Liderazgo también se escribe con P.

Liderazgo también se escribe con P.


En plena pandemia, decidí lanzar un blog para poder seguir compartiendo aquello en lo que creo, siento y persigo, especialmente en estos momentos, con este complejo contexto. Y abría así un paso más en mi vida para compartir con quien quisiera reflexiones para que pudieran ayudarnos a impulsar lo que yo llamo Organizaciones Nº5.  Y abría este blog , hablando precisamente  de mi Pasión y Propósito, para mi las 2 P,S deL liderazgo, por que liderazgo también se escribe con P. Em mi caso, » Aspirar a transformarnos para transformar nuestras organizaciones en Organizaciones Nº 5, organizaciones extraordinarias, aquellas que sitúan a la persona como motor de crecimiento y transformación en un mundo en continuo cambio».

Mi propósito me mueve cada día, y la pasión sin duda me ha seguido y sigue siendo unas de las virtudes que tengo de referencia para lograr mis metas y ayudar a las metas de otros,  especialmente ahora, si , ahora que es tan difícil mantenerse con actitud positiva, ahora, si, que tenemos más miedos que nunca, ahora sí, que nuestra prioridad son los resultados financieros, casi por encima de ningún otro. Ahora es el momento de escribir ese «Liderazgo con P», con gusto por esa escritura, como aquella que surge cuando tenemos en nuestras manos la mejor pluma estilográfica.

Por esto quiero dedicar este articulo a ese tipo de «escritura», aquella que se destila cuando escribes con pasión,  palanca clave aceleradora de nuestro crecimiento personal y  organizacional y el crecimiento de otros. Y en particular, el rol de ese «Liderazgo con P»,  para impulsarlo.

Un líder de hoy , debe pivotar sobre dos roles fundamentales;  debe ser una pieza clave para transformar a las personas y al entorno y ser un auténtico “builder” como me gusta llamarlo y debe ser un líder “teacher” que impulse el desarrollo de sus equipos, muy oído, cierto, pero que no quede en palabras huecas, cuando hoy es más importante que nunca. Este liderazgo, tambien ha de escribirse con P, y te diré por qué.

El líder Builder

Para hablar de líder transformador,  de un líder “builder”  empecemos por entender ¿Qué significa transformar? Transformar es  hacer que algo o alguien cambie o sea distinto, pero sin alterar totalmente sus características esenciales. Para que esto suceda,  debemos transformar mindsets, pensamientos, pero también emociones y sentimientos y por ello, precisamente la pasión que se proyecte forma parte del engranaje de este reto.

El «Liderazgo con P», aquel que transforma desde la pasión es el que ejerce un líder que, con sus palabras, sus gestos, sus acciones y, sobre todo, con  su ejemplo es capaz de generar en el otro una experiencia auténtica y verdadera de pasión por el propósito que se persigue, es capaz de convertir un desafío, en una oportunidad, porque ahí esa la pasión para hacerlo.

Estos líderes transformadores son  personas carismáticas , que aman lo que hacen y saben transmitir y contagiar esa llama interna, esa pasión. Son personas que han conectado totalmente su propósito personal con su propósito profesional y  han encontrado sentido y misión en lo que hacen cada día. Y, puesto que lo sienten de un modo profundo, son capaces de transmitirlo así a los demás y de lograr conectar con sus emociones y movilizarlas hacia el propósito que se persigue.

Pero, ojo , no siempre se trata de tener una personalidad abierta y entusiasta, también los líderes más reservados son capaces de ejercer ese «Liderazgo con P», de generar pasión en el momento en el que intervienen o en su manera de actuar en el día a día, porque están absolutamente conectados a su propósito y así lo demuestran.

No es, por tanto, tener una u otra personalidad, sino ser conscientes de la importancia de esa virtud en nuestro liderazgo, de darnos cuenta de qué es lo que nos apasiona de veras y saber demostrarlo de forma genuina y auténtica, pero con mayor o menor intensidad según nuestro modo de ser y estar en el mundo.

Esta pasión por el propósito que persiguen, como buenos líderes, la viven   absolutamente ligada a una  verdadera pasión por las personas, por el  compromiso de ayudarles en esta transformación tan necesaria. Eso hace que estos líderes quieran  ser verdaderos líderes inspiradores y sensibles, con grandes dosis de humildad, de resiliencia, de paciencia, de comprensión, de tiempo invertido, de conversaciones de valor, de confianza y respeto por el otro, de acompañamiento en el aprendizaje, de momentos de diversión compartida y también de tensión; se requieren, en definitiva, grandes dosis de humanidad para atrevernos a apasionarnos con el desafío de escribir nuestro «Liderazgo con P« para poder así transformarnos y transformar.

El líder Teacher 

 Como dice John Maxwell «lo más importante en el liderazgo no es lo lejos que avancemos, sino que ayudemos a los demás a avanzar». Para ello identifica los cinco niveles de liderazgo que deberíamos tener en cuenta los líderes de hoy, y, entre ellos, el cuarto nivel está justamente relacionado con ser un líder coach, o como yo digo , en un líder teacher. Es el nivel de desarrollo de las personas, el nivel que él llama de la reproducción. No puedo estar más de acuerdo con sus palabras cuando dice que la gente te sigue por lo que has hecho por ella. Cuando un líder se convierte en un líder que desarrolla personas, ve el tiempo que ha pasado con las personas con este fin como una verdadera inmersión, se esfuerza para que los otros crezcan y, por qué no, le hagan incluso sombra. Cuando un líder se comporta de esta manera, está escribiendo  ese «Liderazgo con P «, con verdadera pasión por su compromiso con el aprendizaje del otro al dedicarle su tiempo, su acompañamiento, escucha y comprensión. Es capaz de soplar brasas y dedicarle el tiempo que necesite, para sacar lo mejor del otro, como en el  fuego. Para ello nos tiene que gustar mantener auténticas conversaciones de valor en las que retar, desafiar a nuestra gente, y seguir haciéndolo día a día, porque, solo desde esa motivación, esa pasión, entrega y convencimiento, el otro creerá en nosotros como verdaderos coaches de su crecimiento profesional. No olvidemos que la gente puede oír nuestra palabras pero siente nuestra actitud. Ser un líder debe tener mucho de esto, de actitud y de grandes dosis de  pasión.

Hace unos meses tuve la oportunidad de estar en un congreso con un directivo que ocupa una posición importante dentro de su organización. Compartía conmigo sus inquietudes y quejas respecto de la problemática que veía en sus equipos directos, emitía juicios sobre ellos y sobre su poca capacidad de obtener los resultados al nivel que él esperaba. Le hice una única pregunta para saber si alguna vez había tenido conversaciones de valor, honestas, en las que les hubiera preguntado lo que necesitaban de él como líder para ayudarlos a desarrollarse y acelerar ese rendimiento que necesitaba de todos ellos. Él se sorprendió ante la pregunta, y su respuesta fue que nunca hacía ese tipo de preguntas, que quería a personas ya preparadas y resolutivas por sí mismas.

Hoy ya no podemos permitirnos el lujo de sentir, pensar y actuar así. No podemos permitirnos  no tener un claro compromiso con el desarrollo y el rendimiento no solo de  nuestros equipos, sino también de nuestros colegas y porque no también de nuestros propios lideres, promoviendo  especialmente ahora, donde el entorno nos paraliza,  la creatividad e innovación para buscar soluciones distintas a las de siempre y salir y remontar como organización. Y para esto, debemos liberar pasión a raudales, permitiéndonos a nosotros mismos y a nuestro entorno  probar, experimentar y con ello disfrutar “como enanos” sacando la pasión y actitud de niño que llevamos dentro.

Es desde nuestra propia pasión equilibrada con inteligencia y sabiduría  cuando movilizamos la pasión de otros y que es nuestra capacidad para movilizar, para inspirar, para transformar, lo que genera en los otros la capacidad de expandir un poco más esa llama para  movilizarse, transformarse y crecer. Solo de esta manera las personas conectan con aquello que las mueve de verdad a hacerlo, con aquello que las apasiona liberando así su mejor versión, la autentica, la de adulto y la de niño, ambas tan necesarias para conseguir eso que esperamos.

En palabras de Gary Hamel, uno de los mayores expertos en management «la pasión por resolver problemas es lo que crea el potencial para obtener resultados extraordinarios».  Ahora es ese  momento, el de obtener resultados extraordinarios escribiendo  con pluma estilográfica  nuestro  «Liderazgo con P.»

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El liderazgo y las vidrieras de Dios

El liderazgo y las vidrieras de Dios


Estas semanas he querido compartir con vosotros el impacto de la virtud del amor para contribuir a ser empresas atractivas, autenticas, verdaderas empresas donde se respira respeto, cariño, comprensión y ambición por lograr un propósito.

Soy una convencida de ello, cierto que los valores con los que he crecido han contribuido mucho a hacérmelo ver así, pero también mi experiencia en el mundo del talento, mi deseo de aprender más y cultivarme en disciplinas que me han ayudado a comprender más y mejor cuan necesaria es esta “esencia” para dejar huella.

Hoy quiero acabar la serie de artículos ligados a esta virtud, hablando de Teresa de Calcuta, pero sin el apellido, sólo TERESA, LIDER.

Puedo entender que tendamos  a verla sólo  con esta “coletilla” religiosa, y no verla como una persona, normal y corriente y sobre todo de no ver al líder que había detrás. De esa líder que impulsó una de las empresas  con mayor propósito y proyección de la historia, ayudar a los más pobres.

Hoy la pobreza la podemos  ver en un sentido mucho más amplio. Pobreza de espíritu, pobreza social, pobreza debida a las inseguridades y los miedos de las personas ,pobreza de valores.

Tenemos por tanto la oportunidad de ayudarnos y de ayudar a muchos “pobres de todo tipo” desde un buen liderazgo.

De esto quiero hablar.

He estado inmersa en la lectura de varios de los libros que se han escrito de ella, para conocer mejor a la líder que había detrás de esa túnica, y ver que lo que la distinguía no era el “alma cándida” que podría uno esperar de ella sino  grandes competencias, necesarias en su época, pero también hoy sin duda, y más en los próximos meses y tal vez años.

Ella no fue una “superwoman”, nada en absoluto. Ella no vivió un camino de rosas ni en el exterior ni en el  interior, de hecho se ha descubierto que ha sido una de las personas influyentes mundiales que mas dificultades y vulnerabilidad tuvo en todos sus años de vida.

Mentiría si no dijera que cuanto más conozco más es para mí una mujer de referencia. Ojala pudiera llegarle a la altura del betún. No aspiro ni mucho menos a lograr lo que esta líder logró en aquella época , pero si aspiro a aprender y empaparme todo lo posible. Creo que no valen las excusas, en  nuestras manos sí está tener la curiosidad por saber y conocer más, para dejar un ejemplo en nuestro entorno inspirado en las cualidades y competencias que la distinguían y que contribuyeron a dejar el legado que fue capaz de dejar.

Es cierto que el mundo cambia, que el nuevo futuro of work nos demanda hacer un upskilling de competencias para adaptarnos a lo que viene, pero también tengo claro que hace 100 años el mundo también tenía unos desafíos que superar, especialmente para una mujer de origen albanes y que el triple salto mortal que Teresa dio, para lograr la empresa que logró, sin duda requería de unas competencias tan sólidas y vitales, que seguirán siéndolo en los próximos años.

¿QUE  20  COMPETENCIAS CLAVE  DISTINGUIERON A TERESA LIDER.?

Adaptable: Conservaba los elementos básicos pero se adaptaba a las costumbres y culturas locales. Hizo por aprender las lenguas y adaptarse a las costumbres autóctonas, estando en sus territorios de conversación, sin esperar que ellos estuvieran en el suyo.

Alegre: La confianza en uno mismo, en Dios, en su esfuerzo y disciplina para lograr sus metas, hacía que esta actitud fuera un básico de sus casas. Siempre con sentido del humor . Si la sonrisa no nos sale reflejo de nuestro estado de ánimo, “ la sonrisa debe ser un producto de nuestra voluntad”. Al otro le ayuda, y a uno también.

Agil: No esperaba a que las grandes estructuras se movieran, era demasiado tarde para atender lo importante, tiraba millas con un “mínimo producto viable.”

Apasionada: No fue su experiencia como sanitaria ni la de los voluntarios que la rodearon la preocupación principal para ella , sino la entrega.

Atención indivisa: Me encanta esta competencia. Teresa prestaba atención plena a la persona que tenía delante. Escuchaba sin filtros propios, sin juicio y haciendo al otro sentirse verdaderamente importante. Hoy en un mundo conectado donde nuestros hijos están en dobles plataformas al mismo tiempo jugando con sus amigos, o nosotros somos capaces de estar en dos reuniones de teams al mismo tiempo, me pregunto si estamos en un camino acertado, o deberíamos reconsiderar nuestra manera de relacionarnos y comunicarnos.

Autocritica : Teresa no tenía pelos en la lengua. Era cuidadosa y empática, pero no tenía miedo a la crítica. Decía lo que pensaba, clara y llanamente. Se exigía tanto como exigía al otro, buscando la mejor manera de cuestionar el status quo para seguir avanzando. Me pregunto cuan valientes somos hoy en nuestras organizaciones  para comenzar muchas cosas de nuevo con lápiz y papel en  blanco, o nos quedamos en nuestra complacencia eterna para satisfacer nuestros egos.

Desapegada a la autoridad: Tenia la capacidad de dejar su cargo aparcado en cualquier momento, remar con cualquier del equipo si la situación lo requería sin sentirse ni de más ni de menos. Sus galones los llevaba por lo que ella era y hacia y  no por cuan arriba  en el escalafón estaba. Este es el liderazgo de servicio que hoy las organizaciones debemos seguir impulsando. Así te siguen por lo que ejemplificas, no por donde te sitúa la tarjeta de tu organización.

Desempoderada: Delegaba totalmente., pero ¿Qué significa esto hoy  realmente y cómo lo practicamos? ¿Damos un reto o damos un marrón?. ¿Acompañamos de veras o dejamos a las personas que lidien solas con sus miedos.?. Teresa era de las primeras.

Decidida: Una de las competencias que hoy buscamos, ella la lideró desde los 18 años, saliendo de Albania y viajando a un territorio desconocido, allí estaba su estrategia, había que liderarla.

Disciplinada: Tenia un plan, un propósito, no siempre recursos, y se ciñó a el, atravesando dificultades y muchas “noches oscuras”. Que ella veía como regalos de Dios.

Flexible a la norma: Teresa respetaba la autoridad y respetaba las normas, pero era capaz de estar por encima de ellas si se trataba de lograr hacer bien al propósito que perseguía. En este nuevo contexto, los lideres hemos de ser capaces de equilibrar bien la realidad, las necesidades y las normas que nos imponemos creyendo que facilitan cuando a veces pueda ser todo lo contrario.

Inteligente emocionalmente: Se conocía a si misma, sabia y aceptaba sus debilidades, empatizaba con el otro, influía con su ejemplo y perseverancia en los “grandes” del mundo.

Maravillosamente normal: Tiene poca explicación. Teresa iba sin tapujos, sin mejores versiones de nada, sin palabras vacías, era normal, de los pies a la cabeza. Y esto enamoraba . Ahora para mi es ya momento de ser auténticos de lunes a domingo, líquidos también como seres humanos, sin fronteras temporales ni espaciales para dejar nuestra humanidad a cualquier hora, para esto no hay calendario.

Positiva: Teresa parece ser que tenía una vida interior compleja, deseando satisfacer siempre a Dios, su referencia. Pese a su insatisfacción por saber si lo estaba logrando, seguía confiando y viendo lo bueno de lo que tenía el otro, en lugar de buscar lo que le separaba. Las organizaciones , los líderes que tenemos la responsabilidad de tirar del carro más que nunca y hacerlo con la mejor estela. Me pregunto si estamos anclados y aposentados en silos o preparados para  reconocer que  ver lo bueno del otro , nos ayuda a coger aceleración en este nuevo contexto.

Práctica: No fueron sus palabras su éxito , sino la practicidad con la que llevo a cabo su propósito. Y dentro de esta prácticas, como ella decía, “ el énfasis no debe estar tanto en la técnica sino en el trato”.

Propósito claro: Su motor, su gasolina. Sorprendentemente para muchos de nosotros, a Teresa  no le unía la religión, sino el propósito común sin que las creencias interfirieran.  En nuestras organizaciones. ¿Cómo ayudamos a traducir el propósito de nuestra organización en el trabajo que nuestra gente, de distintas generaciones  orígenes y perspectivas, hace día a día.? ¿Qué hacemos para mover su energía desde este lugar.? El único lugar sostenible en los próximos años.?

Tolerante: Hace casi 100 años que Teresa emprendió la aventura de liderar el imperio de los pobres. En unos años donde la intolerancia imperaba, donde las fronteras no eran liquidas como hoy y sin embargo la tolerancia ante las situaciones y el otro, fue una de las skills que lidero desde el primer momento.

Sacrificada: Como ella decía. ““los sacrificios son pequeñas historias de amor frente al egoísmo” . En nuestras organizaciones, hablamos con términos como, “colaboración”, “espíritu de equipo”, «entrega»,  y otros vocablos que vendrán. Creo que todos son necesarios, sin duda, pero creo también que no hemos de olvidar que en todos estos casos , hemos de dejar algo nuestro para dar al otro. Y esto es una especie de  amor, si señor.

Sermoneadora primitiva: Ella el daba poca sofisticación intelectual a sus mensajes. No entendió nunca porque había que usar vocablos complejos para conectar con las personas. La comunicación en nuestras organizaciones, no debería distar mucho de ello. Las personas nos siguen por lo que decimos, pero sobre todo por sentir desde donde lo decimos, nada más.

Tímida: Nos sorprenderá de su carácter esta distinción, pero así era ella, y así logro liderar con éxito la gran empresa que emprendió. Es momento de quitarnos creencias limitantes de que sólo las personas más sociables y extrovertidas tienen posibilidad de transformar y liderar el entorno, gran error.  En nuestras organizaciones hoy, hay seguramente mucho talento que se deja ver poco, pero que como líderes, precisamente en estos próximos meses,  hemos de  ser capaces de identificarlo , reconocerlo y darle el espacio que se merece.

Dicen que los santos son las vidrieras para poder ver a través de ellas a Dios. Seamos o no creyentes,  soy una convencida de que estas son  20 competencias clave en este futuro del empleo , competencias vistas a través de  una santa, pero también de una líder de referencia, que hizo cosas extraordinarias, aunque  según ella, no se trataba sólo de esto, si no de hacer pequeñas cosas con un amor extraordinario.

Deseo que nuestro liderazgo sea como esas vidrieras, a través de las cuales se perciba y se sienta  nuestro mensaje, nuestro legado, liderando al menos algunas de estas 20 competencias y que eso nos ayude a ser  verdaderas organizaciones Nº5, que orientan su propósito hacia la verdadera sostenibilidad de los próximos años.

 

 

 

 

 

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«Dando en la diana» de la experiencia

«Dando en la diana» de la experiencia


Estamos en un momento donde las compañías estamos focalizados todavía más si cabe, en generar la mejor experiencia posible a nuestros clientes, para que contribuyendo a satisfacer sus necesidades, también ellos nos ayuden a las nuestras, sin duda, contribuyendo gracias  a ellos a aumentar nuestros ingresos,  a ser más rentables y en definitiva a mantener esa sostenibilidad financiera tan necesaria.

Precisamente por ello, la experiencia al empleado, también adquiere más importancia que nunca, pues como sabemos, a mayor experiencia de ésta, mayores probabilidades de que la experiencia al cliente también sea la que hoy necesitamos generar.

En este sentido, de nuevo la virtud del AMOR y su impacto en esa experiencia empleado o “Talent Experience”, la cuarta tendencia del futuro del empleo ,  es una de las palancas para asegurar que efectivamente, damos en la diana y logramos esa experiencia al empleado tan necesaria.

Y bien ¿QUE PUNTOS CLAVE NOS AYUDARAN A “DAR EN LA DIANA”?.

Quiero compartir estos cinco  puntos para mí, fundamentales:

Comprender el momento de los demás.

Es uno de los aspectos más importantes para generar una buena experiencia al talento que trabaja con nosotros, y  que esta buena experiencia que ofrezcamos a este talento contribuya sin duda a que las personas quieran dar lo mejor de sí mismas durante el tiempo que estén con nosotros. Las personas no somos lineales, afortunadamente, y conocer en que momento estamos y están los demás  de «sus vidas», desde un punto de vista, personal y profesional, contribuye sin duda a entender mejor su contexto y por ende a saber mejor como acompañarles guiarles, retarles, en un momento tan convulso como el actua

Preservar y respetar la identidad y autenticidad de cada persona,

Normalmente queremos hacer a los demás espejos de nosotros mismos, pero es un gran error, sin duda. Hoy es el momento de la autenticidad, más que nunca, y esto implica conocer, aceptar y acompañar al otro,  cocinando a baja temperatura sus sentimientos, tratándolos con el cuidado con el que trataríamos cualquier plato exquisito, cualquier cocción. Respetando lo que cada persona es y pueden llegar a ser, teniendo en cuenta que todo lo  que hagamos sin sentimiento autentico, se muere por el camino.

Dar y percibir la confianza en todos los rincones

Confianza y amor van estrechamente unidos. Sin amor no puede  darse confianza para establecer ningún vínculo con las personas, y sin confianza el ser humano no es capaz de abrirse ni de arriesgarse a mostrarse al otro tal  cómo es. No olvidemos que, como seres humanos, somos los primeros que necesitamos sentirnos amados por los demás. Es una necesidad básica, de supervivencia de la especie. Cuando lo llevamos a una organización, la realidad no difiere en absoluto: Necesitamos sentirnos queridos y respetados, especialmente por nuestros líderes. Generar una cultura de confianza necesita, sin duda, de grandes dosis de ese amor en sentido amplio, dosis suficientes para querer comprender y entender lo que el otro puede necesitar de nosotros para tener una experiencia óptima. Generar esa cultura de confianza con el amor como ingrediente permite a las personas liberarse del miedo a mostrarse y a compartir porque saben que no van a ser juzgadas ni criticadas. Y, desde ese nuevo escenario, el ser humano puede abrirse y estar dispuesto a pedir lo que necesita y, al mismo tiempo, a dar lo que se espera de él en un equilibrio natural que permite a ambas partes seguir avanzando en una única dirección. Generar una buena experiencia a las personas que trabajan con nosotros tiene mucho que ver con todo esto, porque estamos trasladando el mensaje de que nos preocupamos por ellas y nos ocupamos de toda su plenitud. Tiene mucho que ver con el amor que ponemos en cada mirada, en cada gesto y en cada pequeña acción. No olvidemos que no es tanto lo que hacemos, sino cuánto amor ponemos en lo que hacemos. Tan sencillo y tan complejo al mismo tiempo.

Conectar con el propósito del otro

Durante los últimos años, las compañías nos hemos dedicado con más profundidad a definir el propósito que da sentido a nuestra estrategia, lo cual es un paso que personalmente me satisface pero no me parece suficiente. Las compañías no podemos quedarnos solo en esta reflexión, debemos seguir dando pasos para transformarnos en organizaciones más similares a las organizaciones teal, término acuñado por Frédéric Laloux para referirse a aquellas organizaciones que ponen como prioridad encontrar el punto de encuentro entre la persona y su propósito individual y el propósito organizacional. En sus palabras, «cuando el propósito individual y el de la organización entran en resonancia y se refuerzan ocurren cosas extraordinarias». El tránsito a este tipo de organizaciones conlleva transformar algunas de las prácticas fundamentales de las organizaciones, y algunas de ellas muy ligadas al talento, tales como analizar bajo qué parámetros y por qué cuestiones seleccionamos a las personas, las desarrollamos o las comprometemos, teniendo en cuenta el propósito como centro. Hablar de amor en sentido amplio tiene mucho que ver con el paso a este tipo de organizaciones, puesto que solo es posible transitar hacia ellas si tenemos el deseo de ayudar a las personas a través de su empleo  a conectar  con su propósito profesional y por que no para muchos, también personal.  De esta manera, estamos contribuyendo a que  la persona alcance toda su plenitud, una evolución del concepto de autorrealización de Maslow. Sólo cuando las personas sienten que están poniendo el corazón en su trabajo, y sienten que están en el lugar correcto, dan lo mejor de sí mismas.Ofrecer una verdadera experiencia a las personas que trabajan y trabajarán con nosotros en los próximos años debe comenzar aquí, en el estadio más profundo y genuino del ser humano, donde las personas sentirán que son queridas por sí mismas, donde se las escuchará para ayudarlas a descubrir su verdadera vocación en lo que hacen y su conexión con el propósito de toda la organización.

Dar alas.

Hace poco tiempo tuvimos la oportunidad de estar con Jonas Prising, nuestro CEO mundial, con el que hablamos justamente de los retos que nuestra organización y que toda organización tiene hoy en este future of work. Y destacamos precisamente la necesidad de acentuar la importancia del aprendizaje como palanca de sostenibilidad. Afortunadamente el termino learnability ya se ha expandido y somos conscientes de su absoluta relevancia, pero tal vez no sea tan frecuente escuchar todavía que  aprender y enseñar a otros y darle alas también para cumplir el propósito organizacional y el suyo propio, tiene también mucho de amor. No hace falta decir lo importante que es para todos los padres asegurar que sus hijos aprendan, y tampoco es necesario comentar el tiempo, la paciencia, la constancia y la perseverancia que seguro que todos invertimos en esta importante cruzada. Pensemos qué nos impide, en una escala a lo mejor diferente, hacer lo mismo en nuestros espacios de trabajo, estén donde estén.. No solo como líderes con nuestros equipos, sino también con nuestros colegas!. Todos necesitamos aprender, ya lo hemos dicho, y qué mejor que generar el espacio, la oportunidad, el acompañamiento, el tono, la forma, el cuidado y la comprensión para que la experiencia sea óptima.

Y aprender a tener compasión, o este amor que propongo, también forma parte de esto. Todos nacemos con la necesidad de ser queridos, pero nadie nace sabiendo cómo hacer que el otro se sienta así. Hay que aprender a amar, pues, y será en las situaciones cotidianas donde podremos aprender a hacerlo y poner a prueba lo mucho, o poco, que estamos dispuestos a entregarnos al otro, sin narcisismos ni egoísmos.

Comparto absolutamente, los mensajes del papa Francisco,  un gran activista y defensor de los mensajes de compasión, así como del liderazgo con compasión, y que  ha hablado incluso en estos últimos tiempos de lo que él denomina la revolución de la ternura, tan o más importante que cualquier otra revolución, porque tengo muy claro que  la bondad,  no es de blandos, sino todo lo contrario. La bondad es revolucionaria, y solo los valientes emprenden una revolución.

 La propuesta de valor de una compañía debe en definitiva incluir estos 5 pilares. Pensemos además que el compromiso de nuestro talento va muy ligado a  esa experiencia que les brindemos, y esto se consigue no solo ofreciendo iniciativas originales y novedosas para disfrutar dentro de esa propuesta de valor, sino especialmente liderando bien estos cinco  pilares provocando así emociones y sentimientos que les hagan sentir que realmente están, incluso en estos momentos convulsos e inciertos,   en la mejor empresa para trabajar.

Hoy es 1 de Noviembre, estoy convencida que hoy recordamos  las experiencias de muchos seres queridos, del  ámbito personal y profesional que estuvieron con nosotros en sus vidas, y lo que recordamos es precisamente esto, «la experiencia» la mirada, aquel momento especial.. Esa es la estela que dejamos.

La experiencia que dejamos cada día   y que dejaremos  en nuestro entorno, en nuestras organizaciones, impacta hoy sin duda, para hacer del entorno el mejor lugar donde liberar el talento, pero no olvidemos que esa experiencia también deja huella y  se recordará en un futuro. De nosotros depende que sea única y sirva para dar el siguiente paso en la evolución de la organización y de la sociedad en su conjunto.

 

That, s what we all want…

That, s what we all want…


 

Hablábamos hace unos días de «la economía de la empatía» del nuevo concepto que ha aparecido en nuestro entorno, y hoy no quiero dejar de compartir este brillante discurso de Simon Sinek.

¿Qué nos impide ponernos en la piel del otro igual que nos gustaría que lo hicieran con nosotros.? El egocentrismo es uno de los obstáculos, y la incapacidad de mirar mas allá de lo que vemos, también.

Ojala este video te inspire, sea cual sea la responsabilidad que tengas en una organización, no mires fuera, por que esto va de tí y de mí, va de tod@s: EMPATHY.

La economía de la EMPATIA

La economía de la EMPATIA


Este mes quiero profundizar en lo  que significa, el amor,  la  primera  virtud de las organizaciones de la nueva era, de las organizaciones Nº5. El domingo pasado hablaba de ella, como virtud clave para ser una compañía atractiva para trabajar, y te argumentaba por qué. Hoy quiero decirte que esta virtud también es clave para  el nuevo empleo del futuro, y  para lograr aprender y desaprender de manera permanente, cuya importancia ya todos conocemos, el tema es cómo lo hacemos y por dónde empezamos  cuando hablamos de algo que nos da tanta vergüenza como es hablar de “amor”  en una organización.

Pues bien, empezamos como dice Simon Sinek, conociendo y compartiendo primero el “Por qué”  y  luego el  “Cómo” esta virtud es clave en este nuevo futuro del empleo.

Sabemos que el futuro no muy lejano nos llevará a una relación persona-máquina jamás conocida anteriormente y también que el impacto de la tecnología hará que millones de puestos de trabajo se destruyan, pero se generen  otros que nos brindarán nuevas oportunidades de aprender y desarrollarnos. Este impacto de la tecnología que está llevando a una progresiva automatización de las tareas y los servicios está haciendo que competencias más soft sean ya absolutamente necesarias en nuestras relaciones con los otros, ya que son las que pueden marcar la diferencia y aportar valor en el ecosistema en el que nos relacionamos. Dentro de estas competencias y virtudes que desarrollar, el amor, en su sentido más amplio, sin duda va a cotizar al alza.

De hecho, este fenómeno ya tiene un nombre, pues se lo conoce como la economía de la empatía. Me alegra ver que hablamos de términos tan importantes como economía para algo tan soft como es la empatía, entendida como la capacidad de ponernos en el lugar del otro y comprenderlo, actitud que forma parte de la virtud del amor en ese sentido más amplio. Es verdad que la empatía y la compasión, definida como la empatía en acción, todavía no se han instaurado plenamente ni se han elevado a la categoría que las competencias tienen hoy, pero ya existen mediciones del grado de empatía y compasión que puede tener una persona u organización. No olvidemos que la empatía y, sobre todo, la compasión, entendidas como la capacidad de sentir las dificultades del otro, de no juzgarlo y de acompañarlo activamente en su dolor, son lo que nos hace más humanos, nos dan la capacidad para entendernos y ayudarnos y ser capaces de responder al complejo entorno en el que nos encontramos. ¿Tarea fácil? Seguro que no. Yo al menos no siempre soy capaz de comprender con la profundidad que espera el otro de mi, o de comprender precisamente a aquella persona que mas lejana esta de mi manera de ver el mundo, pero ahí esta el punto.

Diversos autores opinan que la manifestación de la empatía en la actividad económica viene, principalmente, a través del servicio al cliente, para que sea único y memorable, no importa el negocio ni el sector de actividad. Yo añado algo más: viene no solo por el servicio al cliente, sino por el tipo de relaciones y vínculos que se generen con todas las personas del ecosistema con el que nos relacionamos para lograr dar ese servicio final. Por eso, cualquier puesto dentro de este ecosistema de relaciones, cualquier empleo del futuro, ha de precisar de esta virtud fundamental. Si seguimos estos postulados, la economía de la empatía permitirá, además, el desarrollo en dos grandes áreas ,en particular:

-Servicios que aumentan la empatía humana para ayudar a entender por qué otra persona siente de cierta manera y cómo se la sirve mejor.

-Mercados de compradores y vendedores de empatía: plataformas que ofrezcan expertos freelances para las tareas que requieran un toque humano, para diferenciar y mejorar un servicio en particular.

Podríamos añadir otras habilidades a desarrollar y aprender  ligados a  puestos de nueva creación, vinculados  al desarrollo del coaching para trabajar más en profundidad esta dimensión, y sin duda, por mi propia experiencia personal y profesional , aparecerán y se necesitaran nuevos puestos y competencias a desarrollar ligadas a la psicología Gestalt aplicada a las organizaciones, con la finalidad de poder comprendernos mejor a nosotros mismos, y al comportamiento y necesidades del ser humano. Cuando más aprendamos a  comprender, más podremos amar y reaccionar activamente  para contribuir al desarrollo del potencial de nuestra gente en un contexto como el de hoy y con ello, como insisto en decir, en impactar en la tan deseada «rentabilidad financiera.»

Soy una convencida de que se generarán otros puestos de otra índole, ligadas sin duda a la robótica, pero también ligadas al conocimiento y desarrollo de terapias humanistas en un mundo robotizado. Ambas líneas compatibles y necesarias.

Sean los puestos que están por venir y las competencias y conocimientos que acabo de mencionar, no perdamos de vista que también se necesitarán grandes dosis de empatía y compasión en las competencias que se demandan ya hoy y que se demandarán mas si cabe en el futuro y que hemos oído todos, tales como la gestión de equipos, la coordinación con otros, la inteligencia emocional, la orientación al servicio, la negociación y flexibilidad cognitiva o la capacidad de generar vínculos sólidos con las personas o de potenciar nuestra capacidad de comprensión humana.

La empatía, sin embargo, no es fácil. Pensamos que somos empáticos porque creemos que sabemos escuchar al otro, pero, en mi opinión, a las personas, a las organizaciones, nos falta mucho aprendizaje detrás. Impulsar la learnability de esta virtud supone primero un ejercicio individual con nosotros mismos. Debemos analizar cuán compasivos somos para mirarnos amablemente, para cambiar una voz crítica por una más compasiva, para comprender nuestras limitaciones, nuestros egos soberbios, nuestro orgullo, pero nunca justificarlos, y por eso querer transformarnos y transformar.

Jon Kabat-Zinn,79 en su libro Acción y meditación: cambiarse a sí mismo para cambiar el mundo, expone brillantemente: «Cambiarse a uno mismo para cambiar el mundo es liberarse de toxinas mentales como el odio, la codicia, el orgullo, el espíritu de venganza que envenenan nuestra existencia yla de los demás».

Tal vez no todos pensamos en términos tan ambiciosos, tal vez veamos el mundo demasiado grande o demasiado lejos de nuestra realidad, pero pensemos, en cualquier caso, que debemos ser ambiciosos para cambiar este pequeño trozo de planeta en el que habitamos, esta organización en la que trabajamos, y que esto también forma parte de un mundo más grande y para el que se requiere la misma dosis de deseo y curiosidad de aprendizaje para aprender a liberarnos de esas toxinas mentales que nos impiden e impedirán cualquier transformación organizacional.

Y de esto va la sostenibilidad de nuestras organizaciones, ni más ni menos. De reconocer y darnos cuenta de cuánto amor ponemos en las cosas que hacemos, en las relaciones que mantenemos con nuestros colegas en sentido amplio, No olvidemos que «lo malo» del otro nos sale sin querer, pero lo bueno sale solo «queriendo». Como líderes de organizaciones Nº 5, tenemos la responsabilidad de generar este tipo de entornos «queriendo» y de impulsar iniciativas en nuestras organizaciones que ayuden a APRENDER  a escuchar, a  APRENDER  a suspender juicios, a APRENDER a  limpiar creencias, a mantener una mirada apreciativa hacia el otro y a ponerse de verdad en sus zapatos y actuar en consecuencia.

Cuando hablamos de upskilliing y reeskilling,  no pensemos únicamente en mejorar nuestras habilidades y las de las personas de nuestra organización, sino también en aprender a mejorar nuestras virtudes, todas ellas tan necesarias si queremos ser organizaciones que sobreviven al entorno y lo superan, empecemos por el AMOR,

 

 

 

 

 

 

Ser «buena gente» ,  un «IT»  de la nueva era.

Ser «buena gente» , un «IT» de la nueva era.


Hoy quiero explicarte por qué merece la pena ser «buena gente», y aprender a  conjugar divinamente el verbo AMAR si quieres  ser una compañía atractiva para  trabajar, una compañía TALENT MAGNET, vital en estos tiempos que corren. Mas allá de las certificaciones que puedan decirlo, como decía el pasado domingo, a amar se aprende amando y así solo así el entorno crece, es rentable y cambia.!

Recordemos que talent magnet tiene que ver con ser verdaderos imanes del talento, ser atractivos e irresistibles, de la misma manera que se busca ser atractivo e irresistible en la fase inicial del amor, tal como lo entendemos.

Como marca, como organización, como sus líderes, deberíamos tener esta metáfora de referencia y plantearnos la pregunta de cómo hacemos sentir a los demás para lograr, así, ser la compañía más querida de la industria, en la que el talento que necesitamos quiera venir con nosotros para satisfacer su propósito profesional y los consumidores comprar en ella.

Ser una compañía Talent Magnet se sustenta en tres pilares y en los tres el AMOR es uno de los cinco ingredientes,  básicos para lograrlo.

Primer PILAR: COMUNICACIÓN Y TRANSPARENCIA

Ser una compañía atractiva, implica que comunicamos desde el alma sea lo que sea que queramos comunicar a los stakeholders externos e internos implica que todas nuestras comunicaciones, nuestros mensajes, el contenido y la forma de lo que contamos está preparado desde el deseo último de hacerlo bien para el otro. Es, por tanto, hacerlo pensando en quien lo recibe, ponernos en su piel, comprender su realidad y su necesidad y, al mismo tiempo, comunicarnos desde nuestros sentimientos más sinceros, auténticos y de servicio.

Es ver a los otros como un fin y no como un medio para conseguir nuestros objetivos individuales, buscar un punto de encuentro donde nos complementemos y enriquezcamos gracias a un vínculo basado en nuestra empatía y comprensión mutua. Debemos ser capaces de hacerles sentir que nos preocupamos verdaderamente por ellos desde el primer contacto, sean clientes, proveedores, freelances o potenciales candidatos. Y, puesto que nos preocupamos y nos ocupamos, nos aseguramos de que la comunicación que mantenemos con todos ellos es honesta y transparente poniendo nuestras comunicaciones y conversaciones al servicio del amor, en un sentido amplio, para que sean conversaciones de valor, que ayuden a conectar de verdad.

Y para eso debemos tener en cuenta tres aspectos fundamentales: cómo indagamos, cómo sintonizamos con los demás y cómo nos implicamos en la relación. Estos tres aspectos recogidos en el libro de Erskine, Moursund y Trautmann Más allá de la empatía  nos da luz para generar una comunicación más honesta, un vínculo más sólido y una relación más exitosa a largo plazo basándonos en este concepto. Soy consciente de que supone salir de nuestra zona de confort, de la que solemos salir muy poco para no mostrar nuestra vulnerabilidad, pero insisto en decir que la vulnerabilidad nos hará grandes, especialmente en un entorno difícil, complejo, en el que la capacidad de generar vínculos con las personas será una de las competencias más buscadas y en el que la expresión del amor hacia todas ellas será nuestra nueva responsabilidad si queremos lograrlo.

Segundo PILAR: Ser LIDERES INSPIRADORES

Ser una compañía Talent Magnet requiere también tener auténticos lideres inspiradores. Ejemplo de ellos entre otro grandes, para mi, Gandhi o Teresa de Calcuta. Ella líder referente y revolucionaria del cambio desde dentro, que logró mover masas y corazones en una industria compleja. Su ecuación para lograr la transformación de las personas, muy sencilla:

CONOCER- COMPRENDER- QUERER-CONFIAR-AMAR

Si no conocemos a las personas no  hay comprensión, no hay amor ni confianza ni ningún cambio. Así se sencillo. ¿Cuánto tiempo dedicamos realmente a conocer lo que a las personas les mueve, lo que necesitan, los miedos que ocultan, sus verdaderas virtudes y talentos? Una empresa será  atractiva e imán de talento, si  los líderes que la impulsan tienen al menos la intención y la voluntad de liderar en esta dirección por que su su modelo es perfectamente compatible con un entorno como el actual. El ser humano necesita muchas veces excusas para protegerse y evitar así salir de su zona de confort, pero también es verdad que probablemente en muchas ocasiones ni siquiera como seres humanos nos hemos parado a pensar qué sentimos por los demás y qué nos mueve a actuar con ellos. Tal vez porque no sabemos cómo hacerlo, tal vez por el miedo a hacer el ridículo, tal vez por vergüenza, tal vez por falta de humildad o tal vez lo hacemos con unos pero no con otros, o quizá por miedo a darnos cuenta de que, efectivamente, es la única manera que conocemos.  Esto no va de ser, almas de la caridad, claro que no,  ni de ser  «buena gente»  únicamente, no señor, el descubrimiento aquí es que ser «buena gente» es rentable,  solo  así podemos descubrir en las personas el mejor talento que llevan dentro y esto impactar en la eficiencia y productividad, tan necesaria. Dos vocablos que no necesitan más explicación.   Poner  en definitiva el amor como uno de los pilares, es un factor fundamental si queremos hablar de humanidad y de humanismo  de verdad y con ello de RENTABILIDAD. En esta apasionante quinta revolución industrial, tecnológica y humanista Ser una organización Nº 5, especialmente en estos momentos convulsos que todas las organizaciones estamos viviendo, va mucho de tener líderes así.

El tercer PILAR: Como ser una MARCA ATRACTIVA

¿Qué tiene que ver el concepto de amor con una marca para que esta sea atractiva para atraer al talento que necesitamos.? ¿ Para que sea una lovemark? ¿ Para que se sitúe no solo en la cabeza sino en el alma de las personas? El secreto ,según los mas expertos en lovemarks, está en el uso del misterio ,la sensualidad y la intimidad.  Aplicado al mundo del talento, significa tener en cuenta estos tres aspectos:

-Cómo mantenemos la atracción y sorprendemos de manera permanente a nuestros potenciales candidatos o talento que buscamos.

-Cómo conversamos  “a través de las pantallas” en esta nueva era, generando  confianza como marca,  siendo una marca honesta, integra y humilde, y donde la conversaciones se basan precisamente en esto en la confianza y no en el  control de la relación. Control es la palabra del pasado, confianza y accountability , el futuro.

– Cómo generamos verdadero valor, esto implica escuchar y responder a las necesidades que nuestros consumidores o nuestros potenciales candidatos tienen .

Las compañías en definitiva tenemos que mantener nuestra promesa de marca, saber contarla, enamorar con ella y esperar a que dé sus frutos sin caer en métodos más ágiles pero probablemente menos adecuados para conseguirlo. Esto implicará paciencia, implicará lleva a cabo encuentros y conversaciones para pensar en nuestras necesidades como compañía, pero también en las necesidades del consumidor o empleado  potencial  con toda la empatía de la que seamos capaces. Y precisamente con nuestro potencial talento, con este que vamos a necesitar para superar esta crisis,  necesitaremos hacer encuentros en los que no busquemos estar en una competición para sentirnos superiores a nadie, sino todo lo contrario. Deber se run espacio seguro, de conversación ilusionante, donde pongamos y compartamos nuestro propósito como compañía, donde generemos confianza para que el otro sea él mismo.

El amor, que sustente a estos tres pilares, definirá en gran medida  si somos una compañía que tiene auténticos «fans», si  somos realmente irresistibles, para los que están y para ese talento que necesitamos y está por venir, una compañía  que en definitiva  sea verdaderamente  «IT»

De veras, merece la pena , arriésgate, ¡ AMA.!