LUNES INSPIRADORES

LUNES INSPIRADORES


 

Buenos días!, comparto con vosotros esta conversación que mantuvimos con el equipo de Lunes inspiradores donde hablamos de la importancia de ser organizaciones Nº5, organizaciones con una esencia única, que las distingue, igual que lo fue un perfume de referencia a lo largo de todas las épocas. Aquello que la hizo única hace mas de 100 años ha perdurado hasta nuestros días. Nuestras organizaciones también han de tener esta esencia que les garantice una sostenibilidad a largo plazo.

Te invito a conocer la esencia delas empresas que dejan huella..

https://www.youtube.com/watch?v=js5cbLJUEVA

POBREZA RADICAL y el liderazgo de hoy.

POBREZA RADICAL y el liderazgo de hoy.


La semana anterior, quise compartir mi reflexión sobre el liderazgo y los selfis, «inventos” que lo único que hacen es empobrecer nuestro liderazgo.

Hoy quiero hacer reflexión sobre un término que la pandemia seguramente ha puesto más en evidencia que nunca,  en muchos sentidos: la pobreza. Pobreza que  en términos negativos  la entendemos como  la pobreza moral, el  vacío, la soledad, la falta de elementos básicos, la falta de un empleo, de salud, de valores… Esta pobreza no solo está en la calle, también podemos encontrarla en nuestras organizaciones en forma de  falta de confianza, falta de  seguridad física o psicológica, falta de capacidades, falta de resiliencia, falta de liderazgo y de tantas otras cosas más. Suena extraño decir que las personas que viven esto en nuestras organizaciones  son los pobres de hoy, “los que sufren” como si este vocablo solo fuera valido para países en vías de desarrollo, pero así es para mí. “Los que sufren” desgraciadamente están, hoy,  más cerca de nosotros que nunca. Y ante esto, las organizaciones pedimos “resiliencia.” Una nueva competencia, necesaria, si, pero me pregunto cuánto hacemos desde el  propio liderazgo organizacional, desde el liderazgo personal para acompañar y hacer que esa resiliencia, no sea tan necesaria ni con tanta intensidad. En definitiva qué hacemos para  echar esa mano a “nuestros pobres.”, para que así puedan también cubrir esas necesidades y puedan remontar, fortalecerse, ilusionarse de nuevo y sacar lo mejor de sí mismos especialmente ahora.

Y para que esto suceda, hablaré de la otra cara de la pobreza, aquella que es verdaderamente necesaria,  la pobreza de espíritu,  aquella que nos permite entregar de cada uno de nosotros lo necesario  para “nutrir” al otro. Y para ello hemos de despojarnos de cualquier pretensión, de cualquier orgullo, de cualquier arrogancia.

En este sentido, hemos de hacernos dos reflexiones: Qué significa ser pobre en relación con uno mismo para nutrir a otro, y qué significa ser pobre en relación con los demás.

¿Qué significa ser pobre en relación a uno mismo, como persona?

1.Significa reconocer  que no tenemos casi ningún mérito por ser lo que somos, ni por tener los  talentos que tenemos. Hemos tenido la suerte de nacer donde hemos nacido, de tener la educación que hemos tenido y las oportunidades que se han abierto entre nosotros y que sin duda nos hemos esforzado para aprovecharlas.  Creo que es legítimo alegrarnos si logramos hacer un bien en nuestro entorno pero nunca para alimentar nuestro orgullo  y despreciar al otro. Como bien dice Jackes Philippe: ¿Por qué tenemos la tendencia tan fuerte a alimentar nuestro ego cuando todo se nos ha dado.?. Creo que hemos de estar agradecidos, siempre, vanagloriarnos por ello, nunca.

2.Significa aceptarnos como somos  con nuestras fragilidades, limitaciones e imperfecciones. Seguramente para muchos, al menos para mí, un reto más difícil del que pueda tener día a día en mis desafíos laborales. Pero sin ello, no podremos ser lo suficientemente pobres desde dentro para ayudar a los pobres de fuera.

3.Significa por este mismo motivo, trabajar cada día por no juzgar frívolamente, sino todo lo contrario. Comprender pero no justificar. Actuar, pero no para” triunfar”

4.Significa que la gratitud forma parte de nuestras vidas y relaciones mucho más de lo que lo está, porque nuestra vida, en si misma con todo lo que lleva es un auténtico regalo.

5.Significa por ello, dar la mano al que tengo al lado, sin sentirme «subido» en ningún peldaño,  para sacarlo de “la pobreza” en la que está, para elevarlo, dignificarlo, hacerlo sentir un ser querido, digno, y con el que contamos cada día para dar lo mejor y dejar la mejor huella en nuestra organización.

¿Qué significa ser pobre en relación a nuestro LIDERAZGO con los  demás?.

1.Significa la renuncia a toda forma de dominio, manipulación o sentir posesión por los demás para que cumplan mis deseos. Formas de manipulación que tal vez sean inconscientes para uno, pero que obliga al otro a conformarse con lo que “yo quiero” para mis intereses o fines personales y no tanto para el propósito organizacional. Una línea muy sutil, fácil de cruzar, y dolorosa para aquel que invadimos con este fin.

2.Significa, aceptar que el otro se me “escurra” para lograr los fines que  pretendíamos y que no conseguimos, y por tanto dar el paso de aceptarle como es, como legitimo otro, y desde ahí, potenciar el valor que tiene para el propósito que perseguimos en nuestra compañía.

3.Significa, “servir” al otro, para lograr los fines comunes y no tanto “servirse” del otro. Algo que puede sonar a ser  lideres pusilánimes, es sin embargo una de las fortalezas que mas necesita el liderazgo de hoy.

4.Significa algo tan grande, como renunciar al rencor. Se suele decir que el rencor es un veneno que se toma uno para matar a otro, y no puedo estar más de acuerdo con ello, entendiendo la dificultad que el ser humano tiene para ser capaz de lograrlo. Somos capaces de envenenarnos muchas veces al día, con mil situaciones que pueden suceder en nuestras vidas, y en nuestras organizaciones, con nuestros colegas, nuestros equipos, y caemos como ratas, envenenados con nuestro propio jugo mortal.

La próxima vez, animo a que nos paremos para darnos cuenta como el envenenamiento invade nuestro cuerpo y preguntémonos, si nos aporta o por el contrario, soltarlo puede ser la mejor liberación que puede existir. Difícil, seguro, pero , ¿Para qué están los retos sino es para transformarse para poder transformar.?

5.Ser un líder con pobreza de espíritu, también es aquel que no pretende decir la última palabra, y es capaz de  dejar el orgullo al lado para permitir que otros la digan. No hay espacio mas grande de crecimiento, que ver al otro volar libre sintiéndose seguro a tu lado. El liderazgo con pobreza de espíritu es el único que logra esto.

6.Un líder así es un líder que ha tirado las facturas que tenia pendientes con los otros , porque lo que le importa no son los balances, ni la contabilidad ni la cuenta de resultados de nadie, sino la generosidad en estado puro.

7.Significa también, no justificarse sin cesar, y a veces ser incomprendido, claro que si. No digo que no haya que defender tus ideas, que ser valiente para decir aquello en lo que crees que es importante para una organización, pero no siempre “ganaremos la batalla”, ni es necesario. Esto también es ser pobre de espíritu. Estar en tu lugar, esto es, cueste lo que cueste. Dando y aceptando, dando y aceptando.

8.Significa también, “aceptar las pérdidas.” A lo largo de nuestras carreras profesionales, perdemos personas y cosas por el camino. Personas que deciden emprender otro reto profesional y hacemos lo posible por “retenerlos” cuando precisamente lo que distingue a los lideres pobres de espíritu es liberar, impulsar y comprender que esa persona ya necesita sentirse nutrida por otros. Dar alas, es por tanto una de las características que les distinguen. Significa también aceptar perdidas emocionales, y desde ahí, seguir liderando. “Las verdaderas pobrezas no son las que elegimos sino las que la vida nos impone”.

9.Significa muchas veces, saber “abandonarnos” en el sentido sano. Cada uno a aquello que le mueve desde su propia espiritualidad, y ser capaz de hacerlo. El hombre está convencido que puede controlar todo, y cada vez más, el mundo nos está diciendo que no podemos controlar nada y pero si confiar, como única alternativa de valor

10.Un líder así, en definitiva sabe que cuanto más pobre es, más paz consigue, y cuanto más paz consigue, más es capaz de transformar y liderar el entorno en el que opera. El mundo de hoy esta lleno de orgullo, de su avidez incansable de riqueza y poder y no puede curarse sino acogiendo este mensaje.

Hace apenas unas horas compartía con vosotros un artículo ligado a nuestro tremendo  deseo de impulsar el “performance” en nuestras organizaciones, algo totalmente entendible en este nuevo contexto para lograr nuestra recuperación, pero tal y como nos sugería el artículo de la revista de Harvard, no es tanto poner foco en el “performance” sino en  “growth”. Y ese crecimiento es algo de mucho mas alcance, sentido y propósito. El crecimiento que propone, pasa precisamente por todo lo que aquí comparto, por esta pobreza radical, para mirar a los pobres de hoy desde mi propia pobreza,  pasa por ser pobres de espíritu para ser grandes en nuestro liderazgo con las personas, con nuestros clientes y en nuestra industria. Esto es lo verdaderamente importante, lo que ayudará a ese crecimiento de uno mismo, al de las Organizaciones Nº5 que sitúan el valor de la pobreza radical como elemento de un buen liderazgo y al de  nuestra sociedad,  en su conjunto.

 

 

 

 

 

 

 

La enfermedad de los «Selfies».

La enfermedad de los «Selfies».


En estos últimos “Sunday post” he hablado de la pasión y el propósito, de liderazgo que se escribe con P, con aquel que nos mueve y hace mover a otros hacia un propósito común, tan necesario.

Pero  también en estos días, en estas últimas semanas, que siguen siendo vulnerables y desafiantes para todos, en el plano sanitario, económico y social , me he preguntado si el mundo, las organizaciones, las instituciones, y cada uno de nosotros, individualmente, nos  estamos moviendo, estamos tomando decisiones, nos estamos focalizando en  lo verdaderamente importante, o sin embargo lo hacemos pensando únicamente  en lo que nos hace “sentir importantes.”, queriendo así curar nuestra herida narcisista de nuestro niñ@  interior.

En un mundo que va tan rápido, donde nos urge alcanzar  la sostenibilidad financiera probablemente para cubrir una de las necesidades principales, insisto mucho que precisamente, por esta razón,  hay que “parar”. Parar para conectar con nosotros mismos y descubrir sinceramente como líderes  qué es lo que nos mueve para tomar cualquier decisión, nuestro narcisismo– individual o organizacional-  o nuestro verdadero deseo de contribuir al entorno  en el que opero.

Esta enfermedad que a mi me gusta llamar “ la enfermedad de los selfies”, puede atravesar sutilmente nuestra sociedad, nuestras organizaciones, dejando un impacto  del que no siempre nos damos cuenta.

Este liderazgo narcisista  puede provocarnos ceguera para ver la realidad como realmente es, distancia para evitar conectar con lo verdaderamente importante, y dependencia para ser alabados continuamente y preocuparnos únicamente de ello. Por ello quiero resaltar los 10  riesgos principales que podemos tener como organizaciones si la «enfermedad de los selfies» aparece por la puerta y se instala sin darnos cuenta en cualquier líder, o equipo que lidera.

En el  liderazgo narcisista:

1.Nos creemos mejores que los demás, siempre, no hay manera de hacernos ver a  que la oportunidad de ser mejores pasa por, dejar el móvil  al lado y escuchar también otras opciones, realidades y perspectivas de otros.

2.Necesitamos ser el centro de atención, da igual la razón, la organización o el líder narcisista encuentra la manera de que le miren solo a el, volviéndonos ciegos a otras realidades seguramente mas importantes para la recuperación de nuestra organización, de nuestro país, de todo.

3.Somos absolutamente encantadores, así lo parece desde fuera, por lo cual, podemos parecer  irremediablemente atractivos, en un primer contacto o en varios, pues tenemos  la agudeza de mantener la atención de otros a pesar de equivocarnos en la razón o el propósito real que debe perseguir la organización.

4.Somos manipuladores, y esto es una cualidad que nos distingue como lideres narcisistas. Conseguimos lo que necesitamos para esa foto seflie tan necesaria para uno, pero nos olvidamos de ver el paisaje que nos rodea, perdiéndonos la luz que da en aquella mirada, el fondo de aquel valle, y tantas otras cosas que harían de la foto, una foto verdaderamente completa y única.

5.Como lideres narcisistas, la empatía y la compasión ha quedado en otro lugar. Las palabras, los mensajes que salen de una organización así, son huecas y sin sentido, haciéndole creer al otro que es escuchado.  Un país narcisista, no escucha a sus ciudadanos, una organización, solo proyecta mensajes vacíos, y la persona como tal, lo mismo.

6.Somos envidiosos. Ahora, que la oportunidad de tod@s es sumar para salir juntos reforzados, si somos organizaciones y  lideres narcisistas, seremos incapaces de ver en el otro esa oportunidad por que la única formula que conoce y aplica es la contraria: restar. La frase «divide y vencerás» forma parte de la lectura de noche de una organización narcisista.

7.A un líder, a una organización narcisista, no le gusta recibir órdenes de nadie, por lo cual, si lo somos, seremos  incapaces de aceptar soluciones que puedan ayudar a un propósito sano que nos distingue. .Por este motivo, también somos incansables y competitivos en el trabajo, pues no toleramos no tener el control sobre los demás. De allí que las personas y las organizaciones narcisistas sean buenos para liderar una organización, una industria. Ojo no seamos uno de ellos y no nos hayamos dado cuenta, estando únicamente ocupados en mirar nuestro selfie personal.

8.Somos invulnerables: Esto conlleva que como líder, como organización, por mucho que digamos que el feedback y dar critica constructiva ayuda al crecimiento, si somos organizaciones y  lideres narcisistas seremos incapaces de recibirla, por lo que seguiremos viviendo, decidiendo y creyendo que seguimos un propósito sano, cuando es todo lo contrario.

9. Excesiva importancia al aspecto exterior olvidando el interior:  Las organizaciones, y lideres narcisistas, estaremos más centrados en la imagen que proyectamos y los premios que logramos, y no tanto en  lo que se siente y percibe en el interior de una organización para poder así avanzar hacia una mejor experiencia. El hacer ( «To do»)  no da el siguiente paso, sentir ( «To feel»). ¿Cómo hacer sentir bien a un equipo, a una organización, a una sociedad en su conjunto?

10.Somos vanidosos: Las organizaciones, y lideres narcisistas,  creeremos que nadie es lo suficientemente bueno para nosotros, por lo cual podremos correr el riesgo de volvernos endogámicos, de no ver el talento donde si lo hay y de perder competitividad en un contexto como el actual.

Hoy todos tenemos la oportunidad de recuperar nuestro país, empezando cada uno desde nuestras responsabilidades, y  nuestro entorno más cercano, para luego ampliarlo a nuestro entorno profesional habitual para finalmente dar un paso más y abrirlo a un entorno, a un ecosistema mas amplio de colaboración. Y para recuperar este país, hemos de empezar primero por asegurar que  como líderes de cualquier organización,  conseguimos mantener los selfies aparte si queremos de verdad ser creíbles y asegurar, no solo a corto plazo, sino a largo, que mantenemos  los vínculos sólidos con nuestra gente y con todo el ecosistema de personas con las que nos relacionamos. No hay más.

El barco se mueve demasiado como para no asegurar que cada una de las personas que esta subidas a él, están física y emocionalmente sujetadas para no caerse. No olvidemos  que es mejor la incertidumbre sabiendo que no estás sola/o que las falsas certezas prepotentes. Y esto se consigue si dejamos nuestros “selfies” al lado y nos preocupamos y ocupados por mantener esa  pasión  y propósito que nos impulsa a actuar , virginalmente  “sano”.

Los vínculos se logran por varias razones, pero, sin duda, ser capaces de despertar deseo y de transmitir nuestra pasión autentica por el proyecto que lideramos a las personas con las que necesitaremos colaborar para que formen parte de la solución, es una de ellas. Atrás habrán de quedar, por tanto, las relaciones interesadas como un medio para conseguir un fin narcisista, dando paso a nuevas relaciones, generosas, solidarias, sostenibles, humanistas en las que dedicaremos de nosotros lo que sea necesario para generar relaciones sanas con ese nuevo ecosistema de personas con las que nos relacionaremos, para que así entiendan, se apasionen y participen en ese proyecto que hará palanca para la verdadera recuperación de nuestro país. Ahí marcaremos la diferencia en esta era post covid, en este nuevo  future of work

Si no dejamos nuestro interés por “los selfies”, y nos centramos en la pasión que mueve desde dentro a  construir y co-crear de verdad con el otro, no habrá energía, ni valor, ni deseo de saltar a una zona nueva sin certeza de no fallar. Cuando de verdad pongamos a las personas y a su talento en el centro, tendremos verdadera pasión por el liderazgo sano  no solo de una organización, también de una industria y  de una sociedad. Porque, cuando esto suceda, querremos aprender, reconoceremos nuestras heridas narcisistas porque nos arriesgaremos a volvernos vulnerables, porque sabremos que merece la pena, nos atreveremos a probar de cubrir las necesidades de las personas, que lideramos, y no las nuestras sin la certeza de hacerlo bien a la primera, pero con el firme deseo de intentarlo, porque sabremos que solo así lograremos realmente liberar todo el potencial y acelerar el rendimiento que hoy necesitamos de cada uno de ellas.

Es cierto que el entorno no es fácil, que hay incertidumbres y presión por los resultados, que necesitamos hacer más con menos y en menor tiempo. Todo esto es absolutamente cierto, pero  que esto no nos quite nunca nuestra pasión por nuestro sano  propósito, ni nuestro entusiasmo y deseo de contagiar a otros para surfear en este nuevo contexto cada vez más complejo y cambiante.

Podemos decidir ser víctimas o responsables de lo que nos sucede, ser narcisistas o generosos para contribuir  a la recuperación de nuestro entorno, de nuestra sociedad, de nuestro país, esto  está también en nuestras manos, ejerciendo ese «liderazgo sin selfies», un liderazgo  responsable y consciente, que tanto necesitamos.

Brillantemente humildes…maravillosamente normales

Brillantemente humildes…maravillosamente normales


El pasado viernes tuve la delicia de compartir conversaciones con dos grandes lideres ,Jose Antonio Llorente, presidente de LLYC y Laura Gonzalez, presidenta de APD.

Me apasiona mi trabajo, me mueve mi propósito y dejo lo mejor de mi en cada encuentro, pero lo importante no es esto sino la experiencia que los demás dejan en mí. En esta ocasión, el gusto de compartir con estos dos grandes lideres,  la visión de la vida,  la visión de lo que debe ser el legado de un líder, tan sencillo y tan retador al mismo tiempo fue una experiencia inolvidable.

Dos personas, brillantemente humildes  y maravillosamente normales, con una generosidad que les distingue y una naturalidad difícil de encontrar.

Y con ellas hablamos de liderazgo y comunicación para elevar nuestro posicionamiento corporativo, ¡Qué importante ahora.!

Hoy una empresa tiene que ser mas Talent Magnet que nunca, debe ser un  imán del talento para atraer a esos candidatos que acelerarán su recuperación en este periodo, deseando seguramente hacerlo mas rápido  que sus competidores.  Y para esto, igual que los brillantes ponentes que el viernes teníamos,  la empresa ha de ser brillantemente  humilde, si señor. Y, hablando de comunicación,  esto sucede  cuando  ésta refleja  hacia la industria, entre sus colegas y empleados, proveedores y otros stakeholders, comportamientos, actitudes y  decisiones en total sintonía con esta virtud que definimos como humildad.

Desde el punto de vista de la comunicación hacia nuestros stakeholders externos, logramos ser  empresas humildes y atractivas  si decidimos, nos comportamos y comunicamos abiertamente lo que somos y lo que podemos ofrecer hoy como marca, sin tapujos ni circunloquios. Cuando logramos ser empresas centradas en nosotras mismas más que en la imagen que queremos proyectar. Cuando lo que comunicamos lo hacemos desde nuestro propósito de compañía; por que es nuestra razón de ser y nuestra razón para comunicar. Cuando logramos ser compañías que nos centramos  no tanto en los éxitos logrados, sino en lo que queremos conseguir, con humildad y ambición sana al mismo tiempo, gracias al compromiso de los que ya nos siguen.

Si esto lo logramos, no estaremos tan ocupados en compararnos con los demás o con nuestra competencia, sino en aprender de lo bien que estos también puedan hacerlas cosas y en reconocer sus méritos. Creeremos que toda organización es única y legítima, y por eso nuestra comunicación tendrá como base nuestra visión y propósito y no la visión del otro. Seremos organizaciones que nos permitiremos y animaremos a pedir opinión sobre diferentes asuntos, no solo a nuestros stakeholders internos, sino tambiéna stakeholders externos, a clientes y también a proveedores, a freelances y a consumidores, porque reconoceremos abiertamente que en nuestra organización se aprende y desaprende de la mano de todos.

Y seremos compañías que atraeremos el talento, esté donde esté, a través de las nuevas plataformas tecnológicas, desde las cuales nos comunicaremos también teniendo como base esta virtud.  Por ello seremos compañías atractivas.

Esa comunicación y transparencia desde la humildad deberá implicar que en nuestras organizaciones también se sabrá perder, sí, señor, se sabrá perder, aprender de los errores y compartir esos aprendizajes con nuestros equipos. Pero también se sabrá ganar y, además, se podrá y se permitirá soñar y pensar en grande, porque como empresa humilde no nos faltará la ambición, todo lo contrario, sabremos que se pueden alcanzar grandes cumbres, que podemos lograr nuestra reconstrucción y recuperación tras el impacto que la crisis sanitaria ha supuesto en la mayoría de nosotros, porque alcanzar las «grandes cumbres» se consiguen gracias no solo a uno, sino a todo el equipo.

Seremos también organizaciones agradecidas con esos éxitos, y los comunicaremos reconociendo quiénes han contribuido a ellos, de modo que daremos así crédito a los verdaderos autores y no a la jerarquía ni a los galones. Seremos organizaciones humildes porque reconoceremos que tenemos fortalezas y debilidades y que por eso estamos abiertos a complementar nuestro conocimiento incorporando al mejor talento que pueda sumarse a nosotros, aprendiendo así de ellos. Seremos organizaciones en las que en todos sus canales de búsqueda de empleo se mantendrán estos mismos mensajes; sencillos, reales, «maravillosamente normales» y auténticos sean o no mejores o peores que los de sus competidores, porque serán únicos, y eso los hará irresistibles.

Serán organizaciones donde, en definitiva, su comunicación hacia dentro y hacia fuera con todos sus stakeholders y desde el primer nivel de liderazgo en la organización será clara, transparente; organizaciones que contarán lo que son hoy tal vez provocado por el impacto de la crisis y lo que juntos quieren volver a ser, sin compararse con nadie. Y este tipo de comunicación solo será posible si los lideres que la impulsan son ejemplo a seguir como sin duda son Jose Antonio y Laura, líderes inspiradores humildes, humildes sin corona pero con todo su valor,  que  son capaces de conversar con las personas desde la más absoluta humildad, pues creen que no son más por estar más arriba, sino que precisamente están ahí por esta capacidad de aprender de todo y de todos, por generar conversaciones de valor, con verdadera escucha, mirada apreciativa y sin juicio, tal y como tuve la oportunidad de tener en mis conversaciones con ellos. Lideres así suelen  lograr que las marcas que lideran sean verdaderamente atractivas, por que su manera de estar en el mundo la despliegan en sus decisiones y acciones.

Para ser ese tipo de  marca atractiva que impulse el posicionamiento corporativo de nuestras organizaciones, ya no podemos pensar en marcas que estén desconectadas de la realidad o de las comunidades a las que se dirige; es más ,hoy en día, una marca ha de lograr generar una conversación con tod@s . Tras la crisis que estamos viviendo, una de las principales conclusiones que compartíamos también en el pasado encuentro es precisamente la convicción de que esta crisis va a actuar como acelerador de algunas de las tendencias actuales y que las marcas tendrán que aumentar su capacidad de transformación y adaptación, no solo de sus estrategias, sino en ocasiones incluso de sus modelos de negocio, siendo la autenticidad  y transparencia claves de la comunicación para la supervivencia.

Nuestras marcas, la marca de la compañía para la cual trabajamos y también por que no, nuestra propia marca como personas o como líderes de una organización llevan consigo  una  suma de todas y cada una de las sensaciones, percepciones y experiencias que una persona tiene como resultado del contacto con nosotros

Pensemos que la marca, de alguna manera , reside no solo en la mente sino también en el alma de las personas, por  esto es tan importante asegurar el tipo de emociones que provocamos a través de ella. Por este motivo la marca de nuestras organizaciones, la marca que dejamos cada uno de nosotros  hoy en día  ha de promover conversaciones que provoquen una serie de emociones y una promesa de valores que  haga que el que la percibe la sienta como una marca irresistible.

Promover y provocar conversaciones es en sí mismo un signo de humildad; humildad para escuchar a nuestros clientes, proveedores, al candidato que está en un proceso de selección, a aquel con el que iniciamos una colaboración de una u otra manera, para poder así aprender y adaptar nuestras expectativas y las de los demás en este proceso de conocimiento mutuo.

Hoy en día además hemos de tener en cuenta que las conversaciones se dan en distintas plataformas, de una manera más global, de mayor alcance e impacto. ¡Este es el poder de la tecnología!. Sin embargo,  ese poder, a las organizaciones y a nosotros mismos nos ha hecho mucho más vulnerables puesto que el conocimiento de cuál es la experiencia que estamos ofreciendo a los demás  se conocerá ágil y exponencialmente a través de todas ellas. Esta nueva realidad nos exige estar atentos a cuán de excelentes somos con nuestra imagen de marca y cuál es la experiencia que estamos generando también a través de estos canales on line. . ¿Es lo mismo una conversación mirándonos cara a cara a la que generamos a través de las pantallas, o en  un tweet en las redes sociales? ¿Qué evocamos al que recibe nuestros mensajes?

La vulnerabilidad y la fragilidad que tenemos hoy las compañías y nosotros como personas y lideres de cualquier organización es mucho mayor que hace unos años y  esto hemos de tenerlo en cuenta, sin duda, para mantener a nuestra marca como una marca preferida.

Esto significa, que debemos tener la humildad suficiente para escuchar más y mejor, para entender otras necesidades, para adaptar, reconstruir, pedir perdón y recuperar la imagen que hayamos podido perder por alguna situación determinada. Esto es un nuevo escenario, queramos o no, que debemos saber liderar para que esa vulnerabilidad se sitúe a nuestro favor. Y lo mismo que la humildad contribuye positivamente a mantener la imagen de nuestra marca en la industria, ocurre también de nuestra marca hacia el interior, hacia las personas que trabajan para nuestra organización. En un mundo hiperconectado como el actual, también ellas están en nuevas plataformas de conversación, y por este motivo las emociones y opiniones que seamos capaces de generarles con nuestra manera de hacer las cosas, es decir, la experiencia que les generemos teniendo, entre otras virtudes, la humildad como base, será con toda probabilidad compartida en esas nuevas plataformas sociales. Este hecho puede provocar que nuestra imagen de compañía salga reforzada y que el talento llame al talento o todo lo contrario.

No olvidemos que lo mismo que pasa entre personas y marcas nos  pasa entre  las personas: Entre dos personas se genera un buen vínculo cuando ambas han basado la relación en una confianza mutua, y esa confianza, a su vez, ha sido posible por la honestidad, la humildad  y la autenticidad que existe en la relación. A su vez, una relación auténtica es una relación en la que uno no pretende mostrar solo su mejor versión, sino su versión completa  siendo como decíamos… “brillantemente humildes” y  “maravillosamente normales”.

El liderazgo para lograr un posicionamiento corporativo a través de la comunicación, de lo que  tuvimos la fortuna de conversar el pasado viernes, tiene mucho que ver con esto, con ser «brillantemente humildes» y «maravillosamente normales» como  así lo demuestran Jose Antonio  y Laura, cada día con su ejemplo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Liderazgo también se escribe con P.

Liderazgo también se escribe con P.


En plena pandemia, decidí lanzar un blog para poder seguir compartiendo aquello en lo que creo, siento y persigo, especialmente en estos momentos, con este complejo contexto. Y abría así un paso más en mi vida para compartir con quien quisiera reflexiones para que pudieran ayudarnos a impulsar lo que yo llamo Organizaciones Nº5.  Y abría este blog , hablando precisamente  de mi Pasión y Propósito, para mi las 2 P,S deL liderazgo, por que liderazgo también se escribe con P. Em mi caso, » Aspirar a transformarnos para transformar nuestras organizaciones en Organizaciones Nº 5, organizaciones extraordinarias, aquellas que sitúan a la persona como motor de crecimiento y transformación en un mundo en continuo cambio».

Mi propósito me mueve cada día, y la pasión sin duda me ha seguido y sigue siendo unas de las virtudes que tengo de referencia para lograr mis metas y ayudar a las metas de otros,  especialmente ahora, si , ahora que es tan difícil mantenerse con actitud positiva, ahora, si, que tenemos más miedos que nunca, ahora sí, que nuestra prioridad son los resultados financieros, casi por encima de ningún otro. Ahora es el momento de escribir ese «Liderazgo con P», con gusto por esa escritura, como aquella que surge cuando tenemos en nuestras manos la mejor pluma estilográfica.

Por esto quiero dedicar este articulo a ese tipo de «escritura», aquella que se destila cuando escribes con pasión,  palanca clave aceleradora de nuestro crecimiento personal y  organizacional y el crecimiento de otros. Y en particular, el rol de ese «Liderazgo con P»,  para impulsarlo.

Un líder de hoy , debe pivotar sobre dos roles fundamentales;  debe ser una pieza clave para transformar a las personas y al entorno y ser un auténtico “builder” como me gusta llamarlo y debe ser un líder “teacher” que impulse el desarrollo de sus equipos, muy oído, cierto, pero que no quede en palabras huecas, cuando hoy es más importante que nunca. Este liderazgo, tambien ha de escribirse con P, y te diré por qué.

El líder Builder

Para hablar de líder transformador,  de un líder “builder”  empecemos por entender ¿Qué significa transformar? Transformar es  hacer que algo o alguien cambie o sea distinto, pero sin alterar totalmente sus características esenciales. Para que esto suceda,  debemos transformar mindsets, pensamientos, pero también emociones y sentimientos y por ello, precisamente la pasión que se proyecte forma parte del engranaje de este reto.

El «Liderazgo con P», aquel que transforma desde la pasión es el que ejerce un líder que, con sus palabras, sus gestos, sus acciones y, sobre todo, con  su ejemplo es capaz de generar en el otro una experiencia auténtica y verdadera de pasión por el propósito que se persigue, es capaz de convertir un desafío, en una oportunidad, porque ahí esa la pasión para hacerlo.

Estos líderes transformadores son  personas carismáticas , que aman lo que hacen y saben transmitir y contagiar esa llama interna, esa pasión. Son personas que han conectado totalmente su propósito personal con su propósito profesional y  han encontrado sentido y misión en lo que hacen cada día. Y, puesto que lo sienten de un modo profundo, son capaces de transmitirlo así a los demás y de lograr conectar con sus emociones y movilizarlas hacia el propósito que se persigue.

Pero, ojo , no siempre se trata de tener una personalidad abierta y entusiasta, también los líderes más reservados son capaces de ejercer ese «Liderazgo con P», de generar pasión en el momento en el que intervienen o en su manera de actuar en el día a día, porque están absolutamente conectados a su propósito y así lo demuestran.

No es, por tanto, tener una u otra personalidad, sino ser conscientes de la importancia de esa virtud en nuestro liderazgo, de darnos cuenta de qué es lo que nos apasiona de veras y saber demostrarlo de forma genuina y auténtica, pero con mayor o menor intensidad según nuestro modo de ser y estar en el mundo.

Esta pasión por el propósito que persiguen, como buenos líderes, la viven   absolutamente ligada a una  verdadera pasión por las personas, por el  compromiso de ayudarles en esta transformación tan necesaria. Eso hace que estos líderes quieran  ser verdaderos líderes inspiradores y sensibles, con grandes dosis de humildad, de resiliencia, de paciencia, de comprensión, de tiempo invertido, de conversaciones de valor, de confianza y respeto por el otro, de acompañamiento en el aprendizaje, de momentos de diversión compartida y también de tensión; se requieren, en definitiva, grandes dosis de humanidad para atrevernos a apasionarnos con el desafío de escribir nuestro «Liderazgo con P« para poder así transformarnos y transformar.

El líder Teacher 

 Como dice John Maxwell «lo más importante en el liderazgo no es lo lejos que avancemos, sino que ayudemos a los demás a avanzar». Para ello identifica los cinco niveles de liderazgo que deberíamos tener en cuenta los líderes de hoy, y, entre ellos, el cuarto nivel está justamente relacionado con ser un líder coach, o como yo digo , en un líder teacher. Es el nivel de desarrollo de las personas, el nivel que él llama de la reproducción. No puedo estar más de acuerdo con sus palabras cuando dice que la gente te sigue por lo que has hecho por ella. Cuando un líder se convierte en un líder que desarrolla personas, ve el tiempo que ha pasado con las personas con este fin como una verdadera inmersión, se esfuerza para que los otros crezcan y, por qué no, le hagan incluso sombra. Cuando un líder se comporta de esta manera, está escribiendo  ese «Liderazgo con P «, con verdadera pasión por su compromiso con el aprendizaje del otro al dedicarle su tiempo, su acompañamiento, escucha y comprensión. Es capaz de soplar brasas y dedicarle el tiempo que necesite, para sacar lo mejor del otro, como en el  fuego. Para ello nos tiene que gustar mantener auténticas conversaciones de valor en las que retar, desafiar a nuestra gente, y seguir haciéndolo día a día, porque, solo desde esa motivación, esa pasión, entrega y convencimiento, el otro creerá en nosotros como verdaderos coaches de su crecimiento profesional. No olvidemos que la gente puede oír nuestra palabras pero siente nuestra actitud. Ser un líder debe tener mucho de esto, de actitud y de grandes dosis de  pasión.

Hace unos meses tuve la oportunidad de estar en un congreso con un directivo que ocupa una posición importante dentro de su organización. Compartía conmigo sus inquietudes y quejas respecto de la problemática que veía en sus equipos directos, emitía juicios sobre ellos y sobre su poca capacidad de obtener los resultados al nivel que él esperaba. Le hice una única pregunta para saber si alguna vez había tenido conversaciones de valor, honestas, en las que les hubiera preguntado lo que necesitaban de él como líder para ayudarlos a desarrollarse y acelerar ese rendimiento que necesitaba de todos ellos. Él se sorprendió ante la pregunta, y su respuesta fue que nunca hacía ese tipo de preguntas, que quería a personas ya preparadas y resolutivas por sí mismas.

Hoy ya no podemos permitirnos el lujo de sentir, pensar y actuar así. No podemos permitirnos  no tener un claro compromiso con el desarrollo y el rendimiento no solo de  nuestros equipos, sino también de nuestros colegas y porque no también de nuestros propios lideres, promoviendo  especialmente ahora, donde el entorno nos paraliza,  la creatividad e innovación para buscar soluciones distintas a las de siempre y salir y remontar como organización. Y para esto, debemos liberar pasión a raudales, permitiéndonos a nosotros mismos y a nuestro entorno  probar, experimentar y con ello disfrutar “como enanos” sacando la pasión y actitud de niño que llevamos dentro.

Es desde nuestra propia pasión equilibrada con inteligencia y sabiduría  cuando movilizamos la pasión de otros y que es nuestra capacidad para movilizar, para inspirar, para transformar, lo que genera en los otros la capacidad de expandir un poco más esa llama para  movilizarse, transformarse y crecer. Solo de esta manera las personas conectan con aquello que las mueve de verdad a hacerlo, con aquello que las apasiona liberando así su mejor versión, la autentica, la de adulto y la de niño, ambas tan necesarias para conseguir eso que esperamos.

En palabras de Gary Hamel, uno de los mayores expertos en management «la pasión por resolver problemas es lo que crea el potencial para obtener resultados extraordinarios».  Ahora es ese  momento, el de obtener resultados extraordinarios escribiendo  con pluma estilográfica  nuestro  «Liderazgo con P.»

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El liderazgo y las vidrieras de Dios

El liderazgo y las vidrieras de Dios


Estas semanas he querido compartir con vosotros el impacto de la virtud del amor para contribuir a ser empresas atractivas, autenticas, verdaderas empresas donde se respira respeto, cariño, comprensión y ambición por lograr un propósito.

Soy una convencida de ello, cierto que los valores con los que he crecido han contribuido mucho a hacérmelo ver así, pero también mi experiencia en el mundo del talento, mi deseo de aprender más y cultivarme en disciplinas que me han ayudado a comprender más y mejor cuan necesaria es esta “esencia” para dejar huella.

Hoy quiero acabar la serie de artículos ligados a esta virtud, hablando de Teresa de Calcuta, pero sin el apellido, sólo TERESA, LIDER.

Puedo entender que tendamos  a verla sólo  con esta “coletilla” religiosa, y no verla como una persona, normal y corriente y sobre todo de no ver al líder que había detrás. De esa líder que impulsó una de las empresas  con mayor propósito y proyección de la historia, ayudar a los más pobres.

Hoy la pobreza la podemos  ver en un sentido mucho más amplio. Pobreza de espíritu, pobreza social, pobreza debida a las inseguridades y los miedos de las personas ,pobreza de valores.

Tenemos por tanto la oportunidad de ayudarnos y de ayudar a muchos “pobres de todo tipo” desde un buen liderazgo.

De esto quiero hablar.

He estado inmersa en la lectura de varios de los libros que se han escrito de ella, para conocer mejor a la líder que había detrás de esa túnica, y ver que lo que la distinguía no era el “alma cándida” que podría uno esperar de ella sino  grandes competencias, necesarias en su época, pero también hoy sin duda, y más en los próximos meses y tal vez años.

Ella no fue una “superwoman”, nada en absoluto. Ella no vivió un camino de rosas ni en el exterior ni en el  interior, de hecho se ha descubierto que ha sido una de las personas influyentes mundiales que mas dificultades y vulnerabilidad tuvo en todos sus años de vida.

Mentiría si no dijera que cuanto más conozco más es para mí una mujer de referencia. Ojala pudiera llegarle a la altura del betún. No aspiro ni mucho menos a lograr lo que esta líder logró en aquella época , pero si aspiro a aprender y empaparme todo lo posible. Creo que no valen las excusas, en  nuestras manos sí está tener la curiosidad por saber y conocer más, para dejar un ejemplo en nuestro entorno inspirado en las cualidades y competencias que la distinguían y que contribuyeron a dejar el legado que fue capaz de dejar.

Es cierto que el mundo cambia, que el nuevo futuro of work nos demanda hacer un upskilling de competencias para adaptarnos a lo que viene, pero también tengo claro que hace 100 años el mundo también tenía unos desafíos que superar, especialmente para una mujer de origen albanes y que el triple salto mortal que Teresa dio, para lograr la empresa que logró, sin duda requería de unas competencias tan sólidas y vitales, que seguirán siéndolo en los próximos años.

¿QUE  20  COMPETENCIAS CLAVE  DISTINGUIERON A TERESA LIDER.?

Adaptable: Conservaba los elementos básicos pero se adaptaba a las costumbres y culturas locales. Hizo por aprender las lenguas y adaptarse a las costumbres autóctonas, estando en sus territorios de conversación, sin esperar que ellos estuvieran en el suyo.

Alegre: La confianza en uno mismo, en Dios, en su esfuerzo y disciplina para lograr sus metas, hacía que esta actitud fuera un básico de sus casas. Siempre con sentido del humor . Si la sonrisa no nos sale reflejo de nuestro estado de ánimo, “ la sonrisa debe ser un producto de nuestra voluntad”. Al otro le ayuda, y a uno también.

Agil: No esperaba a que las grandes estructuras se movieran, era demasiado tarde para atender lo importante, tiraba millas con un “mínimo producto viable.”

Apasionada: No fue su experiencia como sanitaria ni la de los voluntarios que la rodearon la preocupación principal para ella , sino la entrega.

Atención indivisa: Me encanta esta competencia. Teresa prestaba atención plena a la persona que tenía delante. Escuchaba sin filtros propios, sin juicio y haciendo al otro sentirse verdaderamente importante. Hoy en un mundo conectado donde nuestros hijos están en dobles plataformas al mismo tiempo jugando con sus amigos, o nosotros somos capaces de estar en dos reuniones de teams al mismo tiempo, me pregunto si estamos en un camino acertado, o deberíamos reconsiderar nuestra manera de relacionarnos y comunicarnos.

Autocritica : Teresa no tenía pelos en la lengua. Era cuidadosa y empática, pero no tenía miedo a la crítica. Decía lo que pensaba, clara y llanamente. Se exigía tanto como exigía al otro, buscando la mejor manera de cuestionar el status quo para seguir avanzando. Me pregunto cuan valientes somos hoy en nuestras organizaciones  para comenzar muchas cosas de nuevo con lápiz y papel en  blanco, o nos quedamos en nuestra complacencia eterna para satisfacer nuestros egos.

Desapegada a la autoridad: Tenia la capacidad de dejar su cargo aparcado en cualquier momento, remar con cualquier del equipo si la situación lo requería sin sentirse ni de más ni de menos. Sus galones los llevaba por lo que ella era y hacia y  no por cuan arriba  en el escalafón estaba. Este es el liderazgo de servicio que hoy las organizaciones debemos seguir impulsando. Así te siguen por lo que ejemplificas, no por donde te sitúa la tarjeta de tu organización.

Desempoderada: Delegaba totalmente., pero ¿Qué significa esto hoy  realmente y cómo lo practicamos? ¿Damos un reto o damos un marrón?. ¿Acompañamos de veras o dejamos a las personas que lidien solas con sus miedos.?. Teresa era de las primeras.

Decidida: Una de las competencias que hoy buscamos, ella la lideró desde los 18 años, saliendo de Albania y viajando a un territorio desconocido, allí estaba su estrategia, había que liderarla.

Disciplinada: Tenia un plan, un propósito, no siempre recursos, y se ciñó a el, atravesando dificultades y muchas “noches oscuras”. Que ella veía como regalos de Dios.

Flexible a la norma: Teresa respetaba la autoridad y respetaba las normas, pero era capaz de estar por encima de ellas si se trataba de lograr hacer bien al propósito que perseguía. En este nuevo contexto, los lideres hemos de ser capaces de equilibrar bien la realidad, las necesidades y las normas que nos imponemos creyendo que facilitan cuando a veces pueda ser todo lo contrario.

Inteligente emocionalmente: Se conocía a si misma, sabia y aceptaba sus debilidades, empatizaba con el otro, influía con su ejemplo y perseverancia en los “grandes” del mundo.

Maravillosamente normal: Tiene poca explicación. Teresa iba sin tapujos, sin mejores versiones de nada, sin palabras vacías, era normal, de los pies a la cabeza. Y esto enamoraba . Ahora para mi es ya momento de ser auténticos de lunes a domingo, líquidos también como seres humanos, sin fronteras temporales ni espaciales para dejar nuestra humanidad a cualquier hora, para esto no hay calendario.

Positiva: Teresa parece ser que tenía una vida interior compleja, deseando satisfacer siempre a Dios, su referencia. Pese a su insatisfacción por saber si lo estaba logrando, seguía confiando y viendo lo bueno de lo que tenía el otro, en lugar de buscar lo que le separaba. Las organizaciones , los líderes que tenemos la responsabilidad de tirar del carro más que nunca y hacerlo con la mejor estela. Me pregunto si estamos anclados y aposentados en silos o preparados para  reconocer que  ver lo bueno del otro , nos ayuda a coger aceleración en este nuevo contexto.

Práctica: No fueron sus palabras su éxito , sino la practicidad con la que llevo a cabo su propósito. Y dentro de esta prácticas, como ella decía, “ el énfasis no debe estar tanto en la técnica sino en el trato”.

Propósito claro: Su motor, su gasolina. Sorprendentemente para muchos de nosotros, a Teresa  no le unía la religión, sino el propósito común sin que las creencias interfirieran.  En nuestras organizaciones. ¿Cómo ayudamos a traducir el propósito de nuestra organización en el trabajo que nuestra gente, de distintas generaciones  orígenes y perspectivas, hace día a día.? ¿Qué hacemos para mover su energía desde este lugar.? El único lugar sostenible en los próximos años.?

Tolerante: Hace casi 100 años que Teresa emprendió la aventura de liderar el imperio de los pobres. En unos años donde la intolerancia imperaba, donde las fronteras no eran liquidas como hoy y sin embargo la tolerancia ante las situaciones y el otro, fue una de las skills que lidero desde el primer momento.

Sacrificada: Como ella decía. ““los sacrificios son pequeñas historias de amor frente al egoísmo” . En nuestras organizaciones, hablamos con términos como, “colaboración”, “espíritu de equipo”, «entrega»,  y otros vocablos que vendrán. Creo que todos son necesarios, sin duda, pero creo también que no hemos de olvidar que en todos estos casos , hemos de dejar algo nuestro para dar al otro. Y esto es una especie de  amor, si señor.

Sermoneadora primitiva: Ella el daba poca sofisticación intelectual a sus mensajes. No entendió nunca porque había que usar vocablos complejos para conectar con las personas. La comunicación en nuestras organizaciones, no debería distar mucho de ello. Las personas nos siguen por lo que decimos, pero sobre todo por sentir desde donde lo decimos, nada más.

Tímida: Nos sorprenderá de su carácter esta distinción, pero así era ella, y así logro liderar con éxito la gran empresa que emprendió. Es momento de quitarnos creencias limitantes de que sólo las personas más sociables y extrovertidas tienen posibilidad de transformar y liderar el entorno, gran error.  En nuestras organizaciones hoy, hay seguramente mucho talento que se deja ver poco, pero que como líderes, precisamente en estos próximos meses,  hemos de  ser capaces de identificarlo , reconocerlo y darle el espacio que se merece.

Dicen que los santos son las vidrieras para poder ver a través de ellas a Dios. Seamos o no creyentes,  soy una convencida de que estas son  20 competencias clave en este futuro del empleo , competencias vistas a través de  una santa, pero también de una líder de referencia, que hizo cosas extraordinarias, aunque  según ella, no se trataba sólo de esto, si no de hacer pequeñas cosas con un amor extraordinario.

Deseo que nuestro liderazgo sea como esas vidrieras, a través de las cuales se perciba y se sienta  nuestro mensaje, nuestro legado, liderando al menos algunas de estas 20 competencias y que eso nos ayude a ser  verdaderas organizaciones Nº5, que orientan su propósito hacia la verdadera sostenibilidad de los próximos años.

 

 

 

 

 

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