Bienaventurados los que lloran

Bienaventurados los que lloran


La semana pasada quise compartir con vosotros el salto que hemos de dar para pasar del “to do” al “to feel” y asegurarnos que damos a todas la personas con las que nos relacionamos en  nuestro ecosistema una buena experiencia, es decir una experiencia verdaderamente auténtica, en este contexto ágil, vulnerable y digital. Este es desde mi punto de vista uno de los principales desafíos que tenemos en liderazgo para los próximos años.

Hoy quiero compartir con vosotros, ese camino para llegar al «to feel» y complementar así un buen liderazgo , el de los nuevos tiempos, el de las #Organizaciones N5º.

Es cierto que a mí me mueve en la vida y en mis decisiones y acciones, la fe que tengo, desde luego sin mérito alguno, simplemente la tengo y la intento cultivar conmigo y con los que me rodean. Y desde ese prisma, aprendo y comparto para poder ser acompañada y acompañar  de la mejor manera posible a otros. Creo además que tengamos las creencias que tengamos, todas tienen una base común que nos permite compartir y trabajar por un futuro siempre mejor para los que nos sigan.

Y desde ahí, quiero hablar de las diferentes bienaventuranzas que al menos a mi me inspiran y que como digo, tienen mucho que ver con ese «to feel» tan necesario hoy. En particular en este «Sunday Post» quiero hablar de los que lloran, si, de los que también lloramos. Quiero hacer la similitud con esa bienaventuranza que seguramente casi todos conocemos desde el cole.

“ Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados”. Y quiero hablar de esa bienaventuranza aterrizada a nuestro día a día, independientemente de la fe que profesemos cada uno , intentándolo hacer fácil de entender  y aplicar también en nuestras organizaciones, como líderes o sin serlo,  para generar la mejor experiencia posible a otros, sin hacer grandilocuencias de nada y hacerlo teniendo en cuenta dos  perspectivas:

La Vulnerabilidad y autenticidad como palanca de crecimiento para uno:

La palabra vulnerabilidad deriva del latín vulnerabilis. Está compuesto por vulnus, que significa ‘herida’, y el sufijo –abilis, que indica posibilidad; por lo tanto, etimológicamente, vulnerabilidad indica una mayor probabilidad de ser herido. Todas las cosas, objetos, personas y situaciones sufren de vulnerabilidad frente a algo. Tenemos a veces la creencia escondida en nuestro ego narcisista, que nada puede herirnos ni hacernos llorar o al menos no lo mostramos.

En este contexto actual, sin duda somos más vulnerables por que no sabemos cómo el entorno nos puede impactar en un momento con altas tasas de contagio como la actual, y esto lo compartimos con los demás sin avergonzarnos por ello, pero lo que no compartimos con la misma frecuencia, es cómo nos sentimos internamente, y cuanta ayuda querríamos pedir pero no nos atrevemos, cuando la tristeza o el miedo, o la inseguridad nos embargan por alguna situación por miedo a ser juzgado y en el fondo, a no ser aceptado con la imagen de que  espera de nosotros hacia los demás.

Pero nos equivocamos… “bienaventurados los que lloran” y “dejan llorar”  a otros si es necesario. Hemos de abrir las puertas y dar permiso a nosotros mismos  los primeros a que entren conversaciones, y acompañamientos basados en cubrir nuestras necesidades mas intimas, más humanas, también en el entorno laboral, por que las fronteras hoy son más liquidas que nunca. La capacidad de ser compasivos y de empatizar con los demás, solo nace si nosotros también hemos tenido la experiencia de necesitar esta compasión y empatía de otros.

Y es difícil comprender que incluso en estos momentos, estamos aprendiendo desde la humildad mas absoluta, que ocupemos el puesto que ocupemos en una organización, también somos frágiles y vulnerables en ocasiones y que es en esos momentos donde nos gustaría sentir que somos cuidados por otros, por sus palabras y por sus acciones. No hay mejor regalo que recibir un acompañamiento así.

La Vulnerabilidad y autenticidad como palanca de crecimiento para otros:

Solo cuando hemos sufrido y compartido situaciones similares a las que han vivido y padecido otros, nuestro  acercamiento a los demás es autçentico y verdadero. Pero incluso así, este acercamiento hemos de aprender a  hacerlo con gran cuidado  para que no se traduzca solo en buenas intenciones sino que de verdad sea un acompañamiento que ayude a la recuperación del otro. Como dice Jacques Philippe “Que no nos convirtamos en esos consoladores que vamos a otros a “darles lecciones de lo que tienen que hacer.”

En mi experiencia personal, he aprendido cometiendo errores a acompañar hoy de la mejor manera que se, y en ese camino he aprendido la importancia de dedicar el tiempo que esa situación y esa persona merecía, a darme cuenta que la presencia plena con el otro, es un elemento vital para conectar de verdad, y que sin duda era necesario entender que mi ritmo no tenia por qué ser el mismo ritmo del otro.

Por ello hoy quiero compartir brevemente mi  experiencia y algunas reflexiones que  permiten al ser humano llegar “Más allá de la empatía” para poder desde la vulnerabilidad y autenticidad,   consolar a otros: ¿ Cómo indagamos, cómo sintonizamos y cómo nos implicamos.? Esta será la pregunta que deberíamos hacernos para poder “consolar” a cualquier persona con la que me relaciono  también en nuestros entornos laborales.

¿Cómo indagamos?: Tiene que ver en cómo nos acercamos a otro con la curiosidad de niño para escuchar sin juicio  y hacer las preguntas que puedan ayudarle a comprender y remontar, a explorar nuevas vías de consciencia. Estos momentos debemos generarlos en un contexto de una confianza y seguridad absolutas donde las personas de nuestros equipos, nuestros colegas, o porque no, nuestros propios lideres  no tengan miedo a buscar nuevos modos de encontrar soluciones a una situación.

En este primer momento , hay especialmente tres  elementos clave que hemos de tener en cuenta:

Respeto por el otro: Es la base de una buena indagación, el respeto hace que la otra persona se sienta protegido y con disposición a buscar respuestas a la situación que vive, sin miedo, sintiéndose comprendido y acompañado por nosotros como líderes. No olvidemos que siempre hay una razón muy importante por la que esa persona está  viviendo esa situación  de esta manera, y ahí hemos de estar para acompañarla en la medida de lo posible.

Interés autentico: Si no hay autenticidad de contacto, no hay nada. Este se demuestra con las palabras, pero también con nuestra voz, nuestros gestos y especialmente nuestra  mirada, hoy especialmente, donde las mascarillas nos están diciendo más alto que nunca, el valor de mirar antes que de hablar. Las conversaciones motivadas por un interés autentico cobran vida propia. En estas conversaciones, todo es importante para el otro, aunque no lo sea para uno mismo.

Atención constante al contacto: Necesitamos un buen contacto para que el ser humano pueda empezar su propia experiencia interna. Al mismo tiempo como líderes hemos de estar constantemente pendientes de ver la calidad del contacto  que tenemos con nosotros mismos porque  si nos desconectamos de nosotros ,será nuestra imagen la que esté conectando con el otro, pero no nuestra esencia verdadera,  que es lo que de verdad cuenta.

¿Cómo sintonizamos?: Lo que habitualmente llamamos “sintonía”. Es verdad que la sintonía puede surgir naturalmente entre dos personas pero puede que no. Como líderes, la sintonía hoy en día hay que trabajarla y aprenderla más que nunca para poder acompañar a nuestros equipos en los desafíos que tendremos en los próximos años.

La sintonía  cognitiva, intentando comprender los pensamientos de la otra persona y el contenido de sus observaciones, yendo más allá de la simple comprensión e intentando  entender la «lógica del otro» (como conecta ideas, tipos de razonamiento..)

La sintonía  afectiva, estando  atentos al afecto que siente esta persona  por nosotros  e intentar responder de una manera reciproca, de manera personal y auténtica adaptándonos a las necesidades que el otro tiene en esos momentos.

La sintonía rítmica, encontrando  un ritmo para que esa conversación que mantenemos  integre pensamiento y sentimiento. Los ritmos de cada persona son únicos, y no podemos esperar del otro el mismo ritmo que yo necesito para superar un desafío, una dificultad. Nuestra sintonización se trasmite también con las palabras que elijamos, con el tono de voz, nuestra expresión y nuestros gestos, todo forma parte de este acompañamiento que hemos decidido dar al otro para sacar lo mejor de si mismo.

¿Cómo nos implicamos? La implicación comienza con el compromiso del líder  con el bienestar de sus colegas, de sus equipos. por esto como tales hemos de tener  en cuenta si las acciones que llevamos  a cabo son realmente para ayudar al otro  o tal vez puedan ser para satisfacer nuestras propias necesidades. El mundo y nuestras vidas van tan rápido, que como digo, siempre es importante parar a darnos cuenta. ¿A quien servimos? ¿A los demás o a nuestros egos?

Por ello creo que necesitamos integrar al menos tres ingredientes fundamentales:

El reconocimiento: Significa que reconocemos a esa persona,  con su afecto, sus necesidades, con su ritmo y su fase evolutiva.

La Validación: Es un paso más allá del reconocimiento por que validamos la experiencia que tiene la otra persona, porque no la juzgamos, ni nos burlamos, ni la cuestionamos, De alguna manera es trasladarle a esa persona de nuestro  equipo, que la tomo en serio, que apreciamos y respetamos su vivencia tal y como es.

 La presencia: Cuando somos capaces de establecer contacto con cada persona, estando “con” y “para el”  poniendo nuestras  necesidades y deseos en un segundo plano.

En definitiva, acompañar a otro, y consolarlo, en sentido amplio, para liberar lo mejor de ella como persona y profesional, requiere mucho de todo esto.

Es verdad que nos han enseñado a creernos que solo “se vale” ser perfectos por dentro y por fuera,  cuando realmente el ser humano es mucho más complejo que todo esto. Esto no quiere decir que no hayamos de estar absolutamente implicados en nuestro crecimiento como personas para que ello también nos sirva para crecer como profesionales y como líderes, eso no significa que no hayamos de trabajar la resiliencia como una de las skills más importantes de esta nueva era que nos está tocando vivir y nos tocará vivir en los próximos años, sin duda, pero no olvidemos que somos seres humanos y como tal  estamos en beta permanente. Y precisamente por ello, hemos de dejar espacio a esa vulnerabilidad que nos permita levantar la mano para ser acompañado cuando, a pesar de esa resiliencia, “lloro” y dar un paso adelante para acompañar cuando otros también lo hacen.

Que en este nuevo contexto, ágil, vulnerable y digital, no dejemos de liderar desde una actitud positiva frente al negativismo permanente, desde la responsabilidad frente al  victimismo,  desde la confianza plena frente al desaliento, desde el agradecimiento frente a la  queja, pero sobre todo desde nuestra humanidad frente a todo lo demás.

No hay Bienaventuranza más grande que esta.

¡FELIZ LIDERAZGO!

¡FELIZ LIDERAZGO!


¡Buenos días y felicísimo año 2021! Ahí os dejo mi post especial para comenzar este nuevo año, con agradecimiento, mucho agradecimiento y 5 mensajes clave. ¡Feliz liderazgo! Haz clic aquí

 

Un nuevo ITINERARIO.

Un nuevo ITINERARIO.


Hoy quería cerrar el día de Navidad, y hacer  un especial y breve   “Christmas post”, tal vez porque para mí la Navidad es realmente un momento para hacernos pequeños de nuevo, y de renacer para  seguir avanzando con la mejor versión de nosotros mismos  en nuestro recorrido en la  vida. Tal vez por que a la Navidad yo la veo como una oportunidad de comenzar un nuevo itinerario para seguir recorriéndola  lo mejor posible. Puede ser también el comienzo de una  transformación, de la nuestra propia, y por qué no.

En estos días, además, que hemos estado tiempo entre fogones, quien más quien menos, poniendo todo nuestra entrega en “las cazuelas”, las capas de una cebolla han estado más presentes que nunca, quitándolas una a una,  de fuera dentro, de la más externa a la más interna, llegando al núcleo, al origen, a la esencia. El itinerario que propongo comienza ahí, en la esencia de cada uno, y comienza ahora, en este nuevo renacer de la Navidad.

Aquí os dejo  lo que implican las 10 paradas  que propongo para este nuevo itinerario para los próximos meses, que comienza en nosotros y se extiende en los demás, en todos los sistemas de los que formamos parte, en nuestras familias, en nuestros grupos de amistad,  y por supuesto en nuestras organizaciones, y cómo lideres de ellas.

Deseo que te inspiren.

1.Implica tener la valentía de empezar ese nuevo itinerario, empezando  precisamente en ese núcleo. Un itinerario como aquellos de los que hablamos en las áreas de desarrollo de los dptos de  RRHH de nuestras organizaciones, itinerarios para desarrollar competencias y habilidades, pero ahora yo me refiero a un itinerario más importante, de más calado, más complejo  y que también supone un camino, una evolución, una transformación de nuestro yo más interno.

2.Implica en palabras de Jacques Philippe, una parada para destruir todo orgullo, toda arrogancia o toda pretensión superflua. Con orgullo no podemos empezar nada,  ni siquiera podemos a empezar a cocinar  el asado de Navidad.

3.Implica dejar de mirarnos continuamente al espejo para pensar si “valemos” o “no valemos” para otros, cuando nuestro valor está dentro y sólo de nosotros depende mirarlo, cogerlo y compartirlo más y más veces con los demás en cada paso de este nuevo camino.

4.Implica no “buscar derechos” de nada, cuando hacemos algo por nuestros colegas, nuestros amigos, nuestros familiares, nuestros equipos, porque, nuestro valor se distingue precisamente por esta entrega sin esperar nada a cambio, sin ese retorno que esperamos en cualquier inversión, del que siempre buscamos en cualquier itinerario de formación. En este itinerario que te propongo, no medimos el retorno, solo nuestra donación.

5.Implica mirarse y ser capaz de arrepentirnos cuando nos equivocamos y herimos al otro por lo que hemos dicho o no dicho, hecho o dejado de hacer, pero además tener la valentía de expresarlo  para reparar la relación.

6. Implica conmoverse, si, conmoverse por el sufrimiento, por el mal trago, por el mal momento que pasa el otro. En nuestras familias esto es seguramente fácil, pero pensemos qué hay de esto en nuestras organizaciones. Cuantas veces un mal rendimiento, una mala actitud lleva detrás una historia que no conocemos, penalizando lo que se “ve” pero sin ver lo que el otro realmente “siente.”

7. Implica no dar lecciones continuamente a los demás,- esto nos sale fácil-, sino responder con más amor, con mas comprensión, con mas ternura ante los errores del otro.

8. Implica escuchar nuestros enfados y aceptar que están, pero aprender a manejarlos sin ira alguna, sino con mas mansedumbre, asertividad, más capacidad de escucha, más capacidad de comprensión del  otro para comprenderme yo también.  Implica por tanto poner  la mansedumbre por encima de todo, porque aquí  es precisamente donde reside nuestra verdadera  fortaleza interior.

9. Implica desendurecer las corazas del corazón, que se fundamentan en tres pilares: nuestro orgullo, nuestra falta de confianza y nuestra incapacidad para aceptar situaciones y malos tragos que no deseamos.

10. Significa olvidar el resentimiento, un veneno que en realidad toma uno  para matar a otro. La capacidad de perdonar, a pesar del dolor es la única fuente de salud para vivir, para desarrollarnos, crecer y hacer crecer también a nuestras familias, a nuestros colegas y a cualquier relación personal de la que formemos parte.

Os deseo una Feliz Navidad y un Feliz Itinerario  para volver a recomenzar mañana , con más Amor, más Pasión, más Alegria, más Humildad y más Coraje, mucho más Coraje para atrevernos a andar por una nueva ruta, la ruta de nuestra transformación.

 

 

INSTANTES DE LIDERAZGO

INSTANTES DE LIDERAZGO


En este  “Sunday post”  quiero hablar de los Instantes del liderazgo,  de amor, de agradecimiento de admiración y legado.

Estamos prácticamente en puertas de la Navidad, fecha señalada para todas las personas  por una u otra razón pero  en cualquier caso, no dudo que es una época en la que  recuperamos nuestra sensibilidad, regalo tan preciado y que no siempre somos capaces de ponerlo como “centro de mesa”.

La potencia que tiene la sensibilidad es inigualable, pues nos permite “ liderar instantes”, de una manera bien distinta a cuando no la afloramos. La sensibilidad nos permite agradecer las cosas pequeñas también, nos permite mirar lo que otras veces solo veíamos, perdonar, cuando otras veces el ego asomaba para impedirlo y darnos cuenta que también en esta época de luces, también hay sombras que hemos de querer ver, dentro y fuera de nuestras organizaciones, y desde ahí  darles toda la  luz y alegría que está en nuestras manos.

Suelo decir que el mundo va muy deprisa y por esto hemos de PARAR. Parar para esto precisamente, para “liderar instantes”.  Esas “paradas” nos darán la  oportunidad de dar  todo el valor que como personas seamos capaces de dar, de  ver y descubrir personas y  talento donde antes no mirábamos y sobre todo,   la oportunidad para descubrir  “el  alma”  que hay detrás de cualquier trabajo hecho.

El ser humano con toda su grandeza, a veces es incapaz de darse cuenta de estas personas y corazones que se esconden detrás de todo ello, y cuando lo queremos hacer ,  no siempre estamos a tiempo.  Hoy, después de un año intenso, y agotador para todos,  quiero poner en valor a estas personas,  personas que saben “liderar instantes  siempre dando lo mejor de si mismas, en la sombra, sin esperar ningún reconocimiento ni un galón a cambio  sino todo lo contrario, personas que se preocupan y ocupan de darnos siempre la respuesta que les pedimos , personas  que saben hacer reír en una conversación a pesar del contexto difícil y  que dan un extra mile cuando es necesario. Personas que además, también saben disfrutar de la vida y sacarle todo el jugo posible, hasta el último momento.

Y hoy, quiero  hablar también de nosotros, líderes, quienes hemos de ser los primeros  capaces de “liderar instantes” únicos con esas personas que  lideramos, sabiendo que muchas de ellas, no se exponen, ni  quieren destacar, ni ser especialmente visibles, pero que están ahí fieles a su propósito.

«Liderar instantes» significa  seguir aprendiendo a mirar a todos con esa mirada que engrandece a los demás, que ayuda, que convierte las sombras en luz y alegría, que da aliento, esa mirada que es capaz de ver almas detrás de una reunion de teams, zoom o las que se tercien,de ver almas detrás de cualquier proyecto en marcha, de cualquier cliente nuestro, o de cualquier colega.

«Liderar instantes» significa también recordar y no olvidarnos que la vida es también un instante, y precisamente por  esta urgencia, hemos   ser  capaces  de disfrutar y hacer disfrutar a cada una de las personas, más de lo que nos permitimos hacerlo, aprender de ellas más de lo que lo hacemos, decirles gracias muchas mas veces de lo que lo decimos, y buscar más frecuentemente un minuto robado para invitarles a un café “ detrás de las pantallas” para saber cómo les va.

«Liderar instantes» significa también darnos cuenta que la vida pasa rápidamente mientras tenemos otros planes,  y que por ello necesitamos hacer de cada encuentro en nuestros entornos laborales, también momentos de vida y alegría. Apreciando  lo que se nos regala  a través de cada persona con la que contactamos y siendo también muy conscientes del regalo que hacemos a otros a través nuestro. Para mí, el tipo de huella que queramos dejar cuando dejemos a otros u otros nos dejen, es la pregunta que deberíamos hacernos cada mañana,  por que sin duda esto definirá nuestro liderazgo en cada instante.

«Liderar instantes» significa vivir la vida  plenamente también en una organización, teniendo  la sensación cuando dejemos de estar en ella, que durante el tiempo que hemos estado  hemos dado “ganancias” a las personas con la que nos hemos relacionado, en cada conversación o en una u otra situación.

«Liderar instantes» significa también ser muy conscientes que  esta vida que conocemos,  es un auténtico  regalo y  por ello, fuera y dentro de nuestras organizaciones hemos de  dejar un tipo de  huella que siga ayudando a otros a seguir aprendiendo y creciendo como profesional pero también como persona  para que así mismo sus huellas ayuden  a otros…y así sucesivamente. Así ayudaremos a  construir una  sociedad y una organización humanamente sostenible, con el ejemplo de muchos y peldaño a peldaño.

En estos momentos del año , yo me siento profundamente agradecida de la vida, por lo que me ha dado , por las oportunidades que me ha brindado este 2020 para liderar lo mejor posible el instante,  aflorando toda la sensibilidad que he sido capaz,  agradeciendo  a las personas con las que trabajo más de cerca, a  mis equipos,  el alma que han mostrado y me muestran  en cada encuentro , y a mis colegas por lo que me han dado en cada encuentro . Este post va dedicado  a estas personas, y especialmente las  que se distinguen por los rasgos que exponía al comienzo de mi post, que han sabido liderar cada instante en la sombra y que sin esperarlo su camino en esta vida termina para dar un paso hacia una vida mas plena. Este post va especialmente dedicado a ella/s.

Hoy me siento muy  agradecida de tener la oportunidad de sentir  la grandeza de estas personas y al mismo tiempo  muy pequeña al ver  cómo  son capaces de liderar los últimos instantes, con  serenidad, confianza y alegría, incluso en  el reto seguramente más complejo  de nuestras vidas. Creo que estos momentos han de ayudarnos a darnos cuenta que la vida va siempre más rápido de lo que nos gustaría,  y que precisamente por esto, cada instante cuenta. ,  Instantes para llenar a otros continuamente para que nunca tengamos la sensación de haber dejado de dar algo de nosotros a los demás pudiéndolo haber dado.

Este post es un agradecimiento para esas personas  de verdadero valor, esas personas,  las que están y las que se fueron, que han decidido liderar cada instante con todo ese valor, pero es también  un  llamamiento para todos nosotros, para los líderes, para no “dejarnos llevar” , y estemos dispuestos a” llevar nosotros” a otros liderando el instante;  parando, mirando, agradeciendo, riendo juntos , construyendo, y sintiendo al final de la vida, que hemos dado lo mejor de nosotros con cada una de las personas que se han cruzado en nuestro camino en nuestras organizaciones y fuera de ellas.

La vida en este mundo,  es precisamente esto, un instante , vivámosla con fe, propósito y entrega. Es el momento de hacer balance del 2020 y pensar qué queremos dejar y qué queremos llevarnos al nuevo año para, “liderar instantes” ,cada vez mejor y a pesar del  contexto y las circunstancias  en las que estemos, y contribuir  con  alegría  también  en la vida de los  que nos rodean,  esta será nuestra estela.

 

 

 

 

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LUNES INSPIRADORES

LUNES INSPIRADORES


 

Buenos días!, comparto con vosotros esta conversación que mantuvimos con el equipo de Lunes inspiradores donde hablamos de la importancia de ser organizaciones Nº5, organizaciones con una esencia única, que las distingue, igual que lo fue un perfume de referencia a lo largo de todas las épocas. Aquello que la hizo única hace mas de 100 años ha perdurado hasta nuestros días. Nuestras organizaciones también han de tener esta esencia que les garantice una sostenibilidad a largo plazo.

Te invito a conocer la esencia delas empresas que dejan huella..

https://www.youtube.com/watch?v=js5cbLJUEVA