Estas semanas he querido compartir con vosotros el impacto de la virtud del amor para contribuir a ser empresas atractivas, autenticas, verdaderas empresas donde se respira respeto, cariño, comprensión y ambición por lograr un propósito.

Soy una convencida de ello, cierto que los valores con los que he crecido han contribuido mucho a hacérmelo ver así, pero también mi experiencia en el mundo del talento, mi deseo de aprender más y cultivarme en disciplinas que me han ayudado a comprender más y mejor cuan necesaria es esta “esencia” para dejar huella.

Hoy quiero acabar la serie de artículos ligados a esta virtud, hablando de Teresa de Calcuta, pero sin el apellido, sólo TERESA, LIDER.

Puedo entender que tendamos  a verla sólo  con esta “coletilla” religiosa, y no verla como una persona, normal y corriente y sobre todo de no ver al líder que había detrás. De esa líder que impulsó una de las empresas  con mayor propósito y proyección de la historia, ayudar a los más pobres.

Hoy la pobreza la podemos  ver en un sentido mucho más amplio. Pobreza de espíritu, pobreza social, pobreza debida a las inseguridades y los miedos de las personas ,pobreza de valores.

Tenemos por tanto la oportunidad de ayudarnos y de ayudar a muchos “pobres de todo tipo” desde un buen liderazgo.

De esto quiero hablar.

He estado inmersa en la lectura de varios de los libros que se han escrito de ella, para conocer mejor a la líder que había detrás de esa túnica, y ver que lo que la distinguía no era el “alma cándida” que podría uno esperar de ella sino  grandes competencias, necesarias en su época, pero también hoy sin duda, y más en los próximos meses y tal vez años.

Ella no fue una “superwoman”, nada en absoluto. Ella no vivió un camino de rosas ni en el exterior ni en el  interior, de hecho se ha descubierto que ha sido una de las personas influyentes mundiales que mas dificultades y vulnerabilidad tuvo en todos sus años de vida.

Mentiría si no dijera que cuanto más conozco más es para mí una mujer de referencia. Ojala pudiera llegarle a la altura del betún. No aspiro ni mucho menos a lograr lo que esta líder logró en aquella época , pero si aspiro a aprender y empaparme todo lo posible. Creo que no valen las excusas, en  nuestras manos sí está tener la curiosidad por saber y conocer más, para dejar un ejemplo en nuestro entorno inspirado en las cualidades y competencias que la distinguían y que contribuyeron a dejar el legado que fue capaz de dejar.

Es cierto que el mundo cambia, que el nuevo futuro of work nos demanda hacer un upskilling de competencias para adaptarnos a lo que viene, pero también tengo claro que hace 100 años el mundo también tenía unos desafíos que superar, especialmente para una mujer de origen albanes y que el triple salto mortal que Teresa dio, para lograr la empresa que logró, sin duda requería de unas competencias tan sólidas y vitales, que seguirán siéndolo en los próximos años.

¿QUE  20  COMPETENCIAS CLAVE  DISTINGUIERON A TERESA LIDER.?

Adaptable: Conservaba los elementos básicos pero se adaptaba a las costumbres y culturas locales. Hizo por aprender las lenguas y adaptarse a las costumbres autóctonas, estando en sus territorios de conversación, sin esperar que ellos estuvieran en el suyo.

Alegre: La confianza en uno mismo, en Dios, en su esfuerzo y disciplina para lograr sus metas, hacía que esta actitud fuera un básico de sus casas. Siempre con sentido del humor . Si la sonrisa no nos sale reflejo de nuestro estado de ánimo, “ la sonrisa debe ser un producto de nuestra voluntad”. Al otro le ayuda, y a uno también.

Agil: No esperaba a que las grandes estructuras se movieran, era demasiado tarde para atender lo importante, tiraba millas con un “mínimo producto viable.”

Apasionada: No fue su experiencia como sanitaria ni la de los voluntarios que la rodearon la preocupación principal para ella , sino la entrega.

Atención indivisa: Me encanta esta competencia. Teresa prestaba atención plena a la persona que tenía delante. Escuchaba sin filtros propios, sin juicio y haciendo al otro sentirse verdaderamente importante. Hoy en un mundo conectado donde nuestros hijos están en dobles plataformas al mismo tiempo jugando con sus amigos, o nosotros somos capaces de estar en dos reuniones de teams al mismo tiempo, me pregunto si estamos en un camino acertado, o deberíamos reconsiderar nuestra manera de relacionarnos y comunicarnos.

Autocritica : Teresa no tenía pelos en la lengua. Era cuidadosa y empática, pero no tenía miedo a la crítica. Decía lo que pensaba, clara y llanamente. Se exigía tanto como exigía al otro, buscando la mejor manera de cuestionar el status quo para seguir avanzando. Me pregunto cuan valientes somos hoy en nuestras organizaciones  para comenzar muchas cosas de nuevo con lápiz y papel en  blanco, o nos quedamos en nuestra complacencia eterna para satisfacer nuestros egos.

Desapegada a la autoridad: Tenia la capacidad de dejar su cargo aparcado en cualquier momento, remar con cualquier del equipo si la situación lo requería sin sentirse ni de más ni de menos. Sus galones los llevaba por lo que ella era y hacia y  no por cuan arriba  en el escalafón estaba. Este es el liderazgo de servicio que hoy las organizaciones debemos seguir impulsando. Así te siguen por lo que ejemplificas, no por donde te sitúa la tarjeta de tu organización.

Desempoderada: Delegaba totalmente., pero ¿Qué significa esto hoy  realmente y cómo lo practicamos? ¿Damos un reto o damos un marrón?. ¿Acompañamos de veras o dejamos a las personas que lidien solas con sus miedos.?. Teresa era de las primeras.

Decidida: Una de las competencias que hoy buscamos, ella la lideró desde los 18 años, saliendo de Albania y viajando a un territorio desconocido, allí estaba su estrategia, había que liderarla.

Disciplinada: Tenia un plan, un propósito, no siempre recursos, y se ciñó a el, atravesando dificultades y muchas “noches oscuras”. Que ella veía como regalos de Dios.

Flexible a la norma: Teresa respetaba la autoridad y respetaba las normas, pero era capaz de estar por encima de ellas si se trataba de lograr hacer bien al propósito que perseguía. En este nuevo contexto, los lideres hemos de ser capaces de equilibrar bien la realidad, las necesidades y las normas que nos imponemos creyendo que facilitan cuando a veces pueda ser todo lo contrario.

Inteligente emocionalmente: Se conocía a si misma, sabia y aceptaba sus debilidades, empatizaba con el otro, influía con su ejemplo y perseverancia en los “grandes” del mundo.

Maravillosamente normal: Tiene poca explicación. Teresa iba sin tapujos, sin mejores versiones de nada, sin palabras vacías, era normal, de los pies a la cabeza. Y esto enamoraba . Ahora para mi es ya momento de ser auténticos de lunes a domingo, líquidos también como seres humanos, sin fronteras temporales ni espaciales para dejar nuestra humanidad a cualquier hora, para esto no hay calendario.

Positiva: Teresa parece ser que tenía una vida interior compleja, deseando satisfacer siempre a Dios, su referencia. Pese a su insatisfacción por saber si lo estaba logrando, seguía confiando y viendo lo bueno de lo que tenía el otro, en lugar de buscar lo que le separaba. Las organizaciones , los líderes que tenemos la responsabilidad de tirar del carro más que nunca y hacerlo con la mejor estela. Me pregunto si estamos anclados y aposentados en silos o preparados para  reconocer que  ver lo bueno del otro , nos ayuda a coger aceleración en este nuevo contexto.

Práctica: No fueron sus palabras su éxito , sino la practicidad con la que llevo a cabo su propósito. Y dentro de esta prácticas, como ella decía, “ el énfasis no debe estar tanto en la técnica sino en el trato”.

Propósito claro: Su motor, su gasolina. Sorprendentemente para muchos de nosotros, a Teresa  no le unía la religión, sino el propósito común sin que las creencias interfirieran.  En nuestras organizaciones. ¿Cómo ayudamos a traducir el propósito de nuestra organización en el trabajo que nuestra gente, de distintas generaciones  orígenes y perspectivas, hace día a día.? ¿Qué hacemos para mover su energía desde este lugar.? El único lugar sostenible en los próximos años.?

Tolerante: Hace casi 100 años que Teresa emprendió la aventura de liderar el imperio de los pobres. En unos años donde la intolerancia imperaba, donde las fronteras no eran liquidas como hoy y sin embargo la tolerancia ante las situaciones y el otro, fue una de las skills que lidero desde el primer momento.

Sacrificada: Como ella decía. ““los sacrificios son pequeñas historias de amor frente al egoísmo” . En nuestras organizaciones, hablamos con términos como, “colaboración”, “espíritu de equipo”, «entrega»,  y otros vocablos que vendrán. Creo que todos son necesarios, sin duda, pero creo también que no hemos de olvidar que en todos estos casos , hemos de dejar algo nuestro para dar al otro. Y esto es una especie de  amor, si señor.

Sermoneadora primitiva: Ella el daba poca sofisticación intelectual a sus mensajes. No entendió nunca porque había que usar vocablos complejos para conectar con las personas. La comunicación en nuestras organizaciones, no debería distar mucho de ello. Las personas nos siguen por lo que decimos, pero sobre todo por sentir desde donde lo decimos, nada más.

Tímida: Nos sorprenderá de su carácter esta distinción, pero así era ella, y así logro liderar con éxito la gran empresa que emprendió. Es momento de quitarnos creencias limitantes de que sólo las personas más sociables y extrovertidas tienen posibilidad de transformar y liderar el entorno, gran error.  En nuestras organizaciones hoy, hay seguramente mucho talento que se deja ver poco, pero que como líderes, precisamente en estos próximos meses,  hemos de  ser capaces de identificarlo , reconocerlo y darle el espacio que se merece.

Dicen que los santos son las vidrieras para poder ver a través de ellas a Dios. Seamos o no creyentes,  soy una convencida de que estas son  20 competencias clave en este futuro del empleo , competencias vistas a través de  una santa, pero también de una líder de referencia, que hizo cosas extraordinarias, aunque  según ella, no se trataba sólo de esto, si no de hacer pequeñas cosas con un amor extraordinario.

Deseo que nuestro liderazgo sea como esas vidrieras, a través de las cuales se perciba y se sienta  nuestro mensaje, nuestro legado, liderando al menos algunas de estas 20 competencias y que eso nos ayude a ser  verdaderas organizaciones Nº5, que orientan su propósito hacia la verdadera sostenibilidad de los próximos años.

 

 

 

 

 

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