Finaliza la semana santa,  han sido momentos para desconectar. disfrutar, y descansar, como suelo decir, momentos para  haber disfrutado  de “las 3D”, y sobre todo de haber hecho posible que  nuestros equipos lo hicieran después de este intenso y retador trimestre, sin duda para tod@s.

Pero hoy especialmente quiero hablar de la otra Semana Santa, con mayúscula, de aquella por la que realmente se ha hecho un parón, sin duda para ese descanso merecido, pero sobre todo para hacer de estos días, días de vivir, agradecer, admirar y recordar a un líder de  referencia creo que para todos independientemente de la fe que profesemos.

Sabemos además que aprender de liderazgo requiere  estar abiertos a aprender de referentes de diversa índole, de  hoy y de aquellos que han dejado su impronta a lo largo de toda la historia, y  que mejor que empezar por aquel que ha dejado una  huella indeleble a través de todos los tiempos.

Con este post también querría desmontar “creencias limitantes”, aquellas que nos “limitan” a ver el mundo de otra manera, con  más oportunidades, con mayor crecimiento para mi o para otros, y en particular me gustaría contribuir a desmontar esa creencia limitante de que «si no soy creyente, Jesus tiene poco que enseñarme.» No estoy de acuerdo.

Este artículo por tanto, es una invitación para todos, los que creemos y los que no tanto, no importa, lo que verdaderamente importa es abrirnos a la oportunidad de leer y reflexionar sobre  cinco rasgos  que pueden ayudarnos a repensar nuestro propio liderazgo desde otra perspectiva, poniendo tildes valientes a cada uno de ellos para que diferencien también hoy  a un líder en estos tiempos, en los tiempos del cólera, como seguramente diría, Gabriel Garcia Márquez.

Y para ello, hoy, domingo de Pascua para los creyentes, quiero destacar desde mi perspectiva, el lado más humano de Jesús, aquel que nos abre la posibilidad de darnos cuenta  que nosotros también podemos estar cerca de esto, porque  no son «cosas de dioses»…, sino que son cosas de humanos , de un líder en su “día a día».

Precisamente mucha de esa humanidad es la que hizo de Jesús , una persona a seguir por muchos, aquellos que lo tenían claro desde el principio, aquellos que se transformaron poco a poco y aquellos que no, pero que no dejaron de reconocer que a pesar de todo, fue capaz de movilizar multitudes y corazones a lo largo de los siglos. Nunca es tarde.

¿Qué rasgos le distinguieron como ser humano.?

De Jesús, seguro que pueden decirse multitud de cosas, los defensores y los detractores, no lo dudo, pero yo me quiero ahora  quedar con cinco rasgos, cinco tildes, valientes pero muy terrenales, que hacen de un líder, ser un referente, el líder que distingue a las que yo llamo Organizaciones Nº5.

1.Aceptación de un propósito

No quiero hablar únicamente de tener un propósito, palabra que afortunadamente cada vez más y más lo escuchamos en las organizaciones, lo cual me alegra, sino de un paso más allá; “aceptar” un propósito,  que es cosa distinta. Jesus aceptó, y aceptó seguramente sin comprender mucho, desde muy pequeño, el  por qué y para qué de su misión. Y seguramente le fue posible por esa capacidad de confianza- que muchas veces nos falta, y-  de resilencia- palabra muy común en los últimos tiempos-más allá de la propia razón, para poder así  diseñar  a su  ruta- su estrategia-  , pese a todo

En nuestras organizaciones, las cosas no son mucho más distintas. Quien más o quien menos tiene en su organización, un propósito que conoce e incluye en sus mensajes y conversaciones dentro y fuera de la organización. Algunos lo hacen suyo automáticamente, pero para  otros seguramente no es así de fácil. Como líder, Jesus también tuvo esta parte humana y vulnerable, aceptando un propósito  sin haberlo elegido el, y con el de referente,  estar dispuesto a dar su mejor versión como hombre, en nombre de Dios. Me pregunto, cómo los lideres de hoy, nos esforzamos en hacer del propósito de nuestra organización, algo nuestro, de tal manera que aquellos para los que servimos, vean en nosotros un ejemplo auténtico de referencia para hacer lo mismo. Ahí ha de estar  nuestra misión.

2.Firmeza de carácter

Puedo entender que de Jesus haya diversidad de opiniones pero en lo que creo que todos coincidiremos es en afirmar  que no era blandengue ni pusilánime, sino todo lo contrario. Tuvo la oportunidad de formarse en diversos círculos; su propia familia con unos valores de base muy sólidos, los responsables de su pueblo, los jefes de su iglesia,  con la multitud, con los más ricos y los más pobres y enfermos de su entorno.. ese contexto diverso al igual que hoy en día, para nosotros, hizo que se forjara su propio carácter, único, sólido y firme. Pero además fue firme de carácter para defenderse, para denunciar y no dejarse manipular siendo  valiente y honesto en cada una de esas situaciones de su vida evangélica.

El entorno de Jesus fue por tanto un entorno ya difícil y multicultural  igual que lo es el entorno donde se mueven los nuevos líderes de hoy. Entornos valientes para cuestionar el status quo, para denunciar lo que no está bien desde una visión ética y humana, y entornos inclusivos donde se ha de promover, valores y virtudes como la  valentía, honestidad, diversidad e inclusión, que son  valores de siempre pero también valores de hoy.

3.Sensibilidad en acción

 Jesus era  una persona firme pero era  sensible y vulnerable  al mismo tiempo, no hay duda,  y no se avergüenza, porque tiene claro que ser sensible no es ser blandengue, sino todo lo contrario.  Sus espacios para conectar consigo mismo, para abrazar sus miedos, para llorar cuando se sentía solo, en plena naturaleza,  en el mismo desierto, sus conversaciones y menciones entorno a las flores, los pájaros, las mieses es un claro ejemplo.

Su compasión y solidaridad con los que sufren, su mirada compasiva y misericordiosa. El percibe ,se compadece, pero sobre todo ACTUA. El es sensibilidad en acción.

En un mundo como el de hoy, ágil, vulnerable y digital, la sensibilidad ha de ser motor de crecimiento y sostenibilidad, como no lo ha sido tal vez antes. Las competencias soft, son hoy competencias heart, aquellas que estoy convencida todas las personas tenemos pero que no nos atrevemos a liberar, bien por miedo,  por vergüenza, por  inseguridad, y no se cuántas etiquetas más. Pero tengamos presente que  cuando lo hacemos, liberamos  nuestra autenticidad, y cuando esto sucede, las personas conectan con nosotros por lo que somos como personas y por lo que estamos demostrando con ese arte de la sensibilidad.

Un líder con firmeza de carácter + sensibilidad,  es el tiene en sus manos la única  fórmula infalible para ser un auténtico líder, para los que le siguen y le seguirán. Firmeza de carácter sin sensibilidad desembocará en una excesiva arrogancia, y sensibilidad sin firmeza de carácter,  se quedará solo en buenas palabras.

4.Serenidad y calma

Jesus era firme, asertivo, decía lo que pensaba y pensaba lo que decía, con el sanedrín, con su familia, con Herodes, con Pilates… Qué gran virtud y qué difícil es mantenerla siempre. Pero Jesús tenia claro su propósito, y porque así lo tenía, era capaz de defender su visión frente a cualquiera  con una serenidad que lo distinguía. “El que este libre de pecado que tire la primera piedra” Tan fácil como recordar este momento de la historia, para darnos cuenta de que ninguno de nosotros puede tirar la primera piedra, por que somos los primeros que tenemos tantos o más fallos de los que vemos en los otros. ¿Y pues?

No somos nadie para alterarnos,  ni para provocar, ni para elevar la voz sin cuidado, porque no estamos libres de nada, sino todo lo contrario. Ante la humillación personal, paciencia y calma  ha de ser nuestra  respuesta. Jesus demostraba una aceptación paciente del otro , y esa debería ser nuestra referencia, siendo el tan humano como cualquier de nosotros lo es  hoy. “El manso todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo aguanta.” (2 Cor, 13, 4-7)

En nuestras organizaciones , necesitamos este tipo de liderazgo referente, personas que lideran con «tildes valientes», con ese propósito que les mueve, que tienen claro donde quieren ir, que tienen la firmeza para pedirnos liberar lo máximo de cada uno de nosotros, necesario para seguir avanzando en nuestra sostenibilidad, y al mismo tiempo tienen la  sensibilidad para apreciar cómo nos sentimos, y desde ahí acompañarnos con serenidad y mansedumbre, con la mirada que necesitamos, la conversación pendiente, la frase de refuerzo.  El equilibrio entre exigencia y sensibilidad,  realmente no es tan distinto al liderazgo de hace 2000 años.

  1. Profundo conocimiento de las personas

Jesus, no iba solo, y procuró rodearse de personas que pudieran al mismo tiempo dejar huella de su mensaje. Y de todos ellos sabia y conocía. “Conozco a quienes he elegido” Les ofreció un espacio de confianza para hablar y cuestionar y sobre todo  tiempo, conversaciones y encuentros de diversa índole para generar ese vínculo que se da entre personas cuando se les dedican momentos de valor.  Este es un rasgo humano de Jesús. Sabia que solo ese conocimiento podía ayudarle a el, cuando se sintiera solo y al mismo tiempo, ayudar a otros, en su camino de evangelización.

Hoy el mundo va mucho más rápido que hace 2000 años, es cierto, pero el ser humano sigue siendo el de siempre, y sus necesidades más básicas también, y precisamente por esto, hemos de tener mas presente que nunca, que conocer a nuestros equipos es importante y por este motivo hemos de  dedicarles tiempo de calidad, aunque sea poco, porque solo conociéndoles más o mejor podremos comprender, saber sus límites, predecir sus necesidades y acompañar desde ahí para ese equilibrio que Jesus tan bien hacia  entre propósito, firmeza y sensibilidad.

En definitiva, el líder  en tiempos del cólera, el líder de hoy, independientemente del “partido” que vote, la “fe” que profese o el “barrio” en el que viva, tiene en común precisamente esto, que no entiende de colores, ni de banderas, ni de fronteras perimetrales,  sino que entiende sobre todo de estas cinco «tildes valientes», de  humanidad y de virtudes de base, que hacen que junto con su conocimiento y deseo de aprender continuamente, el entorno se transforme, las personas evolucionen, y así los negocios se recuperen y la sociedad avance.

Ojalá estas líneas sirvan simplemente para cuestionarnos las creencias que nos limitan a cada uno, para darnos cuenta que ser líderes referentes va mas allá de tener una fe u otra, sino  de desmontar nuestras propias creencias y  abrirnos a la posibilidad de aprender de todo y de todos, también de lideres que profesen una fe distinta a la mía.

 

Ojalá estas líneas sirvan para cuestionarnos nuestra manera de pensar, de mirar a las personas  y hacerlo desde otro lugar, de reconocer cosas que antes no queríamos ver y que ahora pueden ayudarnos al cambio que necesitamos dar para avanzar en el liderazgo de esta nueva era.

Y ojala que Jesus de Nazaret, sea uno de los Best Sellers de nuestro tiempo, lectura de mesilla, podcast de la nueva era, porque sin duda  es la mayor fuente de desarrollo de  liderazgo de todos los tiempos.

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imagen: Eugène Burnand. Juan y Pedro corren al sepulcro en la mañana de la Resurrección (1898)