Estamos en un momento donde las compañías estamos focalizados todavía más si cabe, en generar la mejor experiencia posible a nuestros clientes, para que contribuyendo a satisfacer sus necesidades, también ellos nos ayuden a las nuestras, sin duda, contribuyendo gracias  a ellos a aumentar nuestros ingresos,  a ser más rentables y en definitiva a mantener esa sostenibilidad financiera tan necesaria.

Precisamente por ello, la experiencia al empleado, también adquiere más importancia que nunca, pues como sabemos, a mayor experiencia de ésta, mayores probabilidades de que la experiencia al cliente también sea la que hoy necesitamos generar.

En este sentido, de nuevo la virtud del AMOR y su impacto en esa experiencia empleado o “Talent Experience”, la cuarta tendencia del futuro del empleo ,  es una de las palancas para asegurar que efectivamente, damos en la diana y logramos esa experiencia al empleado tan necesaria.

Y bien ¿QUE PUNTOS CLAVE NOS AYUDARAN A “DAR EN LA DIANA”?.

Quiero compartir estos cinco  puntos para mí, fundamentales:

Comprender el momento de los demás.

Es uno de los aspectos más importantes para generar una buena experiencia al talento que trabaja con nosotros, y  que esta buena experiencia que ofrezcamos a este talento contribuya sin duda a que las personas quieran dar lo mejor de sí mismas durante el tiempo que estén con nosotros. Las personas no somos lineales, afortunadamente, y conocer en que momento estamos y están los demás  de «sus vidas», desde un punto de vista, personal y profesional, contribuye sin duda a entender mejor su contexto y por ende a saber mejor como acompañarles guiarles, retarles, en un momento tan convulso como el actua

Preservar y respetar la identidad y autenticidad de cada persona,

Normalmente queremos hacer a los demás espejos de nosotros mismos, pero es un gran error, sin duda. Hoy es el momento de la autenticidad, más que nunca, y esto implica conocer, aceptar y acompañar al otro,  cocinando a baja temperatura sus sentimientos, tratándolos con el cuidado con el que trataríamos cualquier plato exquisito, cualquier cocción. Respetando lo que cada persona es y pueden llegar a ser, teniendo en cuenta que todo lo  que hagamos sin sentimiento autentico, se muere por el camino.

Dar y percibir la confianza en todos los rincones

Confianza y amor van estrechamente unidos. Sin amor no puede  darse confianza para establecer ningún vínculo con las personas, y sin confianza el ser humano no es capaz de abrirse ni de arriesgarse a mostrarse al otro tal  cómo es. No olvidemos que, como seres humanos, somos los primeros que necesitamos sentirnos amados por los demás. Es una necesidad básica, de supervivencia de la especie. Cuando lo llevamos a una organización, la realidad no difiere en absoluto: Necesitamos sentirnos queridos y respetados, especialmente por nuestros líderes. Generar una cultura de confianza necesita, sin duda, de grandes dosis de ese amor en sentido amplio, dosis suficientes para querer comprender y entender lo que el otro puede necesitar de nosotros para tener una experiencia óptima. Generar esa cultura de confianza con el amor como ingrediente permite a las personas liberarse del miedo a mostrarse y a compartir porque saben que no van a ser juzgadas ni criticadas. Y, desde ese nuevo escenario, el ser humano puede abrirse y estar dispuesto a pedir lo que necesita y, al mismo tiempo, a dar lo que se espera de él en un equilibrio natural que permite a ambas partes seguir avanzando en una única dirección. Generar una buena experiencia a las personas que trabajan con nosotros tiene mucho que ver con todo esto, porque estamos trasladando el mensaje de que nos preocupamos por ellas y nos ocupamos de toda su plenitud. Tiene mucho que ver con el amor que ponemos en cada mirada, en cada gesto y en cada pequeña acción. No olvidemos que no es tanto lo que hacemos, sino cuánto amor ponemos en lo que hacemos. Tan sencillo y tan complejo al mismo tiempo.

Conectar con el propósito del otro

Durante los últimos años, las compañías nos hemos dedicado con más profundidad a definir el propósito que da sentido a nuestra estrategia, lo cual es un paso que personalmente me satisface pero no me parece suficiente. Las compañías no podemos quedarnos solo en esta reflexión, debemos seguir dando pasos para transformarnos en organizaciones más similares a las organizaciones teal, término acuñado por Frédéric Laloux para referirse a aquellas organizaciones que ponen como prioridad encontrar el punto de encuentro entre la persona y su propósito individual y el propósito organizacional. En sus palabras, «cuando el propósito individual y el de la organización entran en resonancia y se refuerzan ocurren cosas extraordinarias». El tránsito a este tipo de organizaciones conlleva transformar algunas de las prácticas fundamentales de las organizaciones, y algunas de ellas muy ligadas al talento, tales como analizar bajo qué parámetros y por qué cuestiones seleccionamos a las personas, las desarrollamos o las comprometemos, teniendo en cuenta el propósito como centro. Hablar de amor en sentido amplio tiene mucho que ver con el paso a este tipo de organizaciones, puesto que solo es posible transitar hacia ellas si tenemos el deseo de ayudar a las personas a través de su empleo  a conectar  con su propósito profesional y por que no para muchos, también personal.  De esta manera, estamos contribuyendo a que  la persona alcance toda su plenitud, una evolución del concepto de autorrealización de Maslow. Sólo cuando las personas sienten que están poniendo el corazón en su trabajo, y sienten que están en el lugar correcto, dan lo mejor de sí mismas.Ofrecer una verdadera experiencia a las personas que trabajan y trabajarán con nosotros en los próximos años debe comenzar aquí, en el estadio más profundo y genuino del ser humano, donde las personas sentirán que son queridas por sí mismas, donde se las escuchará para ayudarlas a descubrir su verdadera vocación en lo que hacen y su conexión con el propósito de toda la organización.

Dar alas.

Hace poco tiempo tuvimos la oportunidad de estar con Jonas Prising, nuestro CEO mundial, con el que hablamos justamente de los retos que nuestra organización y que toda organización tiene hoy en este future of work. Y destacamos precisamente la necesidad de acentuar la importancia del aprendizaje como palanca de sostenibilidad. Afortunadamente el termino learnability ya se ha expandido y somos conscientes de su absoluta relevancia, pero tal vez no sea tan frecuente escuchar todavía que  aprender y enseñar a otros y darle alas también para cumplir el propósito organizacional y el suyo propio, tiene también mucho de amor. No hace falta decir lo importante que es para todos los padres asegurar que sus hijos aprendan, y tampoco es necesario comentar el tiempo, la paciencia, la constancia y la perseverancia que seguro que todos invertimos en esta importante cruzada. Pensemos qué nos impide, en una escala a lo mejor diferente, hacer lo mismo en nuestros espacios de trabajo, estén donde estén.. No solo como líderes con nuestros equipos, sino también con nuestros colegas!. Todos necesitamos aprender, ya lo hemos dicho, y qué mejor que generar el espacio, la oportunidad, el acompañamiento, el tono, la forma, el cuidado y la comprensión para que la experiencia sea óptima.

Y aprender a tener compasión, o este amor que propongo, también forma parte de esto. Todos nacemos con la necesidad de ser queridos, pero nadie nace sabiendo cómo hacer que el otro se sienta así. Hay que aprender a amar, pues, y será en las situaciones cotidianas donde podremos aprender a hacerlo y poner a prueba lo mucho, o poco, que estamos dispuestos a entregarnos al otro, sin narcisismos ni egoísmos.

Comparto absolutamente, los mensajes del papa Francisco,  un gran activista y defensor de los mensajes de compasión, así como del liderazgo con compasión, y que  ha hablado incluso en estos últimos tiempos de lo que él denomina la revolución de la ternura, tan o más importante que cualquier otra revolución, porque tengo muy claro que  la bondad,  no es de blandos, sino todo lo contrario. La bondad es revolucionaria, y solo los valientes emprenden una revolución.

 La propuesta de valor de una compañía debe en definitiva incluir estos 5 pilares. Pensemos además que el compromiso de nuestro talento va muy ligado a  esa experiencia que les brindemos, y esto se consigue no solo ofreciendo iniciativas originales y novedosas para disfrutar dentro de esa propuesta de valor, sino especialmente liderando bien estos cinco  pilares provocando así emociones y sentimientos que les hagan sentir que realmente están, incluso en estos momentos convulsos e inciertos,   en la mejor empresa para trabajar.

Hoy es 1 de Noviembre, estoy convencida que hoy recordamos  las experiencias de muchos seres queridos, del  ámbito personal y profesional que estuvieron con nosotros en sus vidas, y lo que recordamos es precisamente esto, «la experiencia» la mirada, aquel momento especial.. Esa es la estela que dejamos.

La experiencia que dejamos cada día   y que dejaremos  en nuestro entorno, en nuestras organizaciones, impacta hoy sin duda, para hacer del entorno el mejor lugar donde liberar el talento, pero no olvidemos que esa experiencia también deja huella y  se recordará en un futuro. De nosotros depende que sea única y sirva para dar el siguiente paso en la evolución de la organización y de la sociedad en su conjunto.