Agradecer es también crecimiento rentable

Agradecer es también crecimiento rentable


Esta semana he tenido el gusto de compartir panel con Raquel Roca, el primer encuentro del nuevo ciclo de webinars que hemos puesto en marcha desde la iniciativa que tengo la fortuna de liderar, Human Age Institute.

Espero que los que os hayáis podido conectar os haya servido para reflexionar sobre cómo generar la mejor experiencia a las personas con las que nos relacionamos diariamente en nuestras organizaciones, y especialmente ahora, más que nunca.

Ahora, el momento de “crecer para hacer crecer”, el de transformarnos para transformar, el de parar para poder ser ágiles, el de hacer un “extra mille” para dar un paso más de lo esperado. En definitiva, el dar el “extra mille” para superar la normalidad y contribuir con ello a la recuperación de la organización de la que cada uno de nosotros formamos parte.

Podemos dar el “el extra mille” en muchos aspectos, más o menos evidentes, pero dos de ellos son aquellos que compartíamos con Raquel Roca; ser una compañía magnet del talento y ser una marca que genere una experiencia optima a las personas que trabajan con nosotros. Sabemos que una óptima experiencia a nuestra gente redunda en una óptima experiencia a nuestros clientes. Operación matemática no muy compleja de entender: A más, más y a menos, menos, así de nítido.

Y precisamente un punto para lograrlo, es humanizando la marca. Entendiendo como marca, la organización, los líderes y todas las personas que lo formamos.

Y humanizar significa, hacerla humana, sin más. ¿Fácil? Lo parece, pero en el camino de esa humanización, nos dejamos intangibles, seguramente muy evidentes, pero nos los dejamos, aun así. Uno de esos intangibles es el agradecimiento “de verdad”, el agradecimiento como organización, como líder de este, o como personas que formamos parte del ecosistema.

Un agradecimiento verdadero y sentido supone darnos cuenta de algunos factores; cuando lo damos, a quien si y a quien no, para que lo hacemos, y, sobre todo, desde donde lo hacemos.

Que no nos quepa duda de que la calidad del agradecimiento también va a distinguir a las Organizaciones Nº5. La experiencia que demos con un “gracias” dependerá realmente de si el emisor de dicho mensaje lo hace “desde dentro”, con toda la honestidad y sentido que dicha palabra puede llegar a significar.

Y para ello, para poder estar listos para hacerlo de verdad, las organizaciones nº5 y las personas que forman parte de ella tendrán en cuenta estos 5 principios del agradecimiento sentido y “rentable”:

  1. Agradecer de verdad significa apertura emocional. No se puede agradecer si no estamos dispuestos a abrirnos emocionalmente al otro. Y esto a veces no sucede. Porque nos da vergüenza, porque nos cuesta el contacto, o porque no quiero reconocer que no quiero que el otro perciba que estoy satisfecho con su entrega. Tal vez nos falte autoestima o le falte al otro cuando espero de él las gracias, pues esa es la razón que nos impide a veces no mostrarnos. Por esto es importante comprendernos y comprender, para hacer ese extramille y transformar la ingratitud y soberbia, en entrega de verdad.
  2. Agradecer de verdad significa verdadera humildad: Parémonos a pensar, si doy gracias a todos con los que me relaciono, o sólo a aquellos con los que “debo” hacerlo, y pensar si lo hago por cortesía y educación o reconozco de veras lo que el otro me da. Para ser capaz de “coger” del otro, he de ser humilde y vulnerable.
  3. Agradecer de verdad significa estar dispuesto a generar un vínculo sincero con el otro. Tan importante hoy para hacer empresas humanistas y al mismo tiempo rentables y sostenibles.
  4. Agradecer de verdad significa no sentirse culpable, por lo que “tengo ahora pendiente”. Las relaciones humanas, no son un debe y un haber, son un entregar y recibir, desde dentro de nosotros, para dar lo mejor de nosotros mismos a toda la red con la que me relaciono. Hoy será lo que yo de, mañana será lo que yo reciba. El sistema se autorregula con mucha más naturalizad y sabiduría de la nos imaginamos.
  5. Agradecer de verdad significa ser capaz de agradecerse a uno mismo. ¡Qué importante! Y qué mal lo solemos hacer. Covid-19 afortunadamente nos ha derribado muchas de nuestras creencias limitantes, y nos ha dejado como aprendizaje precisamente esto; derribar creencias para abrirnos nuevas oportunidades. Lo mismo sucede aquí. Nos han educado desde la infancia para no ser egoístas, y es fantástico, pero no confundamos los términos. Pensar en uno mismo, cuidarse y quererse, está muy lejos de hacernos por ello egoístas. Precisamente, pensar en uno mismo, y reconocerse sus avances y compartirlos, es un acto de agradecimiento necesario.

Que no nos quepa duda de que el agradecimiento de verdad, el auténtico, el que debe distinguir a los líderes y organizaciones Nº5 debe ser un regalo que al final te tomas tu para regalar a otro.

Humanizar la marca por tanto es también esto. Ser agradecidos cada día, de los millones de cosas, experiencias y personas a las que podemos agradecer, desde lo más hondo, saboreándolo. Es también nuestra responsabilidad, nuestra “extra mille” para ser precisamente ahora sostenibles y “rentables”.

Que la dura pandemia que nos ha tocado vivir, nos ayude a tener siempre presente, el agradecimiento, en nuestras vidas y relaciones. Sólo cuando las personas y las cosas nos faltado, nos hemos dado cuenta del espacio y el valor que tenían.

¿Cueces o Enriqueces?

¿Cueces o Enriqueces?


La semana que viene tengo el gusto de compartir panel con Raquel Roca, el primer encuentro del nuevo ciclo de webinars que ponemos en marcha desde la iniciativa que tengo la fortuna de liderar, Human Age Institute.

Webinars que pretenden seguir inspirando a todos nosotros y a nuestras organizaciones para no perder de vista la importancia de poner a la persona en el centro de nuestro ecosistema virtual de talento si queremos de verdad acelerar la recuperación de nuestras organizaciones y de nuestra sociedad en esta nueva era.
No tengo intención ni mucho menos de hacer spoiler de lo que os vamos a contar, pero si quería hoy, rendir un tributo a aquellas personas y organizaciones que estos preparados para “saltar de la pecera” como dice una compañera a la que aprecio mucho, Cristina Mulero.

Saltar de la pecera en el sentido de saltar de tu zona de confort para ir a otra, distinta, donde, sin dejar de ser lo que somos, seremos capaces de movernos en otro nuevo entorno con nuevas habilidades, conocimientos y virtudes que nos permitirán no solo sobrevivir sino también disfrutar y dejar huella de ello, porque no olvidemos que la vida también va de esto.

Saltar de esa pecera, por tanto, no supone pasar de “ser pez” a ser “otra especie”, sino de ser capaz de transformarnos internamente para transformar el entorno, pasar de cocer, sin más o realmente enriquecer.

Y bien, ¿Qué supone enriquecer en esta nueva era?

Supone dar un “Extra Mille”: Si señor, supone asumir el reto de dar un poco más de mi como líder de una organización, como persona del que formo parte para generar una mejor relación y vínculo con el ecosistema con el que me relaciono. Dar un poco más de mí, cuando seguramente todos creemos que ya damos lo mejor de nosotros, pero me pregunto qué pasaría si derribamos esta creencia tan limitante, y nos diéramos el permiso de darnos cuenta de que no es así.

Supone humanizarnos para humanizar nuestras marcas y nuestras organizaciones: Ser auténticos de verdad, preocuparnos de verdad por lo que me rodea y hacer este “extra mille” para enriquecer lo que veo. No enamora la belleza enamora la autenticidad.

Supone que cada uno de nosotros generemos una promesa de marca teniendo en cuenta lo que se espera de nosotros, pero no solo como organización sino como líder e “influencer” de nuestro entorno. Es el momento de hacernos preguntas poderosas…¿Sabes cuál es tu promesa de marca personal? ¿Qué te distingue como impulsor del propósito de tu organización? ¿Con qué enriqueces?
Supone que cada uno de nosotros generemos una cultura que inspire, aquella en la que puedes respirar tan hondo que permite entrar todo el aire en los pulmones llenando todo de “capacidad.”

Supone que en este entorno post COVID más virtual que nunca, cada uno de nosotros usemos la tecnología para liberar, para expandir posibilidades, conexiones en cualquier parte del mundo con el talento que necesitamos y generar vínculos emocionales también a través de ella , pero no para escondernos ni protegernos detrás de una pantalla, y dejar de exponernos, ni para controlar sin comprender el momento del otro, ni para sujetar a una persona a un lugar o a un calendario interminable de horas sin desconexión.

Supone que cada uno de nosotros nos hagamos más flexibles, colaborativos y digitales: Supone en definitiva pasar como bien nos contará Raquel Roca, a ser Knomwads de nuestro entorno, donde la generosidad impera, donde la co-creación de verdad con interés mutuo en el proyecto que se comparte es sincero y honesto, donde nos une el propósito, y no la relación contractual.

Las personas, los líderes y las empresas ganadoras en esta nueva era del talento post-COVID serán aquellas valientes, aquellas con coraje, que realmente “salten de la pecera”, aquellas personas que decidan, como bien nos decía aquel famoso anuncio de hace varios años, enriquecer y no solo cocer.