¿COVID-Free o Ego-Free? La nueva certificación en las Organizaciones Nº5

¿COVID-Free o Ego-Free? La nueva certificación en las Organizaciones Nº5

Hace unos pocos días, tuvimos todos la oportunidad de escuchar la nueva certificación que ha recibido uno de los múltiples restaurantes de nuestro país, para poder garantizar que su local está libre de peligro, libre de contagio de algo tan poco deseado como es COVID-19.

Es curioso como ser ahora un restaurante TOP, no será tanto tener una, dos o tres estrellas Michelin, sino que pasa sin duda por tener antes una nueva certificación que asegure nuestra salud en primer lugar. Gran acierto.

He querido llevar esta “nueva normalidad” a las organizaciones de hoy y a las que aspiramos a ser Organizaciones Nº5 y os cuento por qué.

Durante estos últimos años, las empresas hemos aspirado a ser mejores organizaciones y ser reconocidas externamente por ello, algo que ha sido un gran avance, sin duda. De esta manera, hemos trabajado y focalizado nuestros esfuerzos en mejorar nuestros procesos internos, nuestra eficacia organizativa, nuestra relación con el medio ambiente, o nuestras iniciativas dirigidas a mejorar el ciclo de talento de nuestra organización.

Todo ello promovido en parte por la creciente necesidad, año tras año, de ser empresas atractivas para trabajar, empresas “irresistibles” para el talento que necesitábamos, el que teníamos y el que estaba por llegar. Qué duda cabe que todo ello nos ha ayudado y nos sigue ayudando a retarnos cada día como líderes y como organizaciones para seguir mejorando en nuestros “qués” y en nuestros “cómos”.

Y la “nueva normalidad” tras esta terrible pandemia, ha puesto más que nunca en evidencia la necesidad de seguir retándonos para mejorar, y en particular a puesto en evidencia la necesidad de recuperar virtudes de siempre, y la necesidad de preocuparnos y “ocuparnos” en las organizaciones, por la persona, por su salud física, pero también psicológica.

Tal vez sea una optimista fuera de tiesto, pero sinceramente creo que esta realidad, nos abre por tanto nuevas oportunidades. La oportunidad y necesidad de seguir avanzando para dar cobertura a esas necesidades de las personas, cubriendo sus necesidades físicas y emocionales, contribuyendo así a que quieran liberar su talento, todo el talento necesario para contribuir a la sostenibilidad de nuestra organización.

Por ello es ahora el momento hemos de seguir retándonos y generando “nuevas certificaciones”, metafóricamente hablando. Estas certificaciones no nos ha de importar si serán para colgar en la pared, para poner encima de una estantería o en el “despacho oval”, sino que lo que verdaderamente nos ha de importar, es que se respiren, se sientan y se contagien, precisamente esto, contagien.

Y la certificación que os propongo este domingo de mayo es una certificación para que crezca precisamente ahora, en primavera, el momento para florecer: La certificación “EGO-LESS”.

Y bien… ¿Qué significará esta “certificación” en las organizaciones Nº5?. Será una certificación que se otorgará a aquellas empresas cuyas prácticas en todo el ciclo de talento tienen como base dicha virtud. Atraer, desarrollar y comprometer a su gente, y a todo el ecosistema con el que se desarrollan, pasará por evaluar, qué grado de humildad y sano orgullo tienen los candidatos que estos seleccionando para mi organización para un proyecto determinado, pasará por identificar qué grado de ego se respira en la cultura de la organización, y qué vamos a hacer para desarrollar iniciativas para “aniquilarlo” (aquí no vale la flexibilidad), y por último, pasará por medir si la cultura que estamos promoviendo, impulsa el compromiso con nuestra organización, precisamente por que generamos espacios donde la humildad y el sano orgullo se premia y reconoce, donde el liderazgo humilde y ambicioso al mismo tiempo, se potencia, y donde, al fin y al cabo, la relación es de “persona a persona” estando muy por encima del valor que se le da todavía en muchas organizaciones a la relación basada en la jerarquía de ordeno y mando.

Como todas las transformaciones, preferiblemente, y como diría mi hijo pequeño, “se empiezan por el tejao”. Yo soy una defensora de ello, hemos de intentar empezarlas desde lo más alto, desde la cúpula de toda organización, liderando los primeros con el ejemplo. Pero es momento también de las “pirámides invertidas”, de buscar el comienzo de cualquier transformación en otros lugares, en otros niveles, otros espacios donde esta cultura nazca y se contagie, porque lo bueno, que no nos queda duda, siempre florece en cualquier dirección.

Y para los de Recursos Humanos, que necesitamos traducir nuestras iniciativas en resultados de negocio, que no os quepa la menor duda, que entornos egoless provocan en las organizaciones, más “fans” de lo que podríamos imaginar y la pasión que los fans nos demuestran se traduce en compromiso y dedicación a un propósito al que se suman.

Es momento por tanto de regar las organizaciones con esta virtud. De hacer florecer lo mejor de las personas, porque no olvidemos que detrás de un ego arrogante, se esconde siempre un gran corazón.