Liderazgo “Coco”

Liderazgo “Coco”


Hace unos pocos días, tuvimos todos la oportunidad de escuchar la nueva certificación que ha recibido uno de los múltiples restaurantes de nuestro país, para poder garantizar que su local está libre de peligro, libre de contagio de algo tan poco deseado como es COVID-19.

Es curioso como ser ahora un restaurante TOP, no será tanto tener una, dos o tres estrellas Michelin, sino que pasa sin duda por tener antes una nueva certificación que asegure nuestra salud en primer lugar. Gran acierto.

He querido llevar esta “nueva normalidad” a las organizaciones de hoy y a las que aspiramos a ser Organizaciones Nº5 y os cuento por qué.

Durante estos últimos años, las empresas hemos aspirado a ser mejores organizaciones y ser reconocidas externamente por ello, algo que ha sido un gran avance, sin duda. De esta manera, hemos trabajado y focalizado nuestros esfuerzos en mejorar nuestros procesos internos, nuestra eficacia organizativa, nuestra relación con el medio ambiente, o nuestras iniciativas dirigidas a mejorar el ciclo de talento de nuestra organización.

Todo ello promovido en parte por la creciente necesidad, año tras año, de ser empresas atractivas para trabajar, empresas “irresistibles” para el talento que necesitábamos, el que teníamos y el que estaba por llegar. Qué duda cabe que todo ello nos ha ayudado y nos sigue ayudando a retarnos cada día como líderes y como organizaciones para seguir mejorando en nuestros “qués” y en nuestros “cómos” que hemos sacado sino todo lo que hemos aprendido detrás. Un aprendizaje que nos ha de servir ahora para decidir, qué queremos mantener, que queremos soltar, y que queremos incorporar para pasar así , como en el cole al “siguiente nivel”, también en nuestro liderazgo organizacional.

En definitiva, es momento de parar y sentir, como en su día hizo Coco Chanel, qué ingredientes queremos elegir en esta nueva etapa para ser fieles a nuestro propósito, personal y organizacional, y contribuir con nuestra elección, valiente, al alcance de este independientemente de la incertidumbre y complejidad que nos rodee. Es momento por tanto de aprender a coger o soltar; “Flor de naranjo” o “madera de sándalo”… un comportamiento u otro, una virtud u otra, una decisión u otra…

Soltar y elegir, soltar y elegir qué comportamientos, decisiones, valores, actitudes o virtudes queremos que nos distingan en esta nueva etapa. Y probar, como Coco Chanel, hizo, una, ¡dos o cinco veces! las necesarias para asegurar que elegimos los mejores ingredientes, teniendo como referencia la huella que querremos dejar en esta nueva era post-COVID. Estas serán en definitiva las organizaciones Nº5, aquellas que sean capaces de seleccionar cuidadosamente los mejores, aquellos que verdaderamente la distingan para hacer una fragancia única, palanca de la transformación cultural, digital y humanista que tenemos que liderar en los próximos meses.

¿Te atreves?

The Woman Touch

The Woman Touch

Hoy es un día especial para muchas mujeres, y para toda ellas va mi “Sunday post.”

Han pasado muchos años afortunadamente desde que la sociedad sólo ofrecía a las mujeres la función de ser madre y cuidar de la familia, y así lo hicieron, dejando sin duda alguna su alma en este importante propósito. Pero hoy quiero hablar especialmente de las mujeres y madres del ayer, que desafiando lo establecido, se erigieron en mujeres de referencia para su época, por que decidieron encontrar el espacio para dejar su huella en otros campos de la sociedad, que sin duda nos han ayudado a los que hemos venido detrás a vivir en una sociedad más avanzada y de las mujeres y madres de hoy que gracias a ese avance social, hoy dejan su huella en el ámbito familiar y también en el ámbito profesional, liderando proyectos, personas, responsabilidades día a día…

Hoy el mundo ha evolucionado y las oportunidades de que la mujer pueda por tanto contribuir y dejar un legado en su familia y en otros ámbitos de la vida, es ya una realidad.

Una realidad necesaria, si tenemos en cuenta las tendencias del futuro del empleo, en particular la que llamamos “Ecosistemas híbridos de Talento”, donde la diversidad e inclusión de tod@s, hombres y mujeres, centenials y baby boomers, se va a convertir cada vez más en un catalizador necesario para ser empresas sostenibles a largo plazo, para ser empresas que juegan un “juego infinito”, como dice Simon Sinek.

Creo que hemos avanzado camino en este siglo y en estos últimos años, ¡sin duda! Pero también creo que tenemos que seguir haciéndolo, especialmente hoy en el entorno de crisis en el que estamos y donde precisamente lo que necesitamos es poder tener diversidad de mindsets, de competencias y habilidades, de preguntas, de respuestas, para que teniendo en cuenta todo ello seamos capaces de, como me gusta decir, de lograr la mejor “fragancia” y tomar la decisión más acertada para nuestra sostenibilidad como organización. Una sostenibilidad que hay que entenderla como una verdadera aportación de valor a todo nuestro ecosistema.

Necesitamos seguir avanzando, porque no sólo se trata de abrir las puertas a la diversidad de todo tipo, sino de abrazar con humildad el hecho de que precisamente será la diversidad en sentido amplio, la que nos hará ser sostenibles. La humildad, es sin duda una virtud más necesaria que nunca en este nuevo future of work.

Yo me siento afortunada de haber tenido y de tener hoy la oportunidad de trabajar con grandes profesionales, hombres y mujeres cuyas valiosísimas aportaciones han contribuido a ser lo que somos hoy. Pero hoy quiero agradecer su contribución especialmente a las super-mamás de todas las organizaciones grandes y pequeñas y de cualquier sector ,que además de este importante rol , se dejan el alma más allá de sus familias, y de las que me maravillan muchas cosas; su continuo compromiso para dar lo mejor de sí mismas, sus tan valiosas skills, tan importantes hoy en día; resiliencia, capacidad de organización, disciplina, paciencia, flexibilidad, capacidad para generar vínculos con otros, para comprender al ser humano, y capacidad de liderar con el ejemplo especialmente, dos grandes virtudes tan importantes en este nuevo futuro del empleo; Amor, si, lo digo bien, Amor, en un sentido amplio, entendido como empatía en acción, y Valentía, conocida como la “virtud del desapego”, como bien la llama Jose Antonio Marina la virtud más importante para poder salir de nuestras zonas de confort para seguir creciendo.

Como madre de familia numerosa, que compagino esta bonita responsabilidad con mi responsabilidad como líder de un proyecto tan bonito como es el que tengo la suerte de liderar, entiendo lo que significa hacer lo posible por dar lo mejor de uno mismo en las dos facetas, y entiendo seguramente el sentimiento que surge cuando el listón nos lo hemos puesto a tal altura que tal vez ya desde el principio sea difícil de alcanzar. Pero hoy es el día de dejarnos querer, de recibir, de nutrirse y también de agradecer enormemente a aquellos que están muy cerca, el apoyo que nos ofrecen, día a día, para poder así dejar la mejor huella impulsando nuestro propósito familiar y profesional.

A tod@s, sin duda alguna, ¡GRACIAS!

Los Grandes Éxitos de Siempre

Los Grandes Éxitos de Siempre

Qué duda cabe que la crisis sanitaria en la que estamos inmersos, nos está enseñando mucho de humildad, haciéndonos ver que somos aprendices de todo y expertos de casi de nada. Ha mostrado la vulnerabilidad de todos nosotros, que nos creíamos superhéroes en un mundo VUCA que creíamos controlar y sin embargo, la realidad nos ha puesto en frente probablemente el desafío más complejo de superar de estos últimos años.

COVID-19 ha sido además un acelerador de las dos grandes estrategias en las que todas nuestras organizaciones estábamos inmersas; la tan necesaria transformación digital, de la que no habíamos salido todavía airosos, y la transformación cultural, no siempre dándole la categoría que se merece y que sin embargo, nos ha demostrado, de nuevo ahora, que no es posible transformación digital sin una transformación cultural, aunque sea acelerada.

Atrás quedaron las creencias limitantes de que el teletrabajo era para unos pocos, y que nuestros sistemas y estructuras no podían sustentarse en soluciones así si queríamos estar cerca de nuestros equipos, de nuestros clientes y de la sociedad en su conjunto. Sin embargo, en tan solo unas semanas, hemos tumbado una creencia tan arraigada como era aquella, hemos generado guías para ayudar a llevar el trabajo en la distancia lo mejor posible y hemos incluso sido capaces de “soltar” nuestra necesidad de control permanente, por un liderazgo de confianza y apoyo. ¿Qué más podemos pedir como lección de aprendizaje? Los desafíos siempre son y serán una oportunidad de crecimiento y desarrollo, si estamos preparados a mirar el mundo con otras gafas.

En este periodo, hemos necesitado y seguiremos sin duda necesitando el talento de nuestros equipos para salir de ésta lo más airosos posible, y hemos necesitado y seguiremos necesitando, a la tecnología, como palanca imprescindible de todo ello. Pero no olvidemos, que lo que realmente está haciendo y seguirá haciendo posible nuestra recuperación, es esa transformación humanista tan necesaria que ya estamos viviendo.

Una transformación que implica e implicará poner a la persona, a la esencia del ser humano en el centro de nuestras reflexiones, decisiones y acciones. Tan sencillo como esto. Cómo de capaces estamos siendo cada uno de nosotros para conectar y aceptar nuestras necesidades miedos e inseguridades, y cómo de virtuosos estamos siendo acompañando a nuestros equipos también en todo ello, que no nos queda duda que es y será el motor de nuestra verdadera transformación y sostenibilidad en los próximos meses.

Es por tanto el momento de volver a los básicos más que nunca, de conectar con nuestra más absoluta humanidad y desde ahí impulsar el crecimiento del talento en nuestras organizaciones.

Talento y tecnología por tanto, son y seguirán siendo, sin duda, la pareja de baile de los próximos meses, pero tengamos muy presente que la música de fondo, es y seguirá siendo, la esencia del ser humano, la música de los ”grandes éxitos” de siempre.