¡FELIZ LIDERAZGO!

¡FELIZ LIDERAZGO!


¡Buenos días y felicísimo año 2021! Ahí os dejo mi post especial para comenzar este nuevo año, con agradecimiento, mucho agradecimiento y 5 mensajes clave. ¡Feliz liderazgo! Haz clic aquí

 

INSTANTES DE LIDERAZGO

INSTANTES DE LIDERAZGO


En este  “Sunday post”  quiero hablar de los Instantes del liderazgo,  de amor, de agradecimiento de admiración y legado.

Estamos prácticamente en puertas de la Navidad, fecha señalada para todas las personas  por una u otra razón pero  en cualquier caso, no dudo que es una época en la que  recuperamos nuestra sensibilidad, regalo tan preciado y que no siempre somos capaces de ponerlo como “centro de mesa”.

La potencia que tiene la sensibilidad es inigualable, pues nos permite “ liderar instantes”, de una manera bien distinta a cuando no la afloramos. La sensibilidad nos permite agradecer las cosas pequeñas también, nos permite mirar lo que otras veces solo veíamos, perdonar, cuando otras veces el ego asomaba para impedirlo y darnos cuenta que también en esta época de luces, también hay sombras que hemos de querer ver, dentro y fuera de nuestras organizaciones, y desde ahí  darles toda la  luz y alegría que está en nuestras manos.

Suelo decir que el mundo va muy deprisa y por esto hemos de PARAR. Parar para esto precisamente, para “liderar instantes”.  Esas “paradas” nos darán la  oportunidad de dar  todo el valor que como personas seamos capaces de dar, de  ver y descubrir personas y  talento donde antes no mirábamos y sobre todo,   la oportunidad para descubrir  “el  alma”  que hay detrás de cualquier trabajo hecho.

El ser humano con toda su grandeza, a veces es incapaz de darse cuenta de estas personas y corazones que se esconden detrás de todo ello, y cuando lo queremos hacer ,  no siempre estamos a tiempo.  Hoy, después de un año intenso, y agotador para todos,  quiero poner en valor a estas personas,  personas que saben “liderar instantes  siempre dando lo mejor de si mismas, en la sombra, sin esperar ningún reconocimiento ni un galón a cambio  sino todo lo contrario, personas que se preocupan y ocupan de darnos siempre la respuesta que les pedimos , personas  que saben hacer reír en una conversación a pesar del contexto difícil y  que dan un extra mile cuando es necesario. Personas que además, también saben disfrutar de la vida y sacarle todo el jugo posible, hasta el último momento.

Y hoy, quiero  hablar también de nosotros, líderes, quienes hemos de ser los primeros  capaces de “liderar instantes” únicos con esas personas que  lideramos, sabiendo que muchas de ellas, no se exponen, ni  quieren destacar, ni ser especialmente visibles, pero que están ahí fieles a su propósito.

«Liderar instantes» significa  seguir aprendiendo a mirar a todos con esa mirada que engrandece a los demás, que ayuda, que convierte las sombras en luz y alegría, que da aliento, esa mirada que es capaz de ver almas detrás de una reunion de teams, zoom o las que se tercien,de ver almas detrás de cualquier proyecto en marcha, de cualquier cliente nuestro, o de cualquier colega.

«Liderar instantes» significa también recordar y no olvidarnos que la vida es también un instante, y precisamente por  esta urgencia, hemos   ser  capaces  de disfrutar y hacer disfrutar a cada una de las personas, más de lo que nos permitimos hacerlo, aprender de ellas más de lo que lo hacemos, decirles gracias muchas mas veces de lo que lo decimos, y buscar más frecuentemente un minuto robado para invitarles a un café “ detrás de las pantallas” para saber cómo les va.

«Liderar instantes» significa también darnos cuenta que la vida pasa rápidamente mientras tenemos otros planes,  y que por ello necesitamos hacer de cada encuentro en nuestros entornos laborales, también momentos de vida y alegría. Apreciando  lo que se nos regala  a través de cada persona con la que contactamos y siendo también muy conscientes del regalo que hacemos a otros a través nuestro. Para mí, el tipo de huella que queramos dejar cuando dejemos a otros u otros nos dejen, es la pregunta que deberíamos hacernos cada mañana,  por que sin duda esto definirá nuestro liderazgo en cada instante.

«Liderar instantes» significa vivir la vida  plenamente también en una organización, teniendo  la sensación cuando dejemos de estar en ella, que durante el tiempo que hemos estado  hemos dado “ganancias” a las personas con la que nos hemos relacionado, en cada conversación o en una u otra situación.

«Liderar instantes» significa también ser muy conscientes que  esta vida que conocemos,  es un auténtico  regalo y  por ello, fuera y dentro de nuestras organizaciones hemos de  dejar un tipo de  huella que siga ayudando a otros a seguir aprendiendo y creciendo como profesional pero también como persona  para que así mismo sus huellas ayuden  a otros…y así sucesivamente. Así ayudaremos a  construir una  sociedad y una organización humanamente sostenible, con el ejemplo de muchos y peldaño a peldaño.

En estos momentos del año , yo me siento profundamente agradecida de la vida, por lo que me ha dado , por las oportunidades que me ha brindado este 2020 para liderar lo mejor posible el instante,  aflorando toda la sensibilidad que he sido capaz,  agradeciendo  a las personas con las que trabajo más de cerca, a  mis equipos,  el alma que han mostrado y me muestran  en cada encuentro , y a mis colegas por lo que me han dado en cada encuentro . Este post va dedicado  a estas personas, y especialmente las  que se distinguen por los rasgos que exponía al comienzo de mi post, que han sabido liderar cada instante en la sombra y que sin esperarlo su camino en esta vida termina para dar un paso hacia una vida mas plena. Este post va especialmente dedicado a ella/s.

Hoy me siento muy  agradecida de tener la oportunidad de sentir  la grandeza de estas personas y al mismo tiempo  muy pequeña al ver  cómo  son capaces de liderar los últimos instantes, con  serenidad, confianza y alegría, incluso en  el reto seguramente más complejo  de nuestras vidas. Creo que estos momentos han de ayudarnos a darnos cuenta que la vida va siempre más rápido de lo que nos gustaría,  y que precisamente por esto, cada instante cuenta. ,  Instantes para llenar a otros continuamente para que nunca tengamos la sensación de haber dejado de dar algo de nosotros a los demás pudiéndolo haber dado.

Este post es un agradecimiento para esas personas  de verdadero valor, esas personas,  las que están y las que se fueron, que han decidido liderar cada instante con todo ese valor, pero es también  un  llamamiento para todos nosotros, para los líderes, para no “dejarnos llevar” , y estemos dispuestos a” llevar nosotros” a otros liderando el instante;  parando, mirando, agradeciendo, riendo juntos , construyendo, y sintiendo al final de la vida, que hemos dado lo mejor de nosotros con cada una de las personas que se han cruzado en nuestro camino en nuestras organizaciones y fuera de ellas.

La vida en este mundo,  es precisamente esto, un instante , vivámosla con fe, propósito y entrega. Es el momento de hacer balance del 2020 y pensar qué queremos dejar y qué queremos llevarnos al nuevo año para, “liderar instantes” ,cada vez mejor y a pesar del  contexto y las circunstancias  en las que estemos, y contribuir  con  alegría  también  en la vida de los  que nos rodean,  esta será nuestra estela.

 

 

 

 

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LUNES INSPIRADORES

LUNES INSPIRADORES


 

Buenos días!, comparto con vosotros esta conversación que mantuvimos con el equipo de Lunes inspiradores donde hablamos de la importancia de ser organizaciones Nº5, organizaciones con una esencia única, que las distingue, igual que lo fue un perfume de referencia a lo largo de todas las épocas. Aquello que la hizo única hace mas de 100 años ha perdurado hasta nuestros días. Nuestras organizaciones también han de tener esta esencia que les garantice una sostenibilidad a largo plazo.

Te invito a conocer la esencia delas empresas que dejan huella..

https://www.youtube.com/watch?v=js5cbLJUEVA

Liderazgo también se escribe con P.

Liderazgo también se escribe con P.


En plena pandemia, decidí lanzar un blog para poder seguir compartiendo aquello en lo que creo, siento y persigo, especialmente en estos momentos, con este complejo contexto. Y abría así un paso más en mi vida para compartir con quien quisiera reflexiones para que pudieran ayudarnos a impulsar lo que yo llamo Organizaciones Nº5.  Y abría este blog , hablando precisamente  de mi Pasión y Propósito, para mi las 2 P,S deL liderazgo, por que liderazgo también se escribe con P. Em mi caso, » Aspirar a transformarnos para transformar nuestras organizaciones en Organizaciones Nº 5, organizaciones extraordinarias, aquellas que sitúan a la persona como motor de crecimiento y transformación en un mundo en continuo cambio».

Mi propósito me mueve cada día, y la pasión sin duda me ha seguido y sigue siendo unas de las virtudes que tengo de referencia para lograr mis metas y ayudar a las metas de otros,  especialmente ahora, si , ahora que es tan difícil mantenerse con actitud positiva, ahora, si, que tenemos más miedos que nunca, ahora sí, que nuestra prioridad son los resultados financieros, casi por encima de ningún otro. Ahora es el momento de escribir ese «Liderazgo con P», con gusto por esa escritura, como aquella que surge cuando tenemos en nuestras manos la mejor pluma estilográfica.

Por esto quiero dedicar este articulo a ese tipo de «escritura», aquella que se destila cuando escribes con pasión,  palanca clave aceleradora de nuestro crecimiento personal y  organizacional y el crecimiento de otros. Y en particular, el rol de ese «Liderazgo con P»,  para impulsarlo.

Un líder de hoy , debe pivotar sobre dos roles fundamentales;  debe ser una pieza clave para transformar a las personas y al entorno y ser un auténtico “builder” como me gusta llamarlo y debe ser un líder “teacher” que impulse el desarrollo de sus equipos, muy oído, cierto, pero que no quede en palabras huecas, cuando hoy es más importante que nunca. Este liderazgo, tambien ha de escribirse con P, y te diré por qué.

El líder Builder

Para hablar de líder transformador,  de un líder “builder”  empecemos por entender ¿Qué significa transformar? Transformar es  hacer que algo o alguien cambie o sea distinto, pero sin alterar totalmente sus características esenciales. Para que esto suceda,  debemos transformar mindsets, pensamientos, pero también emociones y sentimientos y por ello, precisamente la pasión que se proyecte forma parte del engranaje de este reto.

El «Liderazgo con P», aquel que transforma desde la pasión es el que ejerce un líder que, con sus palabras, sus gestos, sus acciones y, sobre todo, con  su ejemplo es capaz de generar en el otro una experiencia auténtica y verdadera de pasión por el propósito que se persigue, es capaz de convertir un desafío, en una oportunidad, porque ahí esa la pasión para hacerlo.

Estos líderes transformadores son  personas carismáticas , que aman lo que hacen y saben transmitir y contagiar esa llama interna, esa pasión. Son personas que han conectado totalmente su propósito personal con su propósito profesional y  han encontrado sentido y misión en lo que hacen cada día. Y, puesto que lo sienten de un modo profundo, son capaces de transmitirlo así a los demás y de lograr conectar con sus emociones y movilizarlas hacia el propósito que se persigue.

Pero, ojo , no siempre se trata de tener una personalidad abierta y entusiasta, también los líderes más reservados son capaces de ejercer ese «Liderazgo con P», de generar pasión en el momento en el que intervienen o en su manera de actuar en el día a día, porque están absolutamente conectados a su propósito y así lo demuestran.

No es, por tanto, tener una u otra personalidad, sino ser conscientes de la importancia de esa virtud en nuestro liderazgo, de darnos cuenta de qué es lo que nos apasiona de veras y saber demostrarlo de forma genuina y auténtica, pero con mayor o menor intensidad según nuestro modo de ser y estar en el mundo.

Esta pasión por el propósito que persiguen, como buenos líderes, la viven   absolutamente ligada a una  verdadera pasión por las personas, por el  compromiso de ayudarles en esta transformación tan necesaria. Eso hace que estos líderes quieran  ser verdaderos líderes inspiradores y sensibles, con grandes dosis de humildad, de resiliencia, de paciencia, de comprensión, de tiempo invertido, de conversaciones de valor, de confianza y respeto por el otro, de acompañamiento en el aprendizaje, de momentos de diversión compartida y también de tensión; se requieren, en definitiva, grandes dosis de humanidad para atrevernos a apasionarnos con el desafío de escribir nuestro «Liderazgo con P« para poder así transformarnos y transformar.

El líder Teacher 

 Como dice John Maxwell «lo más importante en el liderazgo no es lo lejos que avancemos, sino que ayudemos a los demás a avanzar». Para ello identifica los cinco niveles de liderazgo que deberíamos tener en cuenta los líderes de hoy, y, entre ellos, el cuarto nivel está justamente relacionado con ser un líder coach, o como yo digo , en un líder teacher. Es el nivel de desarrollo de las personas, el nivel que él llama de la reproducción. No puedo estar más de acuerdo con sus palabras cuando dice que la gente te sigue por lo que has hecho por ella. Cuando un líder se convierte en un líder que desarrolla personas, ve el tiempo que ha pasado con las personas con este fin como una verdadera inmersión, se esfuerza para que los otros crezcan y, por qué no, le hagan incluso sombra. Cuando un líder se comporta de esta manera, está escribiendo  ese «Liderazgo con P «, con verdadera pasión por su compromiso con el aprendizaje del otro al dedicarle su tiempo, su acompañamiento, escucha y comprensión. Es capaz de soplar brasas y dedicarle el tiempo que necesite, para sacar lo mejor del otro, como en el  fuego. Para ello nos tiene que gustar mantener auténticas conversaciones de valor en las que retar, desafiar a nuestra gente, y seguir haciéndolo día a día, porque, solo desde esa motivación, esa pasión, entrega y convencimiento, el otro creerá en nosotros como verdaderos coaches de su crecimiento profesional. No olvidemos que la gente puede oír nuestra palabras pero siente nuestra actitud. Ser un líder debe tener mucho de esto, de actitud y de grandes dosis de  pasión.

Hace unos meses tuve la oportunidad de estar en un congreso con un directivo que ocupa una posición importante dentro de su organización. Compartía conmigo sus inquietudes y quejas respecto de la problemática que veía en sus equipos directos, emitía juicios sobre ellos y sobre su poca capacidad de obtener los resultados al nivel que él esperaba. Le hice una única pregunta para saber si alguna vez había tenido conversaciones de valor, honestas, en las que les hubiera preguntado lo que necesitaban de él como líder para ayudarlos a desarrollarse y acelerar ese rendimiento que necesitaba de todos ellos. Él se sorprendió ante la pregunta, y su respuesta fue que nunca hacía ese tipo de preguntas, que quería a personas ya preparadas y resolutivas por sí mismas.

Hoy ya no podemos permitirnos el lujo de sentir, pensar y actuar así. No podemos permitirnos  no tener un claro compromiso con el desarrollo y el rendimiento no solo de  nuestros equipos, sino también de nuestros colegas y porque no también de nuestros propios lideres, promoviendo  especialmente ahora, donde el entorno nos paraliza,  la creatividad e innovación para buscar soluciones distintas a las de siempre y salir y remontar como organización. Y para esto, debemos liberar pasión a raudales, permitiéndonos a nosotros mismos y a nuestro entorno  probar, experimentar y con ello disfrutar “como enanos” sacando la pasión y actitud de niño que llevamos dentro.

Es desde nuestra propia pasión equilibrada con inteligencia y sabiduría  cuando movilizamos la pasión de otros y que es nuestra capacidad para movilizar, para inspirar, para transformar, lo que genera en los otros la capacidad de expandir un poco más esa llama para  movilizarse, transformarse y crecer. Solo de esta manera las personas conectan con aquello que las mueve de verdad a hacerlo, con aquello que las apasiona liberando así su mejor versión, la autentica, la de adulto y la de niño, ambas tan necesarias para conseguir eso que esperamos.

En palabras de Gary Hamel, uno de los mayores expertos en management «la pasión por resolver problemas es lo que crea el potencial para obtener resultados extraordinarios».  Ahora es ese  momento, el de obtener resultados extraordinarios escribiendo  con pluma estilográfica  nuestro  «Liderazgo con P.»

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El liderazgo y las vidrieras de Dios

El liderazgo y las vidrieras de Dios


Estas semanas he querido compartir con vosotros el impacto de la virtud del amor para contribuir a ser empresas atractivas, autenticas, verdaderas empresas donde se respira respeto, cariño, comprensión y ambición por lograr un propósito.

Soy una convencida de ello, cierto que los valores con los que he crecido han contribuido mucho a hacérmelo ver así, pero también mi experiencia en el mundo del talento, mi deseo de aprender más y cultivarme en disciplinas que me han ayudado a comprender más y mejor cuan necesaria es esta “esencia” para dejar huella.

Hoy quiero acabar la serie de artículos ligados a esta virtud, hablando de Teresa de Calcuta, pero sin el apellido, sólo TERESA, LIDER.

Puedo entender que tendamos  a verla sólo  con esta “coletilla” religiosa, y no verla como una persona, normal y corriente y sobre todo de no ver al líder que había detrás. De esa líder que impulsó una de las empresas  con mayor propósito y proyección de la historia, ayudar a los más pobres.

Hoy la pobreza la podemos  ver en un sentido mucho más amplio. Pobreza de espíritu, pobreza social, pobreza debida a las inseguridades y los miedos de las personas ,pobreza de valores.

Tenemos por tanto la oportunidad de ayudarnos y de ayudar a muchos “pobres de todo tipo” desde un buen liderazgo.

De esto quiero hablar.

He estado inmersa en la lectura de varios de los libros que se han escrito de ella, para conocer mejor a la líder que había detrás de esa túnica, y ver que lo que la distinguía no era el “alma cándida” que podría uno esperar de ella sino  grandes competencias, necesarias en su época, pero también hoy sin duda, y más en los próximos meses y tal vez años.

Ella no fue una “superwoman”, nada en absoluto. Ella no vivió un camino de rosas ni en el exterior ni en el  interior, de hecho se ha descubierto que ha sido una de las personas influyentes mundiales que mas dificultades y vulnerabilidad tuvo en todos sus años de vida.

Mentiría si no dijera que cuanto más conozco más es para mí una mujer de referencia. Ojala pudiera llegarle a la altura del betún. No aspiro ni mucho menos a lograr lo que esta líder logró en aquella época , pero si aspiro a aprender y empaparme todo lo posible. Creo que no valen las excusas, en  nuestras manos sí está tener la curiosidad por saber y conocer más, para dejar un ejemplo en nuestro entorno inspirado en las cualidades y competencias que la distinguían y que contribuyeron a dejar el legado que fue capaz de dejar.

Es cierto que el mundo cambia, que el nuevo futuro of work nos demanda hacer un upskilling de competencias para adaptarnos a lo que viene, pero también tengo claro que hace 100 años el mundo también tenía unos desafíos que superar, especialmente para una mujer de origen albanes y que el triple salto mortal que Teresa dio, para lograr la empresa que logró, sin duda requería de unas competencias tan sólidas y vitales, que seguirán siéndolo en los próximos años.

¿QUE  20  COMPETENCIAS CLAVE  DISTINGUIERON A TERESA LIDER.?

Adaptable: Conservaba los elementos básicos pero se adaptaba a las costumbres y culturas locales. Hizo por aprender las lenguas y adaptarse a las costumbres autóctonas, estando en sus territorios de conversación, sin esperar que ellos estuvieran en el suyo.

Alegre: La confianza en uno mismo, en Dios, en su esfuerzo y disciplina para lograr sus metas, hacía que esta actitud fuera un básico de sus casas. Siempre con sentido del humor . Si la sonrisa no nos sale reflejo de nuestro estado de ánimo, “ la sonrisa debe ser un producto de nuestra voluntad”. Al otro le ayuda, y a uno también.

Agil: No esperaba a que las grandes estructuras se movieran, era demasiado tarde para atender lo importante, tiraba millas con un “mínimo producto viable.”

Apasionada: No fue su experiencia como sanitaria ni la de los voluntarios que la rodearon la preocupación principal para ella , sino la entrega.

Atención indivisa: Me encanta esta competencia. Teresa prestaba atención plena a la persona que tenía delante. Escuchaba sin filtros propios, sin juicio y haciendo al otro sentirse verdaderamente importante. Hoy en un mundo conectado donde nuestros hijos están en dobles plataformas al mismo tiempo jugando con sus amigos, o nosotros somos capaces de estar en dos reuniones de teams al mismo tiempo, me pregunto si estamos en un camino acertado, o deberíamos reconsiderar nuestra manera de relacionarnos y comunicarnos.

Autocritica : Teresa no tenía pelos en la lengua. Era cuidadosa y empática, pero no tenía miedo a la crítica. Decía lo que pensaba, clara y llanamente. Se exigía tanto como exigía al otro, buscando la mejor manera de cuestionar el status quo para seguir avanzando. Me pregunto cuan valientes somos hoy en nuestras organizaciones  para comenzar muchas cosas de nuevo con lápiz y papel en  blanco, o nos quedamos en nuestra complacencia eterna para satisfacer nuestros egos.

Desapegada a la autoridad: Tenia la capacidad de dejar su cargo aparcado en cualquier momento, remar con cualquier del equipo si la situación lo requería sin sentirse ni de más ni de menos. Sus galones los llevaba por lo que ella era y hacia y  no por cuan arriba  en el escalafón estaba. Este es el liderazgo de servicio que hoy las organizaciones debemos seguir impulsando. Así te siguen por lo que ejemplificas, no por donde te sitúa la tarjeta de tu organización.

Desempoderada: Delegaba totalmente., pero ¿Qué significa esto hoy  realmente y cómo lo practicamos? ¿Damos un reto o damos un marrón?. ¿Acompañamos de veras o dejamos a las personas que lidien solas con sus miedos.?. Teresa era de las primeras.

Decidida: Una de las competencias que hoy buscamos, ella la lideró desde los 18 años, saliendo de Albania y viajando a un territorio desconocido, allí estaba su estrategia, había que liderarla.

Disciplinada: Tenia un plan, un propósito, no siempre recursos, y se ciñó a el, atravesando dificultades y muchas “noches oscuras”. Que ella veía como regalos de Dios.

Flexible a la norma: Teresa respetaba la autoridad y respetaba las normas, pero era capaz de estar por encima de ellas si se trataba de lograr hacer bien al propósito que perseguía. En este nuevo contexto, los lideres hemos de ser capaces de equilibrar bien la realidad, las necesidades y las normas que nos imponemos creyendo que facilitan cuando a veces pueda ser todo lo contrario.

Inteligente emocionalmente: Se conocía a si misma, sabia y aceptaba sus debilidades, empatizaba con el otro, influía con su ejemplo y perseverancia en los “grandes” del mundo.

Maravillosamente normal: Tiene poca explicación. Teresa iba sin tapujos, sin mejores versiones de nada, sin palabras vacías, era normal, de los pies a la cabeza. Y esto enamoraba . Ahora para mi es ya momento de ser auténticos de lunes a domingo, líquidos también como seres humanos, sin fronteras temporales ni espaciales para dejar nuestra humanidad a cualquier hora, para esto no hay calendario.

Positiva: Teresa parece ser que tenía una vida interior compleja, deseando satisfacer siempre a Dios, su referencia. Pese a su insatisfacción por saber si lo estaba logrando, seguía confiando y viendo lo bueno de lo que tenía el otro, en lugar de buscar lo que le separaba. Las organizaciones , los líderes que tenemos la responsabilidad de tirar del carro más que nunca y hacerlo con la mejor estela. Me pregunto si estamos anclados y aposentados en silos o preparados para  reconocer que  ver lo bueno del otro , nos ayuda a coger aceleración en este nuevo contexto.

Práctica: No fueron sus palabras su éxito , sino la practicidad con la que llevo a cabo su propósito. Y dentro de esta prácticas, como ella decía, “ el énfasis no debe estar tanto en la técnica sino en el trato”.

Propósito claro: Su motor, su gasolina. Sorprendentemente para muchos de nosotros, a Teresa  no le unía la religión, sino el propósito común sin que las creencias interfirieran.  En nuestras organizaciones. ¿Cómo ayudamos a traducir el propósito de nuestra organización en el trabajo que nuestra gente, de distintas generaciones  orígenes y perspectivas, hace día a día.? ¿Qué hacemos para mover su energía desde este lugar.? El único lugar sostenible en los próximos años.?

Tolerante: Hace casi 100 años que Teresa emprendió la aventura de liderar el imperio de los pobres. En unos años donde la intolerancia imperaba, donde las fronteras no eran liquidas como hoy y sin embargo la tolerancia ante las situaciones y el otro, fue una de las skills que lidero desde el primer momento.

Sacrificada: Como ella decía. ““los sacrificios son pequeñas historias de amor frente al egoísmo” . En nuestras organizaciones, hablamos con términos como, “colaboración”, “espíritu de equipo”, «entrega»,  y otros vocablos que vendrán. Creo que todos son necesarios, sin duda, pero creo también que no hemos de olvidar que en todos estos casos , hemos de dejar algo nuestro para dar al otro. Y esto es una especie de  amor, si señor.

Sermoneadora primitiva: Ella el daba poca sofisticación intelectual a sus mensajes. No entendió nunca porque había que usar vocablos complejos para conectar con las personas. La comunicación en nuestras organizaciones, no debería distar mucho de ello. Las personas nos siguen por lo que decimos, pero sobre todo por sentir desde donde lo decimos, nada más.

Tímida: Nos sorprenderá de su carácter esta distinción, pero así era ella, y así logro liderar con éxito la gran empresa que emprendió. Es momento de quitarnos creencias limitantes de que sólo las personas más sociables y extrovertidas tienen posibilidad de transformar y liderar el entorno, gran error.  En nuestras organizaciones hoy, hay seguramente mucho talento que se deja ver poco, pero que como líderes, precisamente en estos próximos meses,  hemos de  ser capaces de identificarlo , reconocerlo y darle el espacio que se merece.

Dicen que los santos son las vidrieras para poder ver a través de ellas a Dios. Seamos o no creyentes,  soy una convencida de que estas son  20 competencias clave en este futuro del empleo , competencias vistas a través de  una santa, pero también de una líder de referencia, que hizo cosas extraordinarias, aunque  según ella, no se trataba sólo de esto, si no de hacer pequeñas cosas con un amor extraordinario.

Deseo que nuestro liderazgo sea como esas vidrieras, a través de las cuales se perciba y se sienta  nuestro mensaje, nuestro legado, liderando al menos algunas de estas 20 competencias y que eso nos ayude a ser  verdaderas organizaciones Nº5, que orientan su propósito hacia la verdadera sostenibilidad de los próximos años.

 

 

 

 

 

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«Dando en la diana» de la experiencia

«Dando en la diana» de la experiencia


Estamos en un momento donde las compañías estamos focalizados todavía más si cabe, en generar la mejor experiencia posible a nuestros clientes, para que contribuyendo a satisfacer sus necesidades, también ellos nos ayuden a las nuestras, sin duda, contribuyendo gracias  a ellos a aumentar nuestros ingresos,  a ser más rentables y en definitiva a mantener esa sostenibilidad financiera tan necesaria.

Precisamente por ello, la experiencia al empleado, también adquiere más importancia que nunca, pues como sabemos, a mayor experiencia de ésta, mayores probabilidades de que la experiencia al cliente también sea la que hoy necesitamos generar.

En este sentido, de nuevo la virtud del AMOR y su impacto en esa experiencia empleado o “Talent Experience”, la cuarta tendencia del futuro del empleo ,  es una de las palancas para asegurar que efectivamente, damos en la diana y logramos esa experiencia al empleado tan necesaria.

Y bien ¿QUE PUNTOS CLAVE NOS AYUDARAN A “DAR EN LA DIANA”?.

Quiero compartir estos cinco  puntos para mí, fundamentales:

Comprender el momento de los demás.

Es uno de los aspectos más importantes para generar una buena experiencia al talento que trabaja con nosotros, y  que esta buena experiencia que ofrezcamos a este talento contribuya sin duda a que las personas quieran dar lo mejor de sí mismas durante el tiempo que estén con nosotros. Las personas no somos lineales, afortunadamente, y conocer en que momento estamos y están los demás  de «sus vidas», desde un punto de vista, personal y profesional, contribuye sin duda a entender mejor su contexto y por ende a saber mejor como acompañarles guiarles, retarles, en un momento tan convulso como el actua

Preservar y respetar la identidad y autenticidad de cada persona,

Normalmente queremos hacer a los demás espejos de nosotros mismos, pero es un gran error, sin duda. Hoy es el momento de la autenticidad, más que nunca, y esto implica conocer, aceptar y acompañar al otro,  cocinando a baja temperatura sus sentimientos, tratándolos con el cuidado con el que trataríamos cualquier plato exquisito, cualquier cocción. Respetando lo que cada persona es y pueden llegar a ser, teniendo en cuenta que todo lo  que hagamos sin sentimiento autentico, se muere por el camino.

Dar y percibir la confianza en todos los rincones

Confianza y amor van estrechamente unidos. Sin amor no puede  darse confianza para establecer ningún vínculo con las personas, y sin confianza el ser humano no es capaz de abrirse ni de arriesgarse a mostrarse al otro tal  cómo es. No olvidemos que, como seres humanos, somos los primeros que necesitamos sentirnos amados por los demás. Es una necesidad básica, de supervivencia de la especie. Cuando lo llevamos a una organización, la realidad no difiere en absoluto: Necesitamos sentirnos queridos y respetados, especialmente por nuestros líderes. Generar una cultura de confianza necesita, sin duda, de grandes dosis de ese amor en sentido amplio, dosis suficientes para querer comprender y entender lo que el otro puede necesitar de nosotros para tener una experiencia óptima. Generar esa cultura de confianza con el amor como ingrediente permite a las personas liberarse del miedo a mostrarse y a compartir porque saben que no van a ser juzgadas ni criticadas. Y, desde ese nuevo escenario, el ser humano puede abrirse y estar dispuesto a pedir lo que necesita y, al mismo tiempo, a dar lo que se espera de él en un equilibrio natural que permite a ambas partes seguir avanzando en una única dirección. Generar una buena experiencia a las personas que trabajan con nosotros tiene mucho que ver con todo esto, porque estamos trasladando el mensaje de que nos preocupamos por ellas y nos ocupamos de toda su plenitud. Tiene mucho que ver con el amor que ponemos en cada mirada, en cada gesto y en cada pequeña acción. No olvidemos que no es tanto lo que hacemos, sino cuánto amor ponemos en lo que hacemos. Tan sencillo y tan complejo al mismo tiempo.

Conectar con el propósito del otro

Durante los últimos años, las compañías nos hemos dedicado con más profundidad a definir el propósito que da sentido a nuestra estrategia, lo cual es un paso que personalmente me satisface pero no me parece suficiente. Las compañías no podemos quedarnos solo en esta reflexión, debemos seguir dando pasos para transformarnos en organizaciones más similares a las organizaciones teal, término acuñado por Frédéric Laloux para referirse a aquellas organizaciones que ponen como prioridad encontrar el punto de encuentro entre la persona y su propósito individual y el propósito organizacional. En sus palabras, «cuando el propósito individual y el de la organización entran en resonancia y se refuerzan ocurren cosas extraordinarias». El tránsito a este tipo de organizaciones conlleva transformar algunas de las prácticas fundamentales de las organizaciones, y algunas de ellas muy ligadas al talento, tales como analizar bajo qué parámetros y por qué cuestiones seleccionamos a las personas, las desarrollamos o las comprometemos, teniendo en cuenta el propósito como centro. Hablar de amor en sentido amplio tiene mucho que ver con el paso a este tipo de organizaciones, puesto que solo es posible transitar hacia ellas si tenemos el deseo de ayudar a las personas a través de su empleo  a conectar  con su propósito profesional y por que no para muchos, también personal.  De esta manera, estamos contribuyendo a que  la persona alcance toda su plenitud, una evolución del concepto de autorrealización de Maslow. Sólo cuando las personas sienten que están poniendo el corazón en su trabajo, y sienten que están en el lugar correcto, dan lo mejor de sí mismas.Ofrecer una verdadera experiencia a las personas que trabajan y trabajarán con nosotros en los próximos años debe comenzar aquí, en el estadio más profundo y genuino del ser humano, donde las personas sentirán que son queridas por sí mismas, donde se las escuchará para ayudarlas a descubrir su verdadera vocación en lo que hacen y su conexión con el propósito de toda la organización.

Dar alas.

Hace poco tiempo tuvimos la oportunidad de estar con Jonas Prising, nuestro CEO mundial, con el que hablamos justamente de los retos que nuestra organización y que toda organización tiene hoy en este future of work. Y destacamos precisamente la necesidad de acentuar la importancia del aprendizaje como palanca de sostenibilidad. Afortunadamente el termino learnability ya se ha expandido y somos conscientes de su absoluta relevancia, pero tal vez no sea tan frecuente escuchar todavía que  aprender y enseñar a otros y darle alas también para cumplir el propósito organizacional y el suyo propio, tiene también mucho de amor. No hace falta decir lo importante que es para todos los padres asegurar que sus hijos aprendan, y tampoco es necesario comentar el tiempo, la paciencia, la constancia y la perseverancia que seguro que todos invertimos en esta importante cruzada. Pensemos qué nos impide, en una escala a lo mejor diferente, hacer lo mismo en nuestros espacios de trabajo, estén donde estén.. No solo como líderes con nuestros equipos, sino también con nuestros colegas!. Todos necesitamos aprender, ya lo hemos dicho, y qué mejor que generar el espacio, la oportunidad, el acompañamiento, el tono, la forma, el cuidado y la comprensión para que la experiencia sea óptima.

Y aprender a tener compasión, o este amor que propongo, también forma parte de esto. Todos nacemos con la necesidad de ser queridos, pero nadie nace sabiendo cómo hacer que el otro se sienta así. Hay que aprender a amar, pues, y será en las situaciones cotidianas donde podremos aprender a hacerlo y poner a prueba lo mucho, o poco, que estamos dispuestos a entregarnos al otro, sin narcisismos ni egoísmos.

Comparto absolutamente, los mensajes del papa Francisco,  un gran activista y defensor de los mensajes de compasión, así como del liderazgo con compasión, y que  ha hablado incluso en estos últimos tiempos de lo que él denomina la revolución de la ternura, tan o más importante que cualquier otra revolución, porque tengo muy claro que  la bondad,  no es de blandos, sino todo lo contrario. La bondad es revolucionaria, y solo los valientes emprenden una revolución.

 La propuesta de valor de una compañía debe en definitiva incluir estos 5 pilares. Pensemos además que el compromiso de nuestro talento va muy ligado a  esa experiencia que les brindemos, y esto se consigue no solo ofreciendo iniciativas originales y novedosas para disfrutar dentro de esa propuesta de valor, sino especialmente liderando bien estos cinco  pilares provocando así emociones y sentimientos que les hagan sentir que realmente están, incluso en estos momentos convulsos e inciertos,   en la mejor empresa para trabajar.

Hoy es 1 de Noviembre, estoy convencida que hoy recordamos  las experiencias de muchos seres queridos, del  ámbito personal y profesional que estuvieron con nosotros en sus vidas, y lo que recordamos es precisamente esto, «la experiencia» la mirada, aquel momento especial.. Esa es la estela que dejamos.

La experiencia que dejamos cada día   y que dejaremos  en nuestro entorno, en nuestras organizaciones, impacta hoy sin duda, para hacer del entorno el mejor lugar donde liberar el talento, pero no olvidemos que esa experiencia también deja huella y  se recordará en un futuro. De nosotros depende que sea única y sirva para dar el siguiente paso en la evolución de la organización y de la sociedad en su conjunto.