INSTANTES DE LIDERAZGO

INSTANTES DE LIDERAZGO


En este  “Sunday post”  quiero hablar de los Instantes del liderazgo,  de amor, de agradecimiento de admiración y legado.

Estamos prácticamente en puertas de la Navidad, fecha señalada para todas las personas  por una u otra razón pero  en cualquier caso, no dudo que es una época en la que  recuperamos nuestra sensibilidad, regalo tan preciado y que no siempre somos capaces de ponerlo como “centro de mesa”.

La potencia que tiene la sensibilidad es inigualable, pues nos permite “ liderar instantes”, de una manera bien distinta a cuando no la afloramos. La sensibilidad nos permite agradecer las cosas pequeñas también, nos permite mirar lo que otras veces solo veíamos, perdonar, cuando otras veces el ego asomaba para impedirlo y darnos cuenta que también en esta época de luces, también hay sombras que hemos de querer ver, dentro y fuera de nuestras organizaciones, y desde ahí  darles toda la  luz y alegría que está en nuestras manos.

Suelo decir que el mundo va muy deprisa y por esto hemos de PARAR. Parar para esto precisamente, para “liderar instantes”.  Esas “paradas” nos darán la  oportunidad de dar  todo el valor que como personas seamos capaces de dar, de  ver y descubrir personas y  talento donde antes no mirábamos y sobre todo,   la oportunidad para descubrir  “el  alma”  que hay detrás de cualquier trabajo hecho.

El ser humano con toda su grandeza, a veces es incapaz de darse cuenta de estas personas y corazones que se esconden detrás de todo ello, y cuando lo queremos hacer ,  no siempre estamos a tiempo.  Hoy, después de un año intenso, y agotador para todos,  quiero poner en valor a estas personas,  personas que saben “liderar instantes  siempre dando lo mejor de si mismas, en la sombra, sin esperar ningún reconocimiento ni un galón a cambio  sino todo lo contrario, personas que se preocupan y ocupan de darnos siempre la respuesta que les pedimos , personas  que saben hacer reír en una conversación a pesar del contexto difícil y  que dan un extra mile cuando es necesario. Personas que además, también saben disfrutar de la vida y sacarle todo el jugo posible, hasta el último momento.

Y hoy, quiero  hablar también de nosotros, líderes, quienes hemos de ser los primeros  capaces de “liderar instantes” únicos con esas personas que  lideramos, sabiendo que muchas de ellas, no se exponen, ni  quieren destacar, ni ser especialmente visibles, pero que están ahí fieles a su propósito.

«Liderar instantes» significa  seguir aprendiendo a mirar a todos con esa mirada que engrandece a los demás, que ayuda, que convierte las sombras en luz y alegría, que da aliento, esa mirada que es capaz de ver almas detrás de una reunion de teams, zoom o las que se tercien,de ver almas detrás de cualquier proyecto en marcha, de cualquier cliente nuestro, o de cualquier colega.

«Liderar instantes» significa también recordar y no olvidarnos que la vida es también un instante, y precisamente por  esta urgencia, hemos   ser  capaces  de disfrutar y hacer disfrutar a cada una de las personas, más de lo que nos permitimos hacerlo, aprender de ellas más de lo que lo hacemos, decirles gracias muchas mas veces de lo que lo decimos, y buscar más frecuentemente un minuto robado para invitarles a un café “ detrás de las pantallas” para saber cómo les va.

«Liderar instantes» significa también darnos cuenta que la vida pasa rápidamente mientras tenemos otros planes,  y que por ello necesitamos hacer de cada encuentro en nuestros entornos laborales, también momentos de vida y alegría. Apreciando  lo que se nos regala  a través de cada persona con la que contactamos y siendo también muy conscientes del regalo que hacemos a otros a través nuestro. Para mí, el tipo de huella que queramos dejar cuando dejemos a otros u otros nos dejen, es la pregunta que deberíamos hacernos cada mañana,  por que sin duda esto definirá nuestro liderazgo en cada instante.

«Liderar instantes» significa vivir la vida  plenamente también en una organización, teniendo  la sensación cuando dejemos de estar en ella, que durante el tiempo que hemos estado  hemos dado “ganancias” a las personas con la que nos hemos relacionado, en cada conversación o en una u otra situación.

«Liderar instantes» significa también ser muy conscientes que  esta vida que conocemos,  es un auténtico  regalo y  por ello, fuera y dentro de nuestras organizaciones hemos de  dejar un tipo de  huella que siga ayudando a otros a seguir aprendiendo y creciendo como profesional pero también como persona  para que así mismo sus huellas ayuden  a otros…y así sucesivamente. Así ayudaremos a  construir una  sociedad y una organización humanamente sostenible, con el ejemplo de muchos y peldaño a peldaño.

En estos momentos del año , yo me siento profundamente agradecida de la vida, por lo que me ha dado , por las oportunidades que me ha brindado este 2020 para liderar lo mejor posible el instante,  aflorando toda la sensibilidad que he sido capaz,  agradeciendo  a las personas con las que trabajo más de cerca, a  mis equipos,  el alma que han mostrado y me muestran  en cada encuentro , y a mis colegas por lo que me han dado en cada encuentro . Este post va dedicado  a estas personas, y especialmente las  que se distinguen por los rasgos que exponía al comienzo de mi post, que han sabido liderar cada instante en la sombra y que sin esperarlo su camino en esta vida termina para dar un paso hacia una vida mas plena. Este post va especialmente dedicado a ella/s.

Hoy me siento muy  agradecida de tener la oportunidad de sentir  la grandeza de estas personas y al mismo tiempo  muy pequeña al ver  cómo  son capaces de liderar los últimos instantes, con  serenidad, confianza y alegría, incluso en  el reto seguramente más complejo  de nuestras vidas. Creo que estos momentos han de ayudarnos a darnos cuenta que la vida va siempre más rápido de lo que nos gustaría,  y que precisamente por esto, cada instante cuenta. ,  Instantes para llenar a otros continuamente para que nunca tengamos la sensación de haber dejado de dar algo de nosotros a los demás pudiéndolo haber dado.

Este post es un agradecimiento para esas personas  de verdadero valor, esas personas,  las que están y las que se fueron, que han decidido liderar cada instante con todo ese valor, pero es también  un  llamamiento para todos nosotros, para los líderes, para no “dejarnos llevar” , y estemos dispuestos a” llevar nosotros” a otros liderando el instante;  parando, mirando, agradeciendo, riendo juntos , construyendo, y sintiendo al final de la vida, que hemos dado lo mejor de nosotros con cada una de las personas que se han cruzado en nuestro camino en nuestras organizaciones y fuera de ellas.

La vida en este mundo,  es precisamente esto, un instante , vivámosla con fe, propósito y entrega. Es el momento de hacer balance del 2020 y pensar qué queremos dejar y qué queremos llevarnos al nuevo año para, “liderar instantes” ,cada vez mejor y a pesar del  contexto y las circunstancias  en las que estemos, y contribuir  con  alegría  también  en la vida de los  que nos rodean,  esta será nuestra estela.

 

 

 

 

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La economía de la EMPATIA

La economía de la EMPATIA


Este mes quiero profundizar en lo  que significa, el amor,  la  primera  virtud de las organizaciones de la nueva era, de las organizaciones Nº5. El domingo pasado hablaba de ella, como virtud clave para ser una compañía atractiva para trabajar, y te argumentaba por qué. Hoy quiero decirte que esta virtud también es clave para  el nuevo empleo del futuro, y  para lograr aprender y desaprender de manera permanente, cuya importancia ya todos conocemos, el tema es cómo lo hacemos y por dónde empezamos  cuando hablamos de algo que nos da tanta vergüenza como es hablar de “amor”  en una organización.

Pues bien, empezamos como dice Simon Sinek, conociendo y compartiendo primero el “Por qué”  y  luego el  “Cómo” esta virtud es clave en este nuevo futuro del empleo.

Sabemos que el futuro no muy lejano nos llevará a una relación persona-máquina jamás conocida anteriormente y también que el impacto de la tecnología hará que millones de puestos de trabajo se destruyan, pero se generen  otros que nos brindarán nuevas oportunidades de aprender y desarrollarnos. Este impacto de la tecnología que está llevando a una progresiva automatización de las tareas y los servicios está haciendo que competencias más soft sean ya absolutamente necesarias en nuestras relaciones con los otros, ya que son las que pueden marcar la diferencia y aportar valor en el ecosistema en el que nos relacionamos. Dentro de estas competencias y virtudes que desarrollar, el amor, en su sentido más amplio, sin duda va a cotizar al alza.

De hecho, este fenómeno ya tiene un nombre, pues se lo conoce como la economía de la empatía. Me alegra ver que hablamos de términos tan importantes como economía para algo tan soft como es la empatía, entendida como la capacidad de ponernos en el lugar del otro y comprenderlo, actitud que forma parte de la virtud del amor en ese sentido más amplio. Es verdad que la empatía y la compasión, definida como la empatía en acción, todavía no se han instaurado plenamente ni se han elevado a la categoría que las competencias tienen hoy, pero ya existen mediciones del grado de empatía y compasión que puede tener una persona u organización. No olvidemos que la empatía y, sobre todo, la compasión, entendidas como la capacidad de sentir las dificultades del otro, de no juzgarlo y de acompañarlo activamente en su dolor, son lo que nos hace más humanos, nos dan la capacidad para entendernos y ayudarnos y ser capaces de responder al complejo entorno en el que nos encontramos. ¿Tarea fácil? Seguro que no. Yo al menos no siempre soy capaz de comprender con la profundidad que espera el otro de mi, o de comprender precisamente a aquella persona que mas lejana esta de mi manera de ver el mundo, pero ahí esta el punto.

Diversos autores opinan que la manifestación de la empatía en la actividad económica viene, principalmente, a través del servicio al cliente, para que sea único y memorable, no importa el negocio ni el sector de actividad. Yo añado algo más: viene no solo por el servicio al cliente, sino por el tipo de relaciones y vínculos que se generen con todas las personas del ecosistema con el que nos relacionamos para lograr dar ese servicio final. Por eso, cualquier puesto dentro de este ecosistema de relaciones, cualquier empleo del futuro, ha de precisar de esta virtud fundamental. Si seguimos estos postulados, la economía de la empatía permitirá, además, el desarrollo en dos grandes áreas ,en particular:

-Servicios que aumentan la empatía humana para ayudar a entender por qué otra persona siente de cierta manera y cómo se la sirve mejor.

-Mercados de compradores y vendedores de empatía: plataformas que ofrezcan expertos freelances para las tareas que requieran un toque humano, para diferenciar y mejorar un servicio en particular.

Podríamos añadir otras habilidades a desarrollar y aprender  ligados a  puestos de nueva creación, vinculados  al desarrollo del coaching para trabajar más en profundidad esta dimensión, y sin duda, por mi propia experiencia personal y profesional , aparecerán y se necesitaran nuevos puestos y competencias a desarrollar ligadas a la psicología Gestalt aplicada a las organizaciones, con la finalidad de poder comprendernos mejor a nosotros mismos, y al comportamiento y necesidades del ser humano. Cuando más aprendamos a  comprender, más podremos amar y reaccionar activamente  para contribuir al desarrollo del potencial de nuestra gente en un contexto como el de hoy y con ello, como insisto en decir, en impactar en la tan deseada «rentabilidad financiera.»

Soy una convencida de que se generarán otros puestos de otra índole, ligadas sin duda a la robótica, pero también ligadas al conocimiento y desarrollo de terapias humanistas en un mundo robotizado. Ambas líneas compatibles y necesarias.

Sean los puestos que están por venir y las competencias y conocimientos que acabo de mencionar, no perdamos de vista que también se necesitarán grandes dosis de empatía y compasión en las competencias que se demandan ya hoy y que se demandarán mas si cabe en el futuro y que hemos oído todos, tales como la gestión de equipos, la coordinación con otros, la inteligencia emocional, la orientación al servicio, la negociación y flexibilidad cognitiva o la capacidad de generar vínculos sólidos con las personas o de potenciar nuestra capacidad de comprensión humana.

La empatía, sin embargo, no es fácil. Pensamos que somos empáticos porque creemos que sabemos escuchar al otro, pero, en mi opinión, a las personas, a las organizaciones, nos falta mucho aprendizaje detrás. Impulsar la learnability de esta virtud supone primero un ejercicio individual con nosotros mismos. Debemos analizar cuán compasivos somos para mirarnos amablemente, para cambiar una voz crítica por una más compasiva, para comprender nuestras limitaciones, nuestros egos soberbios, nuestro orgullo, pero nunca justificarlos, y por eso querer transformarnos y transformar.

Jon Kabat-Zinn,79 en su libro Acción y meditación: cambiarse a sí mismo para cambiar el mundo, expone brillantemente: «Cambiarse a uno mismo para cambiar el mundo es liberarse de toxinas mentales como el odio, la codicia, el orgullo, el espíritu de venganza que envenenan nuestra existencia yla de los demás».

Tal vez no todos pensamos en términos tan ambiciosos, tal vez veamos el mundo demasiado grande o demasiado lejos de nuestra realidad, pero pensemos, en cualquier caso, que debemos ser ambiciosos para cambiar este pequeño trozo de planeta en el que habitamos, esta organización en la que trabajamos, y que esto también forma parte de un mundo más grande y para el que se requiere la misma dosis de deseo y curiosidad de aprendizaje para aprender a liberarnos de esas toxinas mentales que nos impiden e impedirán cualquier transformación organizacional.

Y de esto va la sostenibilidad de nuestras organizaciones, ni más ni menos. De reconocer y darnos cuenta de cuánto amor ponemos en las cosas que hacemos, en las relaciones que mantenemos con nuestros colegas en sentido amplio, No olvidemos que «lo malo» del otro nos sale sin querer, pero lo bueno sale solo «queriendo». Como líderes de organizaciones Nº 5, tenemos la responsabilidad de generar este tipo de entornos «queriendo» y de impulsar iniciativas en nuestras organizaciones que ayuden a APRENDER  a escuchar, a  APRENDER  a suspender juicios, a APRENDER a  limpiar creencias, a mantener una mirada apreciativa hacia el otro y a ponerse de verdad en sus zapatos y actuar en consecuencia.

Cuando hablamos de upskilliing y reeskilling,  no pensemos únicamente en mejorar nuestras habilidades y las de las personas de nuestra organización, sino también en aprender a mejorar nuestras virtudes, todas ellas tan necesarias si queremos ser organizaciones que sobreviven al entorno y lo superan, empecemos por el AMOR,