En plena pandemia, decidí lanzar un blog para poder seguir compartiendo aquello en lo que creo, siento y persigo, especialmente en estos momentos, con este complejo contexto. Y abría así un paso más en mi vida para compartir con quien quisiera reflexiones para que pudieran ayudarnos a impulsar lo que yo llamo Organizaciones Nº5.  Y abría este blog , hablando precisamente  de mi Pasión y Propósito, para mi las 2 P,S deL liderazgo, por que liderazgo también se escribe con P. Em mi caso, » Aspirar a transformarnos para transformar nuestras organizaciones en Organizaciones Nº 5, organizaciones extraordinarias, aquellas que sitúan a la persona como motor de crecimiento y transformación en un mundo en continuo cambio».

Mi propósito me mueve cada día, y la pasión sin duda me ha seguido y sigue siendo unas de las virtudes que tengo de referencia para lograr mis metas y ayudar a las metas de otros,  especialmente ahora, si , ahora que es tan difícil mantenerse con actitud positiva, ahora, si, que tenemos más miedos que nunca, ahora sí, que nuestra prioridad son los resultados financieros, casi por encima de ningún otro. Ahora es el momento de escribir ese «Liderazgo con P», con gusto por esa escritura, como aquella que surge cuando tenemos en nuestras manos la mejor pluma estilográfica.

Por esto quiero dedicar este articulo a ese tipo de «escritura», aquella que se destila cuando escribes con pasión,  palanca clave aceleradora de nuestro crecimiento personal y  organizacional y el crecimiento de otros. Y en particular, el rol de ese «Liderazgo con P»,  para impulsarlo.

Un líder de hoy , debe pivotar sobre dos roles fundamentales;  debe ser una pieza clave para transformar a las personas y al entorno y ser un auténtico “builder” como me gusta llamarlo y debe ser un líder “teacher” que impulse el desarrollo de sus equipos, muy oído, cierto, pero que no quede en palabras huecas, cuando hoy es más importante que nunca. Este liderazgo, tambien ha de escribirse con P, y te diré por qué.

El líder Builder

Para hablar de líder transformador,  de un líder “builder”  empecemos por entender ¿Qué significa transformar? Transformar es  hacer que algo o alguien cambie o sea distinto, pero sin alterar totalmente sus características esenciales. Para que esto suceda,  debemos transformar mindsets, pensamientos, pero también emociones y sentimientos y por ello, precisamente la pasión que se proyecte forma parte del engranaje de este reto.

El «Liderazgo con P», aquel que transforma desde la pasión es el que ejerce un líder que, con sus palabras, sus gestos, sus acciones y, sobre todo, con  su ejemplo es capaz de generar en el otro una experiencia auténtica y verdadera de pasión por el propósito que se persigue, es capaz de convertir un desafío, en una oportunidad, porque ahí esa la pasión para hacerlo.

Estos líderes transformadores son  personas carismáticas , que aman lo que hacen y saben transmitir y contagiar esa llama interna, esa pasión. Son personas que han conectado totalmente su propósito personal con su propósito profesional y  han encontrado sentido y misión en lo que hacen cada día. Y, puesto que lo sienten de un modo profundo, son capaces de transmitirlo así a los demás y de lograr conectar con sus emociones y movilizarlas hacia el propósito que se persigue.

Pero, ojo , no siempre se trata de tener una personalidad abierta y entusiasta, también los líderes más reservados son capaces de ejercer ese «Liderazgo con P», de generar pasión en el momento en el que intervienen o en su manera de actuar en el día a día, porque están absolutamente conectados a su propósito y así lo demuestran.

No es, por tanto, tener una u otra personalidad, sino ser conscientes de la importancia de esa virtud en nuestro liderazgo, de darnos cuenta de qué es lo que nos apasiona de veras y saber demostrarlo de forma genuina y auténtica, pero con mayor o menor intensidad según nuestro modo de ser y estar en el mundo.

Esta pasión por el propósito que persiguen, como buenos líderes, la viven   absolutamente ligada a una  verdadera pasión por las personas, por el  compromiso de ayudarles en esta transformación tan necesaria. Eso hace que estos líderes quieran  ser verdaderos líderes inspiradores y sensibles, con grandes dosis de humildad, de resiliencia, de paciencia, de comprensión, de tiempo invertido, de conversaciones de valor, de confianza y respeto por el otro, de acompañamiento en el aprendizaje, de momentos de diversión compartida y también de tensión; se requieren, en definitiva, grandes dosis de humanidad para atrevernos a apasionarnos con el desafío de escribir nuestro «Liderazgo con P« para poder así transformarnos y transformar.

El líder Teacher 

 Como dice John Maxwell «lo más importante en el liderazgo no es lo lejos que avancemos, sino que ayudemos a los demás a avanzar». Para ello identifica los cinco niveles de liderazgo que deberíamos tener en cuenta los líderes de hoy, y, entre ellos, el cuarto nivel está justamente relacionado con ser un líder coach, o como yo digo , en un líder teacher. Es el nivel de desarrollo de las personas, el nivel que él llama de la reproducción. No puedo estar más de acuerdo con sus palabras cuando dice que la gente te sigue por lo que has hecho por ella. Cuando un líder se convierte en un líder que desarrolla personas, ve el tiempo que ha pasado con las personas con este fin como una verdadera inmersión, se esfuerza para que los otros crezcan y, por qué no, le hagan incluso sombra. Cuando un líder se comporta de esta manera, está escribiendo  ese «Liderazgo con P «, con verdadera pasión por su compromiso con el aprendizaje del otro al dedicarle su tiempo, su acompañamiento, escucha y comprensión. Es capaz de soplar brasas y dedicarle el tiempo que necesite, para sacar lo mejor del otro, como en el  fuego. Para ello nos tiene que gustar mantener auténticas conversaciones de valor en las que retar, desafiar a nuestra gente, y seguir haciéndolo día a día, porque, solo desde esa motivación, esa pasión, entrega y convencimiento, el otro creerá en nosotros como verdaderos coaches de su crecimiento profesional. No olvidemos que la gente puede oír nuestra palabras pero siente nuestra actitud. Ser un líder debe tener mucho de esto, de actitud y de grandes dosis de  pasión.

Hace unos meses tuve la oportunidad de estar en un congreso con un directivo que ocupa una posición importante dentro de su organización. Compartía conmigo sus inquietudes y quejas respecto de la problemática que veía en sus equipos directos, emitía juicios sobre ellos y sobre su poca capacidad de obtener los resultados al nivel que él esperaba. Le hice una única pregunta para saber si alguna vez había tenido conversaciones de valor, honestas, en las que les hubiera preguntado lo que necesitaban de él como líder para ayudarlos a desarrollarse y acelerar ese rendimiento que necesitaba de todos ellos. Él se sorprendió ante la pregunta, y su respuesta fue que nunca hacía ese tipo de preguntas, que quería a personas ya preparadas y resolutivas por sí mismas.

Hoy ya no podemos permitirnos el lujo de sentir, pensar y actuar así. No podemos permitirnos  no tener un claro compromiso con el desarrollo y el rendimiento no solo de  nuestros equipos, sino también de nuestros colegas y porque no también de nuestros propios lideres, promoviendo  especialmente ahora, donde el entorno nos paraliza,  la creatividad e innovación para buscar soluciones distintas a las de siempre y salir y remontar como organización. Y para esto, debemos liberar pasión a raudales, permitiéndonos a nosotros mismos y a nuestro entorno  probar, experimentar y con ello disfrutar “como enanos” sacando la pasión y actitud de niño que llevamos dentro.

Es desde nuestra propia pasión equilibrada con inteligencia y sabiduría  cuando movilizamos la pasión de otros y que es nuestra capacidad para movilizar, para inspirar, para transformar, lo que genera en los otros la capacidad de expandir un poco más esa llama para  movilizarse, transformarse y crecer. Solo de esta manera las personas conectan con aquello que las mueve de verdad a hacerlo, con aquello que las apasiona liberando así su mejor versión, la autentica, la de adulto y la de niño, ambas tan necesarias para conseguir eso que esperamos.

En palabras de Gary Hamel, uno de los mayores expertos en management «la pasión por resolver problemas es lo que crea el potencial para obtener resultados extraordinarios».  Ahora es ese  momento, el de obtener resultados extraordinarios escribiendo  con pluma estilográfica  nuestro  «Liderazgo con P.»