España, ¡Despierta!

España, ¡Despierta!


El pasado jueves tuve la oportunidad de participar en la mesa de educación y empleabilidad que impulsó  el foro económico Wake up Spain. Me alegra que estos temas formen parte de la agenda de recuperación e impulso de nuestro país, qué importante.

Una mesa donde tras la apertura de la ministra de educación , Isabel Celaa,  y bajo el mismo foco para lograr un futuro laboral para todos, distintos profesionales compartimos  iniciativas, reflexiones y desafíos para impulsar la educación y la empleabilidad de España.

En mi «Sunday Post» de hoy,  no quería dejar de compartir algunas de mis reflexiones a todo ello, centradas especialmente en el valor de la colaboración, y a la unidad educación-empresa, como un único ente para seguir apoyando la transformación en la que estamos inmersos:

Estas son:

Para seguir evolucionando y evitar así el riesgo de exclusión, hemos de trabajar y colaborar  de manera distinta y más ágilmente,   en tres áreas principales; en la  capacitación y apoyo de los profesionales, en el desafío para las empresas, que ven desiertas muchas ofertas laborales por falta de perfiles cualificados ante las nuevas demandas y, en la propia sociedad, al seguir preparando personas para un entorno laboral que exige otro tipo de capacidades distintas a las que tenían hace apenas unos meses.

Para seguir evolucionando hemos de aprender de  la experiencia de COVID-19 en nuestras vidas, entornos, organizaciones y sociedad, pues una de los cambios que hemos incorporado es nuestra manera de estar y relacionarnos entre nosotros. Cómo debe ser la colaboración en este contexto, es por tanto un punto clave de partida para lograr esa  competitividad como país y sociedad.

Para seguir evolucionando, esa nueva mirada a la colaboración ha de tener en cuenta ese contexto en el que hoy vivimos las personas. Las cosas han cambiado, las necesidades de la sociedad, de las organizaciones y de cada individuo también. Nuevos miedos emergen y también nuevas  necesidades que cubrir . Todo ello son nuevos ingredientes a valorar a la hora de impulsar esta nueva mirada a la colaboración, tan necesaria. Por ello ha de saber hacerse en un nuevo entorno que nos influye irremediablemente:

Un entorno AGIL, hace que la colaboración haya de ser más ágil también.

Un entorno VULNERABLE ,hace que la colaboración necesite tener en cuenta que el contexto, las personas, la empresa, la educación y las personas estén demandando -afortunadamente- valores de siempre, no solo en la organización, sino también en nuestra sociedad. Valores absolutamente necesarios  como son  la honestidad, la  credibilidad y confianza, son y serán  vitales para una colaboración autentica y sostenible.

Un entorno DIGITAL, hace que la colaboración no deba  olvidar  que  los 2/3 meses de confinamiento del 2020 aceleraron  la transformación digital en 6/7 años. Si esto es así, es momento de  pensar que la colaboración debe pegar un acelerón para no quedarse a la cola de la evolución.

Para seguir evolucionando nos tenemos que preguntar por tanto qué estamos haciendo o vamos a hacer de diferente, para seguir impulsando la colaboración, pero una colaboración con otra mirada, y en un contexto absolutamente distinto y retador.

Y esto nos lleva irremediablemente  a tener en  cuenta  dos reflexiones  fundamentales respecto a uno mismo:

  1. Revisar cómo elijo  mis  “cartas sobre la mesa”: La revolución de las skills, el famoso upskilling y reeskilling que divulgamos ya hoy en todas la esquinas, empieza por revisar nuestras propias habilidades y capacidades y también valores- o virtudes-, y en particular, aquellas que tengo o me faltan para lograr una mejor y más óptima colaboración con el otro .Hoy no es momento de estar  centrados únicamente  en  ver lo que el otro no pone  sobre la mesa, sino en saber si yo estoy poniendo encima todo lo necesario  para lograr esa colaboración sana y sostenible. Cuáles son por tanto las “nuevas cartas “que elijo-, que  valores y que  skills -en este nuevo contexto  para realmente  darle ese giro a la colaboración  entre nosotros, que la sociedad necesita, es la  nueva pregunta de nuestro tiempo.

No nos hagamos «trampas al solitario» y sigamos uno de los mejores consejos de  Peter Senge, cuando dice que  necesitamos un “alto grado de compromiso con nuestra propia verdad” .

  1. Mi ambición por ganar. Cuando el desafío para la recuperación del país es tan grande como el que tenemos entre las manos hoy, todos los ciudadanos, organizaciones, instituciones  y empresas  hemos de ser capaces de pasar página, y sustituir el “win win”. – nuestra moneda tradicional de colaboración- por una AUTENTICA VISION COMPARTIDA , que tal vez nos exija perder alguna vez para ganar todos.  Cómo es la mirada que nos damos entre los que buscamos alianzas para lograr esa visión compartida para transformar la sociedad y fortalecer a los personas , a los ciudadanos de nuestro país,  se vuelve hoy un elemento crítico para lograr esa meta noble.

Para seguir evolucionando  no es por tanto  momento de pensar mucho si esto te toca a ti o me toca a mí, sino de pensar si servimos a las personas o servimos a nuestros egos.

Para seguir evolucionando  es la hora de evitar el  riesgo de recuperación en forma de K, donde observamos el crecimiento de las empresas y profesionales (y sociedades) mejor adaptadas a la crisis, frente caída mantenida entre las empresas, profesionales y economías que más reticentes o lentas sean en adaptarse al cambio. Es la hora de evitar que  85 millones de posiciones queden desiertas en 2030, por la carencia de skills en los profesionales existentes.  Es por tanto momento de   dejar las palabras vacías en la pagina anterior, y pasar a una nueva pagina, donde estemos dispuestos a emprender esa revolución interior, de dar el paso de  perder para ganar,  de ver a la empresa y a la educación como una única entidad, y contribuir así a  la empleabilidad de las personas, a paliar el desajuste de talento de las organizaciones, y asegurar  la sostenibilidad de nuestro país.

Para seguir evolucionando,  la  educación  y a la empresa han de ser key  drivers, aceleradores de la transformación ,lo que implica que esa colaboración  que propongo, ha de ser, entre ellas, todavía  más critica si cabe.

La educación ha de ser la “cuna del talento”. Cómo de ágiles seamos en comprender, en actuar y colaborar desde la mirada que proponía en líneas anteriores,  para formar a nuestros jóvenes en el nuevo conocimiento y skills necesarias para dar respuesta al gap de talento en profesiones digitales, pero también en la nueva green economy y care economy, será critico para poder acompañar la transformación que tenemos entre manos. Pero mas critico será, si no somos capaces de darles a las nuevas powerskills – antiguas soft skills- el lugar que le corresponden pues estas  competencias serán las que marcarán la diferencia entre los profesionales en los próximos años.  Igual de critico que promover y formar a las nuevas generaciones, en esos valores base para que cualquier país funcione.

Y este triple salto mortal, solo lo haremos si también desde el ámbito familiar y  el ámbito educativo, provocamos verdadera  ilusión por aprender en un entorno en continuo cambio, y transformamos nuestras conversaciones, y frases tan repetidamente dichas a nuestros hijos, como ¿Qué carrera vas a hacer?  por otras que den una amplitud de miras mayor, donde abramos a nuestros hijos, nuestros alumnos, nuestros jóvenes, un mundo de posibilidades para ilusionarse, para creer en si mismos,  y superar nuestra actual tasa de abandono escolar del 17%, lejos de los objetivos de la comisión europea

Para seguir evolucionando esa educación debe ir acompañada y complementada por una  experiencia que se ofrezca desde  la empresa, abierta a formulas flexibles e innovadoras y distintas en este nuevo contexto,  para dar así  oportunidades a experimentar, e impulsar el learning on the job más que nunca.

Para seguir evolucionando, la educación y la empresa, deben ser ejemplo claro del nuevo concepto de colaboración en la nueva era, logrando ser una  “ única unidad” , auténticos vasos comunicantes, ágiles, adaptables, generosos, y comprometidos con esa meta noble de lograr potenciar la empleabilidad en nuestro país y paliar el 40% de desajuste de talento actual que esta poniendo en peligro la sostenibilidad de todos nosotros.

Para seguir evolucionando…es momento de WAKE UP SPAIN,  de despertar, es momento de España, ¡el tiempo apremia.!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

«Tildes valientes» para el mundo de hoy.

«Tildes valientes» para el mundo de hoy.


Finaliza la semana santa,  han sido momentos para desconectar. disfrutar, y descansar, como suelo decir, momentos para  haber disfrutado  de “las 3D”, y sobre todo de haber hecho posible que  nuestros equipos lo hicieran después de este intenso y retador trimestre, sin duda para tod@s.

Pero hoy especialmente quiero hablar de la otra Semana Santa, con mayúscula, de aquella por la que realmente se ha hecho un parón, sin duda para ese descanso merecido, pero sobre todo para hacer de estos días, días de vivir, agradecer, admirar y recordar a un líder de  referencia creo que para todos independientemente de la fe que profesemos.

Sabemos además que aprender de liderazgo requiere  estar abiertos a aprender de referentes de diversa índole, de  hoy y de aquellos que han dejado su impronta a lo largo de toda la historia, y  que mejor que empezar por aquel que ha dejado una  huella indeleble a través de todos los tiempos.

Con este post también querría desmontar “creencias limitantes”, aquellas que nos “limitan” a ver el mundo de otra manera, con  más oportunidades, con mayor crecimiento para mi o para otros, y en particular me gustaría contribuir a desmontar esa creencia limitante de que «si no soy creyente, Jesus tiene poco que enseñarme.» No estoy de acuerdo.

Este artículo por tanto, es una invitación para todos, los que creemos y los que no tanto, no importa, lo que verdaderamente importa es abrirnos a la oportunidad de leer y reflexionar sobre  cinco rasgos  que pueden ayudarnos a repensar nuestro propio liderazgo desde otra perspectiva, poniendo tildes valientes a cada uno de ellos para que diferencien también hoy  a un líder en estos tiempos, en los tiempos del cólera, como seguramente diría, Gabriel Garcia Márquez.

Y para ello, hoy, domingo de Pascua para los creyentes, quiero destacar desde mi perspectiva, el lado más humano de Jesús, aquel que nos abre la posibilidad de darnos cuenta  que nosotros también podemos estar cerca de esto, porque  no son «cosas de dioses»…, sino que son cosas de humanos , de un líder en su “día a día».

Precisamente mucha de esa humanidad es la que hizo de Jesús , una persona a seguir por muchos, aquellos que lo tenían claro desde el principio, aquellos que se transformaron poco a poco y aquellos que no, pero que no dejaron de reconocer que a pesar de todo, fue capaz de movilizar multitudes y corazones a lo largo de los siglos. Nunca es tarde.

¿Qué rasgos le distinguieron como ser humano.?

De Jesús, seguro que pueden decirse multitud de cosas, los defensores y los detractores, no lo dudo, pero yo me quiero ahora  quedar con cinco rasgos, cinco tildes, valientes pero muy terrenales, que hacen de un líder, ser un referente, el líder que distingue a las que yo llamo Organizaciones Nº5.

1.Aceptación de un propósito

No quiero hablar únicamente de tener un propósito, palabra que afortunadamente cada vez más y más lo escuchamos en las organizaciones, lo cual me alegra, sino de un paso más allá; “aceptar” un propósito,  que es cosa distinta. Jesus aceptó, y aceptó seguramente sin comprender mucho, desde muy pequeño, el  por qué y para qué de su misión. Y seguramente le fue posible por esa capacidad de confianza- que muchas veces nos falta, y-  de resilencia- palabra muy común en los últimos tiempos-más allá de la propia razón, para poder así  diseñar  a su  ruta- su estrategia-  , pese a todo

En nuestras organizaciones, las cosas no son mucho más distintas. Quien más o quien menos tiene en su organización, un propósito que conoce e incluye en sus mensajes y conversaciones dentro y fuera de la organización. Algunos lo hacen suyo automáticamente, pero para  otros seguramente no es así de fácil. Como líder, Jesus también tuvo esta parte humana y vulnerable, aceptando un propósito  sin haberlo elegido el, y con el de referente,  estar dispuesto a dar su mejor versión como hombre, en nombre de Dios. Me pregunto, cómo los lideres de hoy, nos esforzamos en hacer del propósito de nuestra organización, algo nuestro, de tal manera que aquellos para los que servimos, vean en nosotros un ejemplo auténtico de referencia para hacer lo mismo. Ahí ha de estar  nuestra misión.

2.Firmeza de carácter

Puedo entender que de Jesus haya diversidad de opiniones pero en lo que creo que todos coincidiremos es en afirmar  que no era blandengue ni pusilánime, sino todo lo contrario. Tuvo la oportunidad de formarse en diversos círculos; su propia familia con unos valores de base muy sólidos, los responsables de su pueblo, los jefes de su iglesia,  con la multitud, con los más ricos y los más pobres y enfermos de su entorno.. ese contexto diverso al igual que hoy en día, para nosotros, hizo que se forjara su propio carácter, único, sólido y firme. Pero además fue firme de carácter para defenderse, para denunciar y no dejarse manipular siendo  valiente y honesto en cada una de esas situaciones de su vida evangélica.

El entorno de Jesus fue por tanto un entorno ya difícil y multicultural  igual que lo es el entorno donde se mueven los nuevos líderes de hoy. Entornos valientes para cuestionar el status quo, para denunciar lo que no está bien desde una visión ética y humana, y entornos inclusivos donde se ha de promover, valores y virtudes como la  valentía, honestidad, diversidad e inclusión, que son  valores de siempre pero también valores de hoy.

3.Sensibilidad en acción

 Jesus era  una persona firme pero era  sensible y vulnerable  al mismo tiempo, no hay duda,  y no se avergüenza, porque tiene claro que ser sensible no es ser blandengue, sino todo lo contrario.  Sus espacios para conectar consigo mismo, para abrazar sus miedos, para llorar cuando se sentía solo, en plena naturaleza,  en el mismo desierto, sus conversaciones y menciones entorno a las flores, los pájaros, las mieses es un claro ejemplo.

Su compasión y solidaridad con los que sufren, su mirada compasiva y misericordiosa. El percibe ,se compadece, pero sobre todo ACTUA. El es sensibilidad en acción.

En un mundo como el de hoy, ágil, vulnerable y digital, la sensibilidad ha de ser motor de crecimiento y sostenibilidad, como no lo ha sido tal vez antes. Las competencias soft, son hoy competencias heart, aquellas que estoy convencida todas las personas tenemos pero que no nos atrevemos a liberar, bien por miedo,  por vergüenza, por  inseguridad, y no se cuántas etiquetas más. Pero tengamos presente que  cuando lo hacemos, liberamos  nuestra autenticidad, y cuando esto sucede, las personas conectan con nosotros por lo que somos como personas y por lo que estamos demostrando con ese arte de la sensibilidad.

Un líder con firmeza de carácter + sensibilidad,  es el tiene en sus manos la única  fórmula infalible para ser un auténtico líder, para los que le siguen y le seguirán. Firmeza de carácter sin sensibilidad desembocará en una excesiva arrogancia, y sensibilidad sin firmeza de carácter,  se quedará solo en buenas palabras.

4.Serenidad y calma

Jesus era firme, asertivo, decía lo que pensaba y pensaba lo que decía, con el sanedrín, con su familia, con Herodes, con Pilates… Qué gran virtud y qué difícil es mantenerla siempre. Pero Jesús tenia claro su propósito, y porque así lo tenía, era capaz de defender su visión frente a cualquiera  con una serenidad que lo distinguía. “El que este libre de pecado que tire la primera piedra” Tan fácil como recordar este momento de la historia, para darnos cuenta de que ninguno de nosotros puede tirar la primera piedra, por que somos los primeros que tenemos tantos o más fallos de los que vemos en los otros. ¿Y pues?

No somos nadie para alterarnos,  ni para provocar, ni para elevar la voz sin cuidado, porque no estamos libres de nada, sino todo lo contrario. Ante la humillación personal, paciencia y calma  ha de ser nuestra  respuesta. Jesus demostraba una aceptación paciente del otro , y esa debería ser nuestra referencia, siendo el tan humano como cualquier de nosotros lo es  hoy. “El manso todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo aguanta.” (2 Cor, 13, 4-7)

En nuestras organizaciones , necesitamos este tipo de liderazgo referente, personas que lideran con «tildes valientes», con ese propósito que les mueve, que tienen claro donde quieren ir, que tienen la firmeza para pedirnos liberar lo máximo de cada uno de nosotros, necesario para seguir avanzando en nuestra sostenibilidad, y al mismo tiempo tienen la  sensibilidad para apreciar cómo nos sentimos, y desde ahí acompañarnos con serenidad y mansedumbre, con la mirada que necesitamos, la conversación pendiente, la frase de refuerzo.  El equilibrio entre exigencia y sensibilidad,  realmente no es tan distinto al liderazgo de hace 2000 años.

  1. Profundo conocimiento de las personas

Jesus, no iba solo, y procuró rodearse de personas que pudieran al mismo tiempo dejar huella de su mensaje. Y de todos ellos sabia y conocía. “Conozco a quienes he elegido” Les ofreció un espacio de confianza para hablar y cuestionar y sobre todo  tiempo, conversaciones y encuentros de diversa índole para generar ese vínculo que se da entre personas cuando se les dedican momentos de valor.  Este es un rasgo humano de Jesús. Sabia que solo ese conocimiento podía ayudarle a el, cuando se sintiera solo y al mismo tiempo, ayudar a otros, en su camino de evangelización.

Hoy el mundo va mucho más rápido que hace 2000 años, es cierto, pero el ser humano sigue siendo el de siempre, y sus necesidades más básicas también, y precisamente por esto, hemos de tener mas presente que nunca, que conocer a nuestros equipos es importante y por este motivo hemos de  dedicarles tiempo de calidad, aunque sea poco, porque solo conociéndoles más o mejor podremos comprender, saber sus límites, predecir sus necesidades y acompañar desde ahí para ese equilibrio que Jesus tan bien hacia  entre propósito, firmeza y sensibilidad.

En definitiva, el líder  en tiempos del cólera, el líder de hoy, independientemente del “partido” que vote, la “fe” que profese o el “barrio” en el que viva, tiene en común precisamente esto, que no entiende de colores, ni de banderas, ni de fronteras perimetrales,  sino que entiende sobre todo de estas cinco «tildes valientes», de  humanidad y de virtudes de base, que hacen que junto con su conocimiento y deseo de aprender continuamente, el entorno se transforme, las personas evolucionen, y así los negocios se recuperen y la sociedad avance.

Ojalá estas líneas sirvan simplemente para cuestionarnos las creencias que nos limitan a cada uno, para darnos cuenta que ser líderes referentes va mas allá de tener una fe u otra, sino  de desmontar nuestras propias creencias y  abrirnos a la posibilidad de aprender de todo y de todos, también de lideres que profesen una fe distinta a la mía.

 

Ojalá estas líneas sirvan para cuestionarnos nuestra manera de pensar, de mirar a las personas  y hacerlo desde otro lugar, de reconocer cosas que antes no queríamos ver y que ahora pueden ayudarnos al cambio que necesitamos dar para avanzar en el liderazgo de esta nueva era.

Y ojala que Jesus de Nazaret, sea uno de los Best Sellers de nuestro tiempo, lectura de mesilla, podcast de la nueva era, porque sin duda  es la mayor fuente de desarrollo de  liderazgo de todos los tiempos.

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imagen: Eugène Burnand. Juan y Pedro corren al sepulcro en la mañana de la Resurrección (1898)

«Espejos de aumento»  para los lideres de hoy

«Espejos de aumento» para los lideres de hoy


Durante estas ultimas semanas he compartido como aplicar los valores  de siempre, a nuestro liderazgo del día a día, basándonos, en algo tan de siempre como son las bienaventuranzas, para nuestro mundo de hoy. Lo he hecho por que creo que tengamos la fe que tengamos, de todas ellas podemos extraer aprendizajes necesarios para desenvolvernos con éxito en el mundo y en las organizaciones de hoy.

Todo lo compartido tiene mucho que ver con mirar hacia dentro de nosotros para ver como de bien o mal lo estamos haciendo para poder seguir progresando como personas y profesionales

Suelo decir que precisamente porque el mundo va tan rápido, hemos de parar, si parar al menos para conectar con uno mismo, y poder mirarnos algo más, poder  tomar las decisiones más acertadas en un contexto que lo pone cada vez más difícil.

Porque “mirarnos más”  y conectar con nosotros también hemos de hacerlo para poder impulsar cualquier transformación en las que estamos inmersos las organizaciones, ya que no podemos transformar nada si no vemos que hay de nosotros y que “reparaciones” internas hemos de hacer antes de salir a “reparar” a otros. En vocablos del entorno organizacional , tal vez lo llamaríamos “self leadership”; cómo liderarnos a nosotros mismos.

Me alegra ver que esta categoría forma ya parte del concepto general de liderazgo, y que ya no vemos tan raro comenzar por nosotros, que ser valientes para escuchar lo que no nos gusta, forma parte de crecer como líder para que sobre ello podamos ir modelando nuestra manera de estar en el mundo, incluyendo también esas reflexiones que te hacia respecto a los mensajes “corporativos” que podemos sacar de aquellas bienaventuranzas

Pero hoy quiero hablar de esto sobre otra perspectiva que desde mi punto de vista complementa y enriquece la anterior y que sin duda acelera el crecimiento de ese liderazgo “no escrito” y esa “accountability” que las organizaciones buscamos, de esas Organizaciones Nº5 , cuyas características explico en mi libro y que para mi son las que han de definir el nuevo futuro del empleo.

He tenido la oportunidad durante estos últimos años de aprender y vivir  mi crecimiento personal y profesional, basándome entre otros conocimientos, en la  Psicología Gestalt,  psicología humanista donde las haya. Por esta razón no quiero dejar de compartir mis aprendizajes y aplicaciones que podemos y hemos de hacer al  mundo del liderazgo, para seguir impulsando ese  “self leadership” tan necesario para impulsar nuestros equipos, colegas, entornos, y moverlos hacia donde necesitamos llegar.

Tres son los principios básicos de la psicología Gestalt, “presencia, consciencia y responsabilidad”, principios sobre los que se fundamenta cualquier evolución posterior. Estos principios conllevan algo importante: autenticidad, madurez y responsabilidad sobre los propios actos y decisiones.

Traducidos a nuestro lenguaje organizacional , seguramente los equipararíamos a: «awareness» en lugar de «presencia, foco», en lugar de conciencia  y accontability en lugar de responsabilidad,

Me alegra ver que podemos encontrar este encaje en las vertiginosos ritmos del mundo de las organizaciones de hoy, pero aun así hoy querría añadir algunas reflexiones del termino  consciencia o  “darse cuenta”  y «responsabilidad», que pueden sumar y enriquecer dichos  términos para ayudarnos así a liderarlos en nuestros entornos con mayor potencia y alcance.

 

-El Darse cuenta (selfawarenes focus) es poner atención  a “lo obvio”, a lo que salta a la vista en este momento en nuestras conversaciones con otros , con nuestros equipos, a lo que  esta sucediendo en ese momento durante la conversación, poniendo mayor consciencia de nuestros  gestos,  emociones, de nuestra  voz y en las del otro. Cuanto más  nos demos cuenta de nosotros mismos más aprenderemos de lo que evitamos o de lo que perseguimos.

-El darse cuenta nos ayuda a tomar mejor contacto con uno mismo, por tanto a tomar mejores maniobras, acciones. Preguntarnos ; qué estoy haciendo, qué siento, qué quiero, qué estoy evitando, que espero,  son 5 claves que nos lanzan a contar con nuestros propios recursos, tomar decisiones más honestas  para uno mismo, y sobre ello proyectar esta coherencia con otros.  En nuestro papel de líderes han de estar también este tipo de conversaciones, donde no preguntemos únicamente sobre los temas del Business, sino entender que precisamente  a través de estas cinco claves,  entenderemos mejor porque los temas del Business van de una u otra manera.

-El darse cuenta conlleva tener la habilidad y la oportunidad  de ver en los comportamientos de los  demás, qué necesidades están sin cubrir y no expresan tan fácilmente, `puesto que los seres humanos no podemos reprimir una necesidad, tal vez si sus exteriorizaciones más evidentes, por lo que esa represión se manifiesta siempre por otro lado  y de otra manera; bien en nuestros movimientos, en nuestra postura, en nuestra voz, en nuestra ausencia.. y todo ello cuenta.

-El “darse cuenta” de lo que es obvio en lo que vemos o percibimos  del otro y compartirlo de la misma manera con el, nos permite elevar su propia consciencia y aprendizaje, pues el líder de hoy requiere no tanto ayudar a que el otro aprenda solo a base de repetir nuestros “moralismos” muchas veces innecesarios ,sino a base de dejarle al otro descubrir por si mismo, a destapar esa consciencia.  De esta manera dejamos a parte dos tendencias que inevitablemente surgen entre las personas en las organizaciones : el “ acercadeismo”, donde se habla y se habla de las cosas sin jamar llegar a entenderlas o sentirlas de verdad, el “debeismo”, o moralismo, diciéndole a los adultos lo que “debería” o no deberían hacer .

-Potenciando este “darse cuenta” propio y de los demás, nos convertimos en “espejo de aumento”  para  uno  mismo y para nuestros equipos ayudando a entender con mas claridad nuestro estado e identificar las palancas que se pueden mover para provocar un cambio. Solo asi nos hacemos verdaderamente responsables- accountables- de lo que hacemos  o decidimos dejar de hacer, nos hacemos responsables de las decisiones o acciones que  nos “interrumpimos” o nos impedimos tomar por la razón que sea.  Esta accountability nos permite aumentar nuestra capacidad de solucionar problemas, y cada problema solventado aumenta nuestro autoapoyo y autoestima para logra solucionar el siguiente..” . En un mundo donde los desafíos se van a suceder cada vez mas rápido , la capacidad de solucionar problemas va a ser una de las competencias vitales, donde la curiosidad por aprender y la resilencia se convierten en aliados fundamentales. Por esto hoy mas que nunca necesitamos elevar esta Consciencia y responsabilidad, individual y colectiva, por que solo desde ahí lograremos impulsar la transformación de nuestras organizaciones empezando por la de nosotros mismos.

Como dice Fritz, fundador de la psicología Gestalt, todas las personas tenemos un % alto de ser neuróticos y  por esta razón en términos generales las personas  tenemos más capacidad para asociar cosas, situaciones, conceptos que en concentrarse y desde ahí vivenciarse a si mismo. Sin embargo, concentrándonos un poco más, teniendo un poco más de consciencia propia y ajena , parando algo más de lo que lo hacemos para tenerla, nos ayuda precisamente a comprender más, a no escapar tanto y estar “con nosotros” y facilitando así el  darnos cuenta cuando somos nosotros mismos o cuando no, cuando satisfacemos nuestras necesidades más vitales o cuando no, cuando estoy poniendo consciencia en el otro, viendo la realidad con un” espejo de aumento”  o “sobrevolando”, sin más.

En mi experiencia, personal y profesional, voy aprendiendo, de lo que leo o  de lo que me enseñan  en un nuevo curso, pero sobre todo, de lo que soy capaz de acoger de lo que el otro me dice y desde ahí  querer seguir mejorando mi liderazgo. Tengo la fortuna de tener equipos con una calidad humana extraordinaria, que me han retado y me retan cada día, pero sobre todo con un compromiso para impulsar nuestra organización de la mejor manera de la que somos capaces y esto ha conllevado y conlleva, parar para “darnos cuenta” como equipo,  y para “darme cuenta” como persona y como lider, por qué hago lo que hago, para que lo hago, que pretendo , que evito,  o que “sobrevuelo” sin poner la consciencia que hubiera sido necesaria .

El asumir la responsabilidad de   mirar con “espejos de aumento” a uno mismo y a otros , en definitiva el  principio de “darnos cuenta” de la psicología Gestalt, nos abre en definitiva   a nuevas capacidades y habilidades, a nuevas posibilidades, nos mantiene en el presente y nos ayuda a no perder lo más importante, a nosotros mismos y desde ahí no perder a los otros en este nuevo contexto de estos próximos años.

Corramos menos y miremos más, la formula infalible para  triunfar.

La «F» del liderazgo, la letra de los nuevos tiempos.

La «F» del liderazgo, la letra de los nuevos tiempos.


Mañana celebramos el día internacional de la mujer, y por esto este post quiero mostrar mi admiración y reconocimiento  a las mujeres que tiene la responsabilidad de liderarse a si mismas y liderar a otros, en cualquier organización y en cualquier sector.

Y quiero hacer mi reconocimiento, especialmente en este nuevo contexto que desde hace un año nos está tocando vivir, y que ha hecho que las fronteras entre la vida personal y profesional sea más liquidas que nunca, y donde tod@s, hemos tenido y seguimos teniendo la responsabilidad de dar lo mejor de nosotros en nuestra organización, trabajando desde nuestros hogares muchos de nosotr@s, atendiendo a lo que allí sucede mientras damos respuesta a lo que la organización espera. Gran equilibrio emocional.

Pero precisamente por  este contexto,  donde la vulnerabilidad esta más a flor de piel, y donde hemos de liderar en la distancia la mayoría del tiempo y hacerlo a través de “las pantallas”, no me quiero  solo quedar en reconocer el  papel de la mujer, que sin duda merece mi admiración y reconocimiento,  sino de algo para mi de mas alcance y calado, que es  el liderazgo con F.

El liderazgo con F es ser capaz de incluir e incorporar en el liderazgo, independientemente del género, una serie de conocimientos  y habilidades que nos permitan liderar con verdadero virtuosismo a las personas de nuestras organizaciones y fuera de ellas.  Liderar con virtuosismo es para mi esa capacidad de liderar en la “distancia corta”, de manera virtual, pasando del control y presentismo  a la confianza en el team, para lograr ese performance que necesitamos liberando el talento de las personas que trabajan con cada uno de nosotros en todo el ecosistema de talento con el que nos relacionamos.   Es ser capaz de evidenciar comportamientos, mensajes, decisiones,  que hagan sentir a los demás, fortalecidos, confiados, ilusionados por el proyecto y el propósito que compartimos.

Y esto para mí solo es posible, si ejercemos este Liderazgo con F.

La pregunta es, ¿Cómo consigo liderar así.?

  • Consigo liderar así cuando como lider de mi entorno, da igual si llevo  o no equipos,  en mis expresiones, en mis decisiones y en mis  acciones, reflejo realmente que “el propósito de mi organización me  importa”.
  • Consigo liderar así cuando importa poco quien es el que se lleva la medalla por lo logrado, sino que lo que me importa es desaparecer y servir a los demás y a mis equipos y colegas en aquello que necesiten para un fin común  para dar lo mejor de ellos.
  • Consigo liderar así, cuando me hago vulnerable, cuando no tengo todo claro todo el tiempo, sino que sin perder de vista la orientación a los resultados, se pedir, decir no se, mostrar mis miedos y minecesidad de ser ayudado.
  • Consigo liderar así cuando tengo la capacidad de ver a largo plazo y también a muy corto, preocupándome de dar respuesta no solo a las grandes hazañas sino también a aquellas que se ven menos pero hacen sentir al otro, digno, apreciado y respetado.
  • Consigo liderar así, cuando me preocupo de comprender las necesidades que hay en cada una de las personas que lidero, y procuro darles respuesta.
  • Consigo liderar así ,cuando muestro empatía, cuando escucho de verdad, sin prisas, viendo en esta escucha una oportunidad de crecimiento de cada persona, y del proyecto que llevamos juntos dando oportunidades de crecimiento y liderazgo, no por el genero sino por el ouput que la persona entrega.
  • Consigo liderar así, cuando me olvido que el EGO , me juega malas pasadas, y decido dejarlo lejos, para acercarme  a los demás, con esa humildad que me permite conectar, emocionarme, construir sobre las fortalezas de todos y no solo las mías.
  • Consigo liderar así, cuando mi  mirada es apreciativa, sin juicio, porque se que el que tengo  en frente tiene algo que explicar aunque yo a priori no lo comprenda.
  • Consigo liderar así, cuando la determinación que demuestro , la agilidad en la toma de decisiones de la que soy capaz y, la capacidad de visión estratégica, combinan con mi capacidad para preocuparme por las personas y de su contexto  y desde ahí avanzar con ese equilibrio entre firmeza y sensibilidad.
  • Consigo liderar así, cuando me preocupo de generar vínculos con las personas con las que necesito impulsar un proyecto común,  por que se que el TODO es mas grande que una ambición profesional aislada.

Liderar en femenino  significa seguir impulsando como competencia clave esa learnabiity, curiosidad y capaz de aprender nuevas competencias, da igual tu género, significa seguir impulsando  también competencias criticas como las compartidas en el último estudio, “What women want”  que ha lanzado la organización que tengo el orgullo de representar; colaboración, creatividad, comunicación y curiosidad . y en definitiva, significa  saber elegir de todo la sopa de letras, la letra F e identificar, cuales son aquellas habilidades y competencias que han sido mas evidentes tal vez en la manera de ejercer el liderazgo desde la mujer, pero que sin duda, no son de ella.

Significa tener una valentía que no tiene género, la valentía de combinar las habilidades de todos, las llamadas hard con las soft, y hacer de todas ellas algo único, necesario, replicable y común para todas las personas que tienen el compromiso de liderar un cambio, un equipo, una organización y las sociedad en su conjunto.

En un contexto actual, donde el desajuste de talento esta llegando a limites insospechados, necesitamos impulsar una cultura diversa e inclusiva, donde el desarrollo de las llamadas  tradicionalmente competencias “soft”, sean la palanca de cambio, de un hombre y de una mujer.

En mi experiencia de más de 25 años en el mundo del talento, he tenido la fortuna de tener como  líderes, a  hombres y mujeres, y todos ellos con un talento demostrado,  pero sin duda lo que más he aprendido y me ha permitido evolucionar , es tener de referencia a personas que han liderado con el ejemplo, que han vivido el propósito y lo siguen haciendo cada día, que han tenido la capacidad de ver a largo y de liderar a corto, con exigencia, sensibilidad, respeto, humildad y coraje. Estas personas, han vivido y liderado desde la autenticidad mas absoluta, poniendo por delante el propósito como guía, y el deseo mas firme de hacer de la unidad de todos un único equipo.

Mi reconocimiento hoy por tanto  a todas esas mujeres, que se han liderado a si mismas y han sabido liderar a otros con estos rasgos de liderazgo con F  que mencionaba anteriormente, pero sobre todo, mi reconocimiento a tod@s, hombres  y mujeres que tras esta pandemia, han sido lo suficientemente valientes para destacar de toda esa sopa de letras, la letra  más importante, a probar a liderar con F, con esas competencias que pueden ayudar a hacer de este contexto cada vez más vulnerable, un contexto al mismo tiempo, saludable y sostenible.

A todos ell@s toda mi admiración e impulso para seguir siendo cada vez más los que lideremos con F,  de FEMENINO, pero también  de, Fortaleza, de Fe por un Futuro diverso, enriquecedor y valiente.

 

¡Gracias.!

Bienaventurados los misericordiosos

Bienaventurados los misericordiosos


La semana pasada tuve la oportunidad de estar compartiendo conversaciones sobre el liderazgo no escrito con dos grandes compañeros de cordada, Santiago Alvarez del Mon y Jordi Nadal, todo un lujo. Mucho de lo que conversamos en Canal CEO, ese día tenía que ver con lo que para mí recoge esta  quinta bienaventuranza

La quinta bienaventuranza toca todos los aspectos de la misericordia; el perdón, la bondad, la paciencia, la mansedumbre de la  que hablaba  hace unas semanas, pero seguramente el perdón es el aspecto  más complejo  y de los más  necesarios en el mundo de hoy.

Hoy quiero hablar de ello, de esa palanca, esa “competencia espiritual” tan necesaria para lograr ser organizaciones ágiles en nuestro día a día, y acelerar ese necesario performance que todas las compañías hoy necesitamos. El perdón es sin duda  una “ventaja competitiva”, y más cuanta más responsabilidad tenga una persona en una organización.

¿Qué es el perdón.?

Si vamos a la definición de perdón, es “la decisión de no guardar rencor ni resentimiento, o ira hacia otra persona, pese a lo que nos haya hecho, es la decisión de suprimir el deseo de venganza”.

El perdón es por tanto un acto de voluntad, es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos, no sentimos más la ofensa, ni el rencor, y nos liberamos de algo que nos ha tenido retenidos el tiempo que ha durado.

¿Qué significa perdonar?

  1. Hay diferentes opiniones respecto a lo que esto significa, para mi significa comprender incluso aunque no comprenda al otro y olvidar. Olvidar la falta que sentimos que una persona ha cometido hacia nosotros y no tener por ello ningún tipo de venganza ni rencor. Solo cuando perdonamos, podemos recuperar honestamente la relación, la actividad, el vínculo y la colaboración o el dialogo que tal vez se hubiera perdido.
  2. Perdonar para cada uno de nosotros, como seres humanos, no suele resultarnos tarea fácil pues es un proceso que requiere humildad, valor, autoestima, amor y desprendimiento. Sin embargo, no hacerlo, supone identificar a la persona con el daño que nos ha hecho, sin darnos cuenta que todos somos mucho más grandes que el propio hecho o la propia acción. Como bien decía el más grande de todos los líderes, “No te dejes vencer por el mal, vence el mal con el bien”. Cuando finalmente somos capaces de tener la valentía, la humildad y la capacidad de comprender para perdonar, de repente nos liberamos de algo, de una dependencia emocional del pasado y nos sentimos en calma interna, nos sentimos en paz.
  3. Comprender y olvidar, nos permite también reconocer que no tenemos ningún derecho a hacer “sufrir” a un compañero, o a una persona de nuestro equipo ,o a un manager, o a un directivo lo que tal vez ellos nos hayan hecho sufrir en mayor o menor medida, puesto que nunca vamos a reconstruirnos nosotros del posible daño hecho, destruyendo a los demás. Uno no es mas grande por “ganar” esa batalla, sino todo lo contrario.
  4. Comprender y olvidar, supone dejar de hacer de nuestras vidas una cuenta de explotación. Como bien dice Jackes Philipe “Cada decepción sufrida, cada herida se transforma muchas veces en una factura que registramos en nuestra contabilidad”. No puedo estar más de acuerdo con él, la relación con el otro no lo podemos basar en esto, ni mucho menos, es verdad que el ser humano tiene a buscar el equilibrio en todo; nos hacen un regalo  e intentamos regalar y responder al mismo nivel , nos invitan a comer y respondemos tiempo después con la misma moneda, hoy no voy a entrar a cuestionar este punto, que tiene mucho de qué hablar también, pero si quiero poner el acento, en que este buscado equilibrio, muchas veces de sano y auténtico tiene poco y en el ámbito del perdón, todavía menos. En este caso, todavía es más necesario salir de la “dinámica del intercambio”  y entrar en el camino de una única dirección, donde lo que yo doy es el único combustible que asegura que, con cualquier persona y en cualquier situación, lo que verdaderamente importa es esa entrega que define mi calidad humana, en mi día a día. Esto lo engrandece todo.
  5. Comprender y olvidar significa para mi ser capaz de mirar a tu compañero, a tu manager, a tu equipo con esa mirada que ama sin límites, a pesar del daño. Significa comprender qué detrás de  ese comportamiento de la otra persona  que ha provocado ruptura, distancia, desencuentro hay unas necesidades de ésta sin cubrir, que muchas veces ni siquiera ella misma es capaz de entender. Y por ello hemos de ser capaces de comprender más, aceptar más y acoger más y mejor la  incapacidad del otro  para hacerlo mejor.  Con esto no quiero decir que la valoración del hecho no pueda ser negativa o difícil de justificar, pero el perdón lo que significa es que a pesar de ello, mis pensamientos no pretenden buscar” justicia” a toda cosa, o deseo de venganza, sino comprensión, simplemente comprensión. “En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla. Tratemos de imaginarnos por qué hacen lo que hacen. Eso es mucho más provechoso y más interesante que la crítica; y de ello surge la simpatía, la tolerancia y la bondad. “Saberlo todo es perdonarlo todo.” –
  6. Comprender y olvidar para poder perdonar, también significa tener humildad, por que cuando perdonamos, nos bajamos “de las alturas”, dejamos de mirar desde arriba, dejamos de reivindicar nuestros derechos y nos ponemos en el mismo nivel, para mirar de persona a persona, y como digo, comprender sin justificar, pero siempre comprender, perdonar y cerrar. Cuanto menos se pretende del otro, mas uno es capaz de dar a los demás y más se recibe.
  7. Comprender y olvidar para poder perdonar, no significa dejar nuestras necesidades a parte, claro que no, sino que satisfacer éstas lo hemos de hacer sin buscar al mismo tiempo hacer daño al otro.
  8. Comprender y olvidar , significa, por muy difícil que esto sea, seguir deseándole lo mejor al otro, sabiendo que curar la herida que nos haya podido provocar, solo depende de nuestro compromiso con el cuidado hacia  nosotros mismos.
  9. Comprender las imperfecciones de todo ser humano  y olvidar  la herida generada por otros en nuestra ajetreada vida personal y profesional ,supone aceptar  cualquier sentimiento, cualquier pensamiento, emoción o sensación  que la otra persona nos haya podido generar. Claro que sí. No caigamos en el error de pensar  que solo tener la voluntad de  perdonar nos suprimirá todo aquello en un santiamén. Como seres mortales que somos, no hemos de olvidar que el perdón es un acto de voluntad cuya principal finalidad es tener la firme voluntad de reforzar nuestros valores más humanos, a pesar del posible sufrimiento generado.
  10. Comprender y olvidar significa también, que a pesar de la experiencia dolorosa que colegas, equipos o nuestros propios lideres hayan   podido  dejar en nosotros en algún momento, en alguna de las múltiples relaciones, encuentros y colaboraciones que se dan en nuestras  organizaciones día a día, hemos de tener siempre presente que nuestra calidad humana se pondrá en evidencia cuando a pesar de todo ello, seguimos destacando  las cualidades de aquellos. Es verdad que, como se suele decir, “la crítica une”, pero es verdad también, que, lo contrario, “poner brillo al otro”, no sólo  une de una manera mucho más saludable, sino que además, amplia lazos, da oportunidades, y por ende, suma al propósito, suma para lograr esos éxitos tan esperados como organización. Poner brillo a tu colega, a tu líder, a tu compañero, a aquel que tal vez nos cueste perdonar, esto es “misericordia” aterrizada al día día, tan fácil de entender, pero no siempre fácil de hacer para  el ser humano, pero no olvidemos que  ahí reside parte importante de  nuestra bondad.

¿Qué significa pedir perdón?

Desgraciadamente, al ser humano por naturaleza, le encanta mirarse al ombligo, y pensar más veces de las que debería en si mismo  y sus deseos y necesidades y no tanto en las de los demás. Como personas que trabajamos en una organización, no es muy distinto, tendemos a estar más pendientes de las deudas que el otro “me debe” pero no miramos esas deudas que nosotros debemos a los demás.  Con el perdón y con lo que a mí me gusta llamar la “misericordia organizacional”, sucede lo mismo.

Es cierto que todavía soy  una novata en este camino de la excelencia para lograr siempre acertar con los demás, y me sigue doliendo cada vez que me equivoco, pero también en este camino me llevo experiencias y aprendizajes para intentar hacerlo un poco mejor la próxima vez. El mundo va muy rápido y nuestros entornos demandan mas resultados en menos tiempo y menos recursos, y es importante que precisamente por ello, tengamos en cuenta que podemos herir sin querer una mil veces y cada vez con mayor facilidad, y que si de verdad queremos ser empresas atractivas, y generar la mejor experiencia a nuestra gente, la misericordia, también ha de formar parte de la propuesta de valor.

En este camino de aprendizaje comparto con vosotros estos puntos  que pueden servirnos  para asegurar precisamente esto, que la experiencia que damos a los demás es la mas humana posible.

Reconocer que lo que hicimos pudo causar daño al otro. El proceso de reconocerlo implica un acercamiento sincero al compañero,  a  la persona de tu equipo, a nuestros managers, con verdadera comprensión y empatía, con la única intención de reparar, sin saber lo que de ese encuentro finalmente surgirá. Las reacciones al perdón son imprevisibles, pero incluso así, como personas y más como líderes de una organización, hemos de dar este paso, siempre, y  estar preparados para ese contexto incierto. En mi experiencia, he aprendido que la vergüenza y la culpa forman parte muchas veces de estos momentos, y que a estas emociones también hay que darles el espacio que merecen para poder avanzar.

2º  Tener en cuenta en el momento de querer pedir nosotros perdón – en otras palabras,  pedir la misericordia del otro-  es que hemos de “sostener” la expresión del sufrimiento, de la queja o de la herida ocasionada al otro, de forma plena. Es el momento de tener la valentía y humildad para sentir de verdad y  mantener nuestro error y el dolor ajeno, aunque duela. Esto también forma parte de ese liderazgo no escrito tan  necesario para  diseñar el nuevo liderazgo necesario hoy.

3º Parar a darnos  cuenta de la importancia de aceptar nuestras imperfecciones, no rechazar de nosotros mismos eso que también “somos”  y que  hace daño a otros a pesar de no quererlo.

4º Tener el firme compromiso de comprender la motivación que subyacía a nuestra  conducta, y trabajar para repararlo, con nosotros mismos y con el feedback  que hayamos  pedido a los demás para seguir mejorando.

5ºSer capaz de verbalizar nuestra intención, si , decir “perdón”, no un perdón cualquiera, como el que dice “buenos días” casi de manera automática,  me refiero a un “perdón” auténtico, profundo, honesto, sincero y claro. Lo más fácil y al mismo tiempo lo más difícil.

En definitiva, podemos tener la falsa creencia que perdonar o ser perdonados  es solo  “cosa de curas”, pero siento disentir, es verdad que ser una persona religiosa con toda una vida trabajando un camino espiritual puede ayudar a ejercer el perdón con mayor facilidad, esto no lo dudo, pero el perdón es también un don a disposición de cualquiera, gratuito, disponible a cualquier hora y en cualquier situación, pero  reconocer que nosotros, como simples mortales  también tenemos esta posibilidad de hacerlo nuestro, nos obliga a reconocer desde nuestros grandes egos, que en el fondo, es un tema que nos resulta difícil e incómodo.

Como mortal que yo también soy  pero con un deseo de  tomar decisiones, y emprender acciones con la mayor calidad humana de la que soy capaz, en mi experiencia de liderazgo, he aprendido, que solo liderando desde esta “misericordia organizacional”, podemos avanzar. Sigo siendo una absoluta principiante en este desafiante camino de liderazgo, pero a pesar de ello, soy una convencida que solo teniendo  un acercamiento desde ahí, con nuestros equipos, con nuestros colegas y nuestros superiores, lograremos ser organizaciones saludables.

Tengamos muy en cuenta que en el mundo que ahora vivimos, donde la agilidad impera, la capacidad de perdonar y pedir perdón al otro, es también  una palanca para lograrla porque nos permite desatascar relaciones deterioradas, recuperar una colaboración necesaria para lograr un producto final, o retomar la ilusión del proyecto y sobre todo, restaurar nuestro propio liderazgo, el que nos permite a nosotros mismos no perder la brújula para seguir impulsando nuestra organización con agilidad y determinación, y hacer que los demás puedan ver en nuestro ejemplo una referencia para ir veloz, ágil, comprendiendo y olvidando todo aquello que nos impida avanzar.

Bienaventurad@s los lideres misericordiosos.

 

 

 

 

 

 

 

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Bienaventurados los mansos.

Bienaventurados los mansos.


La mansedumbre es unas de las manifestaciones de amor más poderosas, y tiene la capacidad de atraer corazones. Es verdad que en un mundo tan competitivo como el actual, parece que solo funciona el despotismo y la arrogancia frente a algo tan potente, y con tanta capacidad de transformación como pueda ser la mansedumbre.

Hoy quiero compartir lo que para mi significa  “ser mansos” en el mundo de hoy, qué beneficios tiene, y qué barreras hemos de eliminar como lideres para que lideremos en este nuevo futuro del empleo, que tiene mucho de futuro, pero que necesita también referencias del  liderazgo de los grandes de siempre.

Seguramente no nos resulta  “cómodo” hablar de “ser mansos” en un entorno empresarial, pero es tan fácil como cambiarle de nombre y ponerle  alguno que nuestras reglas sociales, validen más, pero no dejemos de quedarnos con lo importante, con la enjundia, con lo que la palabra significa y los comportamientos que ella pueda generar en un entorno como el actual, que necesita de más mansedumbre que  nunca en nuestras relaciones con otros.

¿Cómo definiría  la mansedumbre necesaria en los entornos de hoy?

  1. La mansedumbre, sin irnos muy lejos, es definida como “ la virtud que modera la ira y sus efectos”. Es una forma de templanza que evita todo comportamiento de resentimiento por el comportamiento del otro.” Si lo leemos así, tengamos la fe que tengamos, estoy segura que nos sentimos identificados y representados por esta definición, en pocas o muchas ocasiones, la frecuencia importa poco. Se dice que el resentimiento es un veneno que te tomas tu para matar al otro, y que razón tiene. Es cierto que no somos super hombres, claro que no, ni se espera esto de nosotros, pero si se espera generar entornos donde la virtud de la bondad con el otro, defina nuestras acciones, sea cual sea la persona de mi organización, y sea cual sea el lugar que ocupa en el “escalafón”. Es verdad que el mundo nos demanda cada vez estructuras mas planas, menos jerárquicas, donde el valor de una persona este definido por su contribución a un proyecto específico más que por su ubicación en la jerarquía de la compañía, pero aun así todavía en ocasiones las personas que formamos las organizaciones, nos relacionamos con otros de manera distinta según donde este el otro “ubicado”, cuando el valor,el verdadero valor , es mirar a los demás de igual a igual, de persona a persona, con la misma mirada, esté donde esté.
  2. La mansedumbre es paciencia, si señor,  es asentar  nuestras relaciones, “soportando” también del otro, aquello que más me cuesta soportar. Y en estos casos, la mejor manera para lograrlo, es pensar cuantas veces nosotros mismos, otras personas nos tienen que “soportar”. Es fácil además ver en los demás lo que no me gusta, pero ¿ nos hemos parado a pensar que  aquello que no “soportamos” del otro  es precisamente lo que no vemos o no queremos ver en nosotros mismos y por esto lo proyecto en los demás?. Doloroso recocerlo, pero mi experiencia me ha hecho aprender de esto,  y darme cuenta, que en este mundo cada vez más ágil, también he de poder parar para liderarme a mí mismo, ver lo que soy y lo que quiero llegar a ser como persona y desde ahí, dar los primeros pasos para transformarme y poder así ayudar a otro en esa transformación, esto es también para,  el liderazgo de los nuevos tiempos.
  3. La mansedumbre no es ser “blandengue” o débil, incapaz de tomar decisiones difíciles, No nos confundamos, nada que ver con esto, al revés supone una gran fortaleza interior para resistir a la ira, al enfado, para frenar las malas formas en las reacciones y para tomar decisiones difíciles o tener conversaciones difíciles a pesar de todo .Conversaciones, decisiones, acciones.. todo ello hay que hacerlo, y hay que levantar la voz frente a la injusticia, pero el proceso de reflexión para ponerlo en marcha, la propia comunicación no violenta que vaya ligada a ello, los sentimientos que la situación genere dentro de uno mismo-resentimiento, desaliento…-.todo esto es lo que distingue a una organización que tiene a la mansedumbre como virtud de base o todo lo contrario. Y para esto, aunque parezca mentira, hay que ser valientes para  líderar así en un entorno complejo, pero solo así daremos a las personas la experiencia que se merecen y dejaremos una huella para seguir otros, o todo lo contrario.
  4. La mansedumbre es confianza, es saber que actuar desde la bondad, es siempre beneficio a corto o a largo plazo, pero siempre beneficio para uno mismo y para todos. Esto significa que no es tanto “oponernos” o no a la idea del otro, a una situación determinada, si no oponernos a la violencia que en mi pueda surgir provocada por ello.
  5. La mansedumbre es lo opuesto a la rigidez,  es siempre tener la valentía para  decir lo que pensamos por el bien común, desde esta actitud y esa mirada, pero aceptar con humildad que no siempre nuestra visión será comprendida ni aprobada. En mi camino de liderazgo, he aprendido que la rigidez sale muchas veces, no por falta de flexibilidad, sino precisamente por darle al propio ego un lugar que no le corresponde. En este sentido, no puedo estar más de acuerdo con la reflexión que hace Jacques Philippe del texto de los hermanos Karamazow de Dostoievski. “Ante ciertas dificultades hay que recurrir a la violencia o al amor humilde? Decidid siempre el amor humilde, someteréis al mundo entero. La humildad llena de amor es la fuerza más tremenda de todas, nadie puede oponerse a ella”.
  6. La mansedumbre es tener la confianza plena que todo lo que sucede, siempre ayuda a nuestro crecimiento y al de los demás. Desde ahí, merece siempre la pena, seguir pensando, hablando y actuando desde nuestra mejor versión, y no la del otro. Demostrando esa valentía que nos ayuda a ser nosotros mismos, siempre, sea cual sea la situación. Las organizaciones complacientes, que no reconocen con humildad el camino que les queda por avanzar,  son en definitiva organizaciones cobardes, donde ningún líder ha levantado la mano para exponer con valentía y  mansedumbre, todo lo que desde su propia visión  es necesario cambiar.
  7. Mansedumbre, en nuestros vocablos habituales, significa nada más y nada menos que gestionar nuestra ira. Muchas veces nos escudamos en ella, convencidos de  que defendemos algo absolutamente esencial, pero no nos hemos  dado cuenta, que no siempre las gafas con las que miramos  son las mismas con las que mira el mundo el otro, o que simplemente es nuestro ego el que se defiende de algo que no quiere aceptar,  provocando en mi un impacto emocional negativo, y sin duda en el otro aún más.
  8. La mansedumbre solo es posible aflorarla si somos capaces de reconocer que YO también soy eso que no me gusta del otro y por esa razón proyecto fuera  lo que no quiero ver en mi. En mi vida personal  y profesional, he aprendido y sigo cada día aprendiendo  a parar y darme cuenta cuantas veces no he querido ver en los demás lo que yo misma tenía, pero es cierto que solo cuando te colocas en esta situación, aprendes a mirar al otro de una manera diferente, la mirada amable y mansa surge mas fácilmente a pesar de toda la dificultad que sin duda esto como ser humano esto conlleva.
  9. .La mansedumbre es también  aprender a reconocer y discernir  si somos nosotros los responsables de defender “la injusticia” que  vemos o sentimos, o estamos metiéndonos en responsabilidades ajenas. No pretendo promover silos, ni promover una actitud egoísta , en absoluto, pero mi experiencia también me ha enseñado lo importante de saber estar en nuestro lugar, y no en el del otro. Es verdad que no siempre es fácil estar ahí, o discernir lo que debería o no debería, pero es indispensable para mantener la calma hacia uno mismo y hacia los demás. Cuando aprendemos a distinguir si estamos  en el lugar adecuado, asumiremos la responsabilidad de decidir cual es la manera más sana , menos violenta y más compasiva para gestionar la situación.

 

Nadie nos hizo perfectos, por mucho que la sociedad en la que vivimos pretenda ensalzar las bondades de esto. La perfección es un fantasía, inalcanzable. En nuestras manos solo está reconocer que no lo somos, abrazar nuestras imperfecciones con toda la mansedumbre de la que seamos capaces. Solo cuando nos miremos bien y apreciemos todo lo que vemos dentro de nosotros mismos, podremos ser mansos con los demás. Solo desde esta perspectiva,  la mansedumbre hace milagros, el ser humano es capaz de comprender un poco mas, de calmar su ira interna, de aceptar lo que ve y aprender desde ahí  a proyectar cada vez menos hacia fuera y  transformarse internamente para poder después ayudar humildemente a la transformación de los demás.

Bienvenidos los bienaventurados.