ¡Este es el poder de la tecnología!. Sin embargo,  ese poder, a las organizaciones y a nosotros mismos nos ha hecho mucho más vulnerables puesto que el conocimiento de cuál es la experiencia que estamos ofreciendo a los demás  se conocerá ágil y exponencialmente a través de todas ellas. Esta nueva realidad nos exige estar atentos a cuán de excelentes somos con nuestra imagen de marca y cuál es la experiencia que estamos generando también a través de estos canales on line. . ¿Es lo mismo una conversación mirándonos cara a cara a la que generamos a través de las pantallas, o en  un tweet en las redes sociales? ¿Qué evocamos al que recibe nuestros mensajes?

La vulnerabilidad y la fragilidad que tenemos hoy las compañías y nosotros como personas y lideres de cualquier organización es mucho mayor que hace unos años y  esto hemos de tenerlo en cuenta, sin duda, para mantener a nuestra marca como una marca preferida.

Esto significa, que debemos tener la humildad suficiente para escuchar más y mejor, para entender otras necesidades, para adaptar, reconstruir, pedir perdón y recuperar la imagen que hayamos podido perder por alguna situación determinada. Esto es un nuevo escenario, queramos o no, que debemos saber liderar para que esa vulnerabilidad se sitúe a nuestro favor. Y lo mismo que la humildad contribuye positivamente a mantener la imagen de nuestra marca en la industria, ocurre también de nuestra marca hacia el interior, hacia las personas que trabajan para nuestra organización. En un mundo hiperconectado como el actual, también ellas están en nuevas plataformas de conversación, y por este motivo las emociones y opiniones que seamos capaces de generarles con nuestra manera de hacer las cosas, es decir, la experiencia que les generemos teniendo, entre otras virtudes, la humildad como base, será con toda probabilidad compartida en esas nuevas plataformas sociales. Este hecho puede provocar que nuestra imagen de compañía salga reforzada y que el talento llame al talento o todo lo contrario.

No olvidemos que lo mismo que pasa entre personas y marcas nos  pasa entre  las personas: Entre dos personas se genera un buen vínculo cuando ambas han basado la relación en una confianza mutua, y esa confianza, a su vez, ha sido posible por la honestidad, la humildad  y la autenticidad que existe en la relación. A su vez, una relación auténtica es una relación en la que uno no pretende mostrar solo su mejor versión, sino su versión completa  siendo como decíamos… “brillantemente humildes” y  “maravillosamente normales”.

El liderazgo para lograr un posicionamiento corporativo a través de la comunicación, de lo que  tuvimos la fortuna de conversar el pasado viernes, tiene mucho que ver con esto, con ser «brillantemente humildes» y «maravillosamente normales» como  así lo demuestran Jose Antonio  y Laura, cada día con su ejemplo.