Bienaventurados los misericordiosos

Bienaventurados los misericordiosos


La semana pasada tuve la oportunidad de estar compartiendo conversaciones sobre el liderazgo no escrito con dos grandes compañeros de cordada, Santiago Alvarez del Mon y Jordi Nadal, todo un lujo. Mucho de lo que conversamos en Canal CEO, ese día tenía que ver con lo que para mí recoge esta  quinta bienaventuranza

La quinta bienaventuranza toca todos los aspectos de la misericordia; el perdón, la bondad, la paciencia, la mansedumbre de la  que hablaba  hace unas semanas, pero seguramente el perdón es el aspecto  más complejo  y de los más  necesarios en el mundo de hoy.

Hoy quiero hablar de ello, de esa palanca, esa “competencia espiritual” tan necesaria para lograr ser organizaciones ágiles en nuestro día a día, y acelerar ese necesario performance que todas las compañías hoy necesitamos. El perdón es sin duda  una “ventaja competitiva”, y más cuanta más responsabilidad tenga una persona en una organización.

¿Qué es el perdón.?

Si vamos a la definición de perdón, es “la decisión de no guardar rencor ni resentimiento, o ira hacia otra persona, pese a lo que nos haya hecho, es la decisión de suprimir el deseo de venganza”.

El perdón es por tanto un acto de voluntad, es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos, no sentimos más la ofensa, ni el rencor, y nos liberamos de algo que nos ha tenido retenidos el tiempo que ha durado.

¿Qué significa perdonar?

  1. Hay diferentes opiniones respecto a lo que esto significa, para mi significa comprender incluso aunque no comprenda al otro y olvidar. Olvidar la falta que sentimos que una persona ha cometido hacia nosotros y no tener por ello ningún tipo de venganza ni rencor. Solo cuando perdonamos, podemos recuperar honestamente la relación, la actividad, el vínculo y la colaboración o el dialogo que tal vez se hubiera perdido.
  2. Perdonar para cada uno de nosotros, como seres humanos, no suele resultarnos tarea fácil pues es un proceso que requiere humildad, valor, autoestima, amor y desprendimiento. Sin embargo, no hacerlo, supone identificar a la persona con el daño que nos ha hecho, sin darnos cuenta que todos somos mucho más grandes que el propio hecho o la propia acción. Como bien decía el más grande de todos los líderes, “No te dejes vencer por el mal, vence el mal con el bien”. Cuando finalmente somos capaces de tener la valentía, la humildad y la capacidad de comprender para perdonar, de repente nos liberamos de algo, de una dependencia emocional del pasado y nos sentimos en calma interna, nos sentimos en paz.
  3. Comprender y olvidar, nos permite también reconocer que no tenemos ningún derecho a hacer “sufrir” a un compañero, o a una persona de nuestro equipo ,o a un manager, o a un directivo lo que tal vez ellos nos hayan hecho sufrir en mayor o menor medida, puesto que nunca vamos a reconstruirnos nosotros del posible daño hecho, destruyendo a los demás. Uno no es mas grande por “ganar” esa batalla, sino todo lo contrario.
  4. Comprender y olvidar, supone dejar de hacer de nuestras vidas una cuenta de explotación. Como bien dice Jackes Philipe “Cada decepción sufrida, cada herida se transforma muchas veces en una factura que registramos en nuestra contabilidad”. No puedo estar más de acuerdo con él, la relación con el otro no lo podemos basar en esto, ni mucho menos, es verdad que el ser humano tiene a buscar el equilibrio en todo; nos hacen un regalo  e intentamos regalar y responder al mismo nivel , nos invitan a comer y respondemos tiempo después con la misma moneda, hoy no voy a entrar a cuestionar este punto, que tiene mucho de qué hablar también, pero si quiero poner el acento, en que este buscado equilibrio, muchas veces de sano y auténtico tiene poco y en el ámbito del perdón, todavía menos. En este caso, todavía es más necesario salir de la “dinámica del intercambio”  y entrar en el camino de una única dirección, donde lo que yo doy es el único combustible que asegura que, con cualquier persona y en cualquier situación, lo que verdaderamente importa es esa entrega que define mi calidad humana, en mi día a día. Esto lo engrandece todo.
  5. Comprender y olvidar significa para mi ser capaz de mirar a tu compañero, a tu manager, a tu equipo con esa mirada que ama sin límites, a pesar del daño. Significa comprender qué detrás de  ese comportamiento de la otra persona  que ha provocado ruptura, distancia, desencuentro hay unas necesidades de ésta sin cubrir, que muchas veces ni siquiera ella misma es capaz de entender. Y por ello hemos de ser capaces de comprender más, aceptar más y acoger más y mejor la  incapacidad del otro  para hacerlo mejor.  Con esto no quiero decir que la valoración del hecho no pueda ser negativa o difícil de justificar, pero el perdón lo que significa es que a pesar de ello, mis pensamientos no pretenden buscar” justicia” a toda cosa, o deseo de venganza, sino comprensión, simplemente comprensión. “En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla. Tratemos de imaginarnos por qué hacen lo que hacen. Eso es mucho más provechoso y más interesante que la crítica; y de ello surge la simpatía, la tolerancia y la bondad. “Saberlo todo es perdonarlo todo.” –
  6. Comprender y olvidar para poder perdonar, también significa tener humildad, por que cuando perdonamos, nos bajamos “de las alturas”, dejamos de mirar desde arriba, dejamos de reivindicar nuestros derechos y nos ponemos en el mismo nivel, para mirar de persona a persona, y como digo, comprender sin justificar, pero siempre comprender, perdonar y cerrar. Cuanto menos se pretende del otro, mas uno es capaz de dar a los demás y más se recibe.
  7. Comprender y olvidar para poder perdonar, no significa dejar nuestras necesidades a parte, claro que no, sino que satisfacer éstas lo hemos de hacer sin buscar al mismo tiempo hacer daño al otro.
  8. Comprender y olvidar , significa, por muy difícil que esto sea, seguir deseándole lo mejor al otro, sabiendo que curar la herida que nos haya podido provocar, solo depende de nuestro compromiso con el cuidado hacia  nosotros mismos.
  9. Comprender las imperfecciones de todo ser humano  y olvidar  la herida generada por otros en nuestra ajetreada vida personal y profesional ,supone aceptar  cualquier sentimiento, cualquier pensamiento, emoción o sensación  que la otra persona nos haya podido generar. Claro que sí. No caigamos en el error de pensar  que solo tener la voluntad de  perdonar nos suprimirá todo aquello en un santiamén. Como seres mortales que somos, no hemos de olvidar que el perdón es un acto de voluntad cuya principal finalidad es tener la firme voluntad de reforzar nuestros valores más humanos, a pesar del posible sufrimiento generado.
  10. Comprender y olvidar significa también, que a pesar de la experiencia dolorosa que colegas, equipos o nuestros propios lideres hayan   podido  dejar en nosotros en algún momento, en alguna de las múltiples relaciones, encuentros y colaboraciones que se dan en nuestras  organizaciones día a día, hemos de tener siempre presente que nuestra calidad humana se pondrá en evidencia cuando a pesar de todo ello, seguimos destacando  las cualidades de aquellos. Es verdad que, como se suele decir, “la crítica une”, pero es verdad también, que, lo contrario, “poner brillo al otro”, no sólo  une de una manera mucho más saludable, sino que además, amplia lazos, da oportunidades, y por ende, suma al propósito, suma para lograr esos éxitos tan esperados como organización. Poner brillo a tu colega, a tu líder, a tu compañero, a aquel que tal vez nos cueste perdonar, esto es “misericordia” aterrizada al día día, tan fácil de entender, pero no siempre fácil de hacer para  el ser humano, pero no olvidemos que  ahí reside parte importante de  nuestra bondad.

¿Qué significa pedir perdón?

Desgraciadamente, al ser humano por naturaleza, le encanta mirarse al ombligo, y pensar más veces de las que debería en si mismo  y sus deseos y necesidades y no tanto en las de los demás. Como personas que trabajamos en una organización, no es muy distinto, tendemos a estar más pendientes de las deudas que el otro “me debe” pero no miramos esas deudas que nosotros debemos a los demás.  Con el perdón y con lo que a mí me gusta llamar la “misericordia organizacional”, sucede lo mismo.

Es cierto que todavía soy  una novata en este camino de la excelencia para lograr siempre acertar con los demás, y me sigue doliendo cada vez que me equivoco, pero también en este camino me llevo experiencias y aprendizajes para intentar hacerlo un poco mejor la próxima vez. El mundo va muy rápido y nuestros entornos demandan mas resultados en menos tiempo y menos recursos, y es importante que precisamente por ello, tengamos en cuenta que podemos herir sin querer una mil veces y cada vez con mayor facilidad, y que si de verdad queremos ser empresas atractivas, y generar la mejor experiencia a nuestra gente, la misericordia, también ha de formar parte de la propuesta de valor.

En este camino de aprendizaje comparto con vosotros estos puntos  que pueden servirnos  para asegurar precisamente esto, que la experiencia que damos a los demás es la mas humana posible.

Reconocer que lo que hicimos pudo causar daño al otro. El proceso de reconocerlo implica un acercamiento sincero al compañero,  a  la persona de tu equipo, a nuestros managers, con verdadera comprensión y empatía, con la única intención de reparar, sin saber lo que de ese encuentro finalmente surgirá. Las reacciones al perdón son imprevisibles, pero incluso así, como personas y más como líderes de una organización, hemos de dar este paso, siempre, y  estar preparados para ese contexto incierto. En mi experiencia, he aprendido que la vergüenza y la culpa forman parte muchas veces de estos momentos, y que a estas emociones también hay que darles el espacio que merecen para poder avanzar.

2º  Tener en cuenta en el momento de querer pedir nosotros perdón – en otras palabras,  pedir la misericordia del otro-  es que hemos de “sostener” la expresión del sufrimiento, de la queja o de la herida ocasionada al otro, de forma plena. Es el momento de tener la valentía y humildad para sentir de verdad y  mantener nuestro error y el dolor ajeno, aunque duela. Esto también forma parte de ese liderazgo no escrito tan  necesario para  diseñar el nuevo liderazgo necesario hoy.

3º Parar a darnos  cuenta de la importancia de aceptar nuestras imperfecciones, no rechazar de nosotros mismos eso que también “somos”  y que  hace daño a otros a pesar de no quererlo.

4º Tener el firme compromiso de comprender la motivación que subyacía a nuestra  conducta, y trabajar para repararlo, con nosotros mismos y con el feedback  que hayamos  pedido a los demás para seguir mejorando.

5ºSer capaz de verbalizar nuestra intención, si , decir “perdón”, no un perdón cualquiera, como el que dice “buenos días” casi de manera automática,  me refiero a un “perdón” auténtico, profundo, honesto, sincero y claro. Lo más fácil y al mismo tiempo lo más difícil.

En definitiva, podemos tener la falsa creencia que perdonar o ser perdonados  es solo  “cosa de curas”, pero siento disentir, es verdad que ser una persona religiosa con toda una vida trabajando un camino espiritual puede ayudar a ejercer el perdón con mayor facilidad, esto no lo dudo, pero el perdón es también un don a disposición de cualquiera, gratuito, disponible a cualquier hora y en cualquier situación, pero  reconocer que nosotros, como simples mortales  también tenemos esta posibilidad de hacerlo nuestro, nos obliga a reconocer desde nuestros grandes egos, que en el fondo, es un tema que nos resulta difícil e incómodo.

Como mortal que yo también soy  pero con un deseo de  tomar decisiones, y emprender acciones con la mayor calidad humana de la que soy capaz, en mi experiencia de liderazgo, he aprendido, que solo liderando desde esta “misericordia organizacional”, podemos avanzar. Sigo siendo una absoluta principiante en este desafiante camino de liderazgo, pero a pesar de ello, soy una convencida que solo teniendo  un acercamiento desde ahí, con nuestros equipos, con nuestros colegas y nuestros superiores, lograremos ser organizaciones saludables.

Tengamos muy en cuenta que en el mundo que ahora vivimos, donde la agilidad impera, la capacidad de perdonar y pedir perdón al otro, es también  una palanca para lograrla porque nos permite desatascar relaciones deterioradas, recuperar una colaboración necesaria para lograr un producto final, o retomar la ilusión del proyecto y sobre todo, restaurar nuestro propio liderazgo, el que nos permite a nosotros mismos no perder la brújula para seguir impulsando nuestra organización con agilidad y determinación, y hacer que los demás puedan ver en nuestro ejemplo una referencia para ir veloz, ágil, comprendiendo y olvidando todo aquello que nos impida avanzar.

Bienaventurad@s los lideres misericordiosos.

 

 

 

 

 

 

 

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Brillantemente humildes…maravillosamente normales

Brillantemente humildes…maravillosamente normales


El pasado viernes tuve la delicia de compartir conversaciones con dos grandes lideres ,Jose Antonio Llorente, presidente de LLYC y Laura Gonzalez, presidenta de APD.

Me apasiona mi trabajo, me mueve mi propósito y dejo lo mejor de mi en cada encuentro, pero lo importante no es esto sino la experiencia que los demás dejan en mí. En esta ocasión, el gusto de compartir con estos dos grandes lideres,  la visión de la vida,  la visión de lo que debe ser el legado de un líder, tan sencillo y tan retador al mismo tiempo fue una experiencia inolvidable.

Dos personas, brillantemente humildes  y maravillosamente normales, con una generosidad que les distingue y una naturalidad difícil de encontrar.

Y con ellas hablamos de liderazgo y comunicación para elevar nuestro posicionamiento corporativo, ¡Qué importante ahora.!

Hoy una empresa tiene que ser mas Talent Magnet que nunca, debe ser un  imán del talento para atraer a esos candidatos que acelerarán su recuperación en este periodo, deseando seguramente hacerlo mas rápido  que sus competidores.  Y para esto, igual que los brillantes ponentes que el viernes teníamos,  la empresa ha de ser brillantemente  humilde, si señor. Y, hablando de comunicación,  esto sucede  cuando  ésta refleja  hacia la industria, entre sus colegas y empleados, proveedores y otros stakeholders, comportamientos, actitudes y  decisiones en total sintonía con esta virtud que definimos como humildad.

Desde el punto de vista de la comunicación hacia nuestros stakeholders externos, logramos ser  empresas humildes y atractivas  si decidimos, nos comportamos y comunicamos abiertamente lo que somos y lo que podemos ofrecer hoy como marca, sin tapujos ni circunloquios. Cuando logramos ser empresas centradas en nosotras mismas más que en la imagen que queremos proyectar. Cuando lo que comunicamos lo hacemos desde nuestro propósito de compañía; por que es nuestra razón de ser y nuestra razón para comunicar. Cuando logramos ser compañías que nos centramos  no tanto en los éxitos logrados, sino en lo que queremos conseguir, con humildad y ambición sana al mismo tiempo, gracias al compromiso de los que ya nos siguen.

Si esto lo logramos, no estaremos tan ocupados en compararnos con los demás o con nuestra competencia, sino en aprender de lo bien que estos también puedan hacerlas cosas y en reconocer sus méritos. Creeremos que toda organización es única y legítima, y por eso nuestra comunicación tendrá como base nuestra visión y propósito y no la visión del otro. Seremos organizaciones que nos permitiremos y animaremos a pedir opinión sobre diferentes asuntos, no solo a nuestros stakeholders internos, sino tambiéna stakeholders externos, a clientes y también a proveedores, a freelances y a consumidores, porque reconoceremos abiertamente que en nuestra organización se aprende y desaprende de la mano de todos.

Y seremos compañías que atraeremos el talento, esté donde esté, a través de las nuevas plataformas tecnológicas, desde las cuales nos comunicaremos también teniendo como base esta virtud.  Por ello seremos compañías atractivas.

Esa comunicación y transparencia desde la humildad deberá implicar que en nuestras organizaciones también se sabrá perder, sí, señor, se sabrá perder, aprender de los errores y compartir esos aprendizajes con nuestros equipos. Pero también se sabrá ganar y, además, se podrá y se permitirá soñar y pensar en grande, porque como empresa humilde no nos faltará la ambición, todo lo contrario, sabremos que se pueden alcanzar grandes cumbres, que podemos lograr nuestra reconstrucción y recuperación tras el impacto que la crisis sanitaria ha supuesto en la mayoría de nosotros, porque alcanzar las «grandes cumbres» se consiguen gracias no solo a uno, sino a todo el equipo.

Seremos también organizaciones agradecidas con esos éxitos, y los comunicaremos reconociendo quiénes han contribuido a ellos, de modo que daremos así crédito a los verdaderos autores y no a la jerarquía ni a los galones. Seremos organizaciones humildes porque reconoceremos que tenemos fortalezas y debilidades y que por eso estamos abiertos a complementar nuestro conocimiento incorporando al mejor talento que pueda sumarse a nosotros, aprendiendo así de ellos. Seremos organizaciones en las que en todos sus canales de búsqueda de empleo se mantendrán estos mismos mensajes; sencillos, reales, «maravillosamente normales» y auténticos sean o no mejores o peores que los de sus competidores, porque serán únicos, y eso los hará irresistibles.

Serán organizaciones donde, en definitiva, su comunicación hacia dentro y hacia fuera con todos sus stakeholders y desde el primer nivel de liderazgo en la organización será clara, transparente; organizaciones que contarán lo que son hoy tal vez provocado por el impacto de la crisis y lo que juntos quieren volver a ser, sin compararse con nadie. Y este tipo de comunicación solo será posible si los lideres que la impulsan son ejemplo a seguir como sin duda son Jose Antonio y Laura, líderes inspiradores humildes, humildes sin corona pero con todo su valor,  que  son capaces de conversar con las personas desde la más absoluta humildad, pues creen que no son más por estar más arriba, sino que precisamente están ahí por esta capacidad de aprender de todo y de todos, por generar conversaciones de valor, con verdadera escucha, mirada apreciativa y sin juicio, tal y como tuve la oportunidad de tener en mis conversaciones con ellos. Lideres así suelen  lograr que las marcas que lideran sean verdaderamente atractivas, por que su manera de estar en el mundo la despliegan en sus decisiones y acciones.

Para ser ese tipo de  marca atractiva que impulse el posicionamiento corporativo de nuestras organizaciones, ya no podemos pensar en marcas que estén desconectadas de la realidad o de las comunidades a las que se dirige; es más ,hoy en día, una marca ha de lograr generar una conversación con tod@s . Tras la crisis que estamos viviendo, una de las principales conclusiones que compartíamos también en el pasado encuentro es precisamente la convicción de que esta crisis va a actuar como acelerador de algunas de las tendencias actuales y que las marcas tendrán que aumentar su capacidad de transformación y adaptación, no solo de sus estrategias, sino en ocasiones incluso de sus modelos de negocio, siendo la autenticidad  y transparencia claves de la comunicación para la supervivencia.

Nuestras marcas, la marca de la compañía para la cual trabajamos y también por que no, nuestra propia marca como personas o como líderes de una organización llevan consigo  una  suma de todas y cada una de las sensaciones, percepciones y experiencias que una persona tiene como resultado del contacto con nosotros

Pensemos que la marca, de alguna manera , reside no solo en la mente sino también en el alma de las personas, por  esto es tan importante asegurar el tipo de emociones que provocamos a través de ella. Por este motivo la marca de nuestras organizaciones, la marca que dejamos cada uno de nosotros  hoy en día  ha de promover conversaciones que provoquen una serie de emociones y una promesa de valores que  haga que el que la percibe la sienta como una marca irresistible.

Promover y provocar conversaciones es en sí mismo un signo de humildad; humildad para escuchar a nuestros clientes, proveedores, al candidato que está en un proceso de selección, a aquel con el que iniciamos una colaboración de una u otra manera, para poder así aprender y adaptar nuestras expectativas y las de los demás en este proceso de conocimiento mutuo.

Hoy en día además hemos de tener en cuenta que las conversaciones se dan en distintas plataformas, de una manera más global, de mayor alcance e impacto. ¡Este es el poder de la tecnología!. Sin embargo,  ese poder, a las organizaciones y a nosotros mismos nos ha hecho mucho más vulnerables puesto que el conocimiento de cuál es la experiencia que estamos ofreciendo a los demás  se conocerá ágil y exponencialmente a través de todas ellas. Esta nueva realidad nos exige estar atentos a cuán de excelentes somos con nuestra imagen de marca y cuál es la experiencia que estamos generando también a través de estos canales on line. . ¿Es lo mismo una conversación mirándonos cara a cara a la que generamos a través de las pantallas, o en  un tweet en las redes sociales? ¿Qué evocamos al que recibe nuestros mensajes?

La vulnerabilidad y la fragilidad que tenemos hoy las compañías y nosotros como personas y lideres de cualquier organización es mucho mayor que hace unos años y  esto hemos de tenerlo en cuenta, sin duda, para mantener a nuestra marca como una marca preferida.

Esto significa, que debemos tener la humildad suficiente para escuchar más y mejor, para entender otras necesidades, para adaptar, reconstruir, pedir perdón y recuperar la imagen que hayamos podido perder por alguna situación determinada. Esto es un nuevo escenario, queramos o no, que debemos saber liderar para que esa vulnerabilidad se sitúe a nuestro favor. Y lo mismo que la humildad contribuye positivamente a mantener la imagen de nuestra marca en la industria, ocurre también de nuestra marca hacia el interior, hacia las personas que trabajan para nuestra organización. En un mundo hiperconectado como el actual, también ellas están en nuevas plataformas de conversación, y por este motivo las emociones y opiniones que seamos capaces de generarles con nuestra manera de hacer las cosas, es decir, la experiencia que les generemos teniendo, entre otras virtudes, la humildad como base, será con toda probabilidad compartida en esas nuevas plataformas sociales. Este hecho puede provocar que nuestra imagen de compañía salga reforzada y que el talento llame al talento o todo lo contrario.

No olvidemos que lo mismo que pasa entre personas y marcas nos  pasa entre  las personas: Entre dos personas se genera un buen vínculo cuando ambas han basado la relación en una confianza mutua, y esa confianza, a su vez, ha sido posible por la honestidad, la humildad  y la autenticidad que existe en la relación. A su vez, una relación auténtica es una relación en la que uno no pretende mostrar solo su mejor versión, sino su versión completa  siendo como decíamos… “brillantemente humildes” y  “maravillosamente normales”.

El liderazgo para lograr un posicionamiento corporativo a través de la comunicación, de lo que  tuvimos la fortuna de conversar el pasado viernes, tiene mucho que ver con esto, con ser «brillantemente humildes» y «maravillosamente normales» como  así lo demuestran Jose Antonio  y Laura, cada día con su ejemplo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ser «buena gente» ,  un «IT»  de la nueva era.

Ser «buena gente» , un «IT» de la nueva era.


Hoy quiero explicarte por qué merece la pena ser «buena gente», y aprender a  conjugar divinamente el verbo AMAR si quieres  ser una compañía atractiva para  trabajar, una compañía TALENT MAGNET, vital en estos tiempos que corren. Mas allá de las certificaciones que puedan decirlo, como decía el pasado domingo, a amar se aprende amando y así solo así el entorno crece, es rentable y cambia.!

Recordemos que talent magnet tiene que ver con ser verdaderos imanes del talento, ser atractivos e irresistibles, de la misma manera que se busca ser atractivo e irresistible en la fase inicial del amor, tal como lo entendemos.

Como marca, como organización, como sus líderes, deberíamos tener esta metáfora de referencia y plantearnos la pregunta de cómo hacemos sentir a los demás para lograr, así, ser la compañía más querida de la industria, en la que el talento que necesitamos quiera venir con nosotros para satisfacer su propósito profesional y los consumidores comprar en ella.

Ser una compañía Talent Magnet se sustenta en tres pilares y en los tres el AMOR es uno de los cinco ingredientes,  básicos para lograrlo.

Primer PILAR: COMUNICACIÓN Y TRANSPARENCIA

Ser una compañía atractiva, implica que comunicamos desde el alma sea lo que sea que queramos comunicar a los stakeholders externos e internos implica que todas nuestras comunicaciones, nuestros mensajes, el contenido y la forma de lo que contamos está preparado desde el deseo último de hacerlo bien para el otro. Es, por tanto, hacerlo pensando en quien lo recibe, ponernos en su piel, comprender su realidad y su necesidad y, al mismo tiempo, comunicarnos desde nuestros sentimientos más sinceros, auténticos y de servicio.

Es ver a los otros como un fin y no como un medio para conseguir nuestros objetivos individuales, buscar un punto de encuentro donde nos complementemos y enriquezcamos gracias a un vínculo basado en nuestra empatía y comprensión mutua. Debemos ser capaces de hacerles sentir que nos preocupamos verdaderamente por ellos desde el primer contacto, sean clientes, proveedores, freelances o potenciales candidatos. Y, puesto que nos preocupamos y nos ocupamos, nos aseguramos de que la comunicación que mantenemos con todos ellos es honesta y transparente poniendo nuestras comunicaciones y conversaciones al servicio del amor, en un sentido amplio, para que sean conversaciones de valor, que ayuden a conectar de verdad.

Y para eso debemos tener en cuenta tres aspectos fundamentales: cómo indagamos, cómo sintonizamos con los demás y cómo nos implicamos en la relación. Estos tres aspectos recogidos en el libro de Erskine, Moursund y Trautmann Más allá de la empatía  nos da luz para generar una comunicación más honesta, un vínculo más sólido y una relación más exitosa a largo plazo basándonos en este concepto. Soy consciente de que supone salir de nuestra zona de confort, de la que solemos salir muy poco para no mostrar nuestra vulnerabilidad, pero insisto en decir que la vulnerabilidad nos hará grandes, especialmente en un entorno difícil, complejo, en el que la capacidad de generar vínculos con las personas será una de las competencias más buscadas y en el que la expresión del amor hacia todas ellas será nuestra nueva responsabilidad si queremos lograrlo.

Segundo PILAR: Ser LIDERES INSPIRADORES

Ser una compañía Talent Magnet requiere también tener auténticos lideres inspiradores. Ejemplo de ellos entre otro grandes, para mi, Gandhi o Teresa de Calcuta. Ella líder referente y revolucionaria del cambio desde dentro, que logró mover masas y corazones en una industria compleja. Su ecuación para lograr la transformación de las personas, muy sencilla:

CONOCER- COMPRENDER- QUERER-CONFIAR-AMAR

Si no conocemos a las personas no  hay comprensión, no hay amor ni confianza ni ningún cambio. Así se sencillo. ¿Cuánto tiempo dedicamos realmente a conocer lo que a las personas les mueve, lo que necesitan, los miedos que ocultan, sus verdaderas virtudes y talentos? Una empresa será  atractiva e imán de talento, si  los líderes que la impulsan tienen al menos la intención y la voluntad de liderar en esta dirección por que su su modelo es perfectamente compatible con un entorno como el actual. El ser humano necesita muchas veces excusas para protegerse y evitar así salir de su zona de confort, pero también es verdad que probablemente en muchas ocasiones ni siquiera como seres humanos nos hemos parado a pensar qué sentimos por los demás y qué nos mueve a actuar con ellos. Tal vez porque no sabemos cómo hacerlo, tal vez por el miedo a hacer el ridículo, tal vez por vergüenza, tal vez por falta de humildad o tal vez lo hacemos con unos pero no con otros, o quizá por miedo a darnos cuenta de que, efectivamente, es la única manera que conocemos.  Esto no va de ser, almas de la caridad, claro que no,  ni de ser  «buena gente»  únicamente, no señor, el descubrimiento aquí es que ser «buena gente» es rentable,  solo  así podemos descubrir en las personas el mejor talento que llevan dentro y esto impactar en la eficiencia y productividad, tan necesaria. Dos vocablos que no necesitan más explicación.   Poner  en definitiva el amor como uno de los pilares, es un factor fundamental si queremos hablar de humanidad y de humanismo  de verdad y con ello de RENTABILIDAD. En esta apasionante quinta revolución industrial, tecnológica y humanista Ser una organización Nº 5, especialmente en estos momentos convulsos que todas las organizaciones estamos viviendo, va mucho de tener líderes así.

El tercer PILAR: Como ser una MARCA ATRACTIVA

¿Qué tiene que ver el concepto de amor con una marca para que esta sea atractiva para atraer al talento que necesitamos.? ¿ Para que sea una lovemark? ¿ Para que se sitúe no solo en la cabeza sino en el alma de las personas? El secreto ,según los mas expertos en lovemarks, está en el uso del misterio ,la sensualidad y la intimidad.  Aplicado al mundo del talento, significa tener en cuenta estos tres aspectos:

-Cómo mantenemos la atracción y sorprendemos de manera permanente a nuestros potenciales candidatos o talento que buscamos.

-Cómo conversamos  “a través de las pantallas” en esta nueva era, generando  confianza como marca,  siendo una marca honesta, integra y humilde, y donde la conversaciones se basan precisamente en esto en la confianza y no en el  control de la relación. Control es la palabra del pasado, confianza y accountability , el futuro.

– Cómo generamos verdadero valor, esto implica escuchar y responder a las necesidades que nuestros consumidores o nuestros potenciales candidatos tienen .

Las compañías en definitiva tenemos que mantener nuestra promesa de marca, saber contarla, enamorar con ella y esperar a que dé sus frutos sin caer en métodos más ágiles pero probablemente menos adecuados para conseguirlo. Esto implicará paciencia, implicará lleva a cabo encuentros y conversaciones para pensar en nuestras necesidades como compañía, pero también en las necesidades del consumidor o empleado  potencial  con toda la empatía de la que seamos capaces. Y precisamente con nuestro potencial talento, con este que vamos a necesitar para superar esta crisis,  necesitaremos hacer encuentros en los que no busquemos estar en una competición para sentirnos superiores a nadie, sino todo lo contrario. Deber se run espacio seguro, de conversación ilusionante, donde pongamos y compartamos nuestro propósito como compañía, donde generemos confianza para que el otro sea él mismo.

El amor, que sustente a estos tres pilares, definirá en gran medida  si somos una compañía que tiene auténticos «fans», si  somos realmente irresistibles, para los que están y para ese talento que necesitamos y está por venir, una compañía  que en definitiva  sea verdaderamente  «IT»

De veras, merece la pena , arriésgate, ¡ AMA.!

 

Liderazgo “Coco”

Liderazgo “Coco”


Hace unos pocos días, tuvimos todos la oportunidad de escuchar la nueva certificación que ha recibido uno de los múltiples restaurantes de nuestro país, para poder garantizar que su local está libre de peligro, libre de contagio de algo tan poco deseado como es COVID-19.

Es curioso como ser ahora un restaurante TOP, no será tanto tener una, dos o tres estrellas Michelin, sino que pasa sin duda por tener antes una nueva certificación que asegure nuestra salud en primer lugar. Gran acierto.

He querido llevar esta “nueva normalidad” a las organizaciones de hoy y a las que aspiramos a ser Organizaciones Nº5 y os cuento por qué.

Durante estos últimos años, las empresas hemos aspirado a ser mejores organizaciones y ser reconocidas externamente por ello, algo que ha sido un gran avance, sin duda. De esta manera, hemos trabajado y focalizado nuestros esfuerzos en mejorar nuestros procesos internos, nuestra eficacia organizativa, nuestra relación con el medio ambiente, o nuestras iniciativas dirigidas a mejorar el ciclo de talento de nuestra organización.

Todo ello promovido en parte por la creciente necesidad, año tras año, de ser empresas atractivas para trabajar, empresas “irresistibles” para el talento que necesitábamos, el que teníamos y el que estaba por llegar. Qué duda cabe que todo ello nos ha ayudado y nos sigue ayudando a retarnos cada día como líderes y como organizaciones para seguir mejorando en nuestros “qués” y en nuestros “cómos” que hemos sacado sino todo lo que hemos aprendido detrás. Un aprendizaje que nos ha de servir ahora para decidir, qué queremos mantener, que queremos soltar, y que queremos incorporar para pasar así , como en el cole al “siguiente nivel”, también en nuestro liderazgo organizacional.

En definitiva, es momento de parar y sentir, como en su día hizo Coco Chanel, qué ingredientes queremos elegir en esta nueva etapa para ser fieles a nuestro propósito, personal y organizacional, y contribuir con nuestra elección, valiente, al alcance de este independientemente de la incertidumbre y complejidad que nos rodee. Es momento por tanto de aprender a coger o soltar; “Flor de naranjo” o “madera de sándalo”… un comportamiento u otro, una virtud u otra, una decisión u otra…

Soltar y elegir, soltar y elegir qué comportamientos, decisiones, valores, actitudes o virtudes queremos que nos distingan en esta nueva etapa. Y probar, como Coco Chanel, hizo, una, ¡dos o cinco veces! las necesarias para asegurar que elegimos los mejores ingredientes, teniendo como referencia la huella que querremos dejar en esta nueva era post-COVID. Estas serán en definitiva las organizaciones Nº5, aquellas que sean capaces de seleccionar cuidadosamente los mejores, aquellos que verdaderamente la distingan para hacer una fragancia única, palanca de la transformación cultural, digital y humanista que tenemos que liderar en los próximos meses.

¿Te atreves?