Hoy quería cerrar el día de Navidad, y hacer  un especial y breve   “Christmas post”, tal vez porque para mí la Navidad es realmente un momento para hacernos pequeños de nuevo, y de renacer para  seguir avanzando con la mejor versión de nosotros mismos  en nuestro recorrido en la  vida. Tal vez por que a la Navidad yo la veo como una oportunidad de comenzar un nuevo itinerario para seguir recorriéndola  lo mejor posible. Puede ser también el comienzo de una  transformación, de la nuestra propia, y por qué no.

En estos días, además, que hemos estado tiempo entre fogones, quien más quien menos, poniendo todo nuestra entrega en “las cazuelas”, las capas de una cebolla han estado más presentes que nunca, quitándolas una a una,  de fuera dentro, de la más externa a la más interna, llegando al núcleo, al origen, a la esencia. El itinerario que propongo comienza ahí, en la esencia de cada uno, y comienza ahora, en este nuevo renacer de la Navidad.

Aquí os dejo  lo que implican las 10 paradas  que propongo para este nuevo itinerario para los próximos meses, que comienza en nosotros y se extiende en los demás, en todos los sistemas de los que formamos parte, en nuestras familias, en nuestros grupos de amistad,  y por supuesto en nuestras organizaciones, y cómo lideres de ellas.

Deseo que te inspiren.

1.Implica tener la valentía de empezar ese nuevo itinerario, empezando  precisamente en ese núcleo. Un itinerario como aquellos de los que hablamos en las áreas de desarrollo de los dptos de  RRHH de nuestras organizaciones, itinerarios para desarrollar competencias y habilidades, pero ahora yo me refiero a un itinerario más importante, de más calado, más complejo  y que también supone un camino, una evolución, una transformación de nuestro yo más interno.

2.Implica en palabras de Jacques Philippe, una parada para destruir todo orgullo, toda arrogancia o toda pretensión superflua. Con orgullo no podemos empezar nada,  ni siquiera podemos a empezar a cocinar  el asado de Navidad.

3.Implica dejar de mirarnos continuamente al espejo para pensar si “valemos” o “no valemos” para otros, cuando nuestro valor está dentro y sólo de nosotros depende mirarlo, cogerlo y compartirlo más y más veces con los demás en cada paso de este nuevo camino.

4.Implica no “buscar derechos” de nada, cuando hacemos algo por nuestros colegas, nuestros amigos, nuestros familiares, nuestros equipos, porque, nuestro valor se distingue precisamente por esta entrega sin esperar nada a cambio, sin ese retorno que esperamos en cualquier inversión, del que siempre buscamos en cualquier itinerario de formación. En este itinerario que te propongo, no medimos el retorno, solo nuestra donación.

5.Implica mirarse y ser capaz de arrepentirnos cuando nos equivocamos y herimos al otro por lo que hemos dicho o no dicho, hecho o dejado de hacer, pero además tener la valentía de expresarlo  para reparar la relación.

6. Implica conmoverse, si, conmoverse por el sufrimiento, por el mal trago, por el mal momento que pasa el otro. En nuestras familias esto es seguramente fácil, pero pensemos qué hay de esto en nuestras organizaciones. Cuantas veces un mal rendimiento, una mala actitud lleva detrás una historia que no conocemos, penalizando lo que se “ve” pero sin ver lo que el otro realmente “siente.”

7. Implica no dar lecciones continuamente a los demás,- esto nos sale fácil-, sino responder con más amor, con mas comprensión, con mas ternura ante los errores del otro.

8. Implica escuchar nuestros enfados y aceptar que están, pero aprender a manejarlos sin ira alguna, sino con mas mansedumbre, asertividad, más capacidad de escucha, más capacidad de comprensión del  otro para comprenderme yo también.  Implica por tanto poner  la mansedumbre por encima de todo, porque aquí  es precisamente donde reside nuestra verdadera  fortaleza interior.

9. Implica desendurecer las corazas del corazón, que se fundamentan en tres pilares: nuestro orgullo, nuestra falta de confianza y nuestra incapacidad para aceptar situaciones y malos tragos que no deseamos.

10. Significa olvidar el resentimiento, un veneno que en realidad toma uno  para matar a otro. La capacidad de perdonar, a pesar del dolor es la única fuente de salud para vivir, para desarrollarnos, crecer y hacer crecer también a nuestras familias, a nuestros colegas y a cualquier relación personal de la que formemos parte.

Os deseo una Feliz Navidad y un Feliz Itinerario  para volver a recomenzar mañana , con más Amor, más Pasión, más Alegria, más Humildad y más Coraje, mucho más Coraje para atrevernos a andar por una nueva ruta, la ruta de nuestra transformación.