«Handle with care»

«Handle with care»


Acaban de pasar las tan entrañables fechas navideñas, donde hemos abierto nuestra sensibilidad, hemos volcado nuestro tiempo en buscar los mejores momentos y regalos para los demás a pesar de la dificultad de la pandemia, y nos hemos hecho probablemente mas humanos y sensibles que el resto del año. Fechas en las que nos hemos dicho mensajes llenos de cariño, reconocimiento, agradecimiento, cercanía y trasladado esa tan necesaria sensibilidad  bien expresada.

Hoy quería desearos un buen 2022, como digo, lleno de propósito, sentido y sensibilidad, tanto en nuestros entornos personales pero también profesionales,  lleno de todo eso que nos hemos dicho en estas fiestas navideñas, para que no quede solo   en eso:  unas bonitas “ migajas de navidad”.

Hemos de  tener en cuenta que en nuestras organizaciones, ahora en la cuesta de enero, y en las que puedan venir, necesitaremos de nuevo dar lo mejor de nosotros como personas , si queremos ser no solo líderes, sino lideres y personas  influyentes que ayuden a influir en el contexto, en las personas, para lograr asi  esos resultados que nuestras organizaciones esperan de cada uno de nosotros.

Y para dar lo mejor de nosotros, hemos de empezar con tres preguntas que nos ayuden a definir el foco y el camino que cada uno decidiremos  trazar:

  • ¿Cuál es mi propósito personal y que legado quiero dejar este año?
  • ¿Cómo quiero este año enfocar mi relación con los demás para lograrlo.?
  • ¿Qué quiero mantener, quitar o añadir de mi propio liderazgo para asegurar que mantengo ese “espíritu navideño”?.

En ManpowerGroup ya os hemos contado que estamos impulsando un movimiento, que hemos llamado #Bethemovement, que pretende movilizarnos “desde dentro” para seguir siendo una compañía de referencia para los que formamos parte de ella y para los que se sumarán para seguir creciendo. Y este movimiento nos anima entre otras cosas  a asumir riesgos, para tomar decisiones que ayuden a nuestros clientes, a nuestros candidatos y a nosotros mismos, a proporcionar un empleo con sentido y significado. Nuestro propósito.

Y ese “asumir riesgos” no es solo arriesgarse a  tomar las Grandes Decisiones, implica a veces algo tan pequeño como arriesgarnos a  parar cada uno y pensar cual es de verdad nuestra manera de ver y sentir a las personas con las que nos relacionamos, y cuánto amor, comprensión, sensibilidad y cuidado estamos dispuestos a dar de mas o distinto,  a las personas de  nuestro entorno este 2022, aunque no sepamos, o aunque nos cueste.!

Cada uno de esos  365 días de calendario, tienen que estar impregnados de una  cultura de verdadero «aprecio» al prójimo, de aprecio a nuestros colegas, líderes y personas con las que nos relacionamos para lograr una visión compartida, una empresa sostenible y saludable.

Apreciar a los que nos caen bien, y tener detalles de verdadero cuidado hacia todos ellos, pero también a aquellos que me pueden “sacar de quicio”, aquellos que son contrarios a nuestra  manera de pensar, aquellos que incluso nos han herido sin querer. La mayor prueba de auténtica caridad que podemos dar en la vida  es mantener una   actitud y conducta habitual asi, también  con aquellos que especialmente tenga mayor dificultad de relación, que sean totalmente distintos a cada uno de nosotros  o nos hayan herido en algún momento. Esto es también abrazar la diversidad, pero , sobre todo, la inclusión de lo diferente.  Desde luego que no siempre es fácil, ni soy una experta en conseguirlo siempre, pero si que se que es la única manera de dar lo mejor de nosotros a los demás y por ende, ayudar a los demás a hacerlo y que nuestra cultura crezca, madure y con ello nuestras organizaciones.

Seguro que todos conocemos ese importante mensaje que vemos en algunos paquetes que se envían o que queremos enviar: “Handle with care”, por que nos preocupa y nos ocupa asegurar que ese preciado paquete, no se estropee ni se rompa, y que llegue intacto al destino final.  Si esto somos capaces de hacerlo para un objeto, ¿no deberíamos ser capaces de hacer lo mismo hacia los demás.? No olvidemos que las personas también podemos rompernos, por que somos vulnerables, y en este contexto tal vez mas que nunca., y sin duda más que cualquier objeto que se precie.

Impulsar slogans así en nuestras organizaciones implica generar entornos con una cultura de verdadero respeto y comprensión por los demás y sus defectos (igual que los nuestros) ayuda a generar equipos basados en la confianza y el respeto, equipos comprometidos y por lo tanto equipos dispuestos a dar lo mejor para conseguir los resultados que se espera de ellos en este contexto hibrido o digital.

En este 2022, hemos de impulsar este movimiento cada vez más, más frecuente y mejor.

Hemos de aspirar a ser organizaciones con  una mayor comprensión y escucha desde el corazón, donde potenciemos  actitudes de servir a los demás y no tanto de ser servidos, sin importar la jerarquía, ni la raza, ni el genero ni la diversidad de cualquier tipo. Donde prioricemos las conversaciones pendientes para reparar una relación deteriorada y perdonemos los comportamientos no deseados porque no damos paso al rencor ni al resentimiento, ni mucho menos a la venganza.

Este 2022 deseo que en nuestras organizaciones sigamos haciendo lo posible para que las  personas sean  un fin en sí mismas y no un medio para conseguir los fines de otros.

Un 2022 donde sigamos intentando cuidar y respetar a las personas cada vez mas y mejor,  como si de una obra de orfebrería se tratara, y que se sienta que en cada conversación y en cada decisión, hay  autentica caridad y  empatía puesta en acción.

Ese caridad, esa empatía,  la manifestaremos en nuestras palabras, en nuestro tono de voz, en nuestra mirada, en nuestros silencios y en nuestros sencillos y honestos mensajes: ¿Cómo te va? ¿Cómo estás.? ¿Qué necesitas de mí?. ¿En qué te ayudo?.

Hablamos de Change Management, de transformaciones organizacionales y culturales, con metodologías importantes para llevarlo a cabo, sin duda,  pero a veces nos puede faltar recordar que los básicos son los primeros que hemos de transformar…

“Así que queréis cambiar a la gente. Pero ¿conocéis a vuestra gente? ¿Y la queréis? Porque, si no conocéis a las personas, no habrá comprensión, y, si no hay comprensión, no habrá confianza, y, si no hay confianza, no habrá cambio. ¿Y queréis a vuestra gente? Porque, si no hay amor en lo que hacéis, no habrá pasión, y, si no hay pasión, no estaréis preparados para asumir riesgos, y, si no estáis preparados para asumir riesgos, nada cambiará.» (Teresa de Calcuta).

El ser humano necesita muchas veces excusas para protegerse y evitar así salir de su zona de confort y asumir sus pequeños riesgos como pueda ser este al que nos invita Teresa de Calcuta. Empezar una transformación con esta reflexión de base. ¿Cuánto y como quiero y aprecio a mi gente.? ¿Cuánto “handle with care” practico?.

Vamos tan rápido que tal vez ni nos hemos parado a pensar qué sentimos por los demás y qué nos mueve a actuar con ellos, o por unos mas que con otros.

Cuidar a la persona ahora, va más allá de ponerle una mascarilla o estar a dos metros de ella, sino que supone esto, autentico cuidado, autentica caridad.

Este  2022,  supone creérselo de verdad y tomar decisiones en función de eso. Poner el amor, la compasión, la empatía como uno de los pilares es un factor fundamental si queremos hablar de humanidad y de humanismo de verdad.

En esta apasionante quinta revolución industrial, tecnológica y humanista al mismo tiempo, tenemos el reto de ayudar a la transformación y al cambio de nosotros mismos y de los que nos rodean, y la vía más prometedora, y tal vez única, es partir precisamente de este amor en sentido amplio, de ese “handle with care” hacia uno mismo y hacia aquellos con los que nos relacionamos, en nuestras casas y fuera de ellas.

Este 2022 supone recordar que  los acontecimientos que vivimos en el 2020 con el comienzo de la pandemia,   nos ayudaron a  aflorar en el ser humano la «mejor versión» de sí mismo y pusieron  a la humanidad en el centro de muchas decisiones. Esto es sin  duda  un ejemplo claro de que tenemos: grandes dosis de amor dentro de cada uno de nosotros y de que el reto no es otro que darlo más y más frecuentemente a cualquier persona con la que nos relacionamos, en cualquier época del año, en estos 365 días que comienzan, porque los resultados  siempre son extraordinarios.

En este 2022, impulsemos ese  nuevo movimiento cada día, para lograr así el  verdadero cambio, el  cambio  desde dentro, desde el único lugar donde se puede lograr

 

 

 

 

 

 

 

 

Los 7 SALTOS necesarios para  una verdadera colaboración

Los 7 SALTOS necesarios para una verdadera colaboración


Hace unos días  tuve la suerte de disfrutar de estos ratos con gente fantástica que te sigue enseñando cada día a ser un poco mejor,  y es en esta conversación donde, la directora de sostenibilidad de Ibercaja, me decía, las personas  hemos de “saltar” más, refiriéndose a muchas situaciones que nos atascan, que nos impiden ir más rápido o colaborar mejor,  porque el ego, si, el ego que las personas mostramos a veces sin darnos cuenta , en las organizaciones, nos lo impide.

Hoy quería compartir algunas  reflexiones, que se basan como siempre en lo mas complejo de entender , el comportamiento humano, probablemente, la palanca más importante para lograr lo que queramos, para lograr esa colaboración que todos buscamos. Acercarnos  un poco mas a comprender como funcionamos las personas, nos ayudaría sin duda a solucionar muchos de los desafíos que tenemos cualquier organización en cualquier momento de su historia. Reflexiones que comparto desde  mi propia experiencia personal, por lo que he tenido la fortuna de aprender y por lo que otros me han enseñado generosamente. Hoy además  quiero dedicar estas líneas a todas esas personas  que están con nosotros pero también a aquellas que nos han dejado,  pero que su ejemplo es y ha sido siempre, un referente en estas reflexiones que hoy comparto.

Especialmente hoy donde en todas nuestras organizaciones, estamos inmersos en una transformación sin fecha fin, y donde se necesitamos seguir desarrollando nuevos valores y comportamientos. En @Manpowergroup España, la colaboración es uno de los pilares que impulsamos como parte de nuestro #Bethemovement, la nueva cultura que estamos impulsando, una colaboración que vaya a las raíces, que nos ayude a seguir consolidando nuestras grandes fortalezas y a descubrir, nuestros puntos vulnerables para emprender una revolución que saque lo mejor de nosotros, para servir el propósito que tenemos, seguir dando empleo con sentido y significado , en todos los rincones del mundo.

Colaborar no es una palabra nueva, ni el  “gran descubrimiento” de América, tenemos claro que no.   Colaborar no es un valor para cultivar sino un comportamiento a entrenar y como tal, requiere conocer nuestros gaps, querer aprender, experimentar  aprender y experimentar  hasta acertar.

Colaborar hoy,  además, requiere tener en cuenta la realidad  impuesta por los nuevos modelos híbridos que se están implantando en la mayoría de nuestras  organizaciones y que piden de nosotros, un acercamiento a ese modelo de colaboración, también distinto.

Por tanto colaborar, si, pero ¿ COMO hacerlo distinto para lograr más y mejor?

Estos son algunos puntos que desde @ManpowerGroup España, y dentro de nuestro nuevo movimiento, #Bethemovement, creemos importantes para conseguirlo:

  1. Mas escucha de la buena.

Vamos tan rápido que no paramos- o no queremos parar-  lo necesario  y con la calidad suficiente para escuchar al de enfrente con una mirada limpia y neutra, esperando a que pueda aportarme aquello que complemente la visión global.

Nuestros egos están más preocupados por imponer lo que piensan, sin querer aceptar que la visión del otro suma a una visión compartida. Con demasiada frecuencia cuando otros están hablando, nos estamos preparando para hablar en lugar de escuchar. Esa tendencia sólo empeora a medida que generamos un contexto de poca confianza y  apertura para poder decir lo que se piensa y siente, disminuyendo la efectividad que se espera de todos nosotros.

Como podemos impulsar un contexto de escucha real.?

  1. Hagamos preguntas para comprender, no para cuestionar. Esto nos da la oportunidad de construir sobre las ideas de los demás, una solución mejor que ninguna otra. Esto significa trabajar el arte de hacer buenas preguntas, para poder encontrar asi las mejores respuestas a una situación.
  2. Seamos generosos reconociendo y poniendo en valor las ideas de los demás. Esto es pura generosidad, cero orgullo al ser capaz de reconocer los puntos mas valiosos de los demás para una solución global.
  3. Concentrémonos en exponer bien nuestra idea al resto y asegurémonos que se entiende, y si no es así, aseguremos que generamos un contexto de confianza donde nadie tiene miedo a sentirse imbécil por no habernos entendido y por tanto no atreverse a preguntar de nuevo.
  4. Hagamos nuestros propios ejercicios de autoevaluación y por qué no, compartámonos con otros. ¿Qué situaciones recordamos no haber escuchado bien y que patrones se dan en ello.? ¿Cómo puedo aprender para la próxima vez?. ¿Si me lo hicieran a mi como me sentiría.? Como ya sabemos. “ no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti mismo”.
  5. Enamorémonos del silencio: No significa no hablar para dar paso a otros , sino comunicar de manera no verbal que seguimos ahí, conectados con los demás, conectados con el propósito de encontrar la mejor solución para todos. En un contexto como el actual, donde teams, zoom y sucedáneos  son los  protagonistas de nuestras vidas, todavía adquiere más relevancia los gestos evidentes de escucha que podemos mostrar, simplemente poniendo la cámara para conectar con los otros, estemos donde estemos, da igual. Esto es también naturalidad, algo  necesario para seguir generando conexiones y vínculos con los demás.
  6. Cambiemos el juicio por la curiosidad. Un día aprendí este lema “el juicio nos cierra puertas para el futuro”. Qué gran verdad y que difícil para llevarlo a la practica en cada conversación con cualquier persona, pero este es el reto, Mirada limpia para aprender del otro, a pesar de que cada uno vemos  el mundo con gafas totalmente distintas.

2. Mas empatía con una buena base de accountability.

Como decía una experta en temas de liderazgo “Ser receptivos a las opiniones de alguien con quien no estamos de acuerdo no es tarea fácil, pero cuando abordamos la situación con el deseo de entender nuestras diferencias, y las situaciones de los demás obtenemos un mejor resultado.”

Hoy todo tiene que ser ágil, y esto hace que los contextos se tensionen, que tengamos menos paciencia, y que nos sea más fácil perder la calma y cuestionar al otro, es cierto, pero precisamente por esto, nuestro papel y más como líderes es generar una cultura de mas comprensión sobre las realidades de los demás y solo desde esa comprensión, podremos intentar colaborar juntos para  cambiar algo para un fin común.

Pero ojo si no equilibramos bien la balanza, la empatía, la comprensión debe ir ligada  a una buena accountability, saber cuál es la responsabilidad de cada uno  para que “las cosas pasen”, no ponernos excusas para defendernos con nuestro ego, y asumir y reconocer  que no siempre estamos a la altura de lo que el otro espera de nosotros para una colaboración de éxito.

Ser buena gente es clave para la colaboración, sin duda, pero sólo con esto, no siempre asumiremos la responsabilidad de llevar conversaciones difíciles si son necesarias, de levantar la mano si algo no funciona, de gestionar conflictos de manera saludable en pros de una buena colaboración o  de tener iniciativa para encontrar una solución, de arriesgarnos en el camino. Todo esto es indispensable, para ser buena gente pero también gente profesionalmente buena.

Para que una empresa tire,  necesitamos las dos cosas;  buena gente y gente buena para que  se alcancen así los resultados que se espera de nosotros.

3. Más  vulnerabilidad. Nadie es superman.

La colaboración es sinónimo de conflicto muchas veces, y requiere coraje, sin duda, por esto hemos de estar dispuestos a recibir feedback, y a sentirnos tal vez con ello, que no somos “perfectos” para los demás.

Para hacerlo más fácil, pongamos en práctica nuestra vulnerabilidad y  compartamos con los demás nuestra dificultad para recibirlo,  o cuáles son los miedos que se esconden. Cuando hagamos esto veremos que otras personas tienen los mismos miedos que podamos tener cada uno de nosotros detrás, veremos que no estamos solos,  que el ser humano es asi de vulnerable y esa vulnerabilidad es la única que nos permite seguir creciendo.

Para hacerlo más fácil, y para intentar no herir a otros, también está en nuestra mano, trabajar ese feedback en tres dimensiones: objetividad, impacto y reparación positiva

Objetividad :definiendo exactamente qué es lo que no funcionó.

Impacto; Cómo  me hizo sentir  y qué provoco en mi y en la situación

Reparación: Definir qué necesitamos mutuamente y  a que  acuerdo llegamos para empezar de nuevo y sobre todo con ilusión. Para que esto así sea, el feedback nunca debe darse desde una posición de “por que yo lo valgo” o similar -este es de nuevo el EGO quien aparece para estropearlo de todo-, sino de persona a persona, con el único deseo de seguir avanzando juntos en la misma dirección.

4. Más «testigos» cedidos.

Los buenos líderes que colaboran , son capaces de ceder el testigo, quiero decir, son capaces de aceptar que ellos no siempre tienen  la mejor solución y son otros mejores en esto, son de nuevo los que son capaces de dar el salto y  dejar el ego en casa, ceder el testigo  y  agregar valor  a las interacciones , saber cuándo hay que estar y cuando no, en pros de una solución compartida basada en la colaboración.

Dejar el testigo   requiere ceder el control a otros, a  muchos de nosotros nos puede resultar  difícil, por ello el primer paso es aumentar la consciencia de nosotros mismos, dónde somos buenos, dónde atascamos la colaboración  y en base a ello ser capaz de ceder el  control a personas con el deseo y la capacidad para encontrar la solución esperada. Esto es también impulsar la colaboración.

5. Más claridad. La asertividad es la palanca de la colaboración saludable.

En mi propia  experiencia de aprendiz permanente, y leyendo experiencias de otras organizaciones vemos que  cuando nos comunicamos con los demás, no siempre somos los suficientemente claros  y asertivos como se necesita para una colaboración eficiente. El miedo a herir al otro, a no ser aceptado, a meter la pata, a asumir responsabilidad  hace que podamos caer con excesiva frecuencia en lo que llamo la “zona de las vaguedades”, sin tomar la iniciativa  y sin la  claridad suficiente para hacer comprender al otro los motivos de nuestra opinión.

Una colaboración saludable lleva implícito la necesidad de una conversación en la misma dirección; sana, honesta, asertiva y valiente

7. Más mentalidad ganadora, siempre.

A menudo, nuestro deseo de lograr nuestros propios objetivos nos impide ver la totalidad de una situación, y nos conformamos- y no siempre- con que nos den solución de  la parte que nosotros necesitamos, sin pararnos a pensar que es lo qué necesita el otro. Pero la realidad es que solo si nos preocupamos de sus necesidades , podemos comprender, negociar y encontrar una verdadera  solución ganadora para ambos

Para esto hemos de equilibrar el hablar (para expresar nuestras propias preocupaciones y necesidades) con hacer preguntas para entender la realidad del otro. Este será el punto de partida para lograr ese equilibrio.. pero no hemos de quedarnos ahí. Una mentalidad  ganadora requiere tener esta actitud, pero también la actitud de estar dispuesto a dejarnos plumas por el camino, de  perder “nuestra  parte.” si la decisión final alcanza un fin organizativo aun  mayor, un propósito con mucho  más sentido y significado.

SALTAR  para colaborar mejor,  implica  en definitiva dejar los obstáculos que las propias inseguridades o miedos del ser humano nos ponen en el camino, significa aceptar precisamente esto, que hemos de mirarnos nosotros los primeros para vernos por dentro y querer reparar aquello que impide, el crecimiento de cualquier organización, pero sobre todo el crecimiento de nosotros mismos. Este será el primer paso para una colaboración real autentica y verdadera.

En Manpowergroup, apostamos por ello, buena gente y gente buena, dispuesta a sumarse a este movimiento, #BETHEMOVEMENT, el de los 7 saltos que llevan a esta  nueva colaboración tan necesaria en este nuevo contexto actual.

 

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Courage taking!

Courage taking!


Tras esta pandemia, hay aspectos de nuestras vidas que han cambiado, y otras se han recuperado tal y como eran antes de vivir estos intensos meses. En el liderazgo, sucede igual. Hablamos de liderazgo digital, o de nuevo liderazgo o liderazgo remoto, sea como lo llamemos, hoy quería destacar aspectos que siguen siendo las bases de un buen liderazgo  y ahora en un contexto donde lideramos en la distancia casi cada día y cada vez mas rápido, para mi adquieren un extraordinario valor.

Las reflexiones que hago a continuación tiene mucho que ver con las que hace  Brené Brown en su libro, “Dare tu lead” y las que, sin duda para mi , deberían ser las áreas de intervención prioritarias para mejorar el liderazgo que pretenda impulsar cualquiera de los siete puntos de Kotter, cualquier cambio que quiera ser sostenible en el tiempo y transformador en los próximos años. Cada uno de ellos puede ayudarnos sin duda a valorar qué tenemos que cambiar en nosotros mismos para impulsar una verdadera transformación, espero que nos sirvan de referencia en nuestras reflexiones y decisiones como lideres de hoy:

1.Necesidad de impulsar conversaciones de valor, desafiantes, en las que demos espacio a compartir nuestros verdaderos sentimientos  sin endulzar o suavizar, en las que hablemos de nuestras necesidades y de cómo nos sentimos o se siente una persona sobre una u otra situación.

2.Desviar nuestro foco centrado en el mal comportamiento observado y priorizar nuestros esfuerzos como líderes en reconocer y conversar sobre los sentimientos, miedos y necesidades presentes que vive una persona para comportarse así.

3.Más valentía para generar verdaderos vínculos y mejorar así nuestra empatía al estar dispuestos a escuchar lo que no se dice y a saber conectar con la experiencia real de los demás, y no solo con la de uno mismo, para lograr  mejorar así la confianza entre dos personas.

4.Mayor número de personas y equipos que tomen verdaderos riesgos , sin miedo a ser vistos como un  fracaso o a ser penalizados de una u otra manera

5.Más resiliencia ante contratiempos o fracasos y mayor valentía para levantarse ágilmente, reconocer los errores y retomar la búsqueda de soluciones.

6.Dejar al lado la vergüenza y la culpa y elegir mostrarnos sin  miedo a la interpretación que los demás hagan de nosotros, apostando por ser responsables de nosotros y nuestras acciones y aprender de uno mismo  y del otro, continuamente.

7.Más valentía para participar en conversaciones sobre diversidad e inclusión sin miedo a  decir algo incorrecto o sentirnos inadecuados.  Así aportaremos  opiniones, “ al completo” con la riqueza que ello ofrece para encontrar de nuevo soluciones a un mundo diverso

8.Más dedicación y valentía para afrontar un problema en profundidad para lograr una transformación y evitar, buscar soluciones a corto plazo e inefectivas a largo.

9.Mas consistencia en los valores organizativos, asegurando decisiones y comportamientos ligados a ellos que se midan, se aprendan y se valoren.

10.Menos miedo y menos perfeccionismo facilitando asi  que las personas y los equipos aprendamos, evolucionemos y crezcamos.

Desde ManpowerGroup y, hoy nos movemos en esta dirección, y apostamos  por este importante valor, valentía en las decisiones y rapidez en las acciones .

Estos  diez puntos, diez áreas de mejora críticas para transformarnos y transformar, para atrevernos a liderar desde la mente y el corazón son la esencia de una cultura ganadora, una cultura sostenible de verdad.

No es posible liderar sin esta apertura, sin confiar en nuestra vulnerabilidad y humanidad. Como dice Brené Brown, «no puedes liderar sin ponerte en juego». Así es para mí.

 

 

España, ¡Despierta!

España, ¡Despierta!


El pasado jueves tuve la oportunidad de participar en la mesa de educación y empleabilidad que impulsó  el foro económico Wake up Spain. Me alegra que estos temas formen parte de la agenda de recuperación e impulso de nuestro país, qué importante.

Una mesa donde tras la apertura de la ministra de educación , Isabel Celaa,  y bajo el mismo foco para lograr un futuro laboral para todos, distintos profesionales compartimos  iniciativas, reflexiones y desafíos para impulsar la educación y la empleabilidad de España.

En mi «Sunday Post» de hoy,  no quería dejar de compartir algunas de mis reflexiones a todo ello, centradas especialmente en el valor de la colaboración, y a la unidad educación-empresa, como un único ente para seguir apoyando la transformación en la que estamos inmersos:

Estas son:

Para seguir evolucionando y evitar así el riesgo de exclusión, hemos de trabajar y colaborar  de manera distinta y más ágilmente,   en tres áreas principales; en la  capacitación y apoyo de los profesionales, en el desafío para las empresas, que ven desiertas muchas ofertas laborales por falta de perfiles cualificados ante las nuevas demandas y, en la propia sociedad, al seguir preparando personas para un entorno laboral que exige otro tipo de capacidades distintas a las que tenían hace apenas unos meses.

Para seguir evolucionando hemos de aprender de  la experiencia de COVID-19 en nuestras vidas, entornos, organizaciones y sociedad, pues una de los cambios que hemos incorporado es nuestra manera de estar y relacionarnos entre nosotros. Cómo debe ser la colaboración en este contexto, es por tanto un punto clave de partida para lograr esa  competitividad como país y sociedad.

Para seguir evolucionando, esa nueva mirada a la colaboración ha de tener en cuenta ese contexto en el que hoy vivimos las personas. Las cosas han cambiado, las necesidades de la sociedad, de las organizaciones y de cada individuo también. Nuevos miedos emergen y también nuevas  necesidades que cubrir . Todo ello son nuevos ingredientes a valorar a la hora de impulsar esta nueva mirada a la colaboración, tan necesaria. Por ello ha de saber hacerse en un nuevo entorno que nos influye irremediablemente:

Un entorno AGIL, hace que la colaboración haya de ser más ágil también.

Un entorno VULNERABLE ,hace que la colaboración necesite tener en cuenta que el contexto, las personas, la empresa, la educación y las personas estén demandando -afortunadamente- valores de siempre, no solo en la organización, sino también en nuestra sociedad. Valores absolutamente necesarios  como son  la honestidad, la  credibilidad y confianza, son y serán  vitales para una colaboración autentica y sostenible.

Un entorno DIGITAL, hace que la colaboración no deba  olvidar  que  los 2/3 meses de confinamiento del 2020 aceleraron  la transformación digital en 6/7 años. Si esto es así, es momento de  pensar que la colaboración debe pegar un acelerón para no quedarse a la cola de la evolución.

Para seguir evolucionando nos tenemos que preguntar por tanto qué estamos haciendo o vamos a hacer de diferente, para seguir impulsando la colaboración, pero una colaboración con otra mirada, y en un contexto absolutamente distinto y retador.

Y esto nos lleva irremediablemente  a tener en  cuenta  dos reflexiones  fundamentales respecto a uno mismo:

  1. Revisar cómo elijo  mis  “cartas sobre la mesa”: La revolución de las skills, el famoso upskilling y reeskilling que divulgamos ya hoy en todas la esquinas, empieza por revisar nuestras propias habilidades y capacidades y también valores- o virtudes-, y en particular, aquellas que tengo o me faltan para lograr una mejor y más óptima colaboración con el otro .Hoy no es momento de estar  centrados únicamente  en  ver lo que el otro no pone  sobre la mesa, sino en saber si yo estoy poniendo encima todo lo necesario  para lograr esa colaboración sana y sostenible. Cuáles son por tanto las “nuevas cartas “que elijo-, que  valores y que  skills -en este nuevo contexto  para realmente  darle ese giro a la colaboración  entre nosotros, que la sociedad necesita, es la  nueva pregunta de nuestro tiempo.

No nos hagamos «trampas al solitario» y sigamos uno de los mejores consejos de  Peter Senge, cuando dice que  necesitamos un “alto grado de compromiso con nuestra propia verdad” .

  1. Mi ambición por ganar. Cuando el desafío para la recuperación del país es tan grande como el que tenemos entre las manos hoy, todos los ciudadanos, organizaciones, instituciones  y empresas  hemos de ser capaces de pasar página, y sustituir el “win win”. – nuestra moneda tradicional de colaboración- por una AUTENTICA VISION COMPARTIDA , que tal vez nos exija perder alguna vez para ganar todos.  Cómo es la mirada que nos damos entre los que buscamos alianzas para lograr esa visión compartida para transformar la sociedad y fortalecer a los personas , a los ciudadanos de nuestro país,  se vuelve hoy un elemento crítico para lograr esa meta noble.

Para seguir evolucionando  no es por tanto  momento de pensar mucho si esto te toca a ti o me toca a mí, sino de pensar si servimos a las personas o servimos a nuestros egos.

Para seguir evolucionando  es la hora de evitar el  riesgo de recuperación en forma de K, donde observamos el crecimiento de las empresas y profesionales (y sociedades) mejor adaptadas a la crisis, frente caída mantenida entre las empresas, profesionales y economías que más reticentes o lentas sean en adaptarse al cambio. Es la hora de evitar que  85 millones de posiciones queden desiertas en 2030, por la carencia de skills en los profesionales existentes.  Es por tanto momento de   dejar las palabras vacías en la pagina anterior, y pasar a una nueva pagina, donde estemos dispuestos a emprender esa revolución interior, de dar el paso de  perder para ganar,  de ver a la empresa y a la educación como una única entidad, y contribuir así a  la empleabilidad de las personas, a paliar el desajuste de talento de las organizaciones, y asegurar  la sostenibilidad de nuestro país.

Para seguir evolucionando,  la  educación  y a la empresa han de ser key  drivers, aceleradores de la transformación ,lo que implica que esa colaboración  que propongo, ha de ser, entre ellas, todavía  más critica si cabe.

La educación ha de ser la “cuna del talento”. Cómo de ágiles seamos en comprender, en actuar y colaborar desde la mirada que proponía en líneas anteriores,  para formar a nuestros jóvenes en el nuevo conocimiento y skills necesarias para dar respuesta al gap de talento en profesiones digitales, pero también en la nueva green economy y care economy, será critico para poder acompañar la transformación que tenemos entre manos. Pero mas critico será, si no somos capaces de darles a las nuevas powerskills – antiguas soft skills- el lugar que le corresponden pues estas  competencias serán las que marcarán la diferencia entre los profesionales en los próximos años.  Igual de critico que promover y formar a las nuevas generaciones, en esos valores base para que cualquier país funcione.

Y este triple salto mortal, solo lo haremos si también desde el ámbito familiar y  el ámbito educativo, provocamos verdadera  ilusión por aprender en un entorno en continuo cambio, y transformamos nuestras conversaciones, y frases tan repetidamente dichas a nuestros hijos, como ¿Qué carrera vas a hacer?  por otras que den una amplitud de miras mayor, donde abramos a nuestros hijos, nuestros alumnos, nuestros jóvenes, un mundo de posibilidades para ilusionarse, para creer en si mismos,  y superar nuestra actual tasa de abandono escolar del 17%, lejos de los objetivos de la comisión europea

Para seguir evolucionando esa educación debe ir acompañada y complementada por una  experiencia que se ofrezca desde  la empresa, abierta a formulas flexibles e innovadoras y distintas en este nuevo contexto,  para dar así  oportunidades a experimentar, e impulsar el learning on the job más que nunca.

Para seguir evolucionando, la educación y la empresa, deben ser ejemplo claro del nuevo concepto de colaboración en la nueva era, logrando ser una  “ única unidad” , auténticos vasos comunicantes, ágiles, adaptables, generosos, y comprometidos con esa meta noble de lograr potenciar la empleabilidad en nuestro país y paliar el 40% de desajuste de talento actual que esta poniendo en peligro la sostenibilidad de todos nosotros.

Para seguir evolucionando…es momento de WAKE UP SPAIN,  de despertar, es momento de España, ¡el tiempo apremia.!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

«Tildes valientes» para el mundo de hoy.

«Tildes valientes» para el mundo de hoy.


Finaliza la semana santa,  han sido momentos para desconectar. disfrutar, y descansar, como suelo decir, momentos para  haber disfrutado  de “las 3D”, y sobre todo de haber hecho posible que  nuestros equipos lo hicieran después de este intenso y retador trimestre, sin duda para tod@s.

Pero hoy especialmente quiero hablar de la otra Semana Santa, con mayúscula, de aquella por la que realmente se ha hecho un parón, sin duda para ese descanso merecido, pero sobre todo para hacer de estos días, días de vivir, agradecer, admirar y recordar a un líder de  referencia creo que para todos independientemente de la fe que profesemos.

Sabemos además que aprender de liderazgo requiere  estar abiertos a aprender de referentes de diversa índole, de  hoy y de aquellos que han dejado su impronta a lo largo de toda la historia, y  que mejor que empezar por aquel que ha dejado una  huella indeleble a través de todos los tiempos.

Con este post también querría desmontar “creencias limitantes”, aquellas que nos “limitan” a ver el mundo de otra manera, con  más oportunidades, con mayor crecimiento para mi o para otros, y en particular me gustaría contribuir a desmontar esa creencia limitante de que «si no soy creyente, Jesus tiene poco que enseñarme.» No estoy de acuerdo.

Este artículo por tanto, es una invitación para todos, los que creemos y los que no tanto, no importa, lo que verdaderamente importa es abrirnos a la oportunidad de leer y reflexionar sobre  cinco rasgos  que pueden ayudarnos a repensar nuestro propio liderazgo desde otra perspectiva, poniendo tildes valientes a cada uno de ellos para que diferencien también hoy  a un líder en estos tiempos, en los tiempos del cólera, como seguramente diría, Gabriel Garcia Márquez.

Y para ello, hoy, domingo de Pascua para los creyentes, quiero destacar desde mi perspectiva, el lado más humano de Jesús, aquel que nos abre la posibilidad de darnos cuenta  que nosotros también podemos estar cerca de esto, porque  no son «cosas de dioses»…, sino que son cosas de humanos , de un líder en su “día a día».

Precisamente mucha de esa humanidad es la que hizo de Jesús , una persona a seguir por muchos, aquellos que lo tenían claro desde el principio, aquellos que se transformaron poco a poco y aquellos que no, pero que no dejaron de reconocer que a pesar de todo, fue capaz de movilizar multitudes y corazones a lo largo de los siglos. Nunca es tarde.

¿Qué rasgos le distinguieron como ser humano.?

De Jesús, seguro que pueden decirse multitud de cosas, los defensores y los detractores, no lo dudo, pero yo me quiero ahora  quedar con cinco rasgos, cinco tildes, valientes pero muy terrenales, que hacen de un líder, ser un referente, el líder que distingue a las que yo llamo Organizaciones Nº5.

1.Aceptación de un propósito

No quiero hablar únicamente de tener un propósito, palabra que afortunadamente cada vez más y más lo escuchamos en las organizaciones, lo cual me alegra, sino de un paso más allá; “aceptar” un propósito,  que es cosa distinta. Jesus aceptó, y aceptó seguramente sin comprender mucho, desde muy pequeño, el  por qué y para qué de su misión. Y seguramente le fue posible por esa capacidad de confianza- que muchas veces nos falta, y-  de resilencia- palabra muy común en los últimos tiempos-más allá de la propia razón, para poder así  diseñar  a su  ruta- su estrategia-  , pese a todo

En nuestras organizaciones, las cosas no son mucho más distintas. Quien más o quien menos tiene en su organización, un propósito que conoce e incluye en sus mensajes y conversaciones dentro y fuera de la organización. Algunos lo hacen suyo automáticamente, pero para  otros seguramente no es así de fácil. Como líder, Jesus también tuvo esta parte humana y vulnerable, aceptando un propósito  sin haberlo elegido el, y con el de referente,  estar dispuesto a dar su mejor versión como hombre, en nombre de Dios. Me pregunto, cómo los lideres de hoy, nos esforzamos en hacer del propósito de nuestra organización, algo nuestro, de tal manera que aquellos para los que servimos, vean en nosotros un ejemplo auténtico de referencia para hacer lo mismo. Ahí ha de estar  nuestra misión.

2.Firmeza de carácter

Puedo entender que de Jesus haya diversidad de opiniones pero en lo que creo que todos coincidiremos es en afirmar  que no era blandengue ni pusilánime, sino todo lo contrario. Tuvo la oportunidad de formarse en diversos círculos; su propia familia con unos valores de base muy sólidos, los responsables de su pueblo, los jefes de su iglesia,  con la multitud, con los más ricos y los más pobres y enfermos de su entorno.. ese contexto diverso al igual que hoy en día, para nosotros, hizo que se forjara su propio carácter, único, sólido y firme. Pero además fue firme de carácter para defenderse, para denunciar y no dejarse manipular siendo  valiente y honesto en cada una de esas situaciones de su vida evangélica.

El entorno de Jesus fue por tanto un entorno ya difícil y multicultural  igual que lo es el entorno donde se mueven los nuevos líderes de hoy. Entornos valientes para cuestionar el status quo, para denunciar lo que no está bien desde una visión ética y humana, y entornos inclusivos donde se ha de promover, valores y virtudes como la  valentía, honestidad, diversidad e inclusión, que son  valores de siempre pero también valores de hoy.

3.Sensibilidad en acción

 Jesus era  una persona firme pero era  sensible y vulnerable  al mismo tiempo, no hay duda,  y no se avergüenza, porque tiene claro que ser sensible no es ser blandengue, sino todo lo contrario.  Sus espacios para conectar consigo mismo, para abrazar sus miedos, para llorar cuando se sentía solo, en plena naturaleza,  en el mismo desierto, sus conversaciones y menciones entorno a las flores, los pájaros, las mieses es un claro ejemplo.

Su compasión y solidaridad con los que sufren, su mirada compasiva y misericordiosa. El percibe ,se compadece, pero sobre todo ACTUA. El es sensibilidad en acción.

En un mundo como el de hoy, ágil, vulnerable y digital, la sensibilidad ha de ser motor de crecimiento y sostenibilidad, como no lo ha sido tal vez antes. Las competencias soft, son hoy competencias heart, aquellas que estoy convencida todas las personas tenemos pero que no nos atrevemos a liberar, bien por miedo,  por vergüenza, por  inseguridad, y no se cuántas etiquetas más. Pero tengamos presente que  cuando lo hacemos, liberamos  nuestra autenticidad, y cuando esto sucede, las personas conectan con nosotros por lo que somos como personas y por lo que estamos demostrando con ese arte de la sensibilidad.

Un líder con firmeza de carácter + sensibilidad,  es el tiene en sus manos la única  fórmula infalible para ser un auténtico líder, para los que le siguen y le seguirán. Firmeza de carácter sin sensibilidad desembocará en una excesiva arrogancia, y sensibilidad sin firmeza de carácter,  se quedará solo en buenas palabras.

4.Serenidad y calma

Jesus era firme, asertivo, decía lo que pensaba y pensaba lo que decía, con el sanedrín, con su familia, con Herodes, con Pilates… Qué gran virtud y qué difícil es mantenerla siempre. Pero Jesús tenia claro su propósito, y porque así lo tenía, era capaz de defender su visión frente a cualquiera  con una serenidad que lo distinguía. “El que este libre de pecado que tire la primera piedra” Tan fácil como recordar este momento de la historia, para darnos cuenta de que ninguno de nosotros puede tirar la primera piedra, por que somos los primeros que tenemos tantos o más fallos de los que vemos en los otros. ¿Y pues?

No somos nadie para alterarnos,  ni para provocar, ni para elevar la voz sin cuidado, porque no estamos libres de nada, sino todo lo contrario. Ante la humillación personal, paciencia y calma  ha de ser nuestra  respuesta. Jesus demostraba una aceptación paciente del otro , y esa debería ser nuestra referencia, siendo el tan humano como cualquier de nosotros lo es  hoy. “El manso todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo aguanta.” (2 Cor, 13, 4-7)

En nuestras organizaciones , necesitamos este tipo de liderazgo referente, personas que lideran con «tildes valientes», con ese propósito que les mueve, que tienen claro donde quieren ir, que tienen la firmeza para pedirnos liberar lo máximo de cada uno de nosotros, necesario para seguir avanzando en nuestra sostenibilidad, y al mismo tiempo tienen la  sensibilidad para apreciar cómo nos sentimos, y desde ahí acompañarnos con serenidad y mansedumbre, con la mirada que necesitamos, la conversación pendiente, la frase de refuerzo.  El equilibrio entre exigencia y sensibilidad,  realmente no es tan distinto al liderazgo de hace 2000 años.

  1. Profundo conocimiento de las personas

Jesus, no iba solo, y procuró rodearse de personas que pudieran al mismo tiempo dejar huella de su mensaje. Y de todos ellos sabia y conocía. “Conozco a quienes he elegido” Les ofreció un espacio de confianza para hablar y cuestionar y sobre todo  tiempo, conversaciones y encuentros de diversa índole para generar ese vínculo que se da entre personas cuando se les dedican momentos de valor.  Este es un rasgo humano de Jesús. Sabia que solo ese conocimiento podía ayudarle a el, cuando se sintiera solo y al mismo tiempo, ayudar a otros, en su camino de evangelización.

Hoy el mundo va mucho más rápido que hace 2000 años, es cierto, pero el ser humano sigue siendo el de siempre, y sus necesidades más básicas también, y precisamente por esto, hemos de tener mas presente que nunca, que conocer a nuestros equipos es importante y por este motivo hemos de  dedicarles tiempo de calidad, aunque sea poco, porque solo conociéndoles más o mejor podremos comprender, saber sus límites, predecir sus necesidades y acompañar desde ahí para ese equilibrio que Jesus tan bien hacia  entre propósito, firmeza y sensibilidad.

En definitiva, el líder  en tiempos del cólera, el líder de hoy, independientemente del “partido” que vote, la “fe” que profese o el “barrio” en el que viva, tiene en común precisamente esto, que no entiende de colores, ni de banderas, ni de fronteras perimetrales,  sino que entiende sobre todo de estas cinco «tildes valientes», de  humanidad y de virtudes de base, que hacen que junto con su conocimiento y deseo de aprender continuamente, el entorno se transforme, las personas evolucionen, y así los negocios se recuperen y la sociedad avance.

Ojalá estas líneas sirvan simplemente para cuestionarnos las creencias que nos limitan a cada uno, para darnos cuenta que ser líderes referentes va mas allá de tener una fe u otra, sino  de desmontar nuestras propias creencias y  abrirnos a la posibilidad de aprender de todo y de todos, también de lideres que profesen una fe distinta a la mía.

 

Ojalá estas líneas sirvan para cuestionarnos nuestra manera de pensar, de mirar a las personas  y hacerlo desde otro lugar, de reconocer cosas que antes no queríamos ver y que ahora pueden ayudarnos al cambio que necesitamos dar para avanzar en el liderazgo de esta nueva era.

Y ojala que Jesus de Nazaret, sea uno de los Best Sellers de nuestro tiempo, lectura de mesilla, podcast de la nueva era, porque sin duda  es la mayor fuente de desarrollo de  liderazgo de todos los tiempos.

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imagen: Eugène Burnand. Juan y Pedro corren al sepulcro en la mañana de la Resurrección (1898)

«Espejos de aumento»  para los lideres de hoy

«Espejos de aumento» para los lideres de hoy


Durante estas ultimas semanas he compartido como aplicar los valores  de siempre, a nuestro liderazgo del día a día, basándonos, en algo tan de siempre como son las bienaventuranzas, para nuestro mundo de hoy. Lo he hecho por que creo que tengamos la fe que tengamos, de todas ellas podemos extraer aprendizajes necesarios para desenvolvernos con éxito en el mundo y en las organizaciones de hoy.

Todo lo compartido tiene mucho que ver con mirar hacia dentro de nosotros para ver como de bien o mal lo estamos haciendo para poder seguir progresando como personas y profesionales

Suelo decir que precisamente porque el mundo va tan rápido, hemos de parar, si parar al menos para conectar con uno mismo, y poder mirarnos algo más, poder  tomar las decisiones más acertadas en un contexto que lo pone cada vez más difícil.

Porque “mirarnos más”  y conectar con nosotros también hemos de hacerlo para poder impulsar cualquier transformación en las que estamos inmersos las organizaciones, ya que no podemos transformar nada si no vemos que hay de nosotros y que “reparaciones” internas hemos de hacer antes de salir a “reparar” a otros. En vocablos del entorno organizacional , tal vez lo llamaríamos “self leadership”; cómo liderarnos a nosotros mismos.

Me alegra ver que esta categoría forma ya parte del concepto general de liderazgo, y que ya no vemos tan raro comenzar por nosotros, que ser valientes para escuchar lo que no nos gusta, forma parte de crecer como líder para que sobre ello podamos ir modelando nuestra manera de estar en el mundo, incluyendo también esas reflexiones que te hacia respecto a los mensajes “corporativos” que podemos sacar de aquellas bienaventuranzas

Pero hoy quiero hablar de esto sobre otra perspectiva que desde mi punto de vista complementa y enriquece la anterior y que sin duda acelera el crecimiento de ese liderazgo “no escrito” y esa “accountability” que las organizaciones buscamos, de esas Organizaciones Nº5 , cuyas características explico en mi libro y que para mi son las que han de definir el nuevo futuro del empleo.

He tenido la oportunidad durante estos últimos años de aprender y vivir  mi crecimiento personal y profesional, basándome entre otros conocimientos, en la  Psicología Gestalt,  psicología humanista donde las haya. Por esta razón no quiero dejar de compartir mis aprendizajes y aplicaciones que podemos y hemos de hacer al  mundo del liderazgo, para seguir impulsando ese  “self leadership” tan necesario para impulsar nuestros equipos, colegas, entornos, y moverlos hacia donde necesitamos llegar.

Tres son los principios básicos de la psicología Gestalt, “presencia, consciencia y responsabilidad”, principios sobre los que se fundamenta cualquier evolución posterior. Estos principios conllevan algo importante: autenticidad, madurez y responsabilidad sobre los propios actos y decisiones.

Traducidos a nuestro lenguaje organizacional , seguramente los equipararíamos a: «awareness» en lugar de «presencia, foco», en lugar de conciencia  y accontability en lugar de responsabilidad,

Me alegra ver que podemos encontrar este encaje en las vertiginosos ritmos del mundo de las organizaciones de hoy, pero aun así hoy querría añadir algunas reflexiones del termino  consciencia o  “darse cuenta”  y «responsabilidad», que pueden sumar y enriquecer dichos  términos para ayudarnos así a liderarlos en nuestros entornos con mayor potencia y alcance.

 

-El Darse cuenta (selfawarenes focus) es poner atención  a “lo obvio”, a lo que salta a la vista en este momento en nuestras conversaciones con otros , con nuestros equipos, a lo que  esta sucediendo en ese momento durante la conversación, poniendo mayor consciencia de nuestros  gestos,  emociones, de nuestra  voz y en las del otro. Cuanto más  nos demos cuenta de nosotros mismos más aprenderemos de lo que evitamos o de lo que perseguimos.

-El darse cuenta nos ayuda a tomar mejor contacto con uno mismo, por tanto a tomar mejores maniobras, acciones. Preguntarnos ; qué estoy haciendo, qué siento, qué quiero, qué estoy evitando, que espero,  son 5 claves que nos lanzan a contar con nuestros propios recursos, tomar decisiones más honestas  para uno mismo, y sobre ello proyectar esta coherencia con otros.  En nuestro papel de líderes han de estar también este tipo de conversaciones, donde no preguntemos únicamente sobre los temas del Business, sino entender que precisamente  a través de estas cinco claves,  entenderemos mejor porque los temas del Business van de una u otra manera.

-El darse cuenta conlleva tener la habilidad y la oportunidad  de ver en los comportamientos de los  demás, qué necesidades están sin cubrir y no expresan tan fácilmente, `puesto que los seres humanos no podemos reprimir una necesidad, tal vez si sus exteriorizaciones más evidentes, por lo que esa represión se manifiesta siempre por otro lado  y de otra manera; bien en nuestros movimientos, en nuestra postura, en nuestra voz, en nuestra ausencia.. y todo ello cuenta.

-El “darse cuenta” de lo que es obvio en lo que vemos o percibimos  del otro y compartirlo de la misma manera con el, nos permite elevar su propia consciencia y aprendizaje, pues el líder de hoy requiere no tanto ayudar a que el otro aprenda solo a base de repetir nuestros “moralismos” muchas veces innecesarios ,sino a base de dejarle al otro descubrir por si mismo, a destapar esa consciencia.  De esta manera dejamos a parte dos tendencias que inevitablemente surgen entre las personas en las organizaciones : el “ acercadeismo”, donde se habla y se habla de las cosas sin jamar llegar a entenderlas o sentirlas de verdad, el “debeismo”, o moralismo, diciéndole a los adultos lo que “debería” o no deberían hacer .

-Potenciando este “darse cuenta” propio y de los demás, nos convertimos en “espejo de aumento”  para  uno  mismo y para nuestros equipos ayudando a entender con mas claridad nuestro estado e identificar las palancas que se pueden mover para provocar un cambio. Solo asi nos hacemos verdaderamente responsables- accountables- de lo que hacemos  o decidimos dejar de hacer, nos hacemos responsables de las decisiones o acciones que  nos “interrumpimos” o nos impedimos tomar por la razón que sea.  Esta accountability nos permite aumentar nuestra capacidad de solucionar problemas, y cada problema solventado aumenta nuestro autoapoyo y autoestima para logra solucionar el siguiente..” . En un mundo donde los desafíos se van a suceder cada vez mas rápido , la capacidad de solucionar problemas va a ser una de las competencias vitales, donde la curiosidad por aprender y la resilencia se convierten en aliados fundamentales. Por esto hoy mas que nunca necesitamos elevar esta Consciencia y responsabilidad, individual y colectiva, por que solo desde ahí lograremos impulsar la transformación de nuestras organizaciones empezando por la de nosotros mismos.

Como dice Fritz, fundador de la psicología Gestalt, todas las personas tenemos un % alto de ser neuróticos y  por esta razón en términos generales las personas  tenemos más capacidad para asociar cosas, situaciones, conceptos que en concentrarse y desde ahí vivenciarse a si mismo. Sin embargo, concentrándonos un poco más, teniendo un poco más de consciencia propia y ajena , parando algo más de lo que lo hacemos para tenerla, nos ayuda precisamente a comprender más, a no escapar tanto y estar “con nosotros” y facilitando así el  darnos cuenta cuando somos nosotros mismos o cuando no, cuando satisfacemos nuestras necesidades más vitales o cuando no, cuando estoy poniendo consciencia en el otro, viendo la realidad con un” espejo de aumento”  o “sobrevolando”, sin más.

En mi experiencia, personal y profesional, voy aprendiendo, de lo que leo o  de lo que me enseñan  en un nuevo curso, pero sobre todo, de lo que soy capaz de acoger de lo que el otro me dice y desde ahí  querer seguir mejorando mi liderazgo. Tengo la fortuna de tener equipos con una calidad humana extraordinaria, que me han retado y me retan cada día, pero sobre todo con un compromiso para impulsar nuestra organización de la mejor manera de la que somos capaces y esto ha conllevado y conlleva, parar para “darnos cuenta” como equipo,  y para “darme cuenta” como persona y como lider, por qué hago lo que hago, para que lo hago, que pretendo , que evito,  o que “sobrevuelo” sin poner la consciencia que hubiera sido necesaria .

El asumir la responsabilidad de   mirar con “espejos de aumento” a uno mismo y a otros , en definitiva el  principio de “darnos cuenta” de la psicología Gestalt, nos abre en definitiva   a nuevas capacidades y habilidades, a nuevas posibilidades, nos mantiene en el presente y nos ayuda a no perder lo más importante, a nosotros mismos y desde ahí no perder a los otros en este nuevo contexto de estos próximos años.

Corramos menos y miremos más, la formula infalible para  triunfar.