El “Oscar” de las organizaciones Nº5

El “Oscar” de las organizaciones Nº5


Sin duda, COVID-19 nos ha dejado muchas lecturas de la vida, cada día que pasa veo una nueva.

Este fin de semana hemos disfrutado con mi familia la fase 3. Hemos ido de miniviaje de fin de semana al Matarraña, allí donde Teruel existe. ¡Qué preciosidad! Hemos paseado por caminos y pueblos donde ya habíamos estado, pero la mirada esta vez era distinta. Percibíamos las cosas con mucho mas detalle y sensibilidad, agradeciendo la oportunidad de estar de nuevo en la naturaleza, respirando olores, colores y formas que casi habíamos olvidado.

Cada fase nos va abriendo los ojos, un poco más.

Cada fase nos permite recuperar nuestros sentidos, un poco más.

Cada fase nos descubre de nuevo cosas que antes seguramente nos pasaban mas desapercibidas porque nos “habíamos acostumbrado”. Así es el ser humano.

Si nos vamos a nuestras organizaciones, la cosa no es mucho más distinta. Nos habíamos acostumbrado a una normalidad que de golpe y porrazo se desvaneció, como un castillo de naipes.

Pero ahora tenemos una gran oportunidad, la de acelerar esa transformación humanista que habíamos comenzado sutilmente, y que ahora se ha vuelto tan necesaria, una transformación que lleva implícita la necesidad de acelerar también nuestra sensibilidad., como en aquella película que recibió ese Oscar tan merecido de la Inglaterra del siglo XIX donde reinaba el dinero y la sociedad.

¿Y qué 5 claves son las que en esta nueva era post- covid, acelerarán nuestra sensibilidad??

    • Acelerar nuestra sensibilidad significará redescubrir de manera más auténtica a las personas con las que ya estábamos acostumbrados a relacionarnos en el día a día.
    • Acelerar nuestra sensibilidad significará dar oportunidades, si, en nuestra mano estará ahora apostar por mirar a las personas desde otro lugar, y ver lo que no habíamos sido capaces de ver antes en ellos, bien por que tal vez para algunos ya se habían convertido en una “comodity”, bien porque nuestras creencias nos habían hecho dejar de ver talento en ellas que seguramente ya guardaban en su interior.
    • Acelerar nuestra sensibilidad, significará darnos cuenta lo que las personas de verdad importan y aportan gracias al talento que tienen dentro. Darnos cuenta de que, sin ellas, sin el talento que son capaces de liberar, no saldremos ni de está, ni de la que estará por venir (por que vendrá) sea cuando sea.
    • Acelerar nuestra sensibilidad, significará también vulnerabilidad y humildad por que estaremos dispuestos a “abrirnos” un poco más para ver y sentir y reconocer que sin los demás, no somos tanto como podríamos pensar, que, sin ellos, no habríamos sido capaces de vivir las intensas MANPOWERGROUP – LEADING THE FUTURE OF WORK semanas vividas y que sin su entrega y su talento no seremos capaces de hacerlo tampoco las próximas.
    • Acelerar nuestra sensibilidad significará estar dispuestos a reconocer, una y mil veces, a ellos a cada uno de ellos, que sin ellos y el talento que quieran liberar con nosotros, no somos ni seremos nada.

En un mundo que realmente va tan rápido, precisamente por ello hemos de parar, parar para decidir si queremos ser los protagonistas de esta película, de nuestras nuevas organizaciones, las que me gusta llamar Organizaciones Nº5 y poner el SENTIDO y nuestra SENSIBILIDAD en cada conversación y en cada decisión. Parar para sentir, parar para mirar de una manera distinta, parar para descubrir toda la autenticidad del otro y la nuestra, parar para conversar y reparar cualquier relación que se haya deteriorado, parar para ver la oportunidad que tenemos de recuperar a las personas y a todo el talento que llevamos dentro.

Parar para darnos cuenta de que al igual que el pequeño aleteo de una mariposa puede generar un impacto inesperado, no olvidemos que aunque el mundo sea cada vez más robotizado y digital con las acciones del ser humano sucede exactamente lo mismo, por ello se necesita ser protagonistas de la película, se necesita más sentido y sensibilidad para redescubrir y apreciar lo que somos y lo que tenemos, solo así podremos liderar con éxito este nuevo viaje post covid que acabamos de comenzar.

¡Vayamos a por el OSCAR!

Agradecer es también crecimiento rentable

Agradecer es también crecimiento rentable


Esta semana he tenido el gusto de compartir panel con Raquel Roca, el primer encuentro del nuevo ciclo de webinars que hemos puesto en marcha desde la iniciativa que tengo la fortuna de liderar, Human Age Institute.

Espero que los que os hayáis podido conectar os haya servido para reflexionar sobre cómo generar la mejor experiencia a las personas con las que nos relacionamos diariamente en nuestras organizaciones, y especialmente ahora, más que nunca.

Ahora, el momento de “crecer para hacer crecer”, el de transformarnos para transformar, el de parar para poder ser ágiles, el de hacer un “extra mille” para dar un paso más de lo esperado. En definitiva, el dar el “extra mille” para superar la normalidad y contribuir con ello a la recuperación de la organización de la que cada uno de nosotros formamos parte.

Podemos dar el “el extra mille” en muchos aspectos, más o menos evidentes, pero dos de ellos son aquellos que compartíamos con Raquel Roca; ser una compañía magnet del talento y ser una marca que genere una experiencia optima a las personas que trabajan con nosotros. Sabemos que una óptima experiencia a nuestra gente redunda en una óptima experiencia a nuestros clientes. Operación matemática no muy compleja de entender: A más, más y a menos, menos, así de nítido.

Y precisamente un punto para lograrlo, es humanizando la marca. Entendiendo como marca, la organización, los líderes y todas las personas que lo formamos.

Y humanizar significa, hacerla humana, sin más. ¿Fácil? Lo parece, pero en el camino de esa humanización, nos dejamos intangibles, seguramente muy evidentes, pero nos los dejamos, aun así. Uno de esos intangibles es el agradecimiento “de verdad”, el agradecimiento como organización, como líder de este, o como personas que formamos parte del ecosistema.

Un agradecimiento verdadero y sentido supone darnos cuenta de algunos factores; cuando lo damos, a quien si y a quien no, para que lo hacemos, y, sobre todo, desde donde lo hacemos.

Que no nos quepa duda de que la calidad del agradecimiento también va a distinguir a las Organizaciones Nº5. La experiencia que demos con un “gracias” dependerá realmente de si el emisor de dicho mensaje lo hace “desde dentro”, con toda la honestidad y sentido que dicha palabra puede llegar a significar.

Y para ello, para poder estar listos para hacerlo de verdad, las organizaciones nº5 y las personas que forman parte de ella tendrán en cuenta estos 5 principios del agradecimiento sentido y “rentable”:

  1. Agradecer de verdad significa apertura emocional. No se puede agradecer si no estamos dispuestos a abrirnos emocionalmente al otro. Y esto a veces no sucede. Porque nos da vergüenza, porque nos cuesta el contacto, o porque no quiero reconocer que no quiero que el otro perciba que estoy satisfecho con su entrega. Tal vez nos falte autoestima o le falte al otro cuando espero de él las gracias, pues esa es la razón que nos impide a veces no mostrarnos. Por esto es importante comprendernos y comprender, para hacer ese extramille y transformar la ingratitud y soberbia, en entrega de verdad.
  2. Agradecer de verdad significa verdadera humildad: Parémonos a pensar, si doy gracias a todos con los que me relaciono, o sólo a aquellos con los que “debo” hacerlo, y pensar si lo hago por cortesía y educación o reconozco de veras lo que el otro me da. Para ser capaz de “coger” del otro, he de ser humilde y vulnerable.
  3. Agradecer de verdad significa estar dispuesto a generar un vínculo sincero con el otro. Tan importante hoy para hacer empresas humanistas y al mismo tiempo rentables y sostenibles.
  4. Agradecer de verdad significa no sentirse culpable, por lo que “tengo ahora pendiente”. Las relaciones humanas, no son un debe y un haber, son un entregar y recibir, desde dentro de nosotros, para dar lo mejor de nosotros mismos a toda la red con la que me relaciono. Hoy será lo que yo de, mañana será lo que yo reciba. El sistema se autorregula con mucha más naturalizad y sabiduría de la nos imaginamos.
  5. Agradecer de verdad significa ser capaz de agradecerse a uno mismo. ¡Qué importante! Y qué mal lo solemos hacer. Covid-19 afortunadamente nos ha derribado muchas de nuestras creencias limitantes, y nos ha dejado como aprendizaje precisamente esto; derribar creencias para abrirnos nuevas oportunidades. Lo mismo sucede aquí. Nos han educado desde la infancia para no ser egoístas, y es fantástico, pero no confundamos los términos. Pensar en uno mismo, cuidarse y quererse, está muy lejos de hacernos por ello egoístas. Precisamente, pensar en uno mismo, y reconocerse sus avances y compartirlos, es un acto de agradecimiento necesario.

Que no nos quepa duda de que el agradecimiento de verdad, el auténtico, el que debe distinguir a los líderes y organizaciones Nº5 debe ser un regalo que al final te tomas tu para regalar a otro.

Humanizar la marca por tanto es también esto. Ser agradecidos cada día, de los millones de cosas, experiencias y personas a las que podemos agradecer, desde lo más hondo, saboreándolo. Es también nuestra responsabilidad, nuestra “extra mille” para ser precisamente ahora sostenibles y “rentables”.

Que la dura pandemia que nos ha tocado vivir, nos ayude a tener siempre presente, el agradecimiento, en nuestras vidas y relaciones. Sólo cuando las personas y las cosas nos faltado, nos hemos dado cuenta del espacio y el valor que tenían.

¿Cueces o Enriqueces?

¿Cueces o Enriqueces?


La semana que viene tengo el gusto de compartir panel con Raquel Roca, el primer encuentro del nuevo ciclo de webinars que ponemos en marcha desde la iniciativa que tengo la fortuna de liderar, Human Age Institute.

Webinars que pretenden seguir inspirando a todos nosotros y a nuestras organizaciones para no perder de vista la importancia de poner a la persona en el centro de nuestro ecosistema virtual de talento si queremos de verdad acelerar la recuperación de nuestras organizaciones y de nuestra sociedad en esta nueva era.
No tengo intención ni mucho menos de hacer spoiler de lo que os vamos a contar, pero si quería hoy, rendir un tributo a aquellas personas y organizaciones que estos preparados para “saltar de la pecera” como dice una compañera a la que aprecio mucho, Cristina Mulero.

Saltar de la pecera en el sentido de saltar de tu zona de confort para ir a otra, distinta, donde, sin dejar de ser lo que somos, seremos capaces de movernos en otro nuevo entorno con nuevas habilidades, conocimientos y virtudes que nos permitirán no solo sobrevivir sino también disfrutar y dejar huella de ello, porque no olvidemos que la vida también va de esto.

Saltar de esa pecera, por tanto, no supone pasar de “ser pez” a ser “otra especie”, sino de ser capaz de transformarnos internamente para transformar el entorno, pasar de cocer, sin más o realmente enriquecer.

Y bien, ¿Qué supone enriquecer en esta nueva era?

Supone dar un “Extra Mille”: Si señor, supone asumir el reto de dar un poco más de mi como líder de una organización, como persona del que formo parte para generar una mejor relación y vínculo con el ecosistema con el que me relaciono. Dar un poco más de mí, cuando seguramente todos creemos que ya damos lo mejor de nosotros, pero me pregunto qué pasaría si derribamos esta creencia tan limitante, y nos diéramos el permiso de darnos cuenta de que no es así.

Supone humanizarnos para humanizar nuestras marcas y nuestras organizaciones: Ser auténticos de verdad, preocuparnos de verdad por lo que me rodea y hacer este “extra mille” para enriquecer lo que veo. No enamora la belleza enamora la autenticidad.

Supone que cada uno de nosotros generemos una promesa de marca teniendo en cuenta lo que se espera de nosotros, pero no solo como organización sino como líder e “influencer” de nuestro entorno. Es el momento de hacernos preguntas poderosas…¿Sabes cuál es tu promesa de marca personal? ¿Qué te distingue como impulsor del propósito de tu organización? ¿Con qué enriqueces?
Supone que cada uno de nosotros generemos una cultura que inspire, aquella en la que puedes respirar tan hondo que permite entrar todo el aire en los pulmones llenando todo de “capacidad.”

Supone que en este entorno post COVID más virtual que nunca, cada uno de nosotros usemos la tecnología para liberar, para expandir posibilidades, conexiones en cualquier parte del mundo con el talento que necesitamos y generar vínculos emocionales también a través de ella , pero no para escondernos ni protegernos detrás de una pantalla, y dejar de exponernos, ni para controlar sin comprender el momento del otro, ni para sujetar a una persona a un lugar o a un calendario interminable de horas sin desconexión.

Supone que cada uno de nosotros nos hagamos más flexibles, colaborativos y digitales: Supone en definitiva pasar como bien nos contará Raquel Roca, a ser Knomwads de nuestro entorno, donde la generosidad impera, donde la co-creación de verdad con interés mutuo en el proyecto que se comparte es sincero y honesto, donde nos une el propósito, y no la relación contractual.

Las personas, los líderes y las empresas ganadoras en esta nueva era del talento post-COVID serán aquellas valientes, aquellas con coraje, que realmente “salten de la pecera”, aquellas personas que decidan, como bien nos decía aquel famoso anuncio de hace varios años, enriquecer y no solo cocer.

Liderazgo “Coco”

Liderazgo “Coco”


Hace unos pocos días, tuvimos todos la oportunidad de escuchar la nueva certificación que ha recibido uno de los múltiples restaurantes de nuestro país, para poder garantizar que su local está libre de peligro, libre de contagio de algo tan poco deseado como es COVID-19.

Es curioso como ser ahora un restaurante TOP, no será tanto tener una, dos o tres estrellas Michelin, sino que pasa sin duda por tener antes una nueva certificación que asegure nuestra salud en primer lugar. Gran acierto.

He querido llevar esta “nueva normalidad” a las organizaciones de hoy y a las que aspiramos a ser Organizaciones Nº5 y os cuento por qué.

Durante estos últimos años, las empresas hemos aspirado a ser mejores organizaciones y ser reconocidas externamente por ello, algo que ha sido un gran avance, sin duda. De esta manera, hemos trabajado y focalizado nuestros esfuerzos en mejorar nuestros procesos internos, nuestra eficacia organizativa, nuestra relación con el medio ambiente, o nuestras iniciativas dirigidas a mejorar el ciclo de talento de nuestra organización.

Todo ello promovido en parte por la creciente necesidad, año tras año, de ser empresas atractivas para trabajar, empresas “irresistibles” para el talento que necesitábamos, el que teníamos y el que estaba por llegar. Qué duda cabe que todo ello nos ha ayudado y nos sigue ayudando a retarnos cada día como líderes y como organizaciones para seguir mejorando en nuestros “qués” y en nuestros “cómos” que hemos sacado sino todo lo que hemos aprendido detrás. Un aprendizaje que nos ha de servir ahora para decidir, qué queremos mantener, que queremos soltar, y que queremos incorporar para pasar así , como en el cole al “siguiente nivel”, también en nuestro liderazgo organizacional.

En definitiva, es momento de parar y sentir, como en su día hizo Coco Chanel, qué ingredientes queremos elegir en esta nueva etapa para ser fieles a nuestro propósito, personal y organizacional, y contribuir con nuestra elección, valiente, al alcance de este independientemente de la incertidumbre y complejidad que nos rodee. Es momento por tanto de aprender a coger o soltar; “Flor de naranjo” o “madera de sándalo”… un comportamiento u otro, una virtud u otra, una decisión u otra…

Soltar y elegir, soltar y elegir qué comportamientos, decisiones, valores, actitudes o virtudes queremos que nos distingan en esta nueva etapa. Y probar, como Coco Chanel, hizo, una, ¡dos o cinco veces! las necesarias para asegurar que elegimos los mejores ingredientes, teniendo como referencia la huella que querremos dejar en esta nueva era post-COVID. Estas serán en definitiva las organizaciones Nº5, aquellas que sean capaces de seleccionar cuidadosamente los mejores, aquellos que verdaderamente la distingan para hacer una fragancia única, palanca de la transformación cultural, digital y humanista que tenemos que liderar en los próximos meses.

¿Te atreves?

The Woman Touch

The Woman Touch

Hoy es un día especial para muchas mujeres, y para toda ellas va mi “Sunday post.”

Han pasado muchos años afortunadamente desde que la sociedad sólo ofrecía a las mujeres la función de ser madre y cuidar de la familia, y así lo hicieron, dejando sin duda alguna su alma en este importante propósito. Pero hoy quiero hablar especialmente de las mujeres y madres del ayer, que desafiando lo establecido, se erigieron en mujeres de referencia para su época, por que decidieron encontrar el espacio para dejar su huella en otros campos de la sociedad, que sin duda nos han ayudado a los que hemos venido detrás a vivir en una sociedad más avanzada y de las mujeres y madres de hoy que gracias a ese avance social, hoy dejan su huella en el ámbito familiar y también en el ámbito profesional, liderando proyectos, personas, responsabilidades día a día…

Hoy el mundo ha evolucionado y las oportunidades de que la mujer pueda por tanto contribuir y dejar un legado en su familia y en otros ámbitos de la vida, es ya una realidad.

Una realidad necesaria, si tenemos en cuenta las tendencias del futuro del empleo, en particular la que llamamos “Ecosistemas híbridos de Talento”, donde la diversidad e inclusión de tod@s, hombres y mujeres, centenials y baby boomers, se va a convertir cada vez más en un catalizador necesario para ser empresas sostenibles a largo plazo, para ser empresas que juegan un “juego infinito”, como dice Simon Sinek.

Creo que hemos avanzado camino en este siglo y en estos últimos años, ¡sin duda! Pero también creo que tenemos que seguir haciéndolo, especialmente hoy en el entorno de crisis en el que estamos y donde precisamente lo que necesitamos es poder tener diversidad de mindsets, de competencias y habilidades, de preguntas, de respuestas, para que teniendo en cuenta todo ello seamos capaces de, como me gusta decir, de lograr la mejor “fragancia” y tomar la decisión más acertada para nuestra sostenibilidad como organización. Una sostenibilidad que hay que entenderla como una verdadera aportación de valor a todo nuestro ecosistema.

Necesitamos seguir avanzando, porque no sólo se trata de abrir las puertas a la diversidad de todo tipo, sino de abrazar con humildad el hecho de que precisamente será la diversidad en sentido amplio, la que nos hará ser sostenibles. La humildad, es sin duda una virtud más necesaria que nunca en este nuevo future of work.

Yo me siento afortunada de haber tenido y de tener hoy la oportunidad de trabajar con grandes profesionales, hombres y mujeres cuyas valiosísimas aportaciones han contribuido a ser lo que somos hoy. Pero hoy quiero agradecer su contribución especialmente a las super-mamás de todas las organizaciones grandes y pequeñas y de cualquier sector ,que además de este importante rol , se dejan el alma más allá de sus familias, y de las que me maravillan muchas cosas; su continuo compromiso para dar lo mejor de sí mismas, sus tan valiosas skills, tan importantes hoy en día; resiliencia, capacidad de organización, disciplina, paciencia, flexibilidad, capacidad para generar vínculos con otros, para comprender al ser humano, y capacidad de liderar con el ejemplo especialmente, dos grandes virtudes tan importantes en este nuevo futuro del empleo; Amor, si, lo digo bien, Amor, en un sentido amplio, entendido como empatía en acción, y Valentía, conocida como la “virtud del desapego”, como bien la llama Jose Antonio Marina la virtud más importante para poder salir de nuestras zonas de confort para seguir creciendo.

Como madre de familia numerosa, que compagino esta bonita responsabilidad con mi responsabilidad como líder de un proyecto tan bonito como es el que tengo la suerte de liderar, entiendo lo que significa hacer lo posible por dar lo mejor de uno mismo en las dos facetas, y entiendo seguramente el sentimiento que surge cuando el listón nos lo hemos puesto a tal altura que tal vez ya desde el principio sea difícil de alcanzar. Pero hoy es el día de dejarnos querer, de recibir, de nutrirse y también de agradecer enormemente a aquellos que están muy cerca, el apoyo que nos ofrecen, día a día, para poder así dejar la mejor huella impulsando nuestro propósito familiar y profesional.

A tod@s, sin duda alguna, ¡GRACIAS!