La Valentía y los nuevos Ecosistemas, la pareja de ases en la nueva era.

La Valentía y los nuevos Ecosistemas, la pareja de ases en la nueva era.


La próxima semana hablaremos desde Human Age Institute, precisamente de esto, de los nuevos ecosistemas. Un ecosistema híbrido de talento supone la creación y el desarrollo de espacios físicos y virtuales en los que la colaboración, la contribución, la agilidad, la flexibilidad, la responsabilidad, la ética y la interconexión  de las partes interesadas permitan cocrear aquello en lo que  creen, y den más importancia a los vínculos que construyen que a las propias relaciones de jerarquía o dependencia.

Esta es nuestra nueva realidad y nuestro futuro

Formar parte de un ecosistema híbrido de talento supone ser capaces de reflexionar sobre tres ejes: cómo son nuestros modelos organizativos, qué papel juegan en ellos los nuevos perfiles y cómo de abiertos estamos en este nuevo ecosistema a ser diversos e inclusivos.

Para todo ello, necesitamos especialmente  la quinta virtud de las organizaciones Nº 5 : la valentía.

Valentía por que los nuevos modelos organizativos, son y necesitaran ser  cada vez  más arriesgados, y  más sostenibles en el nuevo entorno en el que vamos a operar las organizaciones. Modelos donde aprenderemos cada vez más  a   relacionarnos con personas distintas y de una manera distinta, a superar nuestras creencias limitantes en lo relacionado con nuestras estructuras organizativas, lugares  de trabajo, tipo de contrataciones o conexiones con nuestro talento, cada vez más diverso. En definitiva necesitaremos ser valientes para abrirnos a una diversidad sin límites y sin precedentes.

Es un hecho ya  que los nuevos modelos de negocio nos demandan más agilidad, inmediatez, flexibilidad y eficiencia. Y esta nueva demanda nos requiere ser capaces de adaptar nuestras estructuras para responder a este nuevo entorno. Adaptar las estructuras supone romper muchas veces los espacios tradicionales y la estructura piramidal clásica para avanzar hacia unas estructuras planas, lo que conlleva desafíos que requieren valentía para abordarlos .Significa, en primer lugar, ser capaces de decidir si priorizaremos los espacios abiertos y colaborativos en detrimento de nuestros tradicionales despachos, que dejarán de tener el peso que tienen hoy. Supone decir “si” a aceptar que tu valor como líder no se va a medir precisamente por esto, sino por tu capacidad de inspirar y conectar con las personas que

de una u otra manera lideras. Supone también decir “si” a  una verdadera delegación, aceptar que los demás deben y tienen la capacidad de empoderarse para ser más ágiles y dar respuesta a nuestro entorno.

Tal como dice Frédéric Laloux, «el empoderamiento o empowerment, concepto que todos conocemos y que más o menos practicamos, supondrá en el futuro seguir impulsando que las decisiones se empujen desde arriba hacia abajo de la organización, asumiendo con ello que la organización deberá aceptar y apoyar decisiones que tal vez la dirección habría tomado de otra manera. El líder dejará de ser una figura de control para ser un líder verde, caracterizado sobre todo por un rol de inspiración y servicio al resto». Esta relación de empowerment que tenemos que impulsar cada vez más y mejor en nuestras organizaciones con las personas que trabajan en ella se ha de extender también a cualquier otra persona del ecosistema con el que nos relacionemos. Esto implica que nuestra mirada hacia el otro debe ser de igual a igual, más allá de la relación jerárquica entre empresa proveedor,empresa-freelance o empresa-empleado, de modo que demostremos así esa confianza total necesaria para ese empoderamiento del que tanto hablamos. Supone también decir que sí a trabajar en proyectos colaborativos, no solo con personas del mismo nivel jerárquico, sino con un ecosistema mucho más amplio en el que nos mediremos no por nuestra posición, sino por lo que seamos capaces de aportar

en ese nuevo entorno tan diverso. Estos nuevos modelos organizativos requerirán de una cultura cada vez más impulsada por el valor del propósito, un propósito inspirador. En las organizaciones Nº 5 se trabajará poniendo en el centro el propósito como impulsor de la transformación cultural y humanista, porque las personas de todo ese ecosistema hibrido de talento sentirán el propósito como parte de ellas.

En definitiva, apostar por nuevos modelos organizativos y nuevos perfiles supone mucho cambio y un aprendizaje permanente de muchos aspectos, y supondrá también de manera indirecta  la necesidad de seguir impulsando la diversidad y la inclusión en todo ese amplio ecosistema con el que nos relacionaremos para ser un sistema sostenible.

Gestionar la diversidad y promover la inclusión conlleva también mucho de valentía, pues requiere estar abierto a aceptar opiniones y perspectivas que enriquezcan el análisis y mejoren las elecciones y las decisiones de la organización.

En definitiva,  como bien se dice “la sostenibilidad es para gente valiente”..

  • valentía para reconocer la necesidad que tenemos de adaptarnos y abrirnos a lo desconocido con confianza.
  • valentía para aceptar el riesgo que eso supone,
  • valentía para cuestionar el status quo, día a día.
  • valentía para aceptar nuestras vulnerabilidades,
  • valentía para soltar lo conocido, soltar nuestros miedos: a la pérdida de estatus, a la pérdida del control, a no ser reconocidos en este nuevo entorno.
  • valentía para soltar nuestro propio ego, y situarnos dentro del ecosistema hibrido de talento con los demás, de igual a igual, de persona a persona, sin jerarquías

La sostenibilidad de nuestras organizaciones requiere mucho de  esa valentía , de confiar en que solo desde el compromiso personal para dar este salto y con nuestra autenticidad haremos nuestra mayor contribución a ese ecosistema del que formamos parte.

No esperemos a ser valientes para actuar diferente, sino pongámonos mejor a hacer lo que haríamos si fuésemos valientes.

 

The Woman Touch

The Woman Touch

Hoy es un día especial para muchas mujeres, y para toda ellas va mi “Sunday post.”

Han pasado muchos años afortunadamente desde que la sociedad sólo ofrecía a las mujeres la función de ser madre y cuidar de la familia, y así lo hicieron, dejando sin duda alguna su alma en este importante propósito. Pero hoy quiero hablar especialmente de las mujeres y madres del ayer, que desafiando lo establecido, se erigieron en mujeres de referencia para su época, por que decidieron encontrar el espacio para dejar su huella en otros campos de la sociedad, que sin duda nos han ayudado a los que hemos venido detrás a vivir en una sociedad más avanzada y de las mujeres y madres de hoy que gracias a ese avance social, hoy dejan su huella en el ámbito familiar y también en el ámbito profesional, liderando proyectos, personas, responsabilidades día a día…

Hoy el mundo ha evolucionado y las oportunidades de que la mujer pueda por tanto contribuir y dejar un legado en su familia y en otros ámbitos de la vida, es ya una realidad.

Una realidad necesaria, si tenemos en cuenta las tendencias del futuro del empleo, en particular la que llamamos “Ecosistemas híbridos de Talento”, donde la diversidad e inclusión de tod@s, hombres y mujeres, centenials y baby boomers, se va a convertir cada vez más en un catalizador necesario para ser empresas sostenibles a largo plazo, para ser empresas que juegan un “juego infinito”, como dice Simon Sinek.

Creo que hemos avanzado camino en este siglo y en estos últimos años, ¡sin duda! Pero también creo que tenemos que seguir haciéndolo, especialmente hoy en el entorno de crisis en el que estamos y donde precisamente lo que necesitamos es poder tener diversidad de mindsets, de competencias y habilidades, de preguntas, de respuestas, para que teniendo en cuenta todo ello seamos capaces de, como me gusta decir, de lograr la mejor “fragancia” y tomar la decisión más acertada para nuestra sostenibilidad como organización. Una sostenibilidad que hay que entenderla como una verdadera aportación de valor a todo nuestro ecosistema.

Necesitamos seguir avanzando, porque no sólo se trata de abrir las puertas a la diversidad de todo tipo, sino de abrazar con humildad el hecho de que precisamente será la diversidad en sentido amplio, la que nos hará ser sostenibles. La humildad, es sin duda una virtud más necesaria que nunca en este nuevo future of work.

Yo me siento afortunada de haber tenido y de tener hoy la oportunidad de trabajar con grandes profesionales, hombres y mujeres cuyas valiosísimas aportaciones han contribuido a ser lo que somos hoy. Pero hoy quiero agradecer su contribución especialmente a las super-mamás de todas las organizaciones grandes y pequeñas y de cualquier sector ,que además de este importante rol , se dejan el alma más allá de sus familias, y de las que me maravillan muchas cosas; su continuo compromiso para dar lo mejor de sí mismas, sus tan valiosas skills, tan importantes hoy en día; resiliencia, capacidad de organización, disciplina, paciencia, flexibilidad, capacidad para generar vínculos con otros, para comprender al ser humano, y capacidad de liderar con el ejemplo especialmente, dos grandes virtudes tan importantes en este nuevo futuro del empleo; Amor, si, lo digo bien, Amor, en un sentido amplio, entendido como empatía en acción, y Valentía, conocida como la “virtud del desapego”, como bien la llama Jose Antonio Marina la virtud más importante para poder salir de nuestras zonas de confort para seguir creciendo.

Como madre de familia numerosa, que compagino esta bonita responsabilidad con mi responsabilidad como líder de un proyecto tan bonito como es el que tengo la suerte de liderar, entiendo lo que significa hacer lo posible por dar lo mejor de uno mismo en las dos facetas, y entiendo seguramente el sentimiento que surge cuando el listón nos lo hemos puesto a tal altura que tal vez ya desde el principio sea difícil de alcanzar. Pero hoy es el día de dejarnos querer, de recibir, de nutrirse y también de agradecer enormemente a aquellos que están muy cerca, el apoyo que nos ofrecen, día a día, para poder así dejar la mejor huella impulsando nuestro propósito familiar y profesional.

A tod@s, sin duda alguna, ¡GRACIAS!

Los Grandes Éxitos de Siempre

Los Grandes Éxitos de Siempre

Qué duda cabe que la crisis sanitaria en la que estamos inmersos, nos está enseñando mucho de humildad, haciéndonos ver que somos aprendices de todo y expertos de casi de nada. Ha mostrado la vulnerabilidad de todos nosotros, que nos creíamos superhéroes en un mundo VUCA que creíamos controlar y sin embargo, la realidad nos ha puesto en frente probablemente el desafío más complejo de superar de estos últimos años.

COVID-19 ha sido además un acelerador de las dos grandes estrategias en las que todas nuestras organizaciones estábamos inmersas; la tan necesaria transformación digital, de la que no habíamos salido todavía airosos, y la transformación cultural, no siempre dándole la categoría que se merece y que sin embargo, nos ha demostrado, de nuevo ahora, que no es posible transformación digital sin una transformación cultural, aunque sea acelerada.

Atrás quedaron las creencias limitantes de que el teletrabajo era para unos pocos, y que nuestros sistemas y estructuras no podían sustentarse en soluciones así si queríamos estar cerca de nuestros equipos, de nuestros clientes y de la sociedad en su conjunto. Sin embargo, en tan solo unas semanas, hemos tumbado una creencia tan arraigada como era aquella, hemos generado guías para ayudar a llevar el trabajo en la distancia lo mejor posible y hemos incluso sido capaces de “soltar” nuestra necesidad de control permanente, por un liderazgo de confianza y apoyo. ¿Qué más podemos pedir como lección de aprendizaje? Los desafíos siempre son y serán una oportunidad de crecimiento y desarrollo, si estamos preparados a mirar el mundo con otras gafas.

En este periodo, hemos necesitado y seguiremos sin duda necesitando el talento de nuestros equipos para salir de ésta lo más airosos posible, y hemos necesitado y seguiremos necesitando, a la tecnología, como palanca imprescindible de todo ello. Pero no olvidemos, que lo que realmente está haciendo y seguirá haciendo posible nuestra recuperación, es esa transformación humanista tan necesaria que ya estamos viviendo.

Una transformación que implica e implicará poner a la persona, a la esencia del ser humano en el centro de nuestras reflexiones, decisiones y acciones. Tan sencillo como esto. Cómo de capaces estamos siendo cada uno de nosotros para conectar y aceptar nuestras necesidades miedos e inseguridades, y cómo de virtuosos estamos siendo acompañando a nuestros equipos también en todo ello, que no nos queda duda que es y será el motor de nuestra verdadera transformación y sostenibilidad en los próximos meses.

Es por tanto el momento de volver a los básicos más que nunca, de conectar con nuestra más absoluta humanidad y desde ahí impulsar el crecimiento del talento en nuestras organizaciones.

Talento y tecnología por tanto, son y seguirán siendo, sin duda, la pareja de baile de los próximos meses, pero tengamos muy presente que la música de fondo, es y seguirá siendo, la esencia del ser humano, la música de los ”grandes éxitos” de siempre.